sábado, 11 de diciembre de 2010

LOS TRES REYES


LOS TRES REYES
Por: Nestar Mazó de Pérez

Los tres Reyes Magos, los tres reyes sabios
que empuñan un cetro de inmenso saber,
han visto en el cielo brillar una estrella
que presta los guía camino a Belén.

Los tres soberanos, con sendos tributos
a un rey portentoso buscándolo van;
un rey cuyo imperio florece en los cielos
bajo la grandiosa consigna de amar.

Y encuentran los magos que en humilde estable
el rey prodigioso ha poco nació;
postrados de hinojos adoran al niño
y humildes pastores lo adoran también.

Dijeron los magos, los tres reyes sabios
al niño hechicero que era un niño-Dios
- Venimos de toda la faz de la tierra
trayéndote el cofre de su corazón.

- Mis ojos azules, mis rubios cabellos,
mi tez sonrosada, te traen, Señor,
la voz de mi raya que acata en tu lema
la ley luminosa y excelsa de Dios.
(Así habló Melchor)

- Mis ojos parduzcos, mi pelo castaño,
mi tez opalina, te portan, Señor,
la voz de mi raza que acata en tu lema
la ley armoniosa y excelsa de Dios.
(Así habló Gaspar)

- Mis ojos obscuros, mis crespos cabellos,
mi tez como el ébano, te portan, Señor,
la voz de mi raza que acata en tu lema
la ley más sublime y excelsa de Dios.
(Así habló Baltazar)

Jesús, el divino Jesús los contempla
las grandes pupilas cargadas de luz.
- Llevad mi simiente por toda la tierra
de Oriente a Occidente y de Norte a Sur

- Pues soy el Camino, soy Luz, soy la Vida.
Mi padre es conmigo, mirad soy el Sol.
Del dulce destello que irradia en mi rostro
llenad vuestra alforja, que os nutra el Amor.

Callaban los magos, los magos sorbían
la luz de los ojos del niño Jesús...
después, empapados de luz se alejaron
la senda era blanca... la noche era azul..

* * *

JOYAS ESPIRITUALES - 474 - 12/01 - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY

PLENITUD DE PAZ, PODER Y ABUNDANCIA - PRELUDIO

PLENITUD DE PAZ, PODER Y ABUNDANCIA
PRELUDIO

Del libro: EN ARMONÍA CON EL INFINITO por RODOLFO WALDO TRINE


Razón tienen optimistas y pesimistas, aunque entre unos y otros
haya tan antitética diferencia como entre la luz y las tinieblas. Unos y
otros tienen razón; pero cada cual la tiene desde un peculiar punto de
vista que influye en su conducta como factor determinante de energía
o impotencia, paz o tribulación, éxito o fracaso.

El optimista ve las cosas íntegramente en sus verdaderas y exactas relaciones; el pesimista las mira desde un mezquino y unilateral
punto de vista. La inteligencia del primero está iluminada por la sabiduría; la del segundo, entenebrecida por la ignorancia. Ambos edifican
su mundo interno según el plan de sus miras respectivas.

El optimista, con intención y conocimiento superiores, fabrica su
propia dicha; y en el grado en que la fabrica, coopera además a fabricar la del mundo entero. El pesimista, por vicio de sus limitaciones,
fabrica su propia desdicha; y en el grado en que fabrica, coopera además a la desdicha de todo el linaje humano.

En cada uno de nosotros predominan las características del pesimista o del optimista. Hora por hora estamos forjando nuestra propia
dicha o nuestra propia desgracia, y en el grado en que forjemos una u
otra cooperaremos a forjarlas también para todo el mundo.
Para que haya armonía, es preciso que una cosa esté en exacta
relación con otra, ya que estar en relación con una cosa es estar en
armonía con ella.


LA CAUSA SUPREMA DEL UNIVERSO

La Causa primordial del Universo es Dios, El Espíritu de vida y
poder infinitos que todo lo llena, todo lo anima y en todo a través de todo
se manifiesta por sí mismo porque está en todas partes por esencia,
presencia y potencia. Es el eterno e increado principio vital de que todo
emana, por quien todo ha llegado a ser y continúa siendo. Si hay una
vida individual, necesariamente ha de haber un manantial inagotable de
amor de donde aquélla fluya; si la sabiduría existe, es necesario que
brote de una vena inagotable de omnisciencia. Lo mismo puede decirse
respecto a la paz, al poder y a las llamadas cosas materiales.

Por consiguiente, Dios es el Espíritu de vida de poder infinito,
procedencia y origen de cuando existe. Dios crea, forma, rige y gobierna por medio de eternas e inmutables leyes y fuerzas el Universo que
por todas partes nos rodea. Cada acto de nuestra vida está regido por
esas leyes y fuerzas; las flores que vemos en las márgenes de los senderos, brotan, crecen, se abren y marchitan obedientes a leyes invariables, y a estas mismas leyes se sujetan los copos de nieve que al formarse, caer y derretirse, juguetean entre cielo y tierra.

