jueves, 30 de diciembre de 2010

Puntualidad



Puntualidad

Recopilaciones por el Hno. José Ocampos

Cada persona tiene asignada una función en la vida, llámase como:
padre, maestro, administrador, gerente, funcionario del Estado o empre-
sa privada y otras designaciones de gran responsabilidad. Para el éxito
en sus funciones, estas personas deben ser ejemplo en todo, especial-
mente en la puntualidad. La puntualidad es un factor muy importante para
triunfar en la vida.

Debemos educarnos y educar para que se ponga de resalto este
aspecto tan importante para garantizar el éxito de cualquier actividad: la
puntualidad.

Por más triste que parezca la vida, siempre hay una pequeña espe-
ranza, siempre hay una posibilidad de descubrir la alegría, sobre todo si
no se pierde la fe, el optimismo, que la alegría llegará, se conquistará
utilizando siempre la puntualidad para ser primero en todo.

Los útiles de trabajo, las herramientas, están dentro de nosotros, así
es que, para realizar cualquier trabajo, de nosotros depende: ¿Cómo?:

poniendo ahínco, fuerza de voluntad, fe, actitud de triunfador, puntuali-
dad, para utilizar estas herramientas y así cumpliremos nuestros propósi-
tos, por más difíciles que sean.

Para que los sueños sean realidad, se necesitan 4 cosas:

1) Que el ideal que nos forjemos sea legítimo y humanamente posible;

2) Que concentremos en él nuestros pensamientos;

3) Que trabajemos esforzadamente hasta convertir en realidad nues-
tras aspiraciones;

4) Estricta puntualidad para la iniciación de cada aspiración.

Nuestra actitud y nuestros pensamientos deben ser: “Seguro es mi
éxito. Aunque el hambre, la desnudez y el frío me torturen. No me desani-
maré y aguardaré sonriente a la fortuna que se acerca por mi camino:

Dios es mi Padre y dispone de riquezas incalculables. Sus riquezas son
también mías”.

Tomar responsabilidades, aceptar una misión difícil para demostrar
nuestro valor y así progresar en la vida, es muy grato. Pero la gran res-
ponsabilidad es que no hay que defraudar. Para eso, hay que programar-
se un plan de actividades donde esencialmente deben estar presentes:
esfuerzo, sacrificio, privaciones, puntualidad.

El gran déficit de las personas es que no pueden desarrollar la vo-
luntad de ser puntuales, debido a la pereza que muchos hasta quieren
legitimarla como si fuera una gran virtud. Como la mayor parte de los
hombres no tratan de combatir sus inclinaciones de orden inferior, no
faltan axiomas solemnes y proverbios repuntados infalibles, para excusar
y hasta glorificar a los impuntuales y haraganes.

¡Qué hermoso debe ser mirar el pasado y sentir la alegría de haber
actuado siempre con orden, disciplina, voluntad, puntualidad y rectitud!
Sin embargo, que triste debe ser considerar el rápido curso de nues-
tras existencias, observar el camino recorrido y contemplar vacíos tantos
y tantos años, porque estos no dejan recuerdos gratos, si no es el de los
esfuerzos sacrificados y fructuosos que los han ocupado. La vida transcu-
rrida de esta manera, se reduce a la nada y así en la conciencia irremisi-
blemente nace la idea de que el pasado solo encierra una vana y amarga
ilusión, y todo, quizá por no haber tenido disciplina, voluntad y puntuali-
dad, para revertir todo lo negativo.

La diaria haraganería nos quita el sentido de nuestra existencia, y lo
sustituye por una ilusión vana y despreciable. Sólo el trabajo alegre, tran-
quilo y fecundo puede dar a la vida todo su sabor. Sólo el trabajo puede
regularizar y hacer habitual ese sentimiento tan complejo de tan plena
satisfacción que puede llamarse: “SENTIR VIVIR”, y mediante el cual la
alegría de vivir se siente 10 veces mayor, desconocido para el perezoso.

La gran alegría de la vida, la gran satisfacción de la vida es fijarse un
plan, un programa, que se debe cumplir como parte de un compromiso
muy grato y muy placentero que nos llevará infaliblemente al triunfo final.
Porque las experiencias señalan que obtuvieron el éxito aquellos que se
sometieron a un régimen, dejando de lado diversiones perjudiciales que
sólo arruinan el organismo y aceptando gustosamente el severo plan que
los llevaría infaliblemente al triunfo, si cumplían estrictamente los princi-
pios de la puntualidad y el respeto al tiempo ajeno.

