martes, 11 de abril de 2017

Cuento espiritual: La pierna del cerdo

limitaciones
Cuento espiritual: La pierna del cerdo
A María le gustaba mirar cómo cocinaba su madre, prestando atención a todos los detalles. Un día, mientras observaba la preparación de una pierna de cerdo antes de colocarla en el horno, la niña preguntó: “Mami, ¿por qué cortas los dos extremos de la carne? ¿No es eso un desperdicio?”

-Pues no lo sé, pero mi mamá siempre lo hacía de esa manera – respondió la madre.
– Pero, ¿por qué razón?
– No lo sé, pero vayamos a preguntarle a la abuela.
La abuela, que vivía en la casa contigua, recibió a su hija y a su nieta, y éstas le preguntaron:
– Abuelita, al preparar la pierna de cerdo siempre le cortabas los dos extremos antes de echarla al horno, ¿por qué lo hacías?
– Mmmm… porque mi madre siempre lo hacía de ese modo.
– Pero, ¿por qué?
– No estoy segura, pero mejor llamemos a la bisabuela.
Las tres llamaron por teléfono a la bisabuela, que vivía en otro barrio, y le preguntaron:
– Bisabuela, al preparar la pierna de cerdo siempre le cortabas los dos extremos antes de echarla al horno, ¿por qué lo hacías?
– ¡Ah! Simplemente porque la bandeja del horno era demasiado pequeña.

La disposición de las letras del teclado de las computadoras es una herencia de las viejas máquinas de escribir. Uno podría llegar a suponer que este orden se fundamenta en el logro de una mayor rapidez al momento de escribir.
Sin embargo, la razón es bien diferente: las primeras máquinas tenían las teclas ordenadas alfabéticamente y un sistema de impresión basado en una especie de martillitos con elementos tipográficos (letras, números o signos). Cuando los dactilógrafos más experimentados adquirían rapidez, las teclas se empezaron a trancar entre sí.
Para solucionar este problema, los fabricantes buscaron una forma de dificultar la escritura y colocaron las letras más utilizadas en sitios alejados entre sí. De este modo, los usuarios quedaron obligados a trabajar más despacio.
Muchos años más tarde, esta disposición (llamada QWERTY) pasó a las máquinas de escribir eléctricas y de ahí a las computadoras, sin que nadie se atreviera a cuestionarla.



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lunes, 10 de abril de 2017

¿Qué diferencias hay entre el cuerpo emocional y la mente de deseos?

¿Qué diferencias hay entre el cuerpo emocional y la mente de deseos?

Cuerpos y sensaciones

El Frater Víctor Humberto de México nos pregunta: “He leído con atención “El Castillo Interior” y veo que las definiciones del cuerpo emocional y la mente de deseos son muy similares. Esto me generó un poco de confusión y deseo saber si es un error del texto o si es posible aclarar un poco ambas definiciones”.
Agradezco al querido Frater Víctor Humberto por la pregunta. Tal vez el texto sea un poco confuso, pero en verdad no hay error en las definiciones brindadas.
Dice “El Castillo Interior”: “El cuerpo emocional es un vehículo teñido de ese deseo que nos empuja hacia afuera, hacia los objetos de sensación. Una de las funciones de este cuerpo es convertir en sensaciones las vibraciones que se captan del mundo físico a través de los cinco sentidos”. (p. 94)
“La principal función de la mente de deseos es interpretar las sensaciones provenientes del medio circundante y convertirlas en percepciones, las cuales se combinan y almacenan en nuestra memoria. De este modo, la memoria nos ayuda a identificar objetos y circunstancias, las cuales, teñidas por el deseo, se convierten en “deseables” (atracción), “indeseables” (repulsión) o “neutras”. (p. 102)
“Cuerpo mental inferior o kama-manas (“kama”, deseo y “manas”, mente), el vehículo donde residen nuestros pensamientos teñidos de deseo. En este cuerpo se interpretan las sensaciones provenientes de nuestro entorno, a fin de convertirlas en percepciones, las cuales son combinadas y almacenadas en nuestra memoria”. (p. 23)
En negritas he colocado las palabras que nos pueden llevar a confusiones. Para poder comprender las diferencias entre ambas definiciones, debemos recordar la primera parte del proceso emocional, es decir la captación de estímulos del mundo exterior:
a) Recepción de impresiones externas (sensación)
b) Interpretación de las sensaciones (percepción)
En primer lugar, los cinco sentidos captan las vibraciones del entorno y con el auxilio del cuerpo emocional estas vibraciones se convierten en sensaciones. Por esto, la misma etapa de “sensación” puede ser dividida en dos partes: “captación” y “conversión”.
Siendo así, para diferenciar las dos definiciones debemos prestar atención sobre esto: el cuerpo emocional “convierte” y la mente de deseos “interpreta”, lo cual podría esquematizarse según el diagrama que aparece en la página siguiente.
Una vez más, admito que el texto original podría ser más claro, pero espero que esta respuesta haya sido útil para aclarar el panorama.
proceso
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domingo, 9 de abril de 2017