Nada hay en el universo mundo sin su pertinente ley; en consecuencia, necesario es que superior a todo haya un legislador de mayor
grandeza y poderío que las mismas leyes cuya causa es.

Aunque al espíritu de vida y poder infinitos que todo lo llena le
llamamos Dios, de igual modo podríamos llamarle Bondad, Luz, Ser
Supremo, Omnipotencia, o darle cualquier otro nombre conveniente,
pues no importa la palabra con tal que exprese la suprema Causa universal en sí misma considerada. Así, pues, Dios es el infinito Espíritu
que por sí solo llena el Universo, por Quien y en Quien todo existe y
nada hay fuera de Él.

Como dice San Pablo: “En Dios vivimos y nos movemos y tenemos nuestro ser”. (Hechos de los Apóstoles, 17-18)

Hubo y hay almas convencidas de que hemos recibido la vida de
un soplo de Dios; pero esta creencia en nada se opone fundamentalmente a la de que nuestra vida es semejante a la de Dios, de suerte que son
una misma esencia Dios y el hombre. Si Dios es el infinito Espíritu de vida,
anterior a todo y de Quien todo emana, nuestro individualizado espíritu
procede de esta Fuente inagotable, por medio del soplo divino. Si nuestro
espíritu individual emana del infinito Espíritu que se manifiesta en la vida
de cada individuo debe ser semejante en calidad a la Fuente de que fluye.

¿Cómo podría ser de otra manera? Pero importa prevenir todo
error, considerando que no obstante ser afines la vida de Dios y la del
hombre, la vida de Dios es tan inmensamente superior y trasciende
desde tal distancia a la vida del hombre individual, que abarca además
toda otra vida, y difiere de ella en cantidad y grado. ¿No evidencia esta
explicación que ambas opiniones son verdaderas, que las dos son una
y la misma y pueden explicarse por medio de una misma alegoría?

Figurémonos en medio del valle un estanque alimentado por inagotable manantial situado en la falda de la montaña. El agua del estanque es en naturaleza, calidad y propiedades, idéntica a la del inmenso
depósito, su fuente.

Sin embargo, la diferencia está en que el conjunto de las aguas
del depósito situado en la montaña es tan superior al de las del estanque del valle, que aquél podría alimentar sin agotarse un sinnúmero de
estanques iguales al que alimenta.

Así sucede en la vida del hombre. Aunque como ya hemos dicho,
nos diferenciemos del infinito Dios, anterior a todo, vida de todo y de
Quien todo procede, recibimos la vida individual de su divino soplo y por
lo tanto nuestra vida es en esencia la vida de Dios.

Si esto es así, ¿no se infiere que el hombre se aproxima a Dios en
la misma proporción en que se abre su ser al divino flujo? Si es así,
necesariamente se infiere que el grado en que efectúa esta aproximación, recibirá poder y fuerzas divinas. Y si el poder de Dios no tiene
límites, ¿cabrá negar que los límites del poder del hombre son los que él
mismo se traza por no conocerse a sí mismo?

* * *

474 - JOYAS ESPIRITUALES - 12/01 - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY

EL ORIGEN DE LA NAVIDAD



EL ORIGEN DE LA NAVIDAD
The Rosicrucian Fellowship


“Y dijo Dios: Sean lumbreras en la expansión de los cielos para apartar el día y la noche: y sean por señales, y para las estaciones, y para días
y años ...”

La Navidad (Christmas o Christ Mass), Misa del Cristo, o Fiesta del
Cristo, es una de las cuatro mayores estaciones espirituales del año. Es
una época propiciada para el nacimiento del místico Sol de Medianoche o
del Niño Cristo dentro de nosotros, que tiene lugar en el centro de la tierra
o del corazón del individuo, respectivamente.

Es un hecho aceptado de que el Sol en su relación con la Tierra es
el que produce las cuatro estaciones terrenales de: primavera, verano,
otoño e invierno, que a su vez son responsables de la Semana Santa,
Festival de San Juan, Festival de la concepción y la Navidad respectivamente. Estas cuatro últimas son la contraparte espiritual de las cuatro
estaciones físicas anteriores, operando por medio de ellas.

Sin embargo, siendo el Sol el luminar principal colocado en los cielos, recibe la ayuda de la Luna, el luminar menor, la cual refleja el gran
poder de eléctrica luz a través de su propia y magnética influencia.