Los triunfadores que se han sometido a las reglas de la puntualidad
y del sacrificio, cuando ya se acostumbran a las privaciones, y a las reglas
de conducta, que exige la puntualidad, expresan su gran alegría porque
manifiestan que la verdadera alegría, el verdadero triunfo, sólo se obtiene
con grandes sacrificios, estrictas privaciones y estableciendo un riguroso
plan de sometimiento y puntualidad, y ahí se convencen que la verdadera
alegría no está en los fugaces momentos de las alegrías falsas, sino en la
real felicidad que se obtiene a través de severas disposiciones que con-
ducen infaliblemente al triunfo final.

La puntualidad lleva consigo el signo de un profundo respeto a los
demás. Es la nota de consideración más elevada que podemos brindar-
nos unos a otros. Es la comprensión interior del respeto a los derechos de
los demás. Es correcto que alguna vez podamos llegar tarde a una cita o
a una reunión, siempre que medie algún contratiempo irremediable e im-
posible de resolver, pero llegar siempre tarde a todas las citas y/o reunio-
nes es un vicio que debe ser extirpado, porque de otra manera en nuestra
conciencia no le damos ninguna importancia a la cita y/o a las demás
personas que participan de ella. Es cómo si en lo más profundo de nues-
tra conciencia nos sentiéramos superiores.

La puntualidad también es una virtud que debemos cultivar y, junto a
la disciplina y la responsabilidad, forma una trilogía inseparable del HOM-
BRE DE BIEN, respetuoso y amoroso con sus semejantes. No superior,
ni inferior, pero sí Hermano de Todos.

La historia de cualquier genio o de cualquier héroe será siempre la
historia del trabajo, la perseverancia, la voluntad, la puntualidad. Solo así
ha podido vencer todos los obstáculos.

EL GRAN CHARLIE CHAPLIN, ha dicho: “Para llegar a triunfar en la
vida he tenido que trabajar, trabajar y trabajar sin descanso, con gran
esfuerzo, sacrificio; llegando siempre puntualmente a los ensayos, de lo
contrario, jamás hubiera podido trabajar”.

Es fundamental que cuando se cita y se elogia a una persona por su
intachable conducta, se hable de honorabilidad, de dignidad, de bondad,
de orden, de puntualidad.

Para ser conceptuado como una persona totalmente responsa-
ble, se debe ser disciplinadamente muy puntual.

Hay que insistir tantas veces como sea necesario, que es por su
conducta y puntualidad que el hombre llega a ser realmente un individuo
digno y no por las riquezas materiales que posee.

Hace más de 50 años, Japón perdió una terrible guerra y quedó en
la ruina. Para recuperarse del desastre y de la ruina, los japoneses no
buscaron armarse nuevamente para una revancha, sino prefirieron el tra-
bajo intenso para volver a ser una potencia industrial y hoy día superan a
los alemanes en el área del sonido y la fotografía; a los norteamericanos
en la fabricación de automóviles, a los suizos en el mercado mundial de
relojes, etc. Nunca se atrasan en el trabajo. Son ejemplarmente puntua-
les y esa es la razón de su gran éxito.

Usemos como escudo para triunfar en la vida: LA PACIENCIA, EL
OPTIMISMO, LA FE, LA VOLUNTAD Y LA PUNTUALIDAD.

LARRY BIRD, fue una gran estrella del baloncesto norteamericano y
comentó: “Para mí, un triunfador es alguien que conoce los talentos que
Dios le concedió; se esfuerza intensa, disciplinada y puntualmente, para
convertirlos en habilidades. Se vale de estas habilidades para alcanzar
sus metas; incluso cuando hay algún fracaso, lo considera como una
lección sobre sus puntos débiles, y desde el otro día se dedica paciente,
puntual y sacrificadamente, con gran voluntad, a convertir estas desven-
tajas en cualidades”.

El muy conocido y famoso arquero de la selección paraguaya, JOSE
LUIS CHILAVERT, considerado el mejor guardameta del mundo, dice:

“Para llegar a donde he llegado, no ha sido fácil. Es el resultado de un
titánico esfuerzo, disciplina, privaciones y exigentes entrenamientos. Soy
el primero que llego a los entrenamientos y el último en retirarme; o sea


me someto gustosamente a una estricta disciplina y puntualidad y el re-
sultado no se hace esperar: SOY EL MEJOR DEL MUNDO”.