¿Qué es el probacionismo?

¿Qué es el probacionismo?

Pregunta Ana María de Chile: “He encontrado en las monografías de OPI el uso reiterado del término “probacionista”. ¿Cuál es su origen y su significado?”.
A lo largo de la historia, diversas escuelas esotéricas y órdenes religiosas utilizaron la palabra “probación” para referirse a un período de prueba, previo a la aceptación definitiva del candidato como uno de los suyos.
La Real Academia española define “probación” de esta manera: “En las órdenes regulares, examen y prueba que debe hacerse, al menos durante un año, de la vocación y virtud de los novicios antes de profesar”.
La utilización de este vocablo en las modernas escuelas de esoterismo se remonta a fines del siglo XIX, cuando los Maestros transhimaláyicos hablaban de un “chelado en probación”, un período de prueba antes de ser admitido como “chela”, palabra que en la terminología oriental significa “discípulo”.
En este sentido decía Kout-Houmi en una de sus cartas a los teósofos alemanes: “Ser aceptado como un chela en probación es algo fácil. Tornarse chela aceptado es procurar los sufrimientos de la “probación”. La vida en su curso normal no está constituida enteramente de pesadas pruebas y sufrimiento mental; la vida de un chela que se ofrece voluntariamente es un largo sacrificio. Aquél que desea controlar los acontecimientos de su vida aquí y más allá debe, ante todo, someterse a sí mismo al control, y triunfar sobre cada tentación y cada infortunio de la carne y de la mente”. (1)
En los escritos de la segunda corriente teosófica –iniciada por Annie Besant en 1907– se buscó reemplazar la nomenclatura oriental por otra que fuera entendida más fácilmente por los occidentales y del nombre “chela en probación” pasó a hablarse de “pupilo en probación” (“Probationary Pupil”) o “discípulo en probación” (“Probationary Disciple”).
Años más tarde, algunos autores, originalmente pertenecientes al movimiento teosófico, retomaron el uso de la palabra “probacionista” a secas para referirse a una etapa de prueba dentro de sus organizaciones, como en el caso de Max Heindel en la Fraternidad Rosacruz y Jorge Ángel Livraga en Nueva Acrópolis.
Sin embargo, el vocablo “probacionista” ya había sido usado anteriormente a nivel escolástico e iniciático muchos años antes, en el seno de la Escuela Esotérica que impulsó Helena Blavatsky como núcleo interno de la Sociedad Teosófica. En esta estructura, los candidatos que tuvieran “en su corazón el auténtico deseo de evolucionar” debían pasar por un período de probación para distinguirse de la “masa de los demás teósofos” (2). En este primer grado de la Sección Esotérica se preparaba y entrenaba al estudiante “para el estudio del ocultismo práctico o Raja Yoga” (3).
En el esquema de las etapas del Sendero Iniciático consideradas como peldaños de una escalera, el Probacionista se sitúa entre el Aspirante y el Discípulo (también llamado “Discípulo aceptado” o “Discípulo juramentado”), aunque en su obra “Fundamentos de Teosofía” (“The First Principles of Theosophy”, 1921), el teósofo cingalés Jinarajadasa (que seguramente fue el primero en vincular al “hombre de ideales” o “idealista” con el sendero del discipulado), no consideraba que existiese un paso intermedio entre el idealismo y el probacionismo (ver esquema adjunto).
Si nos atenemos al esquema que hemos presentado en nuestros trabajos, el probacionista es aquel que se compromete con el Sendero y que ha comenzado a trabajar en la alineación, es decir la purificación de los vehículos del cuaternario. Aunque los probacionistas no son discípulos, su período de probación incluye pruebas y desafíos vinculados a los cuatro elementos: Tierra-Físico, Agua-Vital, Aire-Emocional y Fuego-Mental inferior, tras lo cual pasan a ser aceptados como discípulos (de las “pruebas” del probacionismo se pasa a la “disciplina” del discipulado) para continuar avanzando hasta el centro del laberinto.