Estos luminares en el firmamento son parte del mismo, en sus respectivos movimientos, día y noche, señales y estaciones, día y años, de
estricto acuerdo con el primer libro de Moisés: el Génesis. Por lo tanto, a
fin de establecer el origen de la Navidad, encontramos que debe estar
íntimamente conectada principalmente con el Sol, el productor de todas
las estaciones, siendo la de Navidad, de nuestra presente consideración.

Es por medio de la natural deducción o de la lógica el que adquirimos el conocimiento de lo desconocido, por lo que ya conocemos, y por
lo tanto hacemos uso del aforismo hermético que dice: “Como arriba, así
es abajo” Esta importante verdad es también expresada por el axioma
arcano: “Ex uno disce omnes”, por uno conocemos a todos. Es más, esto
no es otra cosa que el primero de los siete principios cósmicos enseñados
por los Rosacruces, a saber, el principio de la correspondencia. Esto se
manifiesta en una cierta correspondencia analógica o concordante por
medio de las manifestaciones en varios planos de la actividad. Así que del
conocimiento del presente, yendo más adelante podemos razonar el futuro, o mirando hacia atrás, podemos comprender el pasado.

Ahora apliquemos este último procedimiento a fin de fijar el origen o
de dónde viene la estación de la Navidad, el Festival del Cristo. Un moderno concepto del Cristo puede ser resumido en Poder Universal que
emerge en actividad bajo ciertas condiciones establecidas resultantes de
calificaciones especiales. Esto difiere de la pasada idea generalmente
aceptada del Cristo como hijo de Dios, encarnando todas las altas virtudes de la concepción humana, dependiente del estado y evolución de la
mente en su más elevada expresión, un Cristo personal o Cristo en términos de una persona.

Este concepto mental de Cristo, lo encontramos para los niños en la
representación de Santa Claus, el que da y trae los buenos regalos en la
época de Navidad. Es el surgir dentro de la manifestación, del poder oculto, lo que nos capacita para formular, concebir y poner de manifiesto,
nuestra más alta comprensión de lo que es Cristo, para y por nosotros,
resultando en NUESTRO NACIMIENTO DE CRISTO.

¿De dónde viene esta fuerza que produce nuestra particular estación
de Navidad? Ya hemos dicho que el Sol es grandemente responsable de
las estaciones, ya sean estas espirituales o materiales, en sus reacciones
especiales sobre el individuo. Pero mientras el Sol es el principal promotor
en estas estaciones, existen otros agentes que acentúan algunas de sus
cualidades especiales. En esta especial estación de la Navidad, el Sol está
pasando a través del signo Sagitario, cuya agencia inunda la atmósfera con
su poder. La mente es naturalmente elevada para expresar sus más altos
ideales y conceptos en la gloria por la veneración de la Deidad. La visión de
un grandioso y expansivo Dios, está siempre presente con un ferviente deseo para llegar tan lejos como sea posible a ese ideal. La expansiva
mente se desarrolla a medida que visualiza nuevas vistas de mayores glorias y gracia en un magnífico realismo del Espíritu de la Navidad. Estas son
las ofrendas de un benévolo Júpiter a medida que el ALMA DEL HOMBRE
se eleva y separa de las ataduras terrestres. Aquí yace la cuna desde la
cual el Niño Cristo se levanta mientras el símbolo de Júpiter y la Luna Creciente sobre la Cruz proclama esta verdad, el niño Creciente, el espíritu
elevándose en la Cruz de la Materia, o sea su cuerpo terrenal. Aquí yace el
místico mensaje de la Navidad a través del Crecimiento y de la Cruz de
Júpiter y el arco y la flecha del Centauro, sin el cual no habría Navidad tal
cual la conocemos hoy en día, no habría visión de mayor y más gloriosa
Deidad ni evolución o avance espiritual.

Volviendo hacia atrás en las páginas de la historia de extintas naciones, encontramos también que en esta época de celebraciones de Navidad, tuvieron lugar festivales espirituales o religiosos. En esto es muy de
notar que todos estos rituales han sido íntimamente conectados con la
veneración del Sol, directa o indirectamente, y el cual siempre fue reconocido como el Dador y sostenedor de la Vida.

De este modo el origen de la Navidad debemos encontrarlo en el
estudio de los Cielos al igual que la evolución del hombre. Principalmente
se debe a esto que aquellos relacionados con el desarrollo espiritual del
hombre, buscaron ayuda por medio del contacto con los cuerpos celestiales, por el estudio de la Astrología. Por medio de la observación, experiencia y estudio, les fue posible formular reglas y patrones de vida que
condujeron al hombre de una existencia animal a una vida humana y
continuará guiándolo hacia un orden angelical.