Thomas Alva Edison decía: “Si somos puntuales, haríamos todo lo
que soñamos hacer. Nosotros mismos nos sorprenderíamos del poder
de la puntualidad”.

Cada uno de nosotros es capaz de grandes cosas. Dios nos hizo para
ser grandes triunfadores, pero nos resistimos al esfuerzo, al sacrificio, a la
puntualidad. Si nos proponemos y adquirimos el positivismo y somos estric-
tamente puntuales en todo, seremos grandes triunfadores. Es imposible
que racionalicemos nuestra conducta sin una técnica apropiada, y la adqui-
sición de esta técnica es tan laboriosa como la de la cultura intelectual o la
cultura física, Y LAS TÉCNICAS APROPIADADAS QUE DIFÍCILMENTE
PUEDAN FALLARNOS SON: DISCIPLINA Y PUNTUALIDAD

* * *

476 - JOYAS ESPIRITUALES - 02/02 -
FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY

viernes, 24 de diciembre de 2010

¡¡¡¡FELICES FIESTAS!!!




DESDE "EL MÍSTICO"

deseamos a todos

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!!!!!!!!!!!!!

y

prospero

"AÑO NUEVO 2011"

saludos afectuosos

de

Edgardo Ceol



* * *

martes, 21 de diciembre de 2010

Las doce sales



Las doce sales



FLUORURO CALCICO

Calcárea fluorica



La encontramos en las células del tejido conjuntivo y fibroso, en el periostio, en los dientes, los tendones, el cristalino y la piel.

La contienen en cantidades importantes el albaricoque, tomate, trigo, uvas, arroz, cebada, patatas, espárragos, espinacas y el té.

Actúa sobre todos los tejidos de sostén, especialmente los ligamentos, el esmalte dentario y la médula ósea.

Su carencia provoca retraso en el desarrollo óseo, flojedad ligamentosa, varices y hemorroides.



Indicaciones :

Insuficiencia venosa, fibrosis glandular, ptosis mamaria o parpadeal, caries, raquitismo, osteoporosis y tobillos frágiles. Irregularidad en el crecimiento y deformaciones óseas.



FOSFATO CALCICO

Calcárea phosphórica



Por su radical fosfórico forma parte de todas las células orgánicas, llegando a ser imprescindible en la producción de energía, la renovación de las células sanguíneas, la salud del sistema nervioso y todo el sistema óseo.

Se encuentra en las cerezas, los albaricoques, las ciruelas, los dátiles, las fresas, la naranja, la pera, el limón, las uvas, las nueces y los plátanos. También en las alcachofas, el apio, el arroz, los cereales, las castañas, las cebollas, los champiñones, los espárragos, las espinacas, los nabos y las coles.

Su carencia provoca alteraciones en el desarrollo intelectual, debilidad muscular y retraso en el desarrollo óseo.



Indicaciones :

Raquitismo, reumatismos, crecimiento, anemias, hemorragias frecuentes. Niños que crecen demasiado rápidamente y les duelen los huesos.



SULFATO CALCICO

Calcárea sulfúrica



Su contenido en azufre le hace idóneo como depurativo, tanto a nivel de la piel como hepático. Lo encontramos en cantidades importantes en la vesícula biliar y su carencia produce una deficiencia en los mecanismos de eliminación de impurezas y toxinas, acumulándose éstas en los depósitos naturales, como pueden ser las mucosas nasales y la piel. Las consecuencias son, primordialmente, una gran proliferación en enfermedades de la piel.

Se encuentra en los ajos, los puerros, berros, mostaza, almendras, patatas y leche.



Indicaciones :

Forúnculos, supuraciones crónicas, mucosidad verdosa y maloliente, caries dentales, fístulas anales supuradas, cistitis, amigdalitis supuradas, ganglios supurados, dermatitis.



FOSFATO DE HIERRO

Ferrum phosphoricum


Elemento esencial en la sangre y la hemoglobina, interviniendo de manera decisiva en la oxigenación tisular, en la maduración de las células del bazo y la médula ósea, ayudando además al transporte del oxígeno a través de la sangre.

Lo encontramos en los músculos, la sangre y los órganos hematopoyéticos.

Su carencia produce anemia ferropénica, amigdalitis de repetición, debilidad muscular, dientes transparentes, vasodilatación, plétora sanguínea y hemorragias, principalmente nasales. Paradójicamente, su exceso también produce hemorragias diversas.

