martes, 9 de mayo de 2017

Apuleyo de Madaura, Lucio (125-199)


Apuleyo de Madaura, Lucio (125-199)

Retórico y escritor romano, nacido en Madaura, cerca de la actual Argel, hacia el 125 y muerto hacia el 180. Criticó las costumbres de su tiempo en la famosa sátira Las metamorfosís también conocida como El asno de oro. Sus obras de contenido más filosófico son: De deo Socratis (sobre la esencia del demonio socrático), De Platone et eius dogmate (extractos de algunos diálogos de Platón sobre ética y física) y De mundo. En su pensamiento sigue las orientaciones del neopitagorismo, interpretándolo más en sentido religioso que estrictamente filosófico.
Después de estudiar y vivir en Cartago, Atenas y Roma, adquiriendo una notable formación oratoria y filosófica, volvió al norte de Africa, donde desempeñó altos cargos religiosos. De las muchas obras que escribió se han conservado las siguientes: la Flórida, una selección de su actividad oratoria; la Apología, en que se defiende de la acusación de mago; dos escritos filosóficos, Sobre Platón y su doctrina y Sobre el dios de Sócrates; la traducción de un escrito pseudo-aristotélico; y la novela en once libros que se analiza a continuación.
- La trama del Asno de oro
Libro I: El protagonista, Lucio, va camino de Tesalia; traba amistad con dos viajeros, uno de los cuales, Aristómenes, le narra la terrorífica historia de su amigo Sócrates, muerto a manos de una bruja. Lucio llega a la ciudad de Hipata, donde se aloja en casa del avaro Milón, que le mata de hambre. En el mercado asistimos a una escena cómica cuando Lucio va a comprar pescado.
Libro II: Lucio se encuentra con Birrena, una amiga de su madre, que le invita a su lujosa casa. Birrena le advierte que se guarde de Pánfila, la mujer de Milón, pues es una peligrosa hechicera; ello no hace sino excitar la curiosidad del protagonista, que seduce a la criada Fotis para poder enterarse más fácilmente de los secretos de su ama. En casa de Birrena se narra la macabra historia de Telifrón; al volver a casa borracho, Lucio cree acuchillar a muerte a tres malhechores.
Libro III: Al día siguiente, en que la ciudad festeja al dios de la Risa, Lucio comparece en el teatro para responder de las muertes. Finalmente se descubre la verdad: los supuestos cadáveres son en realidad tres odres de vino; el público asiste con gran regocijo a esta farsa. Más tarde Fotis contará a Lucio los detalles de tal engaño, relacionado con un conjuro mágico de su ama. Esa noche Lucio asiste a escondidas a la transformación de Pánfila en búho; él desea experimentar una metamorfosis parecida, pero por error de Fotis queda convertido en un asno, aunque podrá recuperar su forma humana si come unas rosas. Esa noche tiene que guarecerse en el establo, donde es coceado, apaleado por un niño y finalmente robado por unos ladrones, que se lo llevan cargado de fardos.
Libro IV: Ya en la cueva de los ladrones el asno escucha varios relatos de bandidos. Otros integrantes de la banda llegan con una joven cautiva, que ha sido raptada el día de su boda; ante los lamentos de la muchacha, la vieja que está a su cuidado le cuenta la historia de Cupido y Psique.
La hermosísima Psique, hija de un rey, despierta con su belleza la envidia y la inquina de Venus, que pretende castigarla por medio de su hijo, el alado Cupido. Sus hermanas se casan pronto pero su padre, obedeciendo al oráculo, abandona a Psique en una roca, desde donde el viento la transporta a un valle maravilloso.
Libro V: Llega a un palacio encantado, y allí, en la oscuridad de la noche, recibe la visita de su esposo, al que le está prohibido ver. Incitada por sus hermanas, una noche acerca una lámpara a su amante, que duerme a su lado, descubriendo que se trata del propio Cupido; una gota de aceite hiviendo cae sobre el hombro de éste, que se despierta, reprende a Psique y la abandona. La joven, aconsejada por Pan y perseguida pr Venus, sale en busca de Cupido.
Libro VI: Psique tendrá que cumplir tres trabajos que le son impuestos por los dioses; el cuarto consiste en bajar al Hades y volver con una cajita que contiene un misterioso don, pero la curiosidad es tan fuerte que Psique, en contra de las órdenes recibidas, abre dicha cajita y cae como muerta. Cupido, que ha escapado de la prisión en que le había encerrado su madre, resucita a su amada y con la ayuda de Júpiter le concede la inmortalidad. Del matrimonio de ambos en los cielos nacerá Voluptas, el placer.
Así acaba el cuento de la vieja. Lucio tiene que soportar todo tipo de vejaciones a manos de los bandidos, así que cuando éstos se ausentan consigue escapar llevando a sus lomos a la joven cautiva. Pero son capturados de nuevo, y los bandidos deciden dar una horrible muerte a la joven, atrapada viva en el interior del cuerpo del asno para quedar a merced de las fieras.
Libro VII: Al día siguiente llega otro de los malhechores, que cuenta que en casa de Milón se tiene a Lucio por responsable del robo narrado en el libro III. Trae además consigo a un fornido joven, supuestamente el jefe de otra banda ya desarticulada; se le nombra jefe y él aconseja vender a la joven como esclava, lo que los demás aprueban. Lucio descubre que en realidad se trata del prometido de Cárita, de nombre Tlepólemo. Aprovechando la embriaguez de los bandidos Tlepólemo los ata y entrega a las autoridades, que los hacen ajusticiar; Lucio recibe todo tipo de cuidados de manos de sus nuevos dueños. Pero pronto recomienza su calvario, primero en la rueda del molino y luego a merced de un sádico leñador; éste muere accidentalmente, pero se acusa de ello al asno y se decide castrarlo y matarlo.