Habiendo encontrado el origen de la Navidad en el estudio de los
Cielos, esto también nos trae el conocimiento de un lado de esta Estación
que es raramente tenido en cuenta. El principio del Festival de la Navidad
es ensalzado con la alegría anticipada en el hecho de que el espíritu se
reconocerá a sí mismo, y por lo tanto constituye un nacimiento espiritual,
descartando su envoltura de carne. Así tenemos la alegría del Período de
Júpiter, pero en el Día de la Navidad, en el medio de la estación de Navidad,
tiene lugar un cambio. El tiempo de la alegría se convierte en un
período de tristeza a medida que el recién nacido espíritu se encuentra a
sí mismo obstruido por la manifestación en un extraño mundo el cual
debe él vencer por un necesario sacrificio, o sea que el niño de alegría se
convierte en el hombre de tristeza.

De nuevo los ciclos verifican la verdad de estas cosas, porque en el
día 25 de Diciembre, el Día de la Navidad, el Sol ha entrado en el signo de
Capricornio, el signo de la cabra, regido por Saturno, cuyo símbolo es la
Cruz de la materia sobre la Luna Creciente del Alma. El ambiente de la
cabra es la montaña, tosca y rudamente mañosa y con escaso alimento,
cuyas condiciones pueden ser comparadas al espíritu en su nueva morada del mundo material. El símbolo de Saturno denota la fuerza aplastante
de la materia sobre el alma aspirante.

Es quizás más bien difícil el apartarse de la idea de un Cristo personal y reconocer a Cristo como a un magnífico y radiante poder de energía
encarnado en Rayos de Luz emanados del Sol, no del Sol físico, sino del
Invisible Sol Central, trabajando a través del Sol físico.

La energía de Cristo, tiene por vehículo de manifestación, los dos
éteres superiores el de luz y el reflector, pero en especial el primero que
es atraído y producido en su individual plenitud por el poder del corazón y
la fuerza del cuerpo pituitario en su reino etérico. Es la parte etérica de
estos órganos físicos, la que especializa el grado particular del Éter de
Cristo que produce el vehículo por medio del cual se expresa la energía
de Cristo. Por lo tanto la energía Crística o el Cristo Niño no puede nacer
hasta que el cuerpo de Cristo esté completo en relación con las funciones, al igual que está completo como unidad separada. El principio Crístico,
sin embargo, puede funcionar a través del cuerpo físico denso, aun cuando los poderes de deseo y mental no tengan ningún cuerpo organizado
por medio del cual funcionar. Sólo aquellos que han sido capaces de
construir el vehículo de Cristo, pueden visualizar el místico Sol de medianoche, el Rayo de Cristo, en todo su esplendor y gloriosa magnificencia.
Utilizando las 24 horas del día como un ejemplo para las cuatro
estaciones del año, nuestra hora de medianoche es la de la Navidad y del
nacimiento del Niño Cristo. Esto está bien ilustrado por el J.G. Whitier en
su poema


LA NAVIDAD DEL MÍSTICO:

“Saludemos todos”,

resuenan las campanas de Navidad,

“Saludemos todos”,

cantan los monjes en la Navidad;

Los monjes felices, que mantienen con alegría

El más grandioso día de todo el año.

“Mantengan mientras lo necesiten,

hermanos míos,

Con profundo fervor el canto de Navidad,

Pero no juzguéis a aquél, que en cada mañana,

Sienta en su corazón

que ha nacido el Señor Cristo”

“Y aquel Verbo fue hecho carne,

y habitó entre nosotros

(y vimos su gloria,

gloria como del unigénito del Padre),

lleno de gracia y de verdad”.

(Juan 1:14)

* * *

474 - JOYAS ESPIRITUALES - - 12/01 - - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY

martes, 7 de diciembre de 2010

Niños


Niños
Recopilaciones por el Hno. José Ocampo

Años atras, en el mes de Junio se realizó en la ciudad de Quito
Ecuador, la primera Asamblea Iberoamericana de Niños semillas de la
Paz.

Durante esos días de la Asamblea se respiraba en Quito y en
todo el Ecuador un aire de paz, amistad, creatividad y sobre todo de
alegría. La alegría que irradian los niños y que permite rebasar todas
las fronteras e ideología.

“Semilla por la Paz”, es una fundación ecuatoriana para la promoción cultural y artística del niño.

Estos niños están unidos por una sola realidad de ideales; por
eso serán los líderes del mañana.

Se realizaron varias reuniones y se tocaron diversos temas, especialmente relacionados por la paz y la defensa de los niños que
cada día aumentan y proliferan en sus necesidades.

Como clausura de las diferentes reuniones, paseos y distintos
programas relacionados con los principios que impulsaron a estos niños
a este encuentro en el que participaron diferentes países desde 8
a 11 años. Como clausura, decía: se realizó en el parlamento ecuatoriano una mini-reunión del parlamento. Se eligieron Presidente del Senado y las diferentes autoridades. Se escucharon mociones de distintas índoles referentes a lo mejor para los niños.