Los alimentos más ricos en hierro son los berros, las carnes rojas, las espinacas, el hígado de mamíferos, las legumbres, los cereales y el pescado.



Indicaciones :

Anemia, mala circulación sanguínea, esguinces, fiebres ligeras o eruptivas, atonía intestinal, estreñimiento, bronquitis aguda, coriza, epixtasis, rinitis aguda, sinusitis, tos dolorosa, blenorragia, cistitis, metrorragia, amigdalitis, contusiones, erisepela.



CLORURO POTASICO

Kalium muriaticum



A nivel corporal lo encontramos en los líquidos intra y extracelulares, tejido intersticial, así como en la fibrina, los glóbulos sanguíneos, músculos y en general en todas las células ya que es imprescindible para lograr el equilibrio osmótico.

Fluidifica las mucosas y su carencia provoca exudados espesos, muy fibrosos, con ganglios linfáticos inflamados.

En los alimentos lo encontramos en los albaricoques, castañas, cerezas, cebollas, dátiles, limón, plátanos, miel y uvas, además de en las alcachofas, achicoria, apio, cereales, espinacas, judías verdes, huevos y patatas.



Indicaciones :

Erupciones cutáneas, adenopatías, hemorragias, infecciones, aftas bucales, dispepsia por alimentos grasos, anginas blancas, rinitis crónica, tos, blenorragia con secreción, cistitis en la obesidad, leucorrea blanca, nefritis con albuminuria, acné, erisepela con vesículas, blefaritis, abscesos supurados.



FOSFATO POTÁSICO

Kalium phosphoricum


Compuesto mineral presente en el tejido nervioso en particular, cerebro y huesos.



Indicaciones :

Todas las afecciones del sistema nervioso que cursen con depresiones, ansiedad, irritabilidad e insomnio. También en el cansancio físico y psíquico, la debilidad intelectual y la fiebre alta.

En la relajación visceral por debilidad de los nervios, la ciática, la hipocondría, la histeria, los vértigos, la dispepsia de origen nervioso, la úlcera gástrica, la incontinencia de orina y la fotofobia. Dolores de cabeza en los estudiantes.



SULFATO POTASICO

Kalium Sulfuricum



Lo encontramos en la epidermis, las mucosas, los leucocitos y hematíes, la médula ósea y los músculos.

Contribuye al transporte del oxígeno a todo el organismo y su carencia produce falta de oxigenación, especialmente en la piel, descamación, secreciones diversas y formación de costras. También secreción en las mucosas con fiebre alta.



Indicaciones :

Asma, bronquitis crónica con expectoración, coriza con secreciones amarillas, blenorragia, leucorrea, eczema con exudados, psoriasis descamativa, conjuntivitis y otitis supurada.



FOSFATO MAGNESICO
Magnesia phosphorica



Componente esencial de la célula y la médula espinal, forma parte también de los músculos, huesos y dientes, ejerciendo una acción euforizante sobre el sistema nervioso central. Interviene en el metabolismo de los glúcidos y prótidos, tiene acción lipotropa y mejora las funciones biliares.

Es decisivo en la coagulación sanguínea y la transmisión neuromuscular.

Los alimentos que lo contienen en cantidades significativas son las espinacas, lechuga, puerro, queso, trigo y cereales. También los albaricoques, las almendras, dátiles, nueces, pan, pera, ciruelas y cerezas.



Indicaciones :

Arteriosclerosis, litiasis renal, infarto de miocardio, neuralgias, contracturas musculares, espasmos, calambres, jaquecas con punzadas, convulsiones infantiles, cólicos que mejoran con el calor o encogiéndose, tos convulsiva, dismenorreas.



CLORURO SODICO
Natrium muriaticum



Esta sal está ampliamente difundida por todo el organismo, incluso en las partes sólidas y junto con el potasio regula el equilibrio osmótico de las células, favoreciendo el crecimiento y regeneración de las mismas.
Su carencia produce una distribución anormal de los líquidos orgánicos, con una mayor eliminación renal, así como dificultades digestivas, deshidratación y serosidad de mucosas. Su exceso, mucho más conocido, produce edemas, hipertensión, hidropesía y rotura de glóbulos blancos y rojos.