discipulo en probacion
Imagen: Las etapas según Jinarajadasa, quien incorpora al esquema al “hombre de ideales” (1921)

blavatsky diploma
Imagen: Certificado de probacionista expedido por HPB
Notas bibliográficas
(1) “Cartas de los Maestros de Sabiduría”, primera serie.
(2) Blavatsky, Helena: “H. P. Blavatsky on the Esoteric Section” en “The Esoteric Papers of Madame Blavatsky”
(3) Blavatsky, Helena: “Esoteric Section of the Theosophical Society: Preliminary Memorandum” en “The Esoteric Papers of Madame Blavatsky”
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jueves, 6 de abril de 2017

Escasez de Iluminados

iluminados
Escasez de Iluminados
El pasado sábado tuve el gusto de dar una conferencia en la ciudad de Buenos Aires. En la ronda final de preguntas, un joven me hizo una pregunta bastante incisiva: “¿Está usted iluminado?”. Mi respuesta fue rápida y sincera: “No”, tras lo cual él preguntó: “¿Es posible entonces hablar de la iluminación si no se está iluminado?”.

¡Touché! ¡Muy buena pregunta! En primer lugar tenemos que entender de qué hablamos cuando decimos “iluminación”. Mariana Caplan, en su obra “A mitad de camino” (tal vez el libro más lúcido sobre este tema) confiesa la dificultad de encontrar una definición clara y advierte que si supiéramos lo que es la iluminación… saldríamos “corriendo en dirección contraria” (1).
En pocas palabras, podríamos afirmar que las personas iluminadas son aquellas que ha logrado desarrollar su máximo potencial como seres encarnados, colocando su conciencia en un punto intermedio entre la materia y el espíritu, entre lo de afuera y lo de adentro, entre lo de arriba y lo de abajo, en un espacio donde es posible conciliar los opuestos.
Esta posición estratégica nos permite reconocernos como “seres de dos mundos”, habitantes de dos espacios que parecen ser antagónicos pero que pueden ser conectados (“iluminados”) a través de la conciencia. Por eso, el excelente escritor Lee Lozowick habla de una “dualidad iluminada” donde existe un pasaje consciente desde la dualidad ordinaria (“percibo dos mundos y son irreconciliables”) hasta una dualidad iluminada cuyo trasfondo es la conciencia no-dual (“percibo dos mundos pero puedo conciliarlos y descubro que en el fondo solamente existe la unidad”).
Aunque existen miles de testimonios acerca del proceso de iluminación, no es fácil encontrar seres iluminados. Chögyam Trungpa Rinpoché, quien estuvo al lado de renombrados instructores, maestros espirituales y seres especiales, reveló que solamente había conocido a tres personas iluminadas a lo largo de toda su vida.
No obstante, y aunque la escasez de maestros iluminados es fácilmente constatable, muchos de ellos nos han transmitido su conocimiento a través de “mapas”, describiendo en ellos con más o menos precisión los caminos de la tierra del Espíritu.
Estos mapas han sido conservados y estudiados por las escuelas iniciáticas de Oriente y Occidente quienes han fundamentado sus doctrinas no en meras especulaciones intelectuales sino en el testimonio confiable de estos nobles caminantes del pasado. Esta cartografía trascendente nos sirve para recordar lo que ya sabemos, ayudándonos a re-conocer el sendero de regreso a casa.
Por esta razón, las escuelas iniciáticas son una especie de club de “amnésicos anónimos”, hombres y mujeres que han olvidado su naturaleza esencial y que encuentran un método de entrenamiento eficaz que les permite recuperar la memoria, en compañía de Hermanos que hablan el mismo idioma.
