domingo, 25 de octubre de 2015

domingo, 18 de octubre de 2015

jueves, 8 de octubre de 2015

Naturaleza y arte



Naturaleza y arte
"Hacer aparecer la unidad divina oculta bajo la diversidad del mundo es la obra de la naturaleza. Incorporar el espíritu más elevado al cuerpo más bajo y llevarlos a la perfección absoluta es la obra del arte"
Louis Cattiaux


¿Qué es "arte"?, ¿cómo podríamos definir "naturaleza"?, ¿y cómo, después, relacionar ambas ideas?
Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, arte es el "acto o facultad mediante los cuales, valiéndose de la materia, de la imagen o del sonido, imita o expresa el hombre lo material o lo inmaterial, y crea copiando o fantaseando". Asimismo, se define naturaleza como "conjunto, orden y disposición de todo lo que compone el universo". A partir de aquí, se podría concluir que el vínculo entre ambos conceptos consiste en que el arte, en su afán de imitar o expresar, puede llegar a copiar o fantasear la naturaleza. Sin embargo, esta explicación no es suficiente, tiene que haber algo más puesto que, en caso contrario, cualquiera podría, con un ordenador y por medio de ciertas ecuaciones, realizar una obra de arte. No hay duda, tiene que existir algo más y así lo expresa un pintor chino de época medieval: "Hay innumerables artesanos que pueden copiar todos los detalles de la forma, pero la naturaleza interna sólo puede ser comprendida por los espíritus sublimes". Hablamos, pues, de espíritus sublimes, de "locos" que, como Van Gogh, consiguen ver "expresión, e incluso alma, en toda la naturaleza".

Estos conceptos son complicados hoy en día puesto que nos hemos alejado de la naturaleza y el arte se ha convertido en un asunto estético y experimental. A esto se añade que la existencia de la realidad viene determinada por los medios de comunicación: si algo no sale por televisión, no existe. Tiempo atrás, por el contrario, la obra de arte era una continuación de la obra de la creación, ambas seguían la misma inercia. "Todo arte viene de la naturaleza, el que puede arrancarlo de ella, solamente éste, lo posee", para Durero, estos espíritus sublimes, estos artistas verdaderos son los que dan un paso más allá de la naturaleza, los que arrancan el arte de las formas naturales.

Podríamos preguntarnos qué es lo que hace pintar a un pintor o esculpir a un escultor, cuál es la magia del creador. Para Cezanne, está muy claro: "No se debe representar la naturaleza sino realizarla". Así pues, el artista debe "realizar la naturaleza" y este acto mágico sólo es posible de una manera: vinculándose con la energía que da vida a dicha naturaleza. Por tanto, la fuerza del artista es la misma fuerza que hace crecer un árbol; esta energía, este impulso es idéntico para uno y para otro. Ambos se funden con la energía del mundo, la que hace girar el universo, lo que los antiguos llamaban el "Spiritus Mundi". Es más, esta energía, este impulso es estrictamente el contenido de la naturaleza y el contenido del arte, entendiendo por contenido lo que da coherencia, cohesión, realidad, la propia vida, esa energía interior que es el contenido de las formas y sin la cual, todo se convierte en polvo. Lo que hace que una pintura o una escultura siga viva después de 4.000 años es ese impulso interior que la anima. Sin esta fuerza mágica que le da cohesión, cualquier obra perdería su significado tras la generación en la que vio la luz.

Para Leonardo da Vinci, el pintor es el hijo de la naturaleza; es aquél, realmente creativo, que la ha reencontrado y, tras descubrir esta energía, dota de contenido a su obra. También Rodin distinguía dos formas de ver la realidad: una primera que se queda en la apariencia externa de las cosas y otra más profunda, la del artista, que "ve, es decir, que su ojo, inserto en el corazón, lee profundamente en el seno de la naturaleza". El artista es el que tiene la capacidad de percibir más, de atravesar con la mirada la realidad accidental y ver la realidad esencial. Esta vía de la naturaleza consiste, efectivamente, en retornar al origen de las cosas, a la identidad misma de la creación. Para Paul Klee hay que dejar "a los alumnos que experimenten en qué se convierte un capullo, cómo crece un árbol, cómo se abre una mariposa; ellos mismos serán así tan ricos, tan volubles, tan obstinados como la gran Naturaleza. Imitando los caminos de la creación natural, tal vez, algún día lleguen a ser naturaleza para poder crear como ella".