Libro VIII: El asno escucha el relato de la trágica muerte de Cárita: un tal Trásilo, enamorado de ella, mata a Tlepólemo en una cacería, aunque parece un accidente. Cárita recibe en sueños la visita del difunto, que le cuenta lo ocurrido; ella atrae con engaños a Trásilo, lo duerme, le perfora los ojos y se suicida junto a la tumba de su esposo; más tarde Trásilo se deja morir de hambre. Los siervos de la casa huyen llevándose consigo al asno, que tras diversos incidentes va a parar a manos de unos sacerdotes mendicantes de la diosa siria, viciosos y pervertidos, con los que también sufrirá diversos percances, como el de un cocinero que quiere convertir en jamón una de sus patas.
Libro IX: Más tarde se le quiere sacrificar sospechando que tenga la rabia, pero consigue una vez más librarse. Los sacerdotes son encarcelados por robar una copa en un templo y Lucio pasa por manos de nuevos amos: un panadero que muere asaltado por el fantasma de su mujer y un hortelano al que la curiosidad impenitente de este asno jugará una mala pasada, yendo a dar en prisión.
Libro X: Lucio va a parar a una casa en la que asiste a una nueva historia dramática: la mujer del dueño se enamora de su hijastro, ante las negativas de éste decide envenenarlo pero por error el que muere es su propio hijo; más tarde un médico descubrirá que el veneno no era tal, sino un somnífero, así que el muchacho resucita y la madrastra es desterrada a perpetuidad. Lucio es comprado por dos hermanos, cocineros al servicio de Tíaso, y aprovecha para atiborrarse de comida, pero es descubierto y el amo, encantado de las insólitas habilidades del asno, se lo lleva consigo a Corinto. Allí una rica mujer queda prendada de él y se entrega sin rebozo al bestialismo; cuando Tíaso lo descubre, planea que Lucio se aparee con una condenada a muerte en el anfiteatro, a la vista del público. Lucio, aterrorizado, consigue huir.
Libro XI: Llega a una playa y por la noche invoca la ayuda divina; se le aparece la diosa Isis, que le da consejos para poder recuperar su forma humana y dedicarse a su servicio. En la ciudad un sacerdote de la diosa le ofrece una corona de rosas, y ante el asombro general Lucio recupera su humanidad. Después de reencontrarse con sus amigos Lucio es iniciado en los misterios de Isis, a cuyo servicio se dedicará a partir de entonces.
- Sobre la obra
Hay una cuestión importante que se plantea al analizar la novela de Apuleyo: el de su relación con el breve relato griego titulado Lucio o el asno y conservado entre las obras de Luciano de Samósata, aunque su paternidad es bastante dudosa. Este relato cuenta básicamente la misma historia que Apuleyo, sólo que de una forma mucho más concisa y con un final totalmente distinto, de signo cómico; faltan también algunos relatos intercalados como el de Cupido y Psique o el de Cárita y Tlepólemo. La hipótesis más probable apunta a que la obra griega, de Luciano o de otro autor, fue más tarde resumida hasta quedar en lo que conocemos, y que por su parte Apuleyo recogió dicha novela -como él mismo dice al principio de su obra, "fabulam Graecanicam incipimus"- y le añadió episodios y relatos por su propia cuenta, además del final de signo místico y moralizante.
Todo ello explica que El asno de oro, como corresponde a una novela básicamente satírico-picaresca, con numerosos elementos paródicos, esté narrada en primera persona por el propio Lucio. Pero Apuleyo recurre a la costumbre tan romana de la contaminatio o mezcla de diversos géneros en su obra: así se incluyen relatos terroríficos y de brujas, picantes historias milesias y la parte más admirada de su novela, la historia de Cupido y Psique, que es en su origen un cuento popular con numerosos paralelos en otras culturas, pero que aquí está enmarcado en un ambiente mitológico y además con un trasfondo filosófico indudable, de corte neoplatónico (Psique significa "alma" en griego), aparte del paralelo implícito entre la curiosidad de Psique y la del propio Lucio.
A diferencia del Satiricón, con el que tiene numerosos puntos en común, en El asno de oro las aventuras de Lucio cobran el sentido moral de una expiación, la de su propia curiosidad, y de un aprendizaje que desembocará en la revelación de la diosa Isis. Este final en el libro XI se ha visto en ocasiones como un añadido más de Apuleyo al original griego, sin conseguir hacer del todo un conjunto coherente; pero en cierto modo este final místico es el que confiere un sentido a todas las penosas peripecias de Lucio, a su peregrinar por un mundo tan brutal como el de la novela.
La obra de Apuleyo se hizo muy pronto célebre, como atestiguan numerosos escritores de la latinidad tardía (siglos IV-VI: San Agustín, Marciano Capela, Casiodoro, etc.). En la Edad Moderna su "redescubrimiento" vino de la mano de Boccaccio, que dio en 1355 con un manuscrito de la obra en Monte Casino y lo copió de su propia mano, imitando además algunas de sus historias. En 1465 apareció la primera impresión del texto latino, que sería pronto traducido a diversas lenguas europeas; su mayor éxito lo tuvo en Italia y en España gracias a las versiones italiana de Firenzuola (1550) y castellana de Diego López de Cortegana (1513, reimpresa muchas veces). Aparte de influencias puntuales en numerosos autores renacentistas y barrocos, su importancia mayor radica en el papel que jugó en la génesis de la novela picaresca española, desde el Lazarillo de Tormes hasta el Guzmán de Alfarache.
- Traducciones
L. Rubio, en la "Biblioteca Clásica Gredos", nº 9, Madrid, 1978, con introducción y bibliografía.
J. M. Royo, Madrid, Cátedra, 1985.
Reedición de la versión renacentista de López de Cortegana por C. García Gual, Madrid, Alianza, 1988, con extenso prólogo.