Sin embargo, y vale la pena aclararlo, las escuelas no están formadas por iluminados que ya han llegado a la cima sino por peregrinos en tránsito, personas que vuelcan sus esfuerzos cotidianamente para hallar su propio camino desde la oscuridad a la luz.
no-dualidad¿Llegará un tiempo en que las escuelas iniciáticas sean dirigidas por verdaderos iluminados? Supongo que sí, pero no puedo estar seguro. Lo único que sé es que mientras buscamos al fontanero perfecto se nos está inundando la casa.
Hay frase bastante conocida en el ámbito espiritual: “Cuando uno está preparado, aparece el Maestro”, la cual ha alentado a muchos buscadores a seguir trabajando interiormente. No obstante, en muchísimas ocasiones esta frase nos hace creer que llegará un Maestro exótico, de túnica y barba blanca que nos elegirá y comprobará que somos “dignos” de recibir un conocimiento secretísimo… ¡No, no y no! Tenemos que entender que el único Maestro que vale la pena es el Maestro Interno y que todos los maestros externos son válidos en la medida que nos ayuden a reconocer a ese Maestro.
Las enseñanzas sapienciales son claras: todas las personas, acontecimientos y eventos externos llegan a nosotros a cubrir necesidades del Alma. Por lo tanto, todo maestro exterior (gurú) es valioso solamente en este sentido. Pero también debemos reconocer que aprendemos de todos y que, a veces, la enseñanza llega a nosotros a través del canal más inesperado: nuestro hijo, nuestra mascota e incluso un jefe exigente.
Algunas personas se pasan toda su vida esperando a “su” Maestro perfecto desaprovechando una a una las oportunidades que se le van presentando y protagonizando una historia tan triste como la de la loca que pasó toda su vida esperando a su amado del muelle de San Blas.
Pero volvamos a la pregunta inicial: “¿Es posible entonces hablar de la iluminación si no se está iluminado?”. Sí, claro que sí, dado que tenemos la fortuna de contar con un conocimiento acumulado a lo largo de los siglos en el que tenemos plena confianza y que puede comprobarse a través de la experimentación personal.
¿Y tú qué piensas? Déjame tu comentario más abajo.

“Si uno no está iluminado, enseña lo que sabe, eso es todo. Y si eso se hace con integridad y entrega al propio camino, se puede ser una fuente de transmisión como cualquier otra” (Lee Lozowick)

Notas del texto

(1) Caplan, Mariana: “A mitad de camino”
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La cola del gato


felicidad

La cola del gato

Un gatito daba vueltas una y otra vez tratando de atrapar su cola, ante la atenta mirada de un gato viejo.

Al final de un rato observando la divertida escena, el viejo preguntó: “¡Hey, pequeño! ¿Por qué tratas de atrapar tu cola?”
El gatito se detuvo por un instante y respondió:
– Deseo ser feliz y para nosotros los gatos, la cola es nuestra felicidad, así que la intento atrapar. Cuando lo consiga, seré un gato feliz.
El gato viejo sonrió una vez más y aseveró:
– Pues cuando yo era joven también actuaba del mismo modo y que pensaba que alcanzar mi cola me haría feliz. Pero después de muchos intentos, me di cuenta que siempre que la perseguía se me terminaba escapando. Finalmente supe que cuando hago lo que tengo que hacer y recorro mi camino, es ella la que me termina siguiendo.
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lunes, 3 de abril de 2017

¿Qué es la Espiritualidad Iniciática?