Inauguró la sesión el propio Presidente del Senado, el Ing. Vallejo,
quien, en breve intervención dijo: “OJALÁ LOS NIÑOS TODOS LOS
DÍAS INVADAN EL PARLAMENTO PARA QUE LOS ADULTOS APRENDAMOS MEJOR EL VERDADERO VALOR DEL AMOR Y LA PAZ”.

En el mes de Julio también se realizó en Quito una marcha con el
lema: “QUITO SIN NIÑOS DE LA CALLE”, que pretende convertir a la
capital ecuatoriana en un ejemplo para Latinoamérica en la protección
y rescate de los infantes.

En esa marcha los niños hicieron oír su voz: “Si no quiere ver
niños en las calles, dé trabajo a mi papá”. ¿Qué futuro nos espera?
QUE EXISTA RESPONSABILIDAD EN NUESTROS PADRES.

DENNOS LA OPORTUNIDAD DE SER NIÑOS; NOSOTROS QUEREMOS JUGAR. SOMOS PEQUEÑOS PERO TRABAJAMOS COMO
ADULTOS. QUEREMOS CARIÑO; AMOR Y NO ABANDONO.

Es encomiable la tarea de entidades estatales, organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales que se preocupan
sobre el tema, pero debe existir la adecuada coordinación para que la
tarea no sea dispersa y los esfuerzos no sean vanos.

Ecuador es un país muy generoso, su gente es muy solidaria y
con toda seguridad, poco a poco irá superando este terrible problema.

Hoy en día los pueblos del mundo viven una crisis bastante dura,
llena de muchos perjuicios a nivel social, político económico y sobre
todo moral y espiritual; es el motivo por el cual se ven muchos niños en
la calle mendigando el pan de cada día y trabajando sin descanso.

Es triste observar a niños que viviendo en un país, ciudad o pueblo, y teniendo junto a ellos las comodidades que nos ofrece la sociedad, un padre y una madre sienten a su derredor la soledad más grande, el abandono de los ideales que tanto anhelan.

Alguien ha dicho: “Si alguna edad oscura nos ha legado actualmente la historia, es la niñez.

Ya no aparece para muchos niños como
la edad feliz”.

“El que reciba a un niño en mi nombre, a mí recibe. Pero el que
escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí; más le vale
que le cuelguen los arnos y le hundan en lo profundo del mar”(Mateo
18-5-6) Cuida de tus niños y cuida de los niños en general; su pureza
es lo más hermoso que existe sobre la tierra.

Un niño es: beso, ternura, fe, esperanza, alegría. Un niño es algo
mágico que nos hace reír y temblar y también llorar de felicidad. Es y
será siempre la razón de nuestra existencia. DIOS SALVE A TODOS
LOS NIÑOS DEL MUNDO.

Los entendidos en psicología infantil dicen: Que los niños de la
calle, antes que problemas económicos tienen una carencia fundamental de afecto.

La mitad de la población infantil de América Latina y el Caribe vive
en condiciones críticas. Según un documento difundido en el mes de
Setiembre del presente año por el Instituto Interamericano del Niño
con sede en Montevideo. Si se tiene en cuenta que en la región habitan 200 millones de niños, quiere decir que unos cien millones sufren
las consecuencias del acelerado empobrecimiento de la población en
los últimos 10 años.

Universalizar la educación primaria quiere decir lograr que todos
los niños en edad escolar tengan oportunidad de estar en la escuela,
permanecer en ella y completar su educación primaria.

* * *

474 - JOYAS ESPIRITUALES - - 12/01 - - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY

EN PAZ


EN PAZ

MUY CERCA DE MI OCASO, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.

Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tu no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tú solo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
amé, fui amado, el sol acarició mi faz.

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!


Amado Nervo, Marzo 20, 1915

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473 - JOYAS ESPIRITUALES - 11/01 - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY

REGLAS PARA UNA MEJOR MANERA DE VIVIR



REGLAS PARA UNA
MEJOR MANERA DE VIVIR

Del Libro: UNA MEJOR MANERA DE VIVIR
de Og Mandino.

Dice: “......... ¿Cómo puede usted sacar el mayor provecho de las
diecisiete Reglas para vivir que se presentan a continuación?”. Es fácil.

Nada más que hay que recordar que todos tenemos una serie
bastante grande de malos hábitos que reducen nuestra oportunidad
de lograr el éxito en la vida. Cada una de las reglas que usted aprenderá le ayudarán a librarse de un mal hábito mediante su sustitución
por un buen hábito. He allí la clave para una vida mejor. Hay que
concentrarse en una sola regla al día.

