sábado, 26 de mayo de 2018

LA RECAPITULACION EN LA VIDA DIARIA por José Vicente Ortiz Zárate - en you tube -

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LA RECAPITULACION EN LA VIDA DIARIA
por José Vicente Ortiz Zárate

El proceso de recapitulación hace parte de la Ley de Evolución, la cual cubre a todas las oleadas de vida de nuestro esquema. Este mecanismo consiste en desarrollar, en forma resumida, breve y ordenada, un trabajo evolutivo realizado anteriormente en mayor extensión. El ser humano ha experimentado muchas recapitulaciones de diversa índole durante su camino evolutivo, y aún en el presente sigue resumiendo los distintos pasos del esquema. De acuerdo con esto, la vida de un individuo está sujeta a las leyes cósmicas, incluido este proceso de repaso abreviado. Cada etapa de la vida humana se convierte, desde este punto de vista, en un pequeño periodo de recapitulación de alguna vivencia desarrollada durante millones de años de evolución. Si se conoce el proceso que se vivió, se tendrá el conocimiento necesario para vivir una vida más acorde con la Ley del Ritmo que es la que determina cuando repasamos y cuando comenzamos una nueva etapa. Esto nos permitirá desarrollar nuestra vida inteligentemente y tener una idea de lo que debemos hacer en cada época de nuestra existencia.

Recordemos que nuestro Esquema evolutivo está dividido en siete grandes Periodos Mundiales de Creación (Saturno, Solar, Lunar, terrestre, Júpiter, Venus y Vulcano), los cuales a su vez se subdividen en siete revoluciones cósmicas.
Cada revolución o ronda se desarrolla en siete globos (A, B, C , D , E, F, Y G), y en cada uno de éstos la obra evolutiva comprende siete épocas (Polar, Hiperbórica, Lemúrica, Atlante, Aria, Nueva Galilea, Epoca de Oro). Cada época, en el presente estado de evolución, se subdivide en siete razas (Aria, Babilonia-asirio-caldea, Persa Greco Latina, Céltica, Teutónica Anglosajona, Eslava y séptima raza) y estas en subrazas. Durante cada subdivisión septenaria se lleva a cabo una recapitulación cada vez más breve y precisa, durante la cual se realizan algunas mejoras, dando lugar a la Epigénesis o genio creador, que nos permite inventar las nuevas adaptaciones, de acuerdo con las necesidades presentes. Así por ejemplo, la tercera subraza recapitula el trabajo realizado por la tercera raza, la tercera época (Lemúrica), el tercer globo, la tercera revolución cósmica y el tercer Periodo Mundial de Creación (Lunar). Por eso se dice que en el proceso de la creación existen espirales dentro de espirales de la gran espiral del Plan Evolutivo.

Una vida humana recapitula, indudablemente, todo el esquema cósmico, y de hecho cada etapa de siete años representa una de las múltiples divisiones y subdivisiones septenarias del esquema. Así mismo cada uno de los siete vehículos de expresión se corresponde con una de esas siete etapas de desarrollo, de acuerdo con el periodo o revolución en el cual fue dado o despertado el germen respectivo. Veamos a continuación las siete principales 
etapas de la vida humana, su relación con el esquema y algunos aspectos a recordar y considerar.

Primera etapa. Desde el nacimiento hasta los siete años cumplidos.
Primera Infancia.

Durante este época recapitulamos el trabajo realizado en el Periodo de Saturno. En aquella lejana época de nuestro pasado evolutivo estabamos bajo la custodia de las Jerarquías Superiores y en especial de los Señores de la Llama quienes en la primera revolución cósmica nos dieron el germen del Cuerpo Denso y en la séptima despertaron nuestro Espíritu Divino. Teníamos una conciencia similar a la del trance profundo y éramos totalmente dependientes.
En forma similar, durante este ciclo el niño es totalmente dependiente de sus padres de los cuales ha recibido el material para su cuerpo Denso y su conciencia evoluciona muy lentamente. Todo el énfasis es puesto sobre el Cuerpo Físico y se da especial cuidado a su nutrición, la cual es suministrada fundamentalmente por la madre.

La primera etapa a su vez se subdivide en siete años, cada uno de los cuales representa uno de los siete periodos de desarrollo. El primer año corresponde totalmente al Periodo de Saturno y durante éste, el niño no tiene ninguna conciencia de sí mismo, estando aún enfocado hacia el interior. Su sentido más agudo y sensible es el oído, ya que éste fue desarrollado arquetípicamente en el primer Periodo Mundial. Durante el segundo año se recapitula el Periodo Solar cuyo trabajo principal fue la obtención del germen del Cuerpo Vital, en la segunda revolución cósmica y el despertar del Espíritu de Vida en la sexta. Allí el Cuerpo Físico se mejoró diseñando el Sistema Digestivo y Glandular. En esta segundo año de vida el niño se muestra más vital y su sistema digestivo se ha adaptado mejor para recibir alimentos diferentes a la leche materna. También es la época en la cual comienza el control de esfínteres.El sentido del tacto cobra importancia y el niño quiere cogerlo todo, puesto que este sentido fue preparado en el Periodo Solar. Sin embargo, recordemos que el cuerpo Vital aún actúa desde la matriz del cuerpo Vital Planetario. El sacramento del bautismo debe ser administrado en esta época, ya que el Cuerpo vital es el reflejo del Espíritu de Vida, a través del cual fluye la energía crística.

El tercer año corresponde al Periodo Lunar (donde recibimos el germen del Cuerpo de Deseos en la tercera revolución y se despertó el Espíritu Humano en la quinta). Nuestro Cuerpo Físico fue mejorado en germen para poder construir el sistema muscular, esquelético y el sistema nervioso involuntario. El niño, aunque su Cuerpo de deseos está en incubación, da muestras de sus primeras emociones infantiles y desea verlo todo, puesto que los ojos fueron construidos en germen en este Periodo. El movimiento cobra importancia para él y no permanece en quietud ni un instante durante la vigilia. También aquí se recapitula la época Lemúrica durante la cual ocurrió la división en sexos. El infante comienza a diferenciar el sexo masculino del femenino y se muestra interesado en los órganos sexuales. Esta es una época excelente para dar las primeras enseñanzas acerca de que existen dos sexos. El cuarto año recapitula el Periodo terrestre, época en la cual obtuvimos el germen del Cuerpo Mental y desarrollamos nuestro sistema nervioso voluntario y el sentido del gusto de la Epoca Atlante. El niño se muestra interesado en preguntar el por qué de las cosas y desea saberlo todo aunque su mente está todavía en embrión. Despierta su sentido del gusto y acepta o rechaza la comida por su sabor. Igualmente se identifica como una personita separada, ya que en esta época la mayoría de la humanidad alcanzó la consciencia de sí misma. Es el momento en el que los padres deben enseñar los primeros pasos acerca de la lógica y del proceso razonador. Es también un buen tiempo para enseñar al niño el primer paso rudimentario de la meditación, a saber, la lectura de cuentos de hadas o similares.

El quinto año corresponde al Periodo de Júpiter, quinta revolución, época Aria y Espíritu Humano. El niño da muestras de rebeldía ya que el Espíritu Humano recibe la energía separatista de Jehová. El olfato cobra importancia ya que fue desarrollado en la quinta época (Aria) y el niño muestra su agrado o disgusto por diferentes olores. Este es un momento especial para enseñar al niño el Espíritu de independencia para que el infante se valga por sí mismo. De hecho los niños desean hacer muchas cosas solos. También se deben dar las primeras enseñanzas acerca de la pureza (Espíritu santo), así como de la energía creadora.