Se encuentra en la mayoría de los alimentos, especialmente en las almendras, albaricoque, ciruelas, dátiles, moras, naranja, pera, uvas y avellanas. También en la remolacha, lentejas, mantequilla, manzana, cebada, achicoria, apio, arroz, pescados, carnes y huevos.



Indicaciones :

Astenia, hipotensión, aerofagia infantil, debilidad muscular, deshidratación, lumbago, dolores de cabeza, depresiones por shock afectivo, irritabilidad, dispepsia, estreñimiento por sequedad intestinal, coriza, rinitis aguda y anemia. Dolores en la lengua, labios y nariz.

Niños delgados con buen apetito, cansados y con sed insaciable. Jaquecas matutinas y aversión al mar.



FOSFATO SODICO

Natrium phosphoricum


Se localiza en los líquidos constituyentes de los tejidos, en las células nerviosas y musculares, y su misión es regular el equilibrio ácido-base además de ser un catalizador que neutraliza los ácidos grasos alimentarios. Elimina el ácido láctico producido por la descomposición del glucógeno, destruye el ácido úrico, controla el exceso de azúcar y favorece la eliminación de las grasas.



Indicaciones :

Reumatismo, hiperacidez, litiasis renal y retención de orina. Gota, litiasis biliar, diarreas verdosas, otitis con pus y blefaritis.

SULFATO SODICO

Natrium sulfuricum



Lo encontramos en los riñones, el páncreas y en intestino, actuando sobre las funciones biliares, urinarias y en la eliminación del agua orgánica. Su carencia provoca retención hídrica, edemas y celulitis.



Indicaciones :

Edemas, hemorragias, artritismo, flatulencia, colecistitis, cólicos estomacales, diarrea después del desayuno, vómitos, ictericia, anginas supuradas, asma que se agrava con la humedad, sabañones y verrugas.

* * *


sábado, 18 de diciembre de 2010

DIOS ES ...

DIOS ES ...


Dios es mi padre

La naturaleza es mi madre

El universo es mi camino

La eternidad es mi reino

La inmortalidad es mi vida

La mente es mi casa

La verdad es mi dedicación

El amor es mi ley

La forma es mi manifestación

La conciencia es mi guía

La paz es mi escudo

La experiencia es mi escuela

El obstáculo es mi lección
La dificultad es mi estímulo

La alegría es mi himno

La pena es mi advertencia

El trabajo es mi bendición

La luz es mi realización

El amigo es mi compañero

El adversario es mi instructor

El vecino es mi hermano

La lucha es mi oportunidad

El futuro es mi promesa

El pasado es mi maestro

El equilibrio es mi actitud

El orden es mi dirección

La belleza es mi ideal

La perfección es mi destino.


* * *

475 - JOYAS ESPIRITUALES - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY - 01/02

EMPUJA


EMPUJA


Cuentan que un muy buen hombre vivía en el campo pero tenía
problemas físicos, cuando un día se le apareció Jesús y le dijo: «Necesito
que vayas hacia aquella gran roca de la montaña, y te pido que la empu-
jes día y noche durante 1 año». El hombre quedó perplejo cuando escu-
chó esas palabras, pero obedeció y se dirigió hacia la enorme roca de
varias toneladas que Jesús le mostró.

Empezó a empujarla con todas sus fuerzas, día tras día, pero no
conseguía moverla ni un milímetro. A las pocas semanas llegó el diablo y
le puso pensamientos en su mente: «¿Por qué sigues obedeciendo a
Jesús? Yo no seguiría a alguien que me haga trabajar tanto y sin sentido.

Debes alejarte, ya que es estúpido que sigas empujando esa roca, nunca
la vas a mover». El hombre trataba de pedirle a Jesús que le ayudara
para no dudar de su voluntad, y aunque no entendía se mantuvo en pié
con su decisión de empujar.

Con los meses, desde que se ponía el sol hasta que se ocultaba
aquel hombre empujaba la enorme roca sin poder moverla, mientras tan-
to su cuerpo se fortalecía, sus brazos y piernas se hicieron fuertes por el
esfuerzo de todos los días. Cuando se cumplió el tiempo el hombre elevó
una oración a Jesús y le dijo: «Ya he hecho lo que me pediste, pero he
fracasado, no pude mover la piedra ni un centímetro» . Y se sentó a llorar
amargamente pensando en su muy evidente fracaso. Jesús apareció en
ese momento y le dijo: «¿Por qué lloras? ¿Acaso no te pedí que empuja-
ras la roca? Yo nunca te pedí que la movieras, en cambio mírate, tu pro-
blema físico ha desaparecido. NO has fracasado, yo he conseguido mi
meta, y tú fuiste parte de mi plan».