¿Qué es la Espiritualidad Iniciática?

walkerCuando hablamos de “Iniciación” no estamos refiriéndonos a ceremonias, rituales o formalidades litúrgicas sino a un momento cumbre en el desarrollo espiritual, un estado de conciencia superior que también se conoce como Iluminación, despertar de la conciencia o apertura del ojo interior.
Este hito existencial permite que nuestra conciencia alcance un punto de observación privilegiado, un espacio situado exactamente entre la materia y el espíritu, un lugar intermedio a veces llamado “Mundus Imaginalis”, que no es otra cosa que el plano del Alma.
En esta posición central, el Alma iluminada –que estaba anestesiada, miope y confundida– puede finalmente recordar, ver y orientarse conscientemente.
La expansión de la conciencia es una consecuencia del despertar de nuestras facultades latentes. La apertura del “ojo del corazón” nos permite integrar los dos planos y llevarnos al reconocimiento de que somos “seres de dos mundos”: entidades espirituales viviendo una aventura material. Con la Iniciación desaparece toda oposición, toda dicotomía entre “lo sagrado” y “lo profano”.
El equilibrio entre dos mundos puede resumirse en la máxima discipular: “Pedes in terra ad sidera visus” que significa “Los pies en la tierra, la mirada en el cielo”, una alusión a este punto intermedio que nos permite convertirnos en puentes, elementos de conexión entre lo que está arriba con lo que está abajo, lo de adentro con lo de afuera.
La negación de la vida interior nos condena a vivir una existencia superficial, vacía, carente de propósito. Pero –por otro lado– la negación del plano material nos puede llevar a una vida solitaria y miserable, donde la espiritualidad puede ser simplemente una excusa para aislarnos y evadirnos de nuestras responsabilidades.
La vida espiritual no puede esconderse del mundo y ese fue, justamente, el monumental aporte del Buddha: “Si las cuerdas del sitar están demasiado tensas, se rompen. Si están demasiado flojas, no suenan”. La vía del medio. Lo mismo expresaban los alquimistas al decir: “Fac fixum volatile et volatile fixum” (“haz fijo lo volátil y volátil lo fijo”), aludiendo a una materialización del espíritu y una espiritualización de la materia.
iniciatica
La aceptación de estas dos realidades como complementarias e interdependientes, y su incorporación plena a la cotidianidad, nos permite hablar de una espiritualidad iniciática, una vía trascendente que toma como punto de partida la vivencia y no la creencia, y que prioriza el equilibrio armónico entre los dos planos.
La vida espiritual necesariamente debe estar integrada en nuestra vida diaria: en todo lo que hacemos y en lo que dejamos de hacer, en nuestra relación con los otros, en nuestros pensamientos, palabras y acciones cotidianas. Esta visión se contrapone a la espiritualidad entendida como un “hobby”, es decir a una actividad confinada a un espacio y tiempo limitado (ejemplo: la iglesia los domingos o la sala de meditación dos horas por semana).
La espiritualidad iniciática está subordinada a un Ideal fundamentado en la Fraternidad Universal y en el Amor, en un camino de regreso a la fuente primigenia tanto a nivel individual (la reintegración con el Uno) como a nivel comunitario (la restauración de la sociedad primordial).
La adhesión intelectual a este Ideal Iniciático no es suficiente. Es necesario hacernos uno con él, convirtiéndonos en instrumentos de Dios en la Tierra. Y al hablar de Dios no estamos hablando de una divinidad antropomórfica y externa, sino del único Dios que vale la pena: el que habita en nuestros corazones.
Al lograr esta conciencia permanente de la presencia divina en nosotros, permitimos que la sabiduría trascendente fluya y se exprese a través de nosotros para convertirnos en canales de Dios, en agentes eficaces del Ideal Iniciático.
sendero
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sábado, 1 de abril de 2017

¿Qué es la Paz Profunda?