El infante debe ser educado para ser creativo y hacer uso de las Epigénesis. El sexto año corresponde al Espíritu de Vida, a la sexta revolución y al Periodo de Venus. Deben darse enseñanzas con respecto al amor, a la fraternidad universal, a la unidad de la vida, a la existencia de Cristo, a la oración y al recto obrar. El séptimo año es el del Periodo de Vulcano, la séptima revolución y el Espíritu Divino. La voluntad debe ser fortalecida en esta época mediante la enseñanza de la confianza en sí mismo y la disciplina. El niño debe aprender que la voluntad divina gobierna todas las cosas y que debemos ser humildes y mansos, pero con deseo de cambiar.

Segunda Etapa. Desde los 7 hasta los 14 años cumplidos. Segunda Infancia.

En su totalidad corresponde a la recapitulación del Periodo Solar y el trabajo sobre el Cuerpo Vital, el cual nace aproximadamente a los siete años, dando lugar a una fase de rápido crecimiento, que se da gracias a la acción del Eter Químico, el cual madura en esta época, facilitando la asimilación y excreción. En esta etapa debe existir un completo control de los esfínteres, una mayor actividad de la hormona del crecimiento (Sistema Glandular), y una gran vitalidad. La educación debe enfocarse en el cuerpo Vital cuyo principio es la repetición. La enseñanza fundamental debe orientarse a la formación de hábitos constructivos mediante la Autoridad de padres y educadores y la obediencia discipular del niño.

De acuerdo con la mecánica de recapitulación, hay una subdivisión septenaria que recrea nuevamente el esquema, a mayor velocidad, en un nivel más elevado y con un enfoque particular referente al trabajo sobre el cuerpo Vital.

El octavo año de vida es el primero de este nuevo ciclo y en el ocurre una adaptación del cuerpo Físico a la exuberante vitalidad que ahora recibe del cuerpo naciente. En este año debe prestarse atención a la importancia de manejar convenientemente nuestras energías vitales. Debe enseñarse al infante la estrecha relación que existe entre éstas y el cuerpo Denso y cómo la malversación de estas fuerzas tienen un impacto negativo sobre la salud. Es necesario que se conozca la manera en que el cuerpo Físico se nutre de energía a partir del vehículo etérico para que se comprenda la importancia de una excelente alimentación vegetariana, del ejercicio físico, de recibir suficiente sol, de un ambiente bien ventilado que garantice una buena respiración, de dormir por lo menos ocho horas , etc. El noveno año de vida corresponde al segundo de esta etapa y es el correspondiente al cuerpo Vital propiamente, el cual experimenta aquí una nueva adaptación para esta encarnación. Es aquí donde madura completamente el éter químico del vehículo etérico Debemos recordar que su contraparte es el Espíritu de Vida, el cual crece a expensas de aquel. Esta conexión permite al cuerpo Vital el ser una vía de expresión y manifestación de la Energía crística, lo cual hace a este año el más adecuado para los ritos de primera comunión a través de los cuales se reafirman las promesas del bautismo.
Es una época especial también para crear buenos hábitos de oración y para fijar en el infante los principios básicos de profundas verdades espirituales. En general es un buen año para enseñar al niño la importancia de crear hábitos positivos con el objeto de desarrollar un buen carácter en el futuro.

El décimo año corresponde a la tercera vuelta de nuestra espiral, relacionada con el cuerpo de deseos, cuya clave es sensación. Puesto que tal vehículo no ha nacido aun, esta es una etapa preparatoria durante la cual es importante enseñar al niño a diferenciar las distintas clases de deseos que pueden existir en él y advertirle que en el futuro aparecerán nuevos y más intensos deseos para cuyo manejo debe estar preparado. Es un buen año para ayudar al individuo a cultivar elevadas sensaciones y para iniciarlo en los caminos del arte y el altruismo. El año once corresponde al cuerpo mental, y es una etapa donde este incipiente cuerpo aun por nacer, comienza a influenciar el aun inmaduro éter reflector del cuerpo Vital, el cual entra cada vez en mayor actividad. Siendo la nota clave del cuerpo mental razón y consciencia de sí, es una etapa de fuerte cuestionamiento por parte del muchacho. Los padres deben cuidarse bien de orientarle siempre con respuestas verdaderas y claras a sus
interrogantes. No olvidar que aquello que se imprime en el cuerpo Vital en un año correspondiente a éste en la ruta espiral, se grabará más fuertemente que en ninguna otra época. Es importante enseñar al niño el segundo paso de la meditación,los primeros rudimentos de concentración, invitándolo a la investigación, a la lectura de obras instructivas, de biografías de grandes seres y a la reflexión. Es además un buen año para enseñar la acción lógica y despertar el amor por el estudio. En el año doce estamos en etapa preparatoria correspondiente al Espíritu Humano, cuya clave es individualidad y separatividad. Indudablemente que aquí comienza la pre-adolescencia y que será esta una época de rebeldía frente a los patrones establecidos. Es un buen momento para recordar a nuestro hombrecillo en evolución que la autosuficiencia es la clave de una buena adaptación a cualquier proceso de desarrollo y que la rebelión interna es más valedera que la externa. En esta etapa pueden enseñarse primarias lecciones sobre meditación, enseñando al muchacho la diferencia entre el pensamiento abstracto y el concreto mediante prácticas que le lleven a reflexionar sobre ideas abstractas de elevado orden. El año trece corresponde al Espíritu de Vida y es una edad apropiada para el estudio de las religiones y de la vida de grandes emisarios del amor como Chrisna, Jesús el Cristo, Juan el Apóstol, etc, y para inculcar el cultivo de la devoción y el carácter sagrado de la vida. La intuición es particularmente fuerte en este año y debe enseñarse al individuo a pensar con el corazón. El año catorce, el séptimo de esta etapa tiene relación con el Espíritu Divino. Nuevamente aquí, la energía de la voluntad, propia de éste, aumenta su actividad. Es un buen año para el contacto con lo Divino, para el aprendizaje de la adoración, para el conocimiento elemental de nuestra realidad espiritual y de nuestra identidad con la Divinidad. La disciplina no represiva sino por consciencia debe ser la clave en esta edad.

Tercera etapa. Desde los catorce hasta los veintiún años cumplidos.  Adolescencia.

Este tercer ciclo de siete años está enmarcada por la acción predominante del cuerpo de deseos, el cual nace al comenzar este período, dando lugar a las intensas emociones, deseos, pasiones y sentimientos propios del púber. Aquí se recapitula el período Lunar, época en la cual adquirimos nuestro tercer vehículo. También recapitulamos la época Lemúrica, lejano período evolutivo durante el cual nació el germen de la individualidad por acción refleja del Espíritu Humano, el cual fue despertado en el período lunar también. Recordemos que los lemures fueron divididos en sexos y que por la acción de los Espíritus Luciferes la sexualidad cobró importancia predominante en la vida del hombre. En esta época la luna se separó de la tierra y empezó a ejercer su poderosa influencia sobre la humanidad, siendo tal influencia más marcada en la mujer. Recordemos también que, por la separación en sexos, la mitad de la fuerza sexual fue empleada para construir el cerebro y la laringe. Al recapitular esta etapa, el individuo se identifica plenamente como un sexo separado y la sexualidad cobra importancia en su vida. El adolescente se vuelve altamente imaginativo y emotivo debido a la influencia lunar. En esta etapa es también característica la rebeldía y el Espíritu separatista propio de la energía de Jehová. Como recapitulación de la construcción de la laringe como órgano fonador, aparece el conocido cambio de voz característico de cada sexo. La predominancia de la energía marciana se hace evidente y aparece el típico acné del adolescente. La división septenaria nos aclarará el camino a seguir en este tercer período.