El artista es, pues, el que tiene capacidad de percibir el interior de la naturaleza, el que, como decía Platón, es capaz de "hacer visible lo invisible", manifestarlo en su obra. Se trata justamente de ver a través de las apariencias. Todo el problema del arte es, en realidad, un problema de percepción, de captar la realidad, esta realidad que es única e idéntica para todas las cosas. Y, tras captar esta energía, manifestarla, expresarse. El arte viene, pues, del espíritu porque él es la energía que hace crecer una planta, la energía que hace pintar a un pintor. El espíritu del mundo es la energía del mundo, es lo que da vida a un ser (cuando una forma está habitada por el espíritu, como decían los antiguos, está viva; cuando el espíritu desaparece, está muerta). En el pensamiento del antiguo Egipto, las imágenes estaban habitadas por el espíritu, un jeroglífico, por ejemplo, contenía el significado de lo que representaba. Por este motivo, en caso de invasión, los mismos sacerdotes destruían las formas externas para liberar sus espíritus internos, para que los invasores pudieran robar el continente pero no el contenido que en él residía.

Hemos visto, hasta aquí, que existen dos aspectos de la realidad: un primer aspecto que sería la forma, el aspecto exterior de la realidad, la apariencia externa; y un segundo aspecto que consiste en la realidad interna de la naturaleza, la energía que da vida a dicha forma, que hace crecer a una planta pero que también hace girar el universo, es el "Spiritus Mundi", el espíritu del mundo. Existe, sin embargo, un tercer nivel y en él consiste, además, la grandeza del arte: el arte puede ir más allá de la naturaleza, puede actuar como ella y mover una pintura o una escultura siguiendo este impulso natural pero puede también reconocer el origen de este movimiento. El arte va más lejos, llega donde no llega la naturaleza: llega a conocer al creador, al pensamiento que está detrás de esta energía, de este espíritu del mundo. Para crear es preciso considerar que detrás de la vida hay un creador, un origen, una conciencia que mueve dicha vida. En realidad, el arte sirve para ir más allá de la naturaleza, para ver lo sobrenatural dentro de lo natural, es decir, para ver al creador en las criaturas. El arte es una cognición, es un conocimiento de la realidad que mueve la creación, del Gran Arquitecto del universo. El arte desvela la sobrenaturalidad de la naturalidad, la fuente de creación que continuamente está creando, en un impulso creativo continuo. Sin embargo, es preciso remarcar que esto no tiene nada que ver con la imagen teológica de la divinidad sino con la fuerza que hace mover el universo; es física y no metafísica o teología. Si todo está en constante movimiento, si todo sigue el ritmo del universo, en el momento en que esto se pare, todo se destruye. El arte manifestará, nos enseñará, nos mostrará esta fuerza sobrenatural, origen de la naturalidad pues el arte, como decía Platón, es aquello que "hace visible lo invisible".


Louis Cattiaux

Louis Cattiaux nace en Valenciennes, Francia, el 17 de agosto de l904. Pierde a sus padres muy pronto y es educado por su hermana mayor hasta que, en 1914, debido a la guerra, ambos hermanos son separados y desplazados. El pequeño Louis es internado en el pensionado Hanley, en los alrededores de París.

A los diez y ocho años ingresa en la Escuela de Artes y Oficios artísticos y poco más tarde es enviado a Alemania para cumplir el servicio militar. Al finalizar este periodo, Cattiaux deja Europa y viaja al África central, al antiguo Dahomey, como empleado de una empresa comercial. Este viaje le influye en todos los sentidos, tanto en su faceta artística, pues es allí donde empieza a pintar regularmente, como en la búsqueda del misterio primordial. Al cabo de un tiempo regresa a Francia enfermo y arruinado. En este momento decide dedicarse plenamente a la pintura y comienza a frecuentar los medios artísticos de París.