FUENTE: Texto extraído de http://www.mcnbiografias.com/



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pueden descargar
La metamorfosis o el Asno de Oro,  desde aquí


domingo, 30 de abril de 2017

Cuento espiritual: Los arqueros y el rey




Cuento espiritual: Los arqueros y el rey

En el reino de Bazur se organizó un importante torneo de arquería donde se dieron cita los más famosos arqueros de la región. Entusiasmado por el evento, el mismísimo rey decidió inaugurar la jornada y se hizo presente en la zona de competición, colocando una inmensa bolsa de oro sobre una mesa y diciendo: “Estoy realmente feliz y para dejar constancia de mi interés en este torneo, he decidido ofrecer esta gran recompensa al ganador de este torneo”.

Todos festejaron con algarabía la decisión real y después de un rato, los mejores arqueros entraron en escena.

El primer arquero, famoso en la provincia de Luan, ni siquiera le dio a la diana. Su flecha se perdió entre los árboles. El segundo arquero también falló estrepitosamente. Y el tercero, y el cuarto… así sucesivamente. Pasada la primera ronda, ninguno de los competidores había logrado clavar una flecha en la diana.

El rey montó en cólera y gritó: “¿Cómo puede ser? ¡Los mejores arqueros reunidos aquí! ¿y ninguno pudo anotar ni un punto? ¿Se están burlando de mí? El torneo queda suspendido”, tras lo cual se retiró a sus aposentos.

Horas más tarde, el rey mandó llamar a su consejero y le preguntó qué era lo que había sucedido.

El consejero lo tenía muy claro y le explicó: “Todos los arqueros fallaron porque no estaban apuntando a la diana sino que su pensamiento estaba fijo en la bolsa de oro”.

“Luego que el hombre concertado abandona el fruto de la acción, alcanza la eterna Paz. Al hombre desconcertado le hostiga el deseo y a sus acciones se liga por el apetito del fruto”. (Bhagavad Gita)


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jueves, 27 de abril de 2017

Recordar

Recordar

Proviene del latín “recordare” y es una palabra compuesta por el prefijo re (de nuevo, volver) y cordis (corazón), es decir “volver al corazón”.
El verdadero trabajo de las escuelas iniciáticas está focalizado en ayudar al caminante a “re-cordar” el camino de regreso a casa. De esta manera se entiende por qué razón la Filosofía Iniciática no habla de un “progreso” (pro=adelante, gressum=ir hacia) sino de un “regreso” (re=atrás y gressum=ir hacia). Pero ir hacia atrás no quiere decir que debamos perder cosas sino que tenemos recuperar otras. Ante esta idea, los materialistas argumentarán: “¿volver? ¿ir hacia atrás? ¿significa eso regresar a las cavernas?”. No. Volver atrás no tiene nada que ver con la cronología y mucho menos con un tiempo lineal, sino que la vuelta está vinculada al corazón. Por eso, al regresar no debemos mirar hacia atrás sino hacia adentro. Volver al corazón.
“Hazte lo que eres” reza el axioma oriental que resume a la perfección toda la enseñanza espiritual. No dice “Hazte algo distinto” o “Conviértete en algo mejor”. No. “Hazte lo que eres” quiere decir: recupera lo que has perdido. No busques afuera, busca adentro. Recuerda el VITRIOL. Visita el Interior de la Tierra y Rectificándote Encontrarás la Piedra Escondida.
Por lo tanto, la educación iniciática se focaliza en el sentido último de la palabra “educar” o “educir”: “sacar desde adentro nuestras potencialidades”, convertir la potencia en acto a fin de alcanzar la perfección. En esta línea de pensamiento, Platón sostenía que “todo conocimiento es recuerdo”, por lo cual es indispensable que cada peregrino esté dispuesto a “recordar” (anamnesis) lo que ha olvidado (amnesis) pero que sigue estando en su interior.
En algunos países latinoamericanos y en algunas regiones de España el vocablo “recordar” es sinónimo de “despertar” (1), mientras que en idioma portugués la palabra “acordar” significa “fazer sair ou sair do sono” (hacer salir o salir del sueñ0) (2), lo que evidencia la clara relación entre la memoria y el despertar.
Si hablamos de re-cordar y de cordura no podemos dejar de lado al arcano 0 del Tarot, ese joven caminante que está “loco”. Y la locura está en oposición a la cordura (otra vez de “cordis”, corazón). Pero, ¿la locura del loco es locura para quién? Para los profanos, obviamente, que no ven con buenos ojos que el loco desafíe el statu quo y ponga en tela de juicio el leit-motiv de la sociedad materialista: “La única realidad está afuera y existe una barrera insalvable entre lo de afuera y lo de adentro”. 
Por eso, cuando empezamos a hollar un camino iniciático entramos en conflicto con esa visión superficial del hombre y del universo y muchas personas se molestarán con nosotros por abandonar la seguridad del redil. Ojalá fuera distinto, pero es así.
Yehuda Berg da en el clavo cuando nos dice: “Si caminas por un sendero sin levantar polvo, entonces no estás caminando por un sendero. Cuando haces un cambio verdadero en tu vida, las cosas se mueven, los amigos cambian y la gente no siempre está contenta con tu crecimiento. Los senderos auténticos nunca son tranquilos. Hoy reconoce que, mientras avanzas en tu vida, no todo el mundo va a apoyarte. No tengas problema con eso. Y dale hacia adelante”.
En la película Matrix la dicotomía cordura-locura se muestra claramente con la decisión que debe tomar Neo cuando Morfeo le presenta dos píldoras, una azul y otra roja: “Esta es tu última oportunidad. Después de esto, no hay vuelta atrás. Toma la píldora azul: el cuento termina, despiertas en tu cama y creerás lo que quieras creer. Toma la píldora roja: permaneces en el país de las maravillas y te mostraré qué tan profundo llega el agujero del conejo. Recuerda, todo lo que estoy ofreciendo es la verdad, nada más”. (3)
Desde una perspectiva iniciática, es la sociedad la que carece de cordura porque se empecina en vivir en la superficie, hipnotizada con las cosas que pasan “afuera” y festejando con algarabía toda novedad tecnológica, televisiva o de entretenimiento que rompa la monotonía y el vacío existencial. Por lo tanto, si te das cuenta que la sociedad está desquiciada e insistes en adaptarte a ella, estás eligiendo la píldora azul.
Los inadaptados de siempre: el Loco y el Colgado. Pero como decía Krishnamurti: “No es signo de inteligencia adaptarse a una sociedad enferma”