El año quince, repaso del trabajo sobre el cuerpo físico, lleva a este a modificarse de acuerdo con la tónica de recapitulación. Aparecen los caracteres sexuales secundarios y el cambio hormonal necesario para ello. El cuerpo físico se adapta al nuevo Cuerpo de Deseos que nace. El púber da gran importancia a su cuerpo en esta época despertándose en él una gran curiosidad. Durante este año se debe inculcar al muchacho el respeto por su cuerpo, recordándole que es templo del Espíritu y que en esta etapa más que en ninguna otra, el vehículo denso recibirá un fuerte impacto venido del Mundo del Deseo. Un perfecto conocimiento de las modificaciones que el cuerpo sufre es deseable, para evitar la confusión del individuo. Igualmente debe informarse debidamente acerca del recto uso de la función creadora y del manejo de la energía sexual que se hará sentir físicamente. La mujer indudablemente tendrá más influencia lunar y verá a su cuerpo marchar al compás del satélite con la aparición regulada del flujo menstrual. Su Cuerpo de Deseos polarizado negativamente dará a su cuerpo una gran sensibilidad, haciendo sus órganos de los sentidos y su laringe mucho más activos, por lo cual deberá cuidar el recto uso de la palabra para no caer en el chisme y la habladuría.

El año dieciséis recrea nuevamente el período solar. El Cuerpo Vital entra nuevamente en acción completando la maduración del Eter de Vida, el cual capacita al sujeto para la fecundación, y le dota adicionalmente de una superabundancia de energía vital capaz de soportar el poderoso incentivo dado por el Cuerpo de Deseos recién nacido. La influencia de la fuerza Crística vuelve a ser notoria por la acción refleja del Espíritu de Vida, y esto hace que sea este un buen año para reafirmar nuestros principios cristianos y estudiar la importancia de crear nuevos hábitos de vida a través del estudio de verdades fundamentales que fácilmente quedarán impresas en el Cuerpo Vital.

El año diecisiete corresponde realmente al Cuerpo de Deseos, y es la época de mayor intensidad de la adolescencia. La clave en este caso es sensación y, nuevamente y en un nivel más elevado, debemos buscar buen alimento para el tercer vehículo en elevadas emociones y sentimientos. Por acción refleja del Espíritu Humano recibimos una especial influencia del Espíritu Santo. Este es el mejor año para los ritos de confirmación, mediante los cuales el sacerdote purifica el Cuerpo Emocional imprimiéndole un pensamiento-forma de protección que permita la individuo salir airoso en la tentación.

En el año dieciocho, donde se recapitula el trabajo sobre el Cuerpo Mental, el Cuerpo de Deseos se adapta para ser interpenetrado por la futura mente. Esta entra en mayor actividad, aun desde su matriz cósmica, aliándose su influencia generalmente con la intensidad de las emociones, para justificarlas. En las personas más evolucionadas la razón cobra fuerza intentando controlar el Cuerpo Emocional. Esta acción generalmente ocasiona un gran conflicto interior que en muchas ocasiones lleva a la depresión momentánea. La influencia lunar propia de esta etapa se hace más notoria, incrementando la imaginación. Es la época de las grandes ilusiones. El trabajo principal aquí, consiste en la educación de la mente mediante el estudio sistemático de verdades fundamentales que enseñen al adolescente a no crear erróneos juicios y a no tener una falsa concepción del mundo. La lógica debe ser incentivada, así como la comprensión de que la mente clara y serena es la única capaz de refrenar a la emoción descontrolada.

En el año diecinueve, correspondiente al Espíritu Humano, el individuo tiende a alejarse y a rebelarse, siendo la nota clave la separatividad dada por la influencia de Jehová. Surge aquí la tendencia a la identificación con la familia, con la nación, con la raza, debido a la influencia de los Angeles Tutelares y los Espíritus de Tribu, raza, etc., quienes realizan la obra del Espíritu Santo. En esta época debe darse un tercer paso hacia la práctica de la meditación. Debe pasarse de la meditación reflexiva a la de ideas, mediante la cual, la mente abstracta se prepara para el nacimiento. El espíritu de independencia debe ser inculcado en más alto grado con el objeto de que el individuo se haga consciente de que algún día debe ser autosuficiente.

En el año veinte, trabajamos sobre el Espíritu de Vida en conexión con el Cuerpo de Deseos. La fuerza Crística influencia notoriamente a las emociones y debe ser aprovechada para trabajar el desapego y elevar la vibración amorosa del plano de los afectos al plano de la unidad de vida, es decir, de lo sensorial a lo espiritual. El servicio amoroso y desinteresado puede ser la herramienta de trabajo apropiada. La nota clave es el amor universal.

El año veintiuno corresponde al Espíritu Divino cuya nota clave es voluntad y disciplina. La fuerza del Padre que se recibe en esta época puede ser sabiamente utilizada para doblegar algunas de las emociones más rebeldes, buscando un mayor contacto con lo Divino a través de las primeras prácticas de contemplación, donde aprendemos a observar la vida en toda su plenitud sin prejuicio alguno y a ver la conexión espiritual de todas las cosas entre sí.

Cuarta etapa. De los veintiuno a los veintiocho años cumplidos. Juventud.

Este ciclo de siete años corresponde en su totalidad al Período Terrestre, Cuarta Revolución Cósmica, Globo D, Epoca Atlante, etc. Nuestro cuarto vehículo, el Cuerpo Mental, nace y comienza su verdadero desarrollo. El advenimiento de la mente frena la vida de intensas emociones y lleva al individuo hacia la razón, la lógica, el estudio y la consciencia de sí mismo. Las emociones lucharan para seguir ejerciendo el control y buscarán que la mente sea su aliada. El Espíritu deseará que la mente ejerza el control. Esto en muchas ocasiones genera confusión de ideas en un principio, pero el hallazgo de una ruta de conducta y de vida al final. La personalidad termina en esta etapa su completa recapitulación, ya que a los veintiocho años aproximadamente (cuando Saturno transita el mismo signo y grado en el que estaba cuando el individuo nació), se alcanza el mismo nivel de evolución que se tenía en la evolución anterior. El Espíritu reencarnante apenas acaba de nacer y recapitular su pasado evolutivo.

El año veintidós corresponde nuevamente al cuerpo Denso, el cual se adapta a la interpenetración por el Cuerpo Mental. Por ser esta la última época recapitulatoria del Cuerpo Físico culmina aquí todo crecimiento de cualquier estructura física. En adelante solo habrá modificaciones o tal vez deterioro. El sistema nervioso cerebro espinal, última adquisición durante el proceso evolutivo alcanza la máxima intensidad de sus funciones y queda completamente adaptado para la expresión del pensamiento. Es un buen añopara repasar los cuidados del Cuerpo Denso y dar algún paso más en nuestra  adaptación a una alimentación sana.

El año veintitrés corresponde al Cuerpo Vital. El Eter Lumínico alcanza su completa maduración, permitiendo el control de la temperatura de la sangre y la más óptima captación de las vibraciones externas a través de los sentidos.

Siendo la clave del vehículo etérico la repetición, es este un excelente año para iniciar el estudio profundo del esoterismo y para iniciar prácticas superiores adaptadas al nivel de evolución del individuo. También es una buena época para la ordenación sacerdotal, ya que la energía Crística fluye por acción refleja del Espíritu de Vida. Si en el anterior año la mente encuentra una estructura densa para su expresión, en el presente se vitaliza y se vuelve fluida.

El año veinticuatro corresponde al Cuerpo de Deseos y es cuando este se adapta a su amalgama con la mente. En los individuos de condición inferior, las emociones doblegarán a la mente y se iniciará una vida ávida de placer plenamente justificada por una mente sumisa: se arraigará la astucia. En los más avanzados la mente tomará su lugar y se enfocará hacia la búsqueda de un verdadero crecimiento. La Mente se volverá "sensitiva". En la mayoría de los individuos se entabla un conflicto entre la mente y las emociones que puede durar por el resto de la vida. Es un buen año para entender la naturaleza y modo de obrar de las emociones. La clave es comprensión de las sensaciones.