En 1932 se casa con Henriette Péré. La pareja se instala en unos bajos de la calle Casimir-Périer, en pleno centro de París, al lado de una placita de aires provincianos presidida por la iglesia de Santa Clotilde. En el mismo espacio montan una galería de arte llamada Gravitations , en honor al título de un libro de poemas publicado por Jules Supervielle. En dicha galería exponen algunos de sus amigos, como Jean Marembert o Jean Lafont. Todos ellos, además de Pierre Ino, Eric Olson, René Paresce, Louis Coutaud, el escultor Etienne Beothy y los poetas Fernad Marc, Louis de Gonzague Frick, el ya citado, Jules Supervielle y el mismo Cattiaux, redactan el Manifeste du Transhylisme , en 1934. En este mismo año expone en el Salon des Indépendants .

Paralela a la inquietud artística, su búsqueda espiritual prosigue sin descanso. Atraído por los escritos herméticos y alquímicos, que combina con la lectura de textos clásicos como la Biblia , el Corán y el Libro del Tao, Cattiaux pasa largas horas en la Biblioteca del Arsenal, copiando pacientemente los tratados de los antiguos alquimistas, sobre todo, los de Nicolas Valois, con quien le une una singular afinidad espiritual. Mientras, continúa pintado y empieza a relacionarse con Raoul Dufy y con Derain.

Toda esta actividad no desemboca en ningún éxito y en 1935 los Cattiaux se ven obligados a cerrar la galería y a dedicarse a los trabajos más peregrinos para mantener su hogar. Empieza entonces un periodo decisivo para Cattiaux, pues, al tiempo que su pintura se vuelve más y más personal, desvinculada de las corrientes de la época, su búsqueda desemboca en la redacción, a partir de 1938, de un libro fuera de lo común que acabará titulando El Mensaje Reencontrado . En las sentencias de este libro Cattiaux, destiló con paciencia el resultado de “una iniciación y una mística estrechamente unidas.” También el estilo pictórico se ve afectado por la vida espiritual del artista y deja ver un trasfondo que no puede calificarse de otro modo que de visionario. La pasión que Cattiaux siente por la filosofía hermética marcará profundamente su pintura y sus escritos.

En 1939, Cattiaux expone varias veces en la galería de Berthe Weill, una amante del arte que su época se interesó por los jóvenes artistas tales como Matisse, Derain, de Vlaminck o Picasso, por lo que su galería consiguió una gran celebridad. En 1942 participa en el Salon des Tuileries y en otras exposiciones organizada por el famoso crítico de arte, Gaston Diehl.

A partir de 1940, Cattiaux se consagra casi exclusivamente a la redacción del Mensaje Reencontrado . Pinta un autorretrato para ilustrar esta obra, y empieza su amistad con Lanza del Vasto, quien redacta un prólogo para El Mensaje Reencontrado . En 1945 aparece una edición de sus poemas titulada Les Poèmes du Fainéant y en 1946 se autopublica, en París, la primera edición de los doce primeros capítulos del Mensaje Reencontrado .

A partir de este hecho, inicia una serie de amistades, algunas de las cuales serán decisivas en su vida. Conoce a Jean Rousselot y se cartea con René Guénon, hasta que, en 1949, entra en contacto con los hermanos Emmanuel y Charles d'Hooghvorst, miembros de una noble familia belga, con quienes mantendrá una inalterable y fecunda amistad hasta el final de sus días. El resultado de tal amistad se concretó en un volumen titulado Florilegio epistolar, reflejos de una búsqueda alquímica , compuesto por fragmentos de sus cartas, así como en la obra publicada por Emmanuel y Charles d'Hooghvorst, influida directamente por el pensamiento de Cattiaux.

En 1951 empieza la redacción de un ensayo sobre la pintura que ya llevaba tiempo meditando y que llevará por título Física y metafísica de la pintura . La prematura e inesperada desaparición de Cattiaux, el 16 de julio de 1953, hace que no pueda ver ninguna de sus obras publicadas.