Pansofía

La palabra “Pansofía” está compuesta por “Pan” (Todo, total) y “Sophia” (Sabiduría), por lo cual al hablar de “Pansofía” estamos hablando de un conocimiento total e integrador. En otras palabras, la Pansofía hace suya la expresión clásica “Homo sum, humani nihil a me alienum puto” (“Hombre soy; nada humano me es ajeno”) para declarar que “nada humano le es ajeno”. (4)
¿Qué significa esto? Que todas las discipilinas humanas son partes interrelacionadas de un todo armónico, coherente y holístico. En nuestros días, todo tiende a la hiperespecialización y las profesiones, oficios y todas las disciplinas terminan convirtiéndose en “islas” con poca o ninguna vinculación con el resto. Siendo así, los empresarios, los militares, los trabajadores, los sacerdotes y los estudiantes, al carecer de una visión de conjunto o un propósito en común terminan defendiendo a capa y espada sus propios intereses, sin tener en cuenta el bien común.
Uno de los críticos más mordaces de esta hiperespecialización fue Ortega y Gasset quien, en su obra “La rebelión de las masas”, sostuvo lo siguiente: “Generación tras generación, el hombre de ciencia ha ido constriñéndose, recluyéndose, en un campo de ocupación intelectual cada vez más estrecho [y] en cada generación el científico, por tener que reducir su órbita de trabajo, fue progresivamente perdiendo contacto con las demás partes de la ciencia, con una interpretación integral del universo, que es lo único merecedor de los nombres de ciencia, cultura, civilización europea. (…) El especialista «sabe» muy bien su mínimo rincón de universo; pero ignora de raíz todo el resto. (…)
Antes los hombres podían dividirse, sencillamente, en sabios e ignorantes, en más o menos sabios y más o menos ignorantes. Pero el especialista no puede ser subsumido bajo ninguna de esas dos categorías. No es sabio, porque ignora formalmente cuanto no entra en su especialidad; pero tampoco es un ignorante, porque es «un hombre de ciencia» y conoce muy bien su porciúncula de universo. Habremos de decir que es un sabio-ignorante, cosa sobremanera grave, pues significa que es un señor el cual se comportará en todas las cuestiones que ignora no como un ignorante, sino con toda la petulancia de quien en su cuestión especial es un sabio”. (5)
Aunque la hiperespecialización es positiva en muchos aspectos, la mayoría de las veces nos hace perder de vista la visión de conjunto, que es justamente la preocupación de la Pansofía: la contemplación de un saber omniabarcante, es decir un sistema filosófico que pueda integrar y unificar el conocimiento de acuerdo a un propósito último.
¿Y cuál es ese propósito último? La Unidad en la Diversidad, la cual vista desde una perspectiva humana no es otra cosa que Fraternidad, la comprobación que cada uno de nosotros está ligado (hermanado) a los demás seres humanos y que todos somos Uno.
La primera persona en utilizar la palabra “Pansofía” fue el rosacruz moravo Jan Amos Komenský (Comenius) y a lo largo de la historia podemos encontrar a diferentes personalidades que se han acercado a saber integrador, polímatas como Aristóteles, Leonardo Da Vinci, Ramón  Llull, Roger Bacon, Galileo, Goethe, entre otros, mientras que en el siglo XX podemos reconocer al incansable Rudolf Steiner, creador de la Antroposofía y que destacó en áreas tan disímiles como la Filosofía, la Danza, la Arquitectura, la Agricultura, la Medicina y la Educación.
comenius rosacruz
El rosacruz Comenius, el primero en usar el término “Pansofía” para referirse a un saber integrador
La humanidad actual globalizada, al no contar con un eje integrador virtuoso supeditado a un propósito común, encontró un punto de confluencia en el dinero y por esta razón la globalización está enmarcada en principios mercantiles y no espirituales. Se habla de “mercados comunes”, “alianzas comerciales” y la humanidad ha pasado a ser un mercado.
La Pansofía busca la restauración del propósito perdido, tanto a nivel individual como comunitario. En este sentido, es necesario recordar que -desde esta perspectiva- toda disciplina, profesión y oficio humano pueden ser un vehículo de la conciencia y una vía hacia la autorrealización, pues la espiritualidad iniciática no puede confinarse a reductos sagrados sino que debe estar presente e impregnar todos los aspectos de la vida, los 365 días del año, las 24 horas del día.
Entre la Pansofía y la Filosofía Iniciática no hay diferencias sustanciales. La primera busca integrar todo el conocimiento humano en un solo sistema coherente, universalista y omniabarcante, mientras que la segunda se enfoca en el proceso, en ese sendero de perfeccionamiento que lleva a cada uno de nosotros a la autorrealización.
Gracias por sus comentarios y sugerencias.