El año veinticinco corresponde totalmente al Cuerpo Mental. Es el año focal, y el individuo debe reflexionar acerca de sus objetivos de vida. Es una buena época para el estudio del Cuerpo Mental y de la mecánica del pensamiento. A esta edad el sujeto debe ser, en lo más posible, consciente de sí mismo de acuerdo con el nivel evolutivo alcanzado. El nivel vibracional logrado hasta aquí le permite adaptarse perfectamente a las condiciones de la presente encarnación. Es el año de poner los pies sobre la tierra (Globo D). Los más evolucionados harán esto. Los menos se afianzarán en el gigantesco mundo de ilusiones creado por la mente.

El año veintiséis recrea el desarrollo del Espíritu Humano en un más alto nivel. Los impulsos de independencia y separatividad surgen nuevamente para afianzarse o ser comprendidos cabalmente. El primero enfocará al individuo a la autosuficiencia y a la revolución interior; el segundo lo enfocará hacia el egoísmo y la rebeldía. La mente abstracta cobra importancia fundamental en este año lo cual lo hace el óptimo para comenzar la práctica habitual de la meditación profunda, previo estudio de lo que ello implica. La clave es comprensión de lo abstracto. Es un buen año para descubrir que la inteligencia es superior a la intelectualidad, y que no solo se aprende a través de la mente concreta.

El año veintisiete adapta a la mente para recibir la influencia del Espíritu de Vida. Es un buen año para estudiar la contemplación, la energía Crística y las leyes universales. El servicio amoroso debe ser intensificado con el propósito de despertar el Cristo Interno, así que debe estudiarse la forma de realizar un buen servicio. La clave es comprensión de la Unidad.

El año veintiocho pertenece al Espíritu Divino y es la época apropiada para el estudio profundo del plan evolutivo. Debe buscarse un mayor contacto con lo Divino, trabajando la virtud de la mansedumbre con el objeto de ser copartícipes y ejecutores de la Voluntad Divina. La clave es comprensión de lo Divino.

Quinta etapa. De los veintiocho a los treinta y cinco años cumplidos. Adultez.

Este quinto ciclo de siete años es esencialmente una etapa preparatoria para las futuras condiciones del período de Júpiter, pero también recrea la Quinta Revolución Cósmica, donde El Espíritu Humano es despertado. Este vehículo sale de su letargo en esta época y ejerce su influencia separatista y de independencia. La energía del Espíritu Santo influencia poderosamente la vida del individuo. Es una buena etapa para independizarse, para casarse, para tomar partido, para elegir una ruta definida. También es la época ideal para la
meditación profunda que nos permite entrar en contacto con el mundo de las ideas. Siendo el Espíritu Humano, el que expresa La energía creadora del Espíritu Santo, es esta la edad propicia para intensificar nuestro poder de Epigénesis. Es la época de la inteligencia, de la invención, de la creatividad, de la acción sabia. La clave de toda esta etapa es independencia creativa e inteligente.

El año veintinueve será entonces el de la independencia del Cuerpo Denso y de la subsistencia material. El individuo debe hacerse responsable de la adquisición de sus propios recursos de alimentación, vivienda, vestido, etc., así como de los de aquellos que están bajo su cuidado (hijos, padres, ancianos, etc).

En el año treinta madura el Eter Reflector del Cuerpo Vital, permitiendo que el cerebro etérico esté completamente adaptado para la percepción de las ideas más elevadas. La vitalidad del individuo debe hacerse independiente de la de otros semejantes; debe depender exclusivamente de sus propios mecanismos de captación de la energía vital planetaria a través de la alimentación, la energía solar y la respiración. Debe terminarse toda forma de vampirismo consciente e inconsciente. Al alcanzar el Eter Reflector su maduración, termina aquí teóricamente la reconstrucción completa del Cuerpo Vital (se dice que este vehículo será perfeccionado en el Período de Júpiter). De aquí en adelante todo trabajo sobre éste tiene por objeto un desarrollo adicional al del nivel alcanzado en la encarnación anterior. Los éteres superiores deben ser nutridos en este año mediante acciones creativas.

En el año treinta y uno debemos enfocar la energía del Espíritu Humano hacia el Cuerpo de Deseos para buscar la independencia de nuestras sensaciones. El desapego es la clave que nos conduce a ser emocionalmente autosuficientes. Es un buen año para trabajar en el cultivo de elevadas virtudes y en la purificación de la naturaleza inferior. La meditación será la ayuda para ello.

En el año treinta y dos, cuarto de este ciclo, nuestra mente recibirá la influencia del Espíritu Humano. Es la hora de tener criterios propios, pensamientos originales y de romper nuestra conexión con cualquier tipo de condicionamiento mental. La clave es independencia creativa de pensamiento. Si estamos creciendo en forma real y efectiva deberemos dar un fruto mental en esta época.

En el año treinta y tres estaremos en el apogeo del Espíritu Humano. Su influencia, así como la del Espíritu Santo serán de gran importancia para el crecimiento espiritual. Debería ser un año dedicado a la meditación y a la creatividad. Este trabajo nos permitirá construir un puente entre la mente y el Espíritu Humano, trabajo que de no ser hecho, deberá esperar hasta la Quinta Revolución Cósmica. Al llegar a esta edad el individuo debe alcanzar su completa independencia física, vital, emocional, mental y de ideas. A esta edad
de Jesús el Cristo, el Rayo Crístico penetró en la tierra para romper la influencia separatista de Jehová. El individuo que no canaliza correctamente la Energía del Tercer Aspecto, la acumulará por acción refleja en su Cuerpo de Deseos y se convertirá en alguien radical, egoísta, tal vez fanático o solitario.

En el año treinta y cuatro el Espíritu Humano se prepara para un nuevo despertar del Espíritu de Vida. Se debe trabajar mediante la meditación en la vida de Cristo y de los seres Cristificados. Cristo Jesús fue muerto en el año treinta y tres, y en el treinta y cuatro se convirtió plenamente en el Rayo Guiador de la tierra. Es entonces una buena edad para meditar en el despertar del Cristo Interior, percibiendo lo grandioso de esta idea por sí mismo. Es también un buen año para conciliar las ideas de independencia y fraternidad universal, y comprender que la creatividad, el genio, debe ser puesto al servicio de los demás para la elevación de la humanidad. Quien se adapta mal en esta época puede convertirse en un fanático religioso.

En el año treinta y cinco, séptimo del ciclo, nuestro Espíritu Humano se prepara para la influencia del Espíritu Divino. Nuestro trabajo de meditación debe enfocarse hacia el contacto con lo Divino, con la Voluntad, con la Energía del Padre. Debemos dar un paso más en el aprendizaje de la practica de la adoración.

Sexta etapa. De los treinta y cinco a los cuarenta y dos años cumplidos.

Este sexto ciclo de siete años es una etapa preparatoria para las futuras condiciones del Periodo de Venus, pero también recrea la sexta Revolución Cósmica, donde el Espíritu de Vida tiene su acción predominante. Este vehículo tiene un nuevo despertar y ejerce su fuerza unificante, dejando sentir la poderosa energía de Cristo en la vida del individuo. Es una época adaptada para el despertar del Cristo interno y para afianzar nuestros principios de Unidad y Fraternidad Universal, rompiendo la influencia separatista de Jehová. Lasubdivisión septenaria, siguiendo la clave recapitulatoria nos da la guía de acción en estas edades.