Sus poemas fueron editados en 1954. Extractos de la Física y metafísica de la pintura se publicaron en la revista suiza “Inconnues”, gracias a la gestión del barón d'Hooghvorst, la primera edición completa de los cuarenta capítulos del Mensaje Reencontrado fue realizada por la editorial parisina Denoël, en 1956. Desde entonces, han aparecido numerosas reediciones de sus obras tanto en francés, como traducidas a diversos idiomas, entre ellos el español.


A finales del siglo XX han aparecido, editadas en francés y en español, las obras de Emmanuel y de Charles d'Hooghvorst. Se trata de estudios y comentarios sobre distintos aspectos de la tradición occidental, inspiradas en el pensamiento de Cattiaux.


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Mística y hermetismo. Reflexiones epistolares de Louis Cattiaux


Mística y hermetismo. Reflexiones epistolares de Louis Cattiaux

Presentación del libro de L. Cattiaux, “Florilegio epistolar. Reflejos de una búsqueda alquímica”, con la selección de un fragmento del mismo dedicado a la relación entre santidad y sabiduría. Edición, R. Arola y L. Vert.

Desde el otoño de 1980 y hasta el verano de 1994, fragmentos seleccionados de algunas de las cartas de Louis Cattiaux (Valenciennes, 1904- París, 1953) a sus amigos, fueron publicados ininterrumpidamente en forma de artículos en la revista belga Le Fil d’Ariane, y la mayoría de ellos traducidos al castellano en la colección La Puerta. En esta edición se presentan en su totalidad, respetando el orden de aparición, con las repeticiones y notas que creyó oportuno añadir el barón d’Hooghvorst, quien se encargó de la selección. En este libro el lector encontrará los fragmentos más interesantes de las cartas por su contenido filosófico e iniciático, a los que su recopilador denominó florilegio, una voz latina compuesta de flos, ‘flor, lo mejor’ y legere, ‘reunir, escoger’; y que significa lo mismo que la palabra griega antología, que ha tenido más suerte en el devenir de las lenguas románicas. En este caso se trata de la reunión de las flores epistolares de Cattiaux.
En esta entrada hemos recogido algunos fragmentos de las cartas de Louis Cattiaux a sus amigos que se refieren a dos aspectos de la búsqueda de Dios: la mística y el hermetismo, que, como afirma el propio Cattiaux, son complementarios pero no iguales. En el contexto de la cultura moderna, que ha llegado a denominarse líquida por su capacidad de asimilar conceptos y desdibujar límites, nos parecen, si más no, provocadoras las palabras de este amante del arte hermético que vivió en el siglo XX.portada.florilegio2
Mística y hermetismo
No hay que olvidar que la mística corre pareja con el hermetismo y que la primera puede realizarse sola [santidad], mientras que el segundo no puede llevarse a cabo sin la primera [sabiduría]. En efecto, el tesoro de Dios y su secreto no son confiados más que a los santos, ¡a algunos santos! Aquí hay una jerarquía que la Iglesia ha perdido desde el momento en que renegó de la ciencia de Dios. La Iglesia no conoce más que a los santos y ha olvidado el segundo grado, formado por los sabios. De este modo, en la actualidad está ridiculizada y enloquecida por la ciencia de los impíos que invade victoriosamente el mundo y que amenaza la vida y la libertad de los hombres como jamás lo ha hecho ninguna potencia.