Muchas veces al igual que este hombre, vemos como ilógicas las
situaciones, problemas y adversidades de la vida, y empezamos a bus-
carle lógica, nuestra lógica, a la voluntad de Dios y viene el enemigo y nos
dice que no servimos, que somos inútiles o que no podemos seguir. El día
de hoy es un llamado a «empujar» sin importar qué tantos pensamientos
de duda ponga el enemigo en nuestras mentes, pongamos todo en las
manos de Jesús, y Él por medio de su voluntad nunca nos hará perder el
tiempo, mas bien, nos hará ser mas fuertes!

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JOYAS ESPIRITUALES - 01/02 -

FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY - 475

PUEDES DECRETAR TU BIEN Por: Ralph E. Johnson


PUEDES DECRETAR TU BIEN
Importante reflexión y enseñanza.
Por: Ralph E. Johnson


En uno de sus poemas Ella Wheeler Wilcox llama nuestra aten-
ción a esta paradoja del mar:

“Navega un barco hacia el Este y otro barco hacia el Oeste / am-
bos movidos por la misma brisa.”

¿Cuál es la causa de la diferencia en el rumbo de cada uno? “La
posición de las velas”. La poetisa aplica esta lección a la vida, demostran-
do que el rumbo de nuestra vida, ya flotemos a la ventura empujados por
el viento de la adversidad o ya usemos su fuerza para guiarnos hacia el
puerto de la felicidad y esperanzas realizadas, depende de la manera en
que alistemos nuestras velas.

Ya nos demos cuenta de ello o no, solamente nosotros tenemos el
poder de decidir el rumbo en que ha de marchar nuestro bajes. No flota-
mos en él a la ventura en el mar de la vida, incapaces de elegir nuestro
puerto de destino. No importa cómo ruja el viento en nuestro derredor,
puede siempre ser guiado de modo que entremos en el puerto de la paz,
salud y prosperidad.

Podemos decretar nuestro “Puerto de destino” mucho antes de
desatarse la “tormenta”, aprendiendo a conocer el poder que tenemos
para alistar nuestras velas correctamente. La posición de nuestras velas
convierte toda experiencia en oportunidad que ayuda a guiar nuestro ba-
jel a su destino.

Todos nos hemos encontrado en la vida con ciertas personas que
se acobardan ante la menor dificultad; que creen que la vida consiste sólo
de trabajos, injusticias y persecución. De todo dudan y a todo temen. Aún
antes de que haya sucedido nada adverso, han fijado su curso hacia la
desilusión, fracaso y zozobra, por medio de su actitud cobarde y pesimis-
ta. No es por tanto de extrañar que lo que tanto han temido les suceda.

PUEDES DECRETAR TU BIEN

Importante reflexión y enseñanza.
También conocemos personas que son lo opuesto, personas
que le hacen frente a la vida con valor e intrepidez. La actitud de estas
personas hacia la vida es una actitud positiva y llena de confianza.

Piensen en términos ciertos, seguras de su poder para vencer. Saben
que hay obstáculos, pero acometen cada obstáculo que se les presen-
ta con la seguridad de que pueden vencerlo. Esta actitud les hace re-
ceptivas a la sabiduría, valor, iniciativa y dirección creativa que les ase-
gura el éxito. Han decretado su bien por la manera en que le hacen
frente a la vida.

En el Libro de Job leemos: “También decretarás una cosa y se
te quedará estable”. Este pasaje bíblico se refiere al poder que todos
tenemos para determinar lo que hemos de pensar, cómo hemos de
sentir, y cómo hemos de mirar la vida. Pensar y sentir de acuerdo con
los más nobles principios es “alistar nuestras velas” de modo que el
arribo a nuestro puerto de destino sea seguro, no importa lo recio del
huracán. Sólo tenemos que alistar nuestras velas conforme a nuestro
rumbo; infaliblemente entraremos en el puerto deseado y quedará es-
tablecido nuestro bien.
El conocimiento de nuestra relación con Dios nos ayudará a orien-
tar el curso de nuestra vida de una manera perfecta. Seguros de que Dios
es todo, está en todo y de que nosotros somos parte de Él, no contempla-
remos el mundo como un valle de lágrimas y aflicciones en el cual esta-
mos destinados a vivir. Al contrario, estaremos en la eterna convicción de
que no habrá problema que no podamos resolver, ni enfermedad de la
cual no podamos curarnos; sabemos que el bien se hará manifiesto, por-
que “uno en compañía de Dios constituye mayoría”.