El año treinta y seis, primero de este ciclo, corresponde al Cuerpo Denso. La influencia del Espíritu de Vida sobre este vehículo permite al individuo descubrir la capacidad de expresar amor en forma consciente a través de su cuerpo. Es una buena época para que el individuo se convierta en un ser más expresivo, más afectuoso, más amoroso, sin distingos de ninguna naturaleza y sin favoritismos. Es un buen momento para trabajar los bloqueos afectivos que nos impiden demostrar nuestro cariño permitiendo que el cuerpo exprese el lenguaje del amor. Las personas más avanzadas encuentran aquí un buen momento para convertirse, luego de un arduo trabajo sobre su naturaleza inferior, en canales conscientes y limpios de la energía de Cristo, con propósitos curativos. El año treinta y siete, segundo de este septenario, corresponde al Cuero Vital, justamente la contraparte del espíritu de Vida. Es un buen año para desarrollar la parte mística con el objeto de conectar estos dos vehículos. La influencia de la fuerza crística ayudara al individuo a desarrollar el Cuerpo Alma mediante la práctica del servicio amoroso y de la lectura de escritos sagrados o filosóficos de orden elevado.

El año treinta y ocho corresponde al Cuerpo de Deseos, cuya clave es sensación. Es un buen año para elevar la calidad de nuestras emociones mediante la expresión del amor Universal. La influencia crística nos ayudará en esta época a romper nuestros apegos y tendencias separatistas, venciendo la influencia de los espíritus tutelares, nacionales y raciales. Nuestras sensaciones afectivas pueden ser elevadas en un grado más hasta llegar al sentimiento

profundo de Amor Universal. El año treinta y nueve corresponde al Cuerpo Mental y es un buen año para el estudio y comprensión de todos los caminos que pueden llevarnos hacia la Fraternidad Universal. Nuestra meditación puede enfocarse en el estudio y práctica de leyes Universales. Es un buen año para contactar con otros grupos diferentes a los de nuestra filiación filosófica, y para tratar de descifrar su lenguaje particular de expresión y enseñanza, con el objeto de encontrar los puntos comunes de toda enseñanza y aprender a hablar en un idioma común.

El año cuarenta corresponde al Espíritu Humano. La influencia del Espíritu de Vida sobre este nos ayudara a romper nuestras tendencias separatistas. Es un buen año para la meditación profunda en ideas universales y unificadoras y para el ejercicio consciente de nuestra epigénesis (aspecto creador de la Divinidad que se expresa a través del Espíritu Humano). En esta época debemos dar frutos creativos que unifiquen a todos aquellos que buscan la Fraternidad Universal.

El año cuarenta y uno corresponde totalmente al Espíritu de Vida y es la mejor época de nuestra existencia para el despertar del Cristo interno que no es otra cosa que el poder de segundo Aspecto que se encuentra latente en nuestro Espíritu de Vida. Este año debería ser dedicado totalmente a todas aquellas actividades que trabajen a favor de la Fraternidad Universal. Es también un buen año para la comprensión intuitiva de la verdadera práctica del servicio amoroso y desinteresado. Las personas más evolucionadas pueden aquí consagrar sus vidas al servicio de la humanidad o fundar obras, movimientos o grupos que difundan estas ideas. En este año el Probacionista se convierte en un Discípulo de Cristo, y el Discípulo se muestra como su representante en forma evidente en su relación con la humanidad. Este es el mejor año para la práctica de la contemplación.

El año cuarenta y dos corresponde al Espíritu Divino y es un buen año para que la influencia crística del Espíritu de Vida nos despierte a la consciencia del Padre. Es un excelente año para la práctica de la adoración, para el desarrollo de la voluntad, para El comienzo o refuerzo de nuestra Disciplina espiritual y para hacernos más flexibles en ella mediante el amor.

Séptima Epoca. De los cuarenta y dos a los cuarenta y nueve años cumplidos.

Este séptimo ciclo de siete años es una etapa preparatoria para la divinas experiencias del Período de Vulcano, y una recapitulación de la séptima revolución cósmica y el séptimo globo, donde la actividad del Espíritu Divino 
predomina. Durante este ciclo el trabajo consiste en la educación de la voluntad humana para la aceptación de la voluntad Divina mediante el conocimiento y 
colaboración con el plan evolutivo. Este septenario debe estar dedicado a la práctica de la adoración y a la vivencia espiritual más elevada mediante la disciplina no dogmática ni represiva y la acción recta.

El año cuarenta y tres corresponde nuevamente al Cuerpo Denso. Es una buena época para la completa aceptación de nuestro Cuerpo Denso como templo del espíritu viviente. En este año debemos adaptar todas nuestras costumbres, sin excepción alguna, a las leyes Divinas, de tal suerte que cada una de nuestras acciones tenga un objetivo cósmico. Debe ser un año dedicado a una sana disciplina espiritual que nos muestre que efectivamente estamos aceptando la expresión de la Voluntad Divina a través de nuestros cuerpos y actos. Como este año es una recapitulación del período de Saturno, también lo será de nuestra primera infancia, y es un buen momento para corregir nuestros patrones traumáticos de aquella época mediante la aceptación de nuestro destino. El año cuarenta y cuatro corresponde al Cuerpo Vital cuya clave es la repetición. Es una buena época para la oración adorativa, para dar gracias a nuestro Padre celestial por su bondad infinita. Es la época de elevar nuestro corazón a Dios para decir como María: "hágase en mí según tu palabra". Es también un buen año para la lectura de aquellas obras que nos muestran el Divino plan de la creación. En esta época recapitulamos el Período Solar y es un buen momento para corregir patrones traumáticos de nuestra segunda infancia mediante laaceptación de la Voluntad Divina. El año cuarenta y cinco corresponde al  Cuerpo de Deseos, y nuestro trabajo debe estar dedicado a la elevación de nuestras sensaciones al carácter de Divinas. Es una año para el contacto emocional con lo Divino, sintiendo la presencia de Dios en todos los seres. Aquí recapitulamos el período Lunar y es el mejor momento para la corrección de patrones traumáticos de la adolescencia. El año cuarenta y seis corresponde al Cuerpo Mental y debe ser dedicado al estudio profundo y comprensión del Plan Divino y a la enseñanza de la obra de Dios. Es un buen año para la creación de formas de pensamiento de carácter muy elevado. La recapitulación del Períodoterrestre y de la época Atlante hacen de esta la mejor época para corregir  patrones traumáticos de la juventud. El año cuarenta y siete corresponde al Espíritu humano expresión del Espíritu Santo. Aquí este aspecto se conecta con el espíritu Divino. Debe ser una año dedicado a la meditación con el objeto de contactar con las ideas del Plan Divino y, mediante la Epigénesis, dar un fruto espiritual a la humanidad en lo relativo al conocimiento del Plan de Dios para los hombres. Un buen año para escribir, pintar o crear obras inspiradas, donde un nuevo conocimiento es dado al Mundo. Aquí recapitulamos la etapa de losveintiocho a los treinta y cinco años y es el mejor momento para corregir los  patrones traumáticos adquiridos en esta época. El año cuarenta y ocho corresponde al Espíritu de Vida y es aquí donde este contacta con el espíritu Divino. En este año recapitulamos el septenario anterior y podemos corregir nuestros patrones traumáticos o equivocados respecto al Amor Universal.

Nuestro corazón puede expresar ahora además del amor por la humanidad, unaentrega total a la voluntad de Dios para el establecimiento de la Fraternidad Universal. El año cuarenta y nueve es verdaderamente el año del Espíritu Divino y debe ser un año completamente dedicado a una vida de adoración a través de nuestros actos, percepciones, sensaciones y pensamientos. La mente en especial (vehículo que será perfeccionado en el Período de Vulcano) debe alcanzar un alto nivel de perfeccionamiento. La Disciplina es la clave y la voluntad es la fuerza que deben primar en esta época. El hombre en este año debiera ser un ejemplo viviente a través del cual la voluntad Divina se expresa. En este año podemos corregir patrones traumáticos de todos los años vividos y debemos prepararnos para el segundo ciclo de cuarenta y nueve años que viene más adelante.