El conocimiento es una vía única y casi mortal, así de enorme es el don. ¡Imagínate la vida! Cuando la recibimos, podemos perfectamente morir a causa de ello. En cuanto a la muerte prematura, es como las demás y no hay que hacer un drama de ello, si no es por el hecho de no haber conseguido la revelación aquí abajo. Permíteme que, de paso, te indique que el hermetista verdadero es forzosamente cristiano o musulmán o taoísta, etc., es decir, está religado a Dios por su religión de nacimiento o elección, ya que no puede imaginarse un hermetista que sea impío. Evidentemente tienen un lado irritante, al ver las cosas de manera sintética y no ser patriotas, partidarios, sectarios, excluidos como aquellos a quienes horroriza el vacío y la plenitud de Dios, así como su unidad. Sin embargo, observa que quienes quieren reconciliar posturas antagónicas, que se pelean por un mismo objeto o una misma idea… son aborrecidos por todos aquellos a quienes intentan poner de acuerdo … y parecen sospechosos a los ojos de todos, pues no pertenecen a ningún bando. Es la ley, sin embargo su recompensa sólo puede ser más amplia, como lo son su pensamiento y su amor.
La frase que me citas: «¡Oh ser que ha formado su propio cuerpo!» (Libro egipcio de los muertos XVII, 3) es puramente iniciática, mejor dicho, alquímica y describe al fénix legendario. Quienes han estudiado seriamente la alquimia y conocen bien sus símbolos y su terminología, reconocen y penetran a la primera las escrituras sagradas egipcias, que se refieren formalmente a ello. El Génesis les es abierto, por decirlo de alguna manera, así como los misterios religiosos e iniciáticos gracias a esta llave única, verdadera llave maestra del conocimiento.
Así, todos los cristianos predican la muerte de Cristo, pero ninguno es realmente consciente del misterio de la resurrección. La Iglesia acepta la muerte mística de los santos, pero rechaza la resurrección hermética del sabio adepto, oponiéndolas, sin darse cuenta de que uno precede y engendra al otro y que el Cristo muerto en la cruz es el mismo que resucita gloriosamente. El error es buscar la resurrección antes de haber pasado por la muerte al mundo, y ahí está el orgullo de los buscadores inspirados por Satán, que quieren recibirlo todo sin dar nada. Éstos desembocan en el desastre y en el crimen, como puede verse fácilmente, desde Gilles de Retz hasta M. Jolliot-Curie. El místico engendra al adepto, al igual que la oruga, al morir, se convierte en crisálida y seguidamente en mariposa. Desgraciadamente, Cristo es casi el único salido de la crisálida de la muerte; lo que no es razón para negar o rechazar esto al considerarlo posible solamente en el juicio final, como hacen muchos religiosos y predicadores mal instruidos. El Libro XXV [deEl Mensaje Reencontrado] está dedicado a poner todo esto en claro, y es muy importante, pues estamos llegando al alba del tercer día cósmico, en el que la resurrección empezará a manifestarse en el mundo.
El hermetismo y la mística
Tienes razón al no dejarte extraviar por la interpretación mística de las verdades herméticas. Irás descubriendo cada vez más, y también con creciente sorpresa, que los verdaderos hermetistas son los únicos materialistas dignos de este nombre, pues a su lado los peores materialistas de este mundo parecen idealistas desencarnados. El misterio de Dios encarnado es tan enorme que muy pocos pueden tener acceso a él sin peligro de muerte. Se puede decir que un hermetista es absolutamente lo contrario de un soñador, pues éste sueña a Dios ¡y aquél lo toca! Existe una extraordinaria vigilancia en torno a los misterios de la realidad; no obstante, la vía mística debe acompañar a la vía hermética para que la unidad se vea realizada en nosotros.
Casi todos los que conozco se desvían hacia la interpretación mística, otros se hunden en la crisopeya  y muy pocos saben unir estos puntos de vista opuestos.
En suma, la vía mística y la vía hermética se complementan pero no se mezclan; sin embargo, la enseñanza mística y la hermética siempre aparecen mezcladas en los grandes textos de los sabios, pues van a la par.
La búsqueda hermética