Ninguna de las reglas es muy larga. La longitud no es un requisito necesario de valor o verdad.

Le recomiendo que lea la regla en la mañana, que siga sus
lineamientos a lo largo del día, ponga una pequeña marca en la página y luego avance a la siguiente regla la mañana siguiente.

Cuando ya haya pasado las diecisiete reglas en total, podría
decidirse a repasarlas. ¡Magnífico! Conforme vaya usted avanzando
día con día, pronto descubrirá que las reglas no son independientes
unas de otras. De hecho, muchas de ellas se vinculan en cuanto a
propósito y acción, de tal manera que cuando se está concentrando
usted en una, simultáneamente está mejorando varios otros campos
y esto hace que este proyecto para cambiar la vida en el sentido de
mejorarla resulte mucho más fácil de lo que uno se esperaría.

Permita usted, amigo lector, que lo que viene a continuación se
vuelva su propio Libro de Vida Personal. El plan es sencillo, pero la
decisión corre por su cuenta. Si usted persiste y les da una buena
oportunidad, en poco tiempo descubrirá que muchos de sus viejos
malos hábitos que lo han estado frenando empiezan a sustituirse gradualmente por buenos hábitos, hábitos que cambian la vida. ¿Qué
hacer entonces? Hay que compartir lo que se ha aprendido, así como
yo compartí de mí mismo y de mi vida con usted, lector.

Solo entonces se dará usted cuenta de lo que el éxito y una
mejor manera de vivir significan realmente.

REGLAS PARA VIVIR

Probablemente hay palabras dirigidas exactamente a nuestra
condición y que, si realmente pudiéramos escucharlas y entenderlas,
serían más saludables para nuestras vidas que la mañana o la primavera, y que posiblemente confirieran un nuevo aspecto a la apariencia
de las cosas para nosotros.

¿Cuántos han señalado el comienzo de una nueva era en sus
vidas a partir de la lectura de un libro? Quizá existe para nosotros el
libro que nos explique nuestros milagros y nos revele otros nuevos.

Es posible que en algún lado encontremos expresadas las cosas que
actualmente son inefables.

Estos mismos interrogantes que nos molestan, desconciertan y
confunden se plantearon, en su momento, a todos los sabios; no se ha
omitido ninguna; y cada quien las ha respondido según su capacidad,
con sus palabras y su vida.

REGLA NÚMERO UNO

Hay que considerar lo bueno que uno tiene. Una vez que uno
se da cuenta de lo valioso que es y de cuántas cosas positivas tiene en
su favor, las sonrisas volverán, saldrá el sol, sonará la música y uno
podrá finalmente avanzar hacia la vida que Dios le señaló... con gracia, fuerza, valor y confianza.

REGLA NÚMERO DOS

Hoy, y todos los días, uno debe dar más de lo que le pagan por
hacer. La victoria del éxito se habrá ganado a la mitad cuando uno
aprenda el secreto de dar más de lo que se espera en todo lo que uno
hace. Hay que hacerse tan valioso en su trabajo que más adelante
uno se vuelva indispensable. Uno debe ejercer su derecho de recorrer ese kilómetro adicional y disfrutar de todos los beneficios que recibirá. ¡Bien se los merece!

REGLA NÚMERO TRES

Cada vez que se cometa un error o se haya sido abatido por la
vida, no hay que quedarse demasiado tiempo pensando en ello. Los
errores son la forma en que la vida le enseña a uno. La capacidad de
cometer errores ocasionalmente es inseparable de la capacidad de
lograr las propias metas.

Nadie gana de todas, todas, y las fallas que se tienen, cuando
ocurren, son simplemente parte del propio crecimiento. Hay que
sacudirse los errores.

¿Cómo podría uno conocer sus límites sin una falla ocasional?
Nunca hay que rendirse. Ya llegará el turno de uno.

REGLA NÚMERO CUATRO

Uno debe premiar siempre sus largas horas de trabajo y afán
de la mejor manera, rodeado de su familia. Hay que alimentar su
amor con todo cuidado y recordar que los hijos necesitan modelos, no
críticas, y el propio progreso se intensificará cuando uno se esfuerce
constantemente por presentar el mejor aspecto de uno mismo a los
hijos. E incluso si uno ha fallado en todo lo demás a los ojos del
mundo, si se tiene una familia que lo ame, uno es un triunfador.

REGLA NÚMERO CINCO

Hay que levantar este día sobre una base de pensamientos
agradables. Uno no debe preocuparse nunca por ninguna imperfección
que uno tema pueda impedir su progreso. Hay que recordar, tan
seguido como sea necesario, que uno es hijo de Dios y que tienen el
poder de alcanzar cualquier sueño si eleva sus pensamientos. Es
posible volar cuando uno decide que puede hacerlo. No hay que volver a considerarse derrotado. Hay que dejar que lo que el corazón
ambiciona sea el proyecto de la propia vida. ¡Hay que sonreír!