A los cuarenta y nueve años el hombre ha vivido en pequeño los siete días de la creación y se prepara para otro nuevo ciclo que representa un nuevo esquema evolutivo, otro día de manifestación. Estos al igual que todo nuestro proceso siguen un orden perfecto de tal suerte que el primer ciclo septenario (primeros cuarenta y nueve años de vida) corresponden a una vida de expresión física donde el desarrollo del Cuerpo Denso y la educación de la voluntad son las claves a seguir. El segundo septenario de cuarenta y nueve años corresponde al Cuerpo Vital y a su contraparte el Espíritu de Vida y la nota clave es el amor.

De esta forma podemos comprender que una vez cumplida la primera vuelta de la espiral tenemos un segundo nacimiento a los cuarenta y nueve años cumplidos donde comenzamos la segunda vuelta de la espiral evolutiva, donde el aspecto amor, es la nota clave predominante. Cada septenario de esta segunda vuelta corresponde igualmente a una etapa recapitulatoria y de trabajo relacionada con uno de los siete Períodos mundiales de creación, o con una revolución cósmica, globo, época, raza o subraza. Con el conocimiento dado anteriormente respecto al proceso de recapitulación en la vida diaria, el estudiante podrá construir las demás vueltas de la espiral.

Los seres que van alcanzando un nivel de evolución más avanzado o que desean avanzar a una mayor velocidad, no necesitan esperar el lento proceso recapitulatorio de cada septenario para repasar o desarrollar algún aspecto de cada vehículo, sino que pueden hacerlo dentro de la espiral más pequeña de un solo septenario, donde el trabajo de cada vehículo pude hacerse en un año. De esta manera los Discípulos e Iniciados trabajan a una velocidad sorprendente, sin infringir la Ley Cósmica. Igualmente si alguien dejó pendiente un trabajo de un vehículo dado en su septenario correspondiente, puede recuperar el tiempo mediante un trabajo más intenso en el año correspondiente del siguiente ciclo septenario. Este ritmo de velocidad, llamado la ronda interna, permitiría a un individuo realizar siete espirales completas en lugar de una en cuarenta y nueve años, con lo cual adelantaría el trabajo de varias vidas. Y se aún deseará ir a mayor velocidad obviamente multiplica la intensidad de su trabajo espiritual, puede tomar la ruta de espirales más pequeñas contenidas en cada año, en cada mes y aún en cada semana.

La recapitulación es un proceso que se vive permanentemente y aún dentro de cada año hay pequeñas espirales individuales para cada persona con mágicas divisiones septenarias de las que puede deducirse la clave de acción inteligente y amorosa bajo el concurso de la voluntad Divina para llevar una vida completamente adaptada a la leyes cósmicas. El autor considera que todo estudiante ocultista debería conocer este esquema a profundidad para avanzar rápidamente en el sendero alcanzando cada vez mayores alturas y siguiendo el gran lema de la evolución: Arriba y hacia delante siempre siempre.
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domingo, 6 de mayo de 2018

"La Puerta Estrecha" por José Vicente Ortíz Zárate - en you tube-



"LA PUERTA ESTRECHA”
por José Vicente Ortiz Zárate

En la primera y última década de cada siglo, un nuevo impulso evolutivo es dado a la humanidad por las Jerarquías Superiores. La oleada espiritual desciende sobre el mundo, manifestándose en las distintas esferas del progreso: ciencia, arte, filosofía, religión etc., y es sentida de diferentes maneras por los seres humanos, dependiendo de su nivel de evolución. Los más avanzados captan la onda interiormente, dirigiendo sus energías hacia lo que es sutil, esencial y espiritual; el grueso de la humanidad siente un leve impulso interno que lleva al hombre corriente hacia el progreso material, pero siguiendo a la vez algún ideal, en tanto que los que van a la zaga sienten únicamente un poderoso deseo de afianzamiento y desarrollo material. Como resultado de todo esto, aparecen nuevas hipótesis, teorías, conocimientos, revelaciones y verdades que abren puertas hacia diferentes posibilidades de avance. Desde el punto de vista espiritual, para aquellos cuya conciencia ha alcanzado el nivel necesario, aparecen vislumbres, claves, pistas y señales para encontrar la vía que conduce al llamado Sendero de Perfección, un camino especial que permite al individuo alcanzar un más alto grado de evolución en menor tiempo, pero con un mayor esfuerzo. A este maravilloso Sendero, todos son llamados pero pocos escogidos, pues se requieren ciertas cualidades internas para hollar esta vía de realización,
también llamada Iniciación.

En los tiempos actuales, han aparecido cientos de fraternidades, escuelas, grupos, guías, instructores, libros etc., que ofrecen métodos y técnicas de desarrollo que varían desde las rápidas y sin esfuerzo hasta las de gran disciplina y autocontrol. La mayoría ofrecen una apertura, expansión, desarrollo o despertar de la conciencia, algunos gratuitamente y otros a un muy elevado costo material. Algunos de estos caminos son aparentemente muy claros en tanto que otros están envueltos en un oscuro velo de misterio.

El aspirante al Sendero o buscador espiritual se siente confundido ante tan heterogénea muestra, especialmente si carece de la necesaria y veraz información que le permita discernir entre lo verdadero y lo falso, entre lo ilusorio y lo real, y va de aquí para allá tratando de pescar, en tan profundo océano de conocimientos y prácticas, algo que lo satisfaga, y que la mayoría de las veces es incierto, a nivel físico, vital, emocional, mental o espiritual, convirtiéndose a menudo en un vagabundo metafísico, barco sin timonel ni rumbo fijo, o en una víctima de embaucadores oportunistas o de alguna mente alucinada que lo introduzca en un mundo de ilusión o de prácticas que pueden dañarlo externa o internamente.

El aspirante debe saber que sólo existen en el mundo siete Escuelas verdaderas cuyo conocimiento es iluminado por las Jerarquías Superiores y que estas Fraternidades no buscan incrementar sus filas mediante la oferta publicitaria, pues a ellas cada individuo llega cuando le corresponde y cuando está preparado, mediante un llamamiento de orden interno. Las enseñanzas que imparten son totalmente gratuitas y sus métodos, acordes con el nivel evolutorio del novicio. Las demás instituciones o grupos pueden ser clasificados entre los llamados no contactados y se dividen entre los que obran de buena fe y los que ocultan oscuros propósitos, siendo los primeros de estos los que son dirigidos por personas que buscan fines de elevación de la humanidad, ajustando sus enseñanzas a las de alguna Escuela o Maestro de tradición e incluyendo en estas algunos conocimientos y teorías de índole personal que pueden o no ser erradas, pero sin propósitos malévolos, aunque a veces sean prácticas que traen consecuencias no deseadas, debido a la carencia de la Luz suficiente que les permita saber qué métodos se ajustan o no a las distintas clases de individuos.

Las escuelas o grupos de propósitos oscuros se subdividen, a su vez, en dos clases: humanas y satánicas. La primera subdivisión incluye a todos aquellas dirigidos por individuos oportunistas o timadores, con poco o ningún conocimiento oculto real, y que sólo buscan obtener un provecho personal, ya sea de orden monetario, de reconocimiento, de poder etc., generalmente motivados por el egoísmo. La segunda clasificación corresponde a aquellos individuos cuya voluntad se encuentra al servicio de las fuerzas oscuras y sus fines son totalmente destructivos y macabros.

Las verdaderas Fraternidades, guiadas desde los planos espirituales, se clasifican en dos grupos: el de las que ofrecen métodos involutivos y el de las que ofrecen métodos evolutivos, siendo dirigidos cada uno de ellos a diferentes clases de personas, de acuerdo con su nivel de evolución. Para comprender claramente la razón de lo anterior y no dar lugar a malas interpretaciones se aclarará suficientemente a continuación lo que queremos significar con evolutivo e involutivo.