Podemos decretar la manifestación de nuestro bien. Es, por lo tan-
to, posible determinar nuestra felicidad, paz y libertad. El poder que posee-
mos para decretar es la facultad que tenemos para adaptar nuestra ma-
nera de pensar y hablar de modo que nuestra actitud hacia el bien de la
vida sea más receptiva. Nuestro decreto no es una orden o mandato que
damos a Dios, que continuamente nos está colmando de bendiciones;
nuestro decreto es una orden a nuestra propia conciencia para que este-
mos más atentos al amor, bondad y generosidad de nuestro Padre Dios.
La conciencia del hombre es su reino. El verdadero yo, el Cristo
morador, es rey soberano en ella. Al decretar cualquier bien, debemos
ordenar a los vasallos de nuestro reino (los pensamientos que pensa-
mos y las palabras que hablamos) a que obedezcan nuestro decreto.
Lo que sentimos y las ideas que abrigamos y expresamos, preparan el
camino por el cual ha de venir nuestro bien.

Si decretamos salud, debemos resolver no volver a pensar en
debilidad, enfermedad incurable o dolor. En vez de eso, debemos pen-
sar en vigor y salud, en la perfección que esperamos obtener y en la
ausencia del dolor que nos atormentaba. Tal resolución atrae salud y
nos prepara para recibir la acción y gracia de Dios que transforma y
rejuvenece nuestro cuerpo.

Pensando, hablando y viviendo sin temor a escasez de ninguna
clase, decretamos nuestra prosperidad. No nos quejamos de las cir-
cunstancias ni expresamos desaliento en ninguna forma. Limpiamos
nuestra mente de duda y preocupación poniendo toda nuestra fe en la
divina promesa de abundancia, sabiendo que nada ni nadie podrá im-
pedir su cumplimiento. Esperamos obtener buen éxito y buenos resul-
tados en todo lo que emprendemos. Esta capacidad para dominar y
dirigir nuestros pensamientos y nuestras obras es prueba de que so-
mos soberanos en el reino de nuestro intelecto.

No dejemos que cualquier viento que sople en el mar de la vida
nos desvíe de nuestro rumbo. Sabiendo que tenemos el poder de en-
filar el curso de nuestra nave hacia el puerto de la buena salud, gozo,
paz y abundancia, usemos este poder para dar dirección a todos nues-
tros pensamientos y palabras y hacer así manifiesto el bien que desea-
mos en nuestra vida.

Las siguientes afirmaciones por Elsie Ulbrich serán de gran ayuda
en esta dirección:

En el nombre de nuestro Señor Jesucristo decreto para mí sa-
lud, pureza y perfección.

Decreto gozo, felicidad y concordia; vida, luz y entendimiento.

En su nombre decreto para mí abundancia, plenitud y riquezas.

Decreto que mi trabajo sea útil, verdadero y provechoso.

Decreto que mi mente y que mi cuerpo sean cada día más del
espíritu.

* * *

JOYAS ESPIRITUALES - 01/02 - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY - 475 -


martes, 14 de diciembre de 2010

EL AUTOCONOCIMIENTO ( V )


EL AUTOCONOCIMIENTO ( V )

En este Fragmento de “Cartas de los Maestros” se hace referencia al origen de las dificultades que se plantean a la humanidad a través de su evolución. Intentaremos arrojar alguna luz sobre el tema refiriéndonos a las vicisitudes que tuvieron que afrontar los que podríamos llamar primeros seres humanos porque en ellos ya se comenzaron a bosquejar sus actuales características, las cuales progresivamente se fueron y se irán perfeccionando.


Inmersión en el materialismo


Los Hermanos Mayores en este sentido formulan la afirmación transcripta que reviste un profundo sentido esotérico ya que el hombre es una chispa divina que progresivamente debe ir evolucionando para adquirir, en primer término, autoconsciencia haciendo inmersión en cuerpos cada vez más densos, hasta llegar al estado en que actualmente se encuentra. Es el profundo misterio de la Creación que nuestra mente muy limitada no alcanza a comprender porque vamos de la imperfección inconsciente a la imperfección consciente para llegar a la perfección consciente. Esto aparentemente en todos los ámbitos del Cosmos.