Cuántos curiosos la abandonan después de algunos pequeños ensayos miserables. En ella, el Señor nos prueba como en un crisol, pues su prudencia es extrema y sólo se decide en el momento oportuno, después de haber verificado, experimentalmente, la pureza y tenacidad de nuestro deseo. Es como si pasáramos de antemano por el purgatorio y no hay para menos que gemir y agitarse sobre la parrilla. Me sorprende que ningún filósofo haya pensado en san Lorenzo como patrón de los noveles en la búsqueda hermética. Sí, querido amigo, uno se vuelve loco o muere, pero nunca retrocede. Sin embargo, es necesario procurarnos momentos de descanso y romper la tensión, aunque sólo sea para ejercitarnos en la liberación final, que es la libertad para los hijos de Dios, a la cual aspiramos.
No es tan absurdo como parece preferir esperar tranquilamente recibir la cosa santa y sagrada, que buscar para tener su conocimiento; pues esto es casi imposible, ya que se precisa un permiso muy especial de Dios.
Los estados místicos y la búsqueda sustancial
Los estados místicos no son sino etapas de reposo en la dura búsqueda del Señor de resurrección, Señor palpable y tangible ya desde aquí abajo. Ésta es la búsqueda sustancial del Señor de vida, es la resurrección inaudita y, por así decirlo, increíble. Los estados místicos son preconizados por los hindúes, que no conocen nada más elevado ni más profundo en la realización de la unión divina, pues para ellos se trata de la unión espiritual y anímica, y no de la unión corporal que lo trasciende todo. Observa cómo Cristo superó a todos los yoguis y a todos los santos.
Existe la realización mística, la cual actúa en espíritu y en alma, pero existe la realización hermética que actúa en espíritu, alma y cuerpo.
Hermetismo y misticismo
Pareces falto de paciencia y es grave, ya que la fe y la paciencia tienen fama de ser las  mayores cualidades exigidas por este Arte.
De lo que habla Hermes Trimegisto es del mercurio crudo y libre. Este es el que se ha de concentrar y corporificar (cf. El Mensaje Reencontrado I, 50’) a fin de obtener de él la piedra de los sabios. El mercurio crudo y libre es, en efecto, todo lo que se quiera, como el maná. Algunos individuos tienen la facultad de modelarlo por la imaginación (cf. El Mensaje Reencontrado X, 63’) y la voluntad; se trata de la fuerza de los médiums, (cf. El Mensaje Reencontrado XVII, 21’)  que produce tantos fenómenos extraños y efímeros.
Casi todos los que yo conozco desvarían en la interpretación mística; otros se hunden en la crisopeya, y muy pocos saben unir (cf. El Mensaje Reencontrado XIII, 44’) estos puntos de vista opuestos.
Me he permitido ilustrar esta carta con algunas citas de El Mensaje Reencontradopara hacerte ver que bastaría con leerlo y meditarlo seriamente. Cuando tus ojos se hayan abierto, ¿habrá algo más claro que la palabra inspirada de las escrituras santas?
Todavía meditarás durante años y años sobre estas cosas (cf. El Mensaje Reencontrado XV, 41’) hasta rozar la locura; finalmente, deberás operar a ciegas sobre mil cosas extrañas hasta rozar de nuevo la locura, y después, desanimado, te tumbarás en el suelo como un andrajo; ¿quizá en ese momento te llegará la suerte? Pero estarás muy enfermo de amor y de desesperación. Y si entonces llegaras a encontrar, después de sufrir mil martirios y mil agonías, serías privilegiado sobre los grandes santos de la cristiandad y del islam. ¡Examina, pues, ahora mismo tus posibilidades antes de correr tal riesgo!
En resumen, la vía mística y la vía hermética se complementan pero no se mezclan. Sin embargo, la enseñanza mística y la enseñanza hermética siempre están mezcladas en los grandes textos de los sabios, ya que van a la par.
La alquimia
La alquimia sólo está permitida a los que, en verdad, están suficientemente desprendidos como para recibir el poder, la riqueza y la vida desvelada, sin tener nunca la tentación de utilizarla contra alguien, ya sea para aplastar a los demás, ya sea para glorificarse personalmente.