Si no viste los artículos anteriores sobre etimología de términos iniciáticos, puedes hacerlo desde estos enlaces:

Notas del texto

(1) Según la Real Academia Española: “En algunos países, especialmente en el habla rural, pervive el uso antiguo de recordar(se) con el sentido de ‘despertar(se)’: «A las cuatro y media de la madrugada tuve cólicos y asfixia. Me recordé sudando»”. Véase este enlace.(2) Diccionario de lengua portuguesa. Enlace aquí.(3) “The Matrix” (1999)
(4)  Publio Terencio Africano: “Heautontimorumenos” (“El enemigo de sí mismo”)
(5) Ortega y Gasset, José: “La rebelión de las masas”
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jueves, 20 de abril de 2017

Fraternidad Rosa Cruz de Colombia Gran Logia Raghozini



Fraternidad Rosa Cruz de Colombia Gran Logia Raghozini

La Fraternidad asume que quienes entran en su página son personas con anhelo de encontrarle respuestas a las preguntas constantes sobre la existencia humana que en su mente habitan. La información inicial de la fraternidad, la que le ayudará al estudiante a aclarar muchas de sus dudas y a construir conceptos claros, los cuales serán la base de su formación, se encuentra, en su totalidad, en las revistas publicadas.
Adicional a la información contenida en las revistas, se recomienda que el estudiante complemente y profundice sus estudios  con las obras de Israel Rojas Romero, R.C LEGNA y William Walker Atkinson, Orison S. Marden, R. W. Trine.
Obras:
  1. En Armonía con el Infinito
  2. El Poder del Pensamiento
  3. La Alegría de Vivir
  4. El Sentido Ideal de la Vida.
  5. Por los Senderos del Mundo.
  6. El Enigma del Hombre.
  7. Logo-Sophia
  8. El Poder Regenerador
  9. Defiende Tus Energías
  10. Tratado Elemental de Filosofía Hermética.
  11. La Fuente de la Vida
Estos libros, si bien es cierto que son básicos, le ayudaran al estudiante a construir un sendero, una forma de ver la vida coherente con el ocultismo y toda su esencia hermética, pues la información contenida en ellos ayuda a romper esquemas, prejuicios y conceptos mal establecidos que limitan el pensamiento y la libertad de la imaginación y por ende la amplitud de pensamiento.
Luego de que el estudiante comience a comprender de qué se trata este sendero, después de terminada la construcción de sus conceptos y el inicio de la reforma de sus intenciones, pensamientos y acciones, el paso a seguir es comenzar con la lectura de la obra fundamental de Max Heindel — El Concepto Rosa-Cruz del Cosmos–, para comprender las enseñanzas Rosacruces, así como la Novela Rosa Cruz de Krumm Heller y La Zarza de Horeb de Jorge Adoum.
Cuando el estudiante sienta que ha avanzado lo suficiente para comprender el sentido de este sendero, esta en toda la libertad de escoger cada obra y cada conocimiento que mejor le parezca. Comienza este a dejarse llevar por su corazón lo cual le permitirá encontrar lo que realmente debe y quiere aprender con el fin de avanzar como EGO en la evolución de cada ser. Hay quienes desean anhelosamente experimentar el gozo de corazón y comenzar por allí su búsqueda espiritual, o sumergirse en el intento de comprender la más humana personalidad, para desde allí iniciar su búsqueda espiritual. sin importar cual sea el camino o ruta seleccionada el destino siempre será el mismo para todos.
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¿Qué simbolizan los huevos de pascua?

huevos de pascua
¿Qué simbolizan los huevos de pascua?
Hace algunos días atrás, durante la Semana Santa, me hicieron esta pregunta: “¿Qué sentido tienen los huevos el domingo de resurrección? ¿Qué simbolizan los huevos de pascua?”