El Plan de desarrollo espiritual para la humanidad comprende dos etapas bien definidas: un camino de descenso a la materia, desde el seno mismo de la Divinidad en los mundos sutiles, llamado Involución, y un camino de ascenso o retorno hacia la misma Divinidad, denominado Evolución. Durante la Involución, las energías espirituales son dirigidas hacia adentro con el propósito de construir los vehículos humanos, llamados Cuerpo Físico, Vital, Astral y Mental, que permiten a la humanidad funcionar en distintos mundos del Sistema, conocerlos y aprender a manejar sus fuerzas. Durante la Evolución, las mismas energías son dirigidas hacia afuera con el propósito de perfeccionar los vehículos y convertir todas las potencialidades divinas latentes en facultades creadoras. Cada una de estas dos etapas requiere de eones de tiempo durante los cuales se siguen ciertos métodos apropiados para cada paso. En la actualidad una parte de la humanidad, los más avanzados, se encuentran en la etapa evolutiva y para ellos son los llamados métodos evolutivos de desarrollo, en tanto que otra gran porción de la masa humana se halla aún en el camino de descenso hacia la materia, terminando la construcción arquetípica de sus vehículos, y para ellos son los llamados métodos involutivos de desarrollo.

Las técnicas involutivas, que la gran mayoría de las veces incluyen ciertas prácticas de ejercicios de respiración, pronunciación de mantrams, visualización y trabajo sobre ciertos centros etéricos llamados chakras, posiciones y danzas especiales etc., no son adecuadas para los que están ya en la senda de ascenso y que en su gran mayoría están encarnados en occidente. Sus enseñanzas, por lo general, se remontan a tiempos de la época Atlante cuando fueron dadas a la humanidad que debía alcanzar la máxima materialidad para la conquista del Mundo Físico en su descenso desde los mundos espirituales. Ejemplos de estas son las tradiciones del Tantrismo y del Taoísmo, así como el Yoga Oriental. Los occidentales que retoman estas prácticas someten a sus cuerpos a superestimulación inadecuada que, a la postre, genera desórdenes físicos, emocionales y mentales, pues la vibración de sus vehículos ya no requiere de estos métodos sino de las nuevas técnicas dadas a los más avanzados en la actual época Aria por las Jerarquías Superiores que dirijen el destino de la humanidad.

El aspirante que está en etapa evolutiva debe informarse de la fuente de donde se originan los métodos que practica para que sean adecuados a su nivel de evolución. Además, debe estudiar con suficiente profundidad la extensa y compleja filosofía esotérica para no dejarse engañar por falsos guías, instructores y maestros que a título personal les inducen a ciertas prácticas peligrosas tales como el hipnotismo, el espiritismo, el llamado renacimiento y las pretendidas regresiones, así como ciertos rituales de cristales, velas y ceremonias mágicas, o pretendidas expansiones de conciencia a través de alcaloides y alucinógenos tales como la mezcalina del Peyote, la armalina del Yagé, la cocaína de la Coca, la heroína de la Amapola y otros componentes contenidos en otras plantas como la marihuana y los hongos alucinógenos. Tales métodos son propios de los individuos más rezagados de la evolución y causan efectos destructivos en los vehículos internos a los modernos occidentales. La mayoría de los aspirantes que caen en estas prácticas lo hacen porque no están lo suficientemente informados o porque realmente no están en una búsqueda sincera del Sendero sino que se hallan tras de algún método que pueda dar solución fácil a sus conflictos personales, motivados por su egoísmo y desconociendo por completo la Ley de Causa y Efecto, o porque, cediendo a su astuta naturaleza inferior, están a la cacería del fenomenalismo, que satisfaga su incredulidad y malsana curiosidad, del desarrollo de poderes síquicos, para satisfacer sus ansias ocultas de poder, o de métodos de evasión que les permitan el no tener que enfrentarse con su mundo interior, requisito necesario e indispensable para hollar el maravilloso Sendero de Perfección. Los métodos fáciles, pasivos y sin mucho esfuerzo sólo conducen a estados de ilusión. El aspirante debe recordar que únicamente el trabajo consciente y dinámico de transformación de su naturaleza inferior, que busca convertir sus vicios y debilidades en virtudes y elevadas cualidades a ser empleadas en el servicio a la humanidad, es la puerta de entrada verdadera al Sendero. Este Camino de Purificación donde es necesario eliminar la vanidad, la lujuria, la envidia, la pereza, la avaricia, la gula, la ira, los vicios y costumbres malsanas, es una vía muy difícil y que necesariamente debe generar un conflicto interior, hace un tanto complicada la admisión en el Sendero de la Iniciación. Esta realidad moderna concuerda con la enseñanza bíblica que dice: ”...porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”

Si la búsqueda es sincera, hallará el aspirante, sin duda alguna, la puerta estrecha, pero si no lo es y tan sólo se persiguen vanos ideales, tal vez ya se encuentre en el ancho camino de su caída. Recuerde siempre el buscador que no existen caminos hacia la cima que sean fáciles y que los más cortos requieren de un mayor sacrificio. Sea nuestro ejemplo de servicio amoroso la vida del Divino Maestro Cristo-Jesús, quién se ofreció a sí mismo en el altar de la humanidad y ha alcanzado hasta la presente el más alto rango de evolución en nuestro planeta.

Busque el aspirante la puerta estrecha y alivie sus cargas densas a nivel físico, vital emocional y mental o de lo contrario no pasará por ella para ver el maravilloso Sendero de la Perfección.

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viernes, 4 de mayo de 2018

El laberinto

Este 5 de mayo de 2018 se celebra el “Día Mundial del Laberinto” y nuestra Escuela de Filosofía Iniciática se ha sumado a esta conmemoración de la mejor forma posible: recorriendo laberintos.

El laberinto

El laberinto es un símbolo tradicional que representa la incursión paulatina en las profundidades del ser, el abandono de una periferia oscura (lo profano) y el ingreso a un espacio sagrado que no está exento obstáculos y que lleva inexorablemente a un centro luminoso que es también un eje (axis mundi), el punto de contacto entre lo de arriba y lo de abajo.
Ese punto central es también la cumbre, la unión de la tierra y el cielo o bien de los tres mundos, el de los hombres, el de los dioses y el inframundo, el lugar donde se resuelven todas las oposiciones y donde se logra la “coincidentia oppositorum”.
El laberinto representa un viaje y nosotros, al reconocernos como nobles viajeros, observamos en él un mapa del territorio que debemos recorrer. En cierta forma, todo laberinto nos muestra con claridad cartográfica ese proceso consciencial que está sucediendo, aquí y ahora, en nuestro interior.
El movimiento hacia el centro es concéntrico y el ejercicio de recorrer laberintos implica concentración. Por lo tanto, al recorrer laberintos necesitamos resistir a esa fuerza centífuga que nos arrastra a la periferia y al mismo tiempo focalizarnos, centrándonos en el momento presente y sintiendo con plenitud cada paso que damos.
“Si quieres la paz prepárate para la guerra” sentencia una vieja frase, la cual reinterpretada por la Filosofía Iniciática puede leerse de otra forma: “Si quieres la paz (interior) prepárate para la guerra (interior)”. Esto es fácilmente comprobable cuando recorremos el laberinto, especialmente cuando traspasamos el umbral. En ese momento, al intentar conectar con el símbolo, la mente entra en escena y comienza a parlotear, constituyéndose en el principal obstáculo de nuestra peregrinación al centro. En concordancia con esto, un antiguo maestro ordenaba a sus discípulos antes de meditar: “Cierren los ojos y prepárense para el combate”.
laberinto¿Acaso Teseo no tuvo que enfrentarse con el minotauro? ¿Acaso los grandes héroes no tuvieron que derrotar a los dragones? El círculo del laberinto marca un espacio sagrado, un espacio cerrado que nos recuerda al atanor alquímico donde algo tiene que morir para que -de sus cenizas- nazca “otra cosa” nueva y mejor.
Miles de personas han recorrido laberintos y nosotros, al participar en este año 2018 de este “Día Mundial del Laberinto”, entraremos en comunión con estos hombres y mujeres del pasado, en “común unión” con miles de nobles caminantes que saben con certeza que el único viaje que vale la pena es la vuelta a casa, el retorno a la Unidad.
¡Feliz día del Laberinto!
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lunes, 23 de abril de 2018