REGLA NÚMERO SEIS

Siempre hay que dejar que las propias acciones hablen por uno,
aunque todo el tiempo hay que estar en guardia contra las terribles
trampas del falso orgullo y la vanidad que pueden detener el propio
avance. La próxima vez que uno se sienta tentado a vanagloriarse,
tendrá primero que meter la mano en una cubeta llena de agua y,
cuando la saque, el agujero que quede hará que uno se dé una idea
correcta de la medida de su importancia.

REGLA NÚMERO SIETE

Cada día es un don especial de Dios, y si bien es posible que la
vida no siempre sea justa, uno no debe dejar nunca que las penas, las
dificultades y las desventajas del momento envenenen la actitud y los
planes que uno tiene para sí mismo y su futuro. No se puede ganar si
se lleva puesta la fea capa de la autocompasión, y el sonido desagradable de los lamentos con toda seguridad ahuyentará cualquier oportunidad de éxito. Nunca más. Hay una mejor manera.

REGLA NÚMERO OCHO

Uno nunca debe llenar sus días ni sus noches con tantas nimiedades y cosas insignificantes como para no tener tiempo de aceptar
un verdadero reto cuando éste se presente. Este es válido tanto para
el juego como para el trabajo. Un día meramente sobrevivido no es
ocasión de festejo. Uno no está aquí para desperdiciar sus preciosas
horas, cuando tiene la capacidad de lograr tanto si hace una pequeña
modificación en su rutina. Ya no hay que volverle la cara al éxito. Hay
que darse tiempo y espacio para crecer. Ahora. ¡Ahora mismo! ¡No
mañana!


REGLA NÚMERO NUEVE

Hay que vivir este día como si fuera el último de su vida. Hay
que recordar que sólo se encontrará la expresión «mañana» en los
calendarios de los tontos. Hay que olvidar las derrotas del ayer y no
tomar en cuenta los problemas del mañana. Eso es todo. Es el día
del Juicio Final. Es todo lo que se tiene. Uno debe hacer de este día
el mejor de su año. Las palabras más tristes son: «si pudiera volver a
vivir mi vida...» Hay que tomar la batuta ahora. ¡Y dirigir con ella!
¡Éste es su día!

REGLA NÚMERO DIEZ

A partir de hoy, uno debe tratar a todas las personas que encuentre, sean amigas o enemigas, conocidas o extrañas, como si fueran a morirse a medianoche. No importa qué tan trivial sea el contacto, hay que brindar a cada persona toda la atención, amabilidad, comprensión y afecto que uno pueda mostrar, y hay que hacerlo sin pensar en ninguna recompensa. Su vida nunca volverá a ser igual.

REGLA NÚMERO ONCE

Hay que reírse de sí mismo y de la vida. No con el ánimo de
burlarse ni de autocompasión plañidera, sino como un remedio, como
un medicamento milagroso, que le permitirá a uno olvidarse del dolor,
le curará la depresión y le ayudará a poner en perspectiva la derrota
aparentemente terrible del momento. Uno debe borrar la tensión y las
preocupaciones riéndose de sus predicamentos, con lo que liberará
su mente para pensar con claridad en la solución que seguramente
llegará. Nunca hay que tomarse demasiado en serio.

REGLA NÚMERO DOCE

Nunca debe descuidarse los detalles, ni escatimarse ese esfuerzo adicional, esos cuantos minutos de más, esa palabra suave de
alabanza o de agradecimiento, esa entrega de lo mejor que uno puede
hacer. No importa lo que los demás piensen, pero sí es de primordial
importancia lo que uno piensa de sí mismo. Usted nunca podrá hacer
lo mejor, que debería ser siempre su rasgo distintivo, si está tomando
atajos y evadiendo responsabilidades. Usted es alguien especial. Debe
actuar como tal.

¡Nunca deben descuidarse los detalles!

REGLA NÚMERO TRECE

Hay que recibir cada mañana con una sonrisa. Uno debe considerar el nuevo día como otro regalo especial de su Creador, otra oportunidad dorada para completar lo que uno no pudo concluir ayer. Hay
que motivarse uno mismo.

Hay que dejar que la primera hora establezca el tema del éxito y
la acción positiva que con toda seguridad resonará durante todo el día.

El día de hoy nunca volverá a ocurrir. No hay que desperdiciarlo con
un inicio falso o completamente nulo. Usted no nació para fallar.