Aunque la tradición de los huevos se pierde en la noche de los tiempos y tiene muchos antecedentes históricos (Egipto, Mesopotamia), durante la Semana Santa cristiana es necesario interpretar el símbolo en su contexto. ¿Y cuál es este contexto? El Cristo resucitando, volviendo a la vida tres días después de su muerte.
El huevo es un espacio cerrado donde ocurre una transformación. Por esta razón, no es difícil establecer una correspondencia entre el huevo y la semilla, el útero materno, el horno alquímico o athanor, el capullo de seda, la cámara de reflexión masónica, el sarcófago iniciático, etc.
En el marco de la Semana Santa, el espacio cerrado donde puede constatarse una transformación es el Santo Sepulcro, el lugar donde José de Arimatea y otros judíos colocaron al Cristo inerte y -al tercer día- salió el Cristo vivo.
En Rusia pre-soviética la correspondencia del huevo con la resurrección era evidente en los rituales de Pascua ortodoxos. Según cuentan las crónicas: “A media noche las campanas rompen en alegres repiques, en tanto que todas las cabezas se descubren y que el cañón truena. Después del canto de los salmos, el obispo ó el oficiante se acerca al iconostasis que oculta el sepulcro, levanta el sudario y hace ver al pueblo que el sepulcro está vacío. Entonces, recurriendo al simbolismo tan del agrado del rito greco-ruso, el oficiante, en vez de anunciar la resurrección, sale de la iglesia con toda la clerecía en busca de Cristo resucitado; después, volviendo á entrar en el templo, anuncia en voz alta á los fieles que el Hijo de Dios ha salido del sepulcro, y entona un himno de triunfo. En tal día se ve á los hombres de todas las clases abrazarse con efusión al grito de «Ha resucitado Cristo» y cambiar entre sí el huevo tradicional de la Pascua.»” (1)
Estas costumbres orientales de compartir huevos y hacer alusión al Cristo resucitado seguramente tienen su origen en una leyenda ortodoxa en la que María Magdalena logró llegar ante el emperador Tiberio, entregándole un huevo y diciendo: “Cristo ha resucitado”. El emperador -incrédulo- comentó: “Que Cristo haya resucitado es tan imposible como si este huevo se volviera de color rojo”. Según cuenta la historia, en ese mismo momento el huevo se volvió de un rojo intenso para sorpresa de todos los presentes. (2)
Magdalena frente a Tiberio
Esta costumbre ortodoxa rusa llegó a la Francia católica (3) y durante los siglos XVII y XVIII era usual que a la salida de la misa de Pascua se ofrecieran canastas de huevos pintados a mano bajo el grito de: “¡Viva el Cristo resucitado!”. (4)
Al mismo tiempo que el sepulcro ha sido asociado con un huevo, el mismo Cristo resucitado se ha comparado con un ave que rompe el cascarón, pero… ¿cuál sería esta ave?
Si repasamos el simbolismo cristiano tradicional, podremos verificar que el Cristo renacido siempre se ha vinculado con el ave fénix (5), ese animal fabuloso que prepara su nido pacientemente para luego prenderse fuego y más tarde renacer de sus cenizas.
Sobre esto, Clemente de Roma decía: “Hay un ave, llamada fénix. Esta es la única de su especie, vive quinientos años; y cuando ha alcanzado la hora de su disolución y ha de morir, se hace un ataúd de incienso y mirra y otras especias, en el cual entra en la plenitud de su tiempo, y muere. Pero cuando la carne se descompone, es engendrada cierta larva, que se nutre de la humedad de la criatura muerta y le salen alas. Entonces, cuando ha crecido bastante, esta larva toma consigo el ataúd en que se hallan los huesos de su progenitor, y los lleva desde el país de Arabia al de Egipto, a un lugar llamado la Ciudad del Sol; y en pleno día, y a la vista de todos, volando hasta el altar del Sol, los deposita allí; y una vez hecho esto, emprende el regreso”. (6). A esto, agrega Cirilo de Jerusalén: “Una vez rehecha esta Fénix como era anteriormente, va volando por los aires tal como era antes de morir, mostrando a los hombres con toda evidencia la resurrección de los muertos.” (7)
Aún más explícito es San Buenaventura, al aseverar que “Cristo nuestro redentor es la verdadera ave Fénix que sin simiente de varón fue concebido en las purísimas y aromáticas entrañas de la Virgen María, por obra del Espíritu Santo. (…) Esta Fénix pues que es Cristo voló del Cielo al mundo, adonde habitó muchos días en soledad y necesidad. Y queriendo después renovarse buscó otros leños, que fueron los de la Cruz, los cuales allegados a su santísimo cuerpo y encendidos con el fuego de la tribulación, soplando el viento de la envidia de los judíos, fue muerto y convertido en gusano. (…) Este gusano resucitó al tercer día, recibiendo alas, que son los dotes del cuerpo, y voló a la soledad celestial”. (8)
Si consultamos el Antiguo Testamento encontraremos una interesante cita en Job que se vincula con todo esto: “En mi nido moriré, y multiplicaré mis días como la arena” (Job 19:18). Sin embargo, algunos comentaristas han destacado que la palabra “KHOL” traducida como “arena” también podría significar “fénix” (9) y así ha sido traducida por algunas versiones de la Biblia, como la New Revised Standard Version (NRSV) (10), la New American Bible de la Conferencia de obispos católicos de EE.UU, (NAB) o La Palabra de España (BLP).
En conclusión: así como la navidad representa la primera iniciación del Cristo en la oscuridad de la caverna (elemento tierra) el domingo de resurrección simboliza la quinta iniciación (elemento éter), la etapa final del proceso de cristificación que tendrá su epílogo con la ascensión (11), cuarenta días después de la salida del sepulcro.
La tradición de los huevos es una excusa más para “recordar” un acontecimiento trascendente que no es histórico sino supra-histórico, lo que significa que no sucedió hace casi 2.000 años sino que es un proceso que está ocurriendo aquí y ahora, en este preciso momento, en el corazón de todos los nobles caminantes que han comenzado su peregrinación de regreso a casa.
Romper el cascarón. Convertir la potencia en acto. Esa es la cuestión.
ave fenix