Desgraciadamente, muchos de los que se acercan a ella lo hacen con un afán de lucro que los extravía irremediablemente y toda su malicia se vuelve en su contra, los arruina de todas las maneras y les hace patear ante el muro de la razón razonante durante toda su vida, a pesar de su notable fe en la realidad de la ciencia divina. Por ello debemos rogar y atraer a los maestros que han poseído dicha ciencia santa, en profundidad, a fin de que nos inspiren en la búsqueda, tan larga y tan difícil que apenas uno o dos hombres entre miles de individuos lo consiguen sin la instrucción de un maestro viviente, quiero decir encarnado, ya que precisamente los maestros son los vivientes por excelencia, al igual que Cristo.
La vida es corta, el Arte es largo y difícil, y todos los hombres se ocupan de las cosas vanas del mundo. Por eso hay tan pocos vivientes.
La alquimia no es el yoga de Occidente
La alquimia no es el yoga de Occidente; es la ciencia primera y última, la ciencia de la renovación de la creación, el misterio de los misterios, y es Cristo, la piedra filosofal y angular capaz de salvar al mundo. Pero también contiene una trampa para los codiciosos y los groseros, y el fracaso de muchos de ellos es el justo castigo a su malicia, maldad y orgullo.
¡Van Helmont es un soplador!… Deja la química para los químicos y el veneno para los locos. Escucha a Jeremías, a Pablo y a los demás a quienes Dios habló… y ora locamente para alcanzar el conocimiento añadiendo estas palabras: «si el conocimiento no ha de destruirme», (cf. El Mensaje Reencontrado XVIII, 56’) es lo más prudente.
La realidad
¿Consideras la alquimia como algo desencarnado, espiritual y evanescente, y yo qué sé más? No deja de ser extraño que todas las personas que se han interesado por los libros de falso ocultismo lo desencarnen todo en bloque y lo interpreten todo en este sentido. Desde esta óptica, las mariposas que han salido de larvas y gusanos deberían ser astrales, ya sabes, el cuerpo glorioso, etc. Sin embargo son de carne y hueso, querido amigo mío. Los libros de los ignorantes y de los intelectuales son vanos, y aquí tienes a los desencarnados a quienes das tanto crédito, los fantasmas y demás cuerpos astrales, pues no sabes que la finalidad de la creación es la encarnación a ultranza hasta la eliminación de la muerte. Medita, pues, un poco esta sentencia de los profetas: «Nuestro Dios es una roca», (Deuteronomio XXXII, 24)  ¿acaso hay algo más real y encarnado que una roca?
Mientras tanto, deja de lado tu cuerpo psico-espiritual, cuida el que tienes e intenta salvarlo de la disolución: es una obra más difícil que confiar en el Paraíso para consolarte del hecho de estar pudriéndote vivo sobre la tierra.
Sigo afirmando que no es un mérito reventar de tuberculosis, cáncer o arteriosclerosis, aun llamándose hermanita Teresa. Dios está aquí mismo, o sea, también la vida, la paz, la inmortalidad, el amor, la alegría, etc., y en vez de perder nuestro tiempo discutiendo inútilmente sería mejor que intentáramos alcanzarlo aquí abajo, porque después es demasiado tarde.
La lectura de los tratados de alquimia
La lectura de las antiguas obras herméticas te abrirá el camino a la lectura de las santas Escrituras, si las lees con ojos desinteresados y amorosos, si no, te conducirán a la locura de la química como a muchos demasiado sabios y demasiado astutos. Todos los tratados llamados alquímicos de buenos autores como Basilio Valentin, el Cosmopolita, Nicolás Valois, Nicolás Flamel, Arnaldo de Vilanova, Moriano, Raimundo Lulio, Grosparmy, Rhumelius, Guillermo Salmon, Pernety, etc., te ayudarán a desembrollar el caos y a separar la luz de las tinieblas, pero, sobre todo, la santa plegaria al Señor de vida, que los buscadores orgullosos y estúpidos suelen despreciar.
FNAC. Charles. RaimonCharles d’Hooghvorst y Raimon Arola durante la presentación del “Florilegio epistolar” en el FNAC, 1999.