Marie Corelli y sus historias ocultas


Marie Corelli y sus historias ocultas
Jessica Amanda Salmonson
Hubo un tiempo en que Marie Corelli era la autora más leída que había en Inglaterra. Las calumnias contra ella y su talento que poblaban los periódicos raramente disminuían las ventas: al revés, normalmente las elevaban, lo que acarreaba mayor castigo por parte de la prensa, también severa con su público por su «mal gusto». En mi opinión, sería necesario elogiar a todos estos lectores por no dejarse llevar por una prensa autocomplaciente y abandonar a una autora que no podía ser tan mala si había captado una atención tan generalizada.
Marie se dio cuenta rápidamente de la fuerza de las críticas, aunque del mismo modo supo sentirse alagada por sus seguidores. En realidad fueron muchos los que la quisieron: sus rasgos eran encantadores y admirables para los que estaban cerca de ella, sólo los periodistas, juzgándola desde la distancia, se dedicaban a calumniarla. Arthur H. Lawrence se reunió con Marie y Bertha en diversas ocasiones en 1898 mientras trabajaba en una entrevista para The Strand y tras estos encuentros la describió como «la dulzura personificada»; además dijo sentirse desarmado (impresionado?) por su «veracidad y sinceridad, su encanto personal y la auténtica gracia femenina de cada uno de sus movimientos».
Entre los que disfrutaron de su amistad, es importante mencionar a Sir Henry Irving, Lily Langtree, Ellen Terry, Sarah Bernhardt, Beerbohm Tree, Alice Meynall, George Meredith, Ella Wheeler Wilcox, Frank Harris, Robert Hichens, Alfred Noyes, Algernon Swinburne y a su compañero Theodore Watts; además estaban los hermanos A. C. Benson y R. H. ("Hugh") Benson, escritores empedernidos de historias de fantasmas. Gladstone, muy ansioso por comprobar por sus propios medios quién era la persona que «podía escribir con tanto coraje y estilo», se atrevió incluso a visitarla sin anunciarse previamente. De mismo modo, Lord Randolph Churchill fue uno de sus defensores, y Winston Churchill le envió una nota elogiando sus cualidades oratorias después de que ella rebatiera sus opiniones en el Club «White Friars». La Reina Victoria coleccionaba con gusto sus historias, al igual que Eduardo VII y la Reina Alexandra; también el Príncipe de Gales (posteriormente Gorge V) la admiraba y ella pudo presumir en muchas ocasiones de las invitaciones a cenar que él le dirigía, y cuantiosos miembros de familias reales de otros países dijeron sentirse interesados por su trabajo.
A pesar de sus virtudes, tenía la desafortunada habilidad de alejar incluso a algunos de los que más la valoraban: por ejemplo, a Hugh Benson que durante un tiempo acostumbraba pasar mucho tiempo en la Mansión Croft, a donde iba con algún amigo con quien divertirse en sus inmensos jardines de cinco acres. De lo que escribió sobre Marie, y a pesar de hacerlo muchos años después de ese tiempo, se destila claramente un gran odio acumulado. Benson había sido pastor Anglicano durante un tiempo, pero después se había convertido al Catolicismo, y parece ser que, al contrario de lo que decían algunos (que juzgaran a Marie «ampliamente tolerante con todos los credos»), ella había resultado ofensivamente anticatólica por lo que había despertado en él un gran rencor.
Esto se hacía especialmente notorio con aquellos que desde el primer momento la rechazaron: nunca se cuidó de ofrecerles nuevas oportunidades de acrecentar su desprecio. Consideró enemigos suyos, a parte de los críticos en general, aHall Caine que se auto-condenó mintiéndole, a Grant Allen que en The Spectator la llamó «mujer de talento deplorable que creyó ser un genio y fue aceptada por el público como tal porque dio a sus lugares comunes, sentimentalismos y prejuicios escenarios glamorosos»; a Jane Agate que la representó como combinación de «la imaginación de Poe, el estilo de Ouida y la mentalidad de una niñera», y también a Edmund Grosse que de modo rencoroso y despreciable se jactó bromeando a su costa. En estos casos había algo específico que despertaba la indignación de Marie, quien siempre se sentía como si hubiera tenido suficiente. De manera que para evitar confrontaciones eran los demás los que tenían que aplacar sus ánimos la mayoría de las veces. Su batalla con Hall Caine, por ejemplo, empezó antes incluso de que su carrera empezara a despegar: él fue el encargado de la primera lectura de su primera novela, A Romance of Two Worlds, antes de su publicación. La rechazó de plano. Cuado George Bentley (el editor) vio el juicio negativo, dudó de las perspectivas comerciales de la novela, y le devolvió a Marie el manuscrito. Después de esto, Caine se encontró con Marie por primera vez cuando ella había adquirido ya un gran prestigio, de forma que fingió haberla defendido ante Bentley. Si hubiera sido un poco más políticamente correcta o hubiera tenido una visión más estratégica, habría dejado pasar sus mentiras para ganar su apoyo aunque fuera tardío; en cambio le castigó de manera pública y privada anclando los cimientos de un duradero odio mutuo.
Marie era homosexual. Es necesario decirlo de manera rotunda y así suplir el estudio insuficiente que se ha hecho de la historia de gays y lesbianas, y el modo ampliamente generalizado en que biógrafos e historiadores del pasado han intentado sumergirla y negarla. Marie se confesó muchas veces androfóbica, diciendo sentir «un odio y disgusto tales hacia la parte masculina de nuestra especie, que si un hombre la tocaba, sólo por accidente, sentía un profundo malestar que duraba varios días». Una broma decía que el único hombre a quien habría sido capaz de amar habría sido Beethoven, y sólo porque «tenía la gran ventaja de estar muerto».
Por tanto, cuando la inspiración la levó a escribir el poema de amor «To a Vision» (A una visión), describió su objeto de deseo como un ser reservado que se acerca «en la oscuridad de la noche» con pasos gentiles trayendo besos ingenuos, fragancias florales y caricias, pero evitando cualquier alusión clara de género, excepto una alusión final al seno maternal. Un poema anterior incluido en el tejido de A Romance of Two Worlds habla de la amargura que produce el desdén majestuoso de su amada, concluyendo dramáticamente con «�Te amo!�Me atrevo a amarte!»
La destinataria de esas exclamaciones era Bertha Vyver, compañera de Marie desde su juventud que había atestiguado cada suceso y cada derrota en su carrera. Las dos convivieron desde 1878, cuando Ber tenía 24 años, y Marie era aún menor; por eso para Bertha, Marie fue siempre «la pequeñaja» o «mi pequeñaja», o más tarde «la autora más pequeñaja del mundo». A pesar de darse generalmente apoyo mutuo, Bertha siempre creyó que su pequeñita era un angelito con constante necesidad de afecto. Marie llamaba a Bertha «mamasita» en sus primeros años en Fern Dell, y también más tarde en Longridge Road, Kensington; luego siempre fue «mi querida Ber» o «queridísima Ber». El reverendo William Stuart Scott la describió como «un gran almohadón acolchado sobre el que Marie podía apoyar su cabeza». Scott, que conoció a ambas extremadamente bien, es el único que habla del tema francamente y sin lugar a críticas, diciendo que su amor estaba «seguramente en el mismo nivel que el de Damon y Pitias, o David y Jonathan».
En algunas ocasiones, Marie fue criticada por las opiniones extraordinariamente duras con las que respondía siempre que le preguntaban por qué no se había casado nunca; pero si se lee entre líneas se puede entrever