Notas del texto

(1) Leroy-Beaulieu, Anatole:  “L’Empire des tsars”, citado por Fernand Nicolay
(2) Graham, Stephen: “With the Russian Pilgrims to Jerusalem”. Esta leyenda explica además por qué en los países de tradición ortodoxa los huevos de pascua suelen ser de color rojo carmesí, en alusión a la sangre del Cristo.
(3) Recordemos la íntima relación de ambos países a lo largo de los siglos y que la lengua de la nobleza rusa era el francés.
(4) Véase Nicolay, Fernand: “Historia de las creencias : supersticiones, usos y costumbres”
(5) Dice Chevalier en su Diccionario de Símbolos: “La edad media vio en el fénix el símbolo de la resurrección de Jesucristo, y a veces el de la naturaleza divina, mientras que la naturaleza humana se figuraba con el pelícano”. En relación con esto, vale la pena destacar que muchas veces se asocia la cuarta iniciación crística (fuego) con el pelícano y la quinta (éter) con el fénix.
(6) Clemente de Roma: “Epístola a los Corintios”
(7) Cirilo de Jerusalén: Catequesis XVIII
(8) Marcuello, Francisco: “Historia natural y moral de las aves”, Volumen 1
(9) Véase “Phoenix” (parte 2) de David Herbert Lawrence y “Job, Ecclesiastes, Song of Songs”, escrito por August H. Konkel y Tremper Longman III
(10) “Then I thought, ‘I shall die in my nest, and I shall multiply my days like the phoenix”(11) Desde una perspectiva iniciática, la vida del Cristo ejemplifica los 5 pasos o “iniciaciones”: Tierra en la gruta o cueva del nacimiento, Agua en el bautismo del Jordán, Aire en el monte de los Olivos, Fuego en la cruz (I.N.R.I.) y Éter en la resurrección, que se complementa y completa con la ascensión.
maria magdalena

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miércoles, 19 de abril de 2017

Cuento espiritual: Las muletas del rey

cuento espiritual
Cuento espiritual: Las muletas del rey

En un reino muy lejano, un rey joven, altanero y caprichoso se cayó desde una torre. Al principio, los médicos del reino temieron por su vida, pero luego de un largo tratamiento, el monarca dejó de estar en peligro y pudo volver a sus tareas cotidianas… aunque, eso sí, con muletas.

En lugar de agradecer a sus médicos, el rey se encolerizó por no haberle salvado y los mandó encerrar en un calabozo. Al observar que todas las demás personas podían caminar (y él no), se llenó de envidia y llamó inmediatamente al heraldo real.
– Heraldo, comunica al pueblo este decreto real: “A partir del día de hoy, todos los habitantes del reino están obligados -bajo pena de muerte- a caminar con muletas para solidarse con el rey Juan”.
El heraldo comunicó al pueblo el decreto y los soldados se encargaron de hacerla cumplir a rajatabla.
El rey Juan tuvo una vida muy larga, que superó los 100 años, y en el reino pocas personas recordaban la vieja época donde podían caminar libremente. Cuando éste finalmente murió, nadie se atrevió a cuestionar el viejo mandamiento y además ya nadie sabía cómo era caminar sin las muletas.
Un muchacho curioso leyó en un viejo pergamino que los antiguos habitantes del reino podían caminar y hasta correr. ¡Imposible!, se dijo, pero la curiosidad era tan fuerte que empezó a intentarlo.
Cuando tuvo la suficiente confianza, el jovencito pudo empezar a caminar por las calles del pueblo pero como todavía no manejaba la técnica a la perfección, se caía con frecuencia y los demás se reían a carcajadas de su torpeza.
“¿Caminar? ¡Bah, bobadas! Esos son cuentos de viejas…”, criticaban los otros habitantes del pueblo.
Pero con el tiempo y después de practicar mucho, el joven empezó a caminar con seguridad y a atraer a muchachos y muchachas jóvenes que admiraban su atrevimiento.
El grupito de caminantes fue creciendo, pero el resto de la población prefirió la seguridad de las muletas que aprender a caminar. Salir de la zona de confort realmente da mucho miedito.
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jueves, 13 de abril de 2017

¡Vivan las cadenas!