Cómo vivíamos en las Épocas Lemúrica y Atlante


Al referirnos al descenso mencionado, que nos conduce a la materia, hemos de recordar lo expuesto por Max Heindel en el Concepto Rosacruz del Cosmos, acerca de nuestro transcurrir en las Épocas mencionadas.

Parafraseando sus afirmaciones recordemos que la atmósfera de la Lemuria era muy densa y la corteza terrestre comenzaba a adquirir dureza y solidez en algunas partes mientras que en otras todavía estaba en fusión y entre esas islas de corteza dura había un mar de agua en ebullición, en medio de erupciones volcánicas y cataclismos. Vivíamos rodeados de bosques con árboles gigantescos y animales de enorme tamaño y los seres humanos teníamos el poder de modificar la “carne” de nuestros maleables e indefinidos cuerpos, de los cuales casi no teníamos conciencia. A los ajenos no se los veía pero se los percibía.

A los niños se los hacía luchar unos contra otros en forma brutal para ejercer el poder de la voluntad a pesar del posible dolor y a las niñas se las metía en bosques inmensos en medio de la furia de las tempestades para despertar la memoria. Estas prácticas contribuían al desarrollo del ego lo cual nos iba preparando para entrar progresivamente en la materia. Los cataclismos volcánicos destruyeron la mayor parte del continente lemúrico y así surgió el continente atlántico en el mismo lugar en que actualmente ocupa el océano del mismo nombre. Comparados con nuestra humanidad los primeros atlantes eran hombres gigantes y su percepción de los mundos internos se fue perdiendo hasta que se hizo consciente del mundo físico ingresando despaciosamente en la materia. Sin embargo esto trajo consigo que surgieran todas las cualidades egocéntricas que hoy tanto conocemos. En la 4ª. Subraza Atlante, denominada Turania surgió la violencia, la vacuidad y la ostentación las cuales precipitaron a la ruina a los atlantes, precisamente por el surgimiento, en su mundo interior, de las cualidades que hoy consideramos negativas y dañinas y que todavía nos acompañan produciendo los problemas en todos los ámbitos que nos son tan conocidos. Sin embargo queremos combatirlos fuera del hombre mismo sin reconocer que la solución está dentro de cada cual.


¿Cómo acciona nuestro ego?


Ese camino de inmersión en la materia nos fue generando como decíamos cualidades que ahora debemos ir superando. Así los venerables instructores Buda en Oriente y Cristo Jesús en Occidente nos dejaron sugerencias para conseguirlo pero lo lamentable es que en lugar de trabajar en tal sentido, con el autoconocimiento, nos entregamos a prácticas simbólicas dilatorias e innecesarias.

Con respecto a las referidas cualidades mencionaremos al egoísmo o egolatría que consiste en el excesivo afecto que uno tiene de sí mismo lo cual conduce a un desmesurado interés en atender a su propia persona de desmedro de los demás. Por otro lado el egocentrismo es una exagerada exaltación de la propia personalidad hasta considerarla como preferencial y del más alto relieve, dentro del ámbito en que se actúa.

Estas características personales son factibles de apreciar dentro de uno mismo a través de nuestra diaria actuación y por lo tanto se ve reflejada dentro de cada uno cuando se nos critica, adula o censura. Por supuesto que cada una de estos defectos puede llegar a extremos enfermizos resultando un riesgo para el prójimo porque causan mucho daño y no es necesario ahora brindar lamentables ejemplos. En el caso de que se puedan tornar dañinos para uno mismo la sabia Ley de consecuencia genera dolorosos aconteceres para el que efectúa el daño, brindándole perjuicios como consecuentes naturales reacciones, las cuales hacen reflexionar profundamente y posiblemente cambiar la forma de ser y actuar. Lamentablemente estas cualidades egocéntricas suelen ser difíciles de superar porque el autoengaño y la autoconfusión no nos permiten captar la realidad de los hechos para vernos tal cual somos. El propio dolor en el mejor de los casos puede producirnos una transformación mediando el ejercicio del autoconocimiento que en estas columnas estamos comentando. En próximas participaciones continuaremos con la aplicación de las Reglas espirituales que habíamos comenzando a considerar en Autoconocimiento IV, en lo posible con la mayor brevedad y precisión.

Pedro S. Tavacca

(tavacca.pedro@gmail.com)