¿Qué es la Paz Profunda?

paz2“Pax profunda omnibus hominibus bonae voluntatis” (“Paz profunda a todos los hombres de buena voluntad”) es un saludo tradicional de las Escuelas Esotéricas de Occidente, especialmente de la Rosacruz, y que generalmente se sintetiza en dos palabras: “¡Paz Profunda!”
Su origen puede hallarse en Lucas 2:14 donde se dice: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz para con los hombres de buena voluntad!” (“Gloria in altissimis Deo et in terra pax in hominibus bonae voluntatis”). No obstante, la Paz de los Iniciados es una “Paz Profunda”, la misma a la que se refiere Filipenses 4:7: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en el Cristo Jesús”.
Verdaderamente, la Paz de Dios o Paz Profunda está por encima de toda comprensión porque no es una Paz externa que esté supeditada a eventos que procedan del mundo profano y a estímulos provenientes de “afuera” sino que es una Paz interna, vinculada a procesos espirituales.
De acuerdo a los místicos, hay tres etapas medulares en el Sendero: la vía purgativa, la vía iluminativa y la vía unitiva, relacionadas a las “tres edades” de la vida espiritual: la de los incipientes, la de los proficientes y la de los perfectos. En la terminología que usamos en nuestra Escuela de Filosofía Iniciática vinculamos estas tres etapas con la Ascesis, la Iniciación y la Reintegración, y a las “tres edades” con los grados de adelanto: probacionismo (o discipulado en probación), discipulado y adeptado. De acuerdo a Clemente de Alejandría, en la primera etapa predomina el Temor de Dios, en la segunda la Fe y la Esperanza, y en la tercera el Amor y la Sabiduría.
Estas tres etapas están directamente relacionadas con una “Paz Profunda” que no es otra cosa que un estado de conciencia superior pero que significa dos cosas distintas, dependiendo del grado de avance en el Sendero.
Para los discípulos, la Paz Profunda es la Iniciación o Iluminación, que los musulmanes llaman as-sakînah, el Zen Satori, los hindúes Samadhi, los budistas Bodhi, y que también se conoce como “despertar del ojo interior”. Para los Adeptos –mientras tanto–, es decir aquellos que ya han iluminado su conciencia, la Paz Profunda significa un supra-estado de conciencia: la Reintegración o Unión con la Fuente Primordial, que es también Moksha, Paranirvana o Mukti. (1)
En otras palabras, cuando saludamos a alguien augurándole “Paz Profunda” estamos haciendo votos para que, en vinculación con su propio estado de conciencia, pueda avanzar en el sendero de desarrollo consciencial y alcance la paz de Dios, aquella que –en palabras de San Pablo– “está por encima del entendimiento”.
Ciertamente, la paz de los iniciados es una paz profunda que proviene del corazón y no es la misma paz superficial que buscan los profanos. De acuerdo con Krishnamurti: “La guerra es una mera expresión externa de nuestro estado interno, una amplificación de nuestra actividad diaria. Es más espectacular, más sangrienta, más destructiva, pero es el resultado colectivo de nuestras actividades individuales. (…) Ningún dirigente, ni gobierno, ni ejército, ni patria, va a darnos la paz. Lo que traerá la paz es la transformación interna que conducirá a la acción externa. La transformación interna no es aislamiento; no consiste en retirarse de la acción externa. Por el contrario, sólo puede haber acción verdadera cuando hay verdadero pensar; y no hay pensar verdadero cuando no hay el conocimiento propio. Si no os conocéis a vosotros mismos, no hay paz. Para poner fin a la guerra externa, debéis empezar por poner fin a la guerra en vosotros mismos”. (2)
paz profunda

“Antes de orar debes de comprender que detrás de todos tus deseos de objetos o de situaciones del mundo, sólo hay un deseo: la Paz Profunda. Y ese deseo último que tanto anhelas y que proyectas en los objetos y situaciones del mundo sólo lo puedes obtener en la interioridad” (Ermitaño anónimo en “Pequeño tratado de oración contemplativa”)
Notas del texto
(1) El hito de la “Iniciación” está marcado con el número “1” en el esquema adjunto (Paz del Alma) y el de la Reintegración con el número “2” (Paz del Espíritu)
(2) Krishnamurti: “La libertad primera y última”
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