¡Vivan las cadenas!
Al grito de “¡Muera la libertad y vivan las cadenas!” el populacho español festejó con algarabía el regreso de Fernando VII a Madrid en el año 1814 y para celebrar el sometimiento, se soltaron los caballos del carruaje y se sustituyeron por súbditos fieles y felices por el retorno de su monarca.
Aunque la escena es terrible, no dejo de pensar que -al menos- estos hombres y mujeres que penosamente gritaban “¡vivan las caenas!” (1) al menos eran conscientes de que éstas existían y que entre la libertad y la seguridad preferían la segunda.
La dicotomía entre “seguridad” y “libertad” ha sido el punto de reflexión de muchos filósofos modernos, entre ellos Benjamín Franklin quien sostenía que “un pueblo listo a sacrificar un poco de libertad por un poco de seguridad no merece ni uno ni otro y acaba por perder los dos”. 
Sigmund Freud también se ocupó del tema y llegó a la conclusión de que la mayor parte de los síntomas neuróticos se deben al renunciamiento de una gran parte de libertad a cambio del incremento de la seguridad. Años más tarde, Fromm aún más será categórico y hablará de un “miedo a la libertad”, postulando que los hombres anhelan romper las cadenas pero como más tarde no saben qué hacer con esa libertad, terminan optando por una libertad tutelada que verdaderamente de libertad solamente tiene el nombre.
libertad y seguridadEn palabras de Goethe: “Nadie es más esclavo que el que se siente libre sin serlo” (2) y George Orwell modelará en el mismo sentido su novela “1984” bajo el paradójico lema “Libertad es Esclavitud” (3).
El hombre moderno, que se cree liberado de las viejas cadenas, se ha terminado convenciendo que votar cada cinco años es la mejor comprobación de esa “libertad” cuando -en verdad- las cadenas visibles han sido sustituidas por otras cadenas, más sutiles pero más fuertes que las anteriores.
falsa libertad

Seguridad y Libertad

Ahora extrapolemos los dos términos a nuestro tránsito por el camino iniciático. La seguridad (o supuesta seguridad) es aquella que enmarca la vida profana, ese estilo de vida superficial donde las certezas vienen siempre desde afuera, desde el mundo percibido por los sentidos. Por lo tanto, el profano (4) -al suponer que el mundo externo es lo único real- concluye que la satisfacción de sus deseos y sus caprichos es la mejor manera de ser libre.
El discípulo, por su parte, sabe que la felicidad no está ni en la satisfacción de los deseos ni en el conformismo sino en el riesgo, en atreverse a transitar un sendero lleno de desafíos.
Entre el camino fácil y el difícil, el profano elige el fácil. Prefiere quedarse en la seguridad que brinda la zona de confort. Ante la misma disyuntiva, el discípulo elige el camino apropiado que (¡oh, casualidad!) casi siempre termina siendo el más complicado.
Yo siempre recuerdo con cariño una de las enseñanzas que recibí en el Camino de Santiago, más precisamente al salir de la ciudad de Burgos. Nevaba copiosamente y cuando el frío empezó a calar mis huesos me metí en un bar de pueblo donde encontré con otro peregrino que estaba tomando un café con leche. Después de dialogar un buen rato sobre los caprichos del clima, éste me dio un consejo muy sabio: “Enamórate de la incomodidad”, me dijo, y después agregó : “comodidad es sinónimo de conformidad y -por el contrario- incomodidad es sinónimo de inconformidad, y un peregrino nunca debe conformarse porque la conformidad es inmovilidad”.
Cuando la nevada se detuvo, caminé unos kilómetros con ese peregrino y después nunca más lo vi, pero ese brillante consejo me acompañó hasta el final del camino y aún sigue siendo una buena fuente de motivación.
El sendero iniciático se halla en las antípodas del leit-motiv de la sociedad de consumo: “Seguridad ante todo”, porque ninguna persona que busque “seguridad ante todo” podrá aventurarse demasiado en el sendero, dado que éste implica aceptar todo tipo de riesgos y  enfrentarse con valentía a los más fieros dragones.
La vida es continuo cambio, nada es permanente, nada es seguro. Como bien expresa un refrán popular que tenemos en el Río de la Plata: “A seguro se lo llevaron preso” (5) y si buscamos que las condiciones externas nos brinden seguridad, estamos condenados al sufrimiento.
La vida es insegura, la muerte es segura. Y cuando aceptamos (y vivimos) esta gran verdad, la muerte deja de ser una amenaza para convertirse en nuestra aliada, en nuestra compañera de senda, en nuestra maestra de vida.
La aceptación consciente de la muerte nos lleva a vivir plenamente, de instante en instante.
¿Acaso existe una libertad más perfecta?

Agradezco vuestros comentarios y aquí dejo un “mapa” para entender un poco más los contenidos de este artículo:
zona de confort

“Si uno observa la historia del siglo XX, del siglo XIX o incluso del régimen antiguo del siglo XVIII, verá que la gente se rebelaba al comienzo contra el orden de las cosas debido a la falta de libertad y exigía más libertad. Y cuando lograron tenerla, se atemorizaron y desearon tener más seguridad para variar”. (Zygmunt Bauman)

Imágenes: ¡Vivan las caenas!

arcano del diablo
caverna de platon
vivan las caenas
esclavizados al movil
yihadismo

Video: “¡Vivan las caenas!”

Video: “Eres un esclavo, Neo”

Video: Víctor Frankl: La libertad última


Notas del texto

(1) “Caena” es una forma vulgar de decir “cadena” y por esta razón  la frase “Vivan las cadenas” se ha terminado convirtiendo en “Vivan las caenas”.
(2) Goethe, Wolfgang: “Las afinidades electivas”
(3) Orwell, George: “1984”
(4) Pro (delante o fuera) y Fanum (templo), es decir aquella persona que vive “afuera del templo”, ajena a lo sagrado, con su mirada puesta en el mundo exterior.
(5) Este es un dicho bastante conocido en Uruguay y Argentina, pero su origen puede encontrarse en España: “a Segura lo llevaron preso”, haciendo referencia al castillo de Segura de la Sierra (en Jaén), que fue utilizado como prisión.
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