INFORMACIÓN DEL LIBRO

Las Amazonas ¿mito o realidad?



Las Amazonas ¿mito o realidad?

Las Amazonas son, en la mitología griega, mujeres guerreras supuestamente hijas de Ares, el dios de la guerra. Mucho se ha hablado sobre si este mito tiene o no cierta base histórica.

Según la leyenda las Amazonas vivían en un reino situado a las orillas del río Termodonte en Capadocia gobernadas por una reina que se elegía periódicamente entre ellas. Eran grandes amazonas, de hecho muchas de ellas tenían en sus nombres la palabra hipo que significa caballo, la más significativa Hipólita, una de las reinas.

Su vestimenta consistía en una corta túnica ceñida y frecuentemente abierta en uno de sus lados, además de capas de piel de pantera y armadura. En la lucha solían llevar escudos de medialuna y empuñar lanzas, arcos, hachas de batalla y espadas. Eran fabulosas guerreras ante las que no había defensa. En la Iliada se las denomina Antianiras (‘las que luchan como varones’).

En su sociedad no había hombres, de hecho sólo se reunían con ellos una vez al año con el objetivo de perpetuar la especie. Si los bebés nacidos eran varones, los mataban, o, en muy pocos casos, los entregaban a sus respectivos padres. Las niñas, en cambio, eran conservadas y educadas por sus madres en el arte de la guerra.

Pero ¿existieron en realidad las Amazonas? Se conservan numerosas referencias historiográficas en la obra de Herodoto, Hipócrates o la literatura romana y como vestigios arqueológicos podemos citar tumbas encontradas en Kazakhstan y Ucrania donde aparecen mujeres enterradas con armas lo que nos habla de su participación en batallas.

Lo normal es pensar que estamos ante sociedades matriarcales tan alejadas del modo de vida griego que explicarían el mito creado en torno a las Amazonas.


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miércoles, 7 de octubre de 2015

Amor, Sangre purificadora y Estigmas


DICCIONARIO


AMOR: Se menciona en la mayoría de las doctrinas religiosas y trascendentes, que la causa de la creación de los seres fue el Amor. Y por ello solo mediante la completa emancipación por el Amor, podrá el hombre elevarse más allá de la Ley y convertirse él mismo en una Ley. Habiéndose conquistado a si mismo, conquistará entonces a todo el mundo. Por ello, el verdadero aspirante Rosacruz, será dentro de lo posible, una personificación del Amor. El amará a todos con un corazón puro y ferviente, no odiará a nadie, no despreciará a nadie; porque en cada ser humano verá el rostro del Amado Dios y en todo lo creado encontrará su huella.

SANGRE PURIFICADORA:  Cuando el salvador, Cristo Jesús, fue crucificado, su cuerpo fue herido en cinco centros en los que fluyen las corrientes del cuerpo vital y la presión de la corona de espinas produjo un flujo en el sexto centro también. Cuando la sangre fluyó en esos centros, el Gran Espíritu Solar, Cristo, se liberó del vehículo físico de Jesús y se encontró en la Tierra con vehículos individuales. Los vehículos planetarios ya existentes fueron compenetrados por sus propios vehículos. El difundió su propio cuerpo de deseos en el planeta, lo que le permitió entonces trabajar sobre la Tierra y sobre la humanidad desde adentro. La expresión “la sangre purificadora de Cristo Jesús”, significa que la sangre que fluyó en el Calvario, está ligada al Gran espíritu Solar, Cristo, quien por ese medio aseguró su admisión en la Tierra misma y desde aquel momento es su regente. El difundió su propio cuerpo de deseos por todo el planeta, purificándolo así de todas las viles influencias que se habían desarrollado bajo el régimen del Espíritu de Raza.

ESTIGMAS: Los estigmas o marcas del Cristiano, representados similarmente en el místico y el ocultista, son aquellos producidos en el cuerpo físico por medio de la crucifixión en las palmas de las manos, los arcos de los pies y en la cabeza, localizados en la misma relativa posición uno con otros, al igual que las puntas de una estrella de cinco puntas. Los estigmas del Místico Cristiano se desarrollan por medio de la constante contemplación e imitación de Cristo en todas las cosas. Comprenden no solamente las heridas en las manos, pies y costado, sino también las marcas de los latigazos y de la Corona de Espinas.


ASOCIACION INTERNACIONAL DE CRISTIANOS
MISTICOS MAX HEINDEL
Calle Colombres 2113 – Bº Lomas de S an Martín
5.008 – Córdoba – República Argentina

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Agradecemos al Sr. Raúl Sasia, por este aporte.