REGLA NÚMERO CATORCE

Uno logrará su gran sueño, un día a la vez, así es que hay que
fijar metas para cada día «no proyectos largos y difíciles, sino tareas
que lo llevarán a uno, paso a paso, hacia su arcoiris. Debe anotarlas,
si así le parece, pero hay que limitar la lista de manera que no se
tengan que arrastrar las cuestiones inconclusas de hoy hacia el mañana. Hay que recordar que uno no puede construir su pirámide en veinticuatro horas. Hay que ser paciente.

Nunca debe dejar que su día
esté lleno de actividades que se descuide la meta más importante»
hacer lo mejor que pueda, disfrutar este día y mantenerse satisfecho
con lo que ha logrado.

REGLA NÚMERO QUINCE

Uno no debe permitir nunca que nadie le eche a perder su desfile y de esa manera arroje una sombra de tristeza y derrota en todo el
día. Hay que recordar que no se requiere nada de talento, ni abnegación, ni inteligencia, ni carácter, para estar en el equipo de los que
encuentran fallas. Nada externo puede tener poder sobre uno a menos que uno lo permita.

El tiempo es demasiado precioso para sacrificarlo en días desperdiciados combatiendo las fuerzas rastreras del
odio, los celos y la envidia. Usted debe proteger cuidadosamente su
frágil vida. Únicamente Dios puede crear la forma de una flor, pero
cualquier niño tonto puede hacerla pedazos.

REGLA NÚMERO DIECISÉIS

Hay que buscar la semilla del bien en todas las adversidades.
Cuando uno domina ese principio, posee un valioso escudo que lo
protegerá bien a través de todos los oscuros valles por donde tenga
que pasar. Es posible ver las estrellas desde el fondo de un pozo
profundo, en tanto que no pueden distinguirse desde la cima de una
montaña. De la misma manera, usted aprenderá de la adversidad
cosas que uno no habría descubierto jamás sin dificultades. siempre
hay una semilla del bien. Uno debe encontrarla para prosperar.

REGLA NÚMERO DIECISIETE

Uno debe darse cuenta de que la verdadera felicidad radica
dentro de uno mismo. No hay que desperdiciar tiempo ni esfuerzo en
buscar la paz, la alegría y el gozo en el mundo externo. Hay que tener
presente que no hay felicidad en tener u obtener, sino únicamente en
dar. Hay que dar.

Compartir. Sonreír. La felicidad es un perfume que no se puede escanciar en los demás sin que unas cuantas gotas caigan en uno
mismo.

Como final lo que dijo George Eliot:

“Es sólo un tipo empobrecido de felicidad el que podría derivarse de una preocupación muy grande por nuestros propios placeres
estrechos. Sólo podemos tener felicidad mayor como la que acompa-
ña a la verdadera grandeza, si tenemos una gran consideración y
muchos sentimientos hacia el resto del mundo, así como los tenemos
hacia nosotros mismos. Este tipo especial de felicidad a menudo trae
consigo tanto dolor que sólo podemos diferenciarlo del dolor porque
es lo que eligiríamos sobre todo lo demás, porque nuestras almas ven
que eso es bueno”

Y la reflexión de Og Mandino:

“Es bueno tener dinero y las cosas que el dinero puede comprar, pero también es bueno ponerse una que otra vez a reflexionar
para estar seguro de no haber perdido las cosas que el dinero no
puede comprar.
Hay que comunicarse con los demás. La felicidad no es sino el
producto secundario de la manera en que uno trata a sus semejantes.

Ahora es el momento de ser feliz. Aquí es el lugar para ser feliz. Hay
que aprender y comenzar a vivir según las reglas que se le han entregado a Usted, reglas que se le presentaron con mucho amor, y compartir su mensaje con otros que piden su apoyo”

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473 - JOYAS ESPIRITUALES - 11/01 - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY

sábado, 4 de diciembre de 2010

GRACIAS A ESO

GRACIAS A ESO

A eso de caer y volver a levantarte.
De fracasar y volver a comenzar.
De seguir un camino y tener que torcerlo.
De encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
A eso, no le llames adversidad, llámale Sabiduría.

A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente.
De fijarte una meta y tener que seguir otra.
De huir de una prueba y tener que encararla.
De planear un vuelo y tener que recortarlo.
De aspirar y no poder, de querer y no saber,
De avanzar y no llegar.
A eso, no le llames castigo, llámale Enseñanza.

A eso, de pasar días juntos radiantes.
Días felices y días tristes.
Días de soledad y días de compañía.
A eso, no le llames rutina, llámale Experiencia.

A eso, de que tus ojos miren y tus oídos oigan.
Y tu cerebro funcione y tus manos trabajen.
Y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta.
Y tu corazón ame.
A eso, no le llames poder humano, llámale Milagro Divino


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473 - JOYAS ESPIRITUALES - 11/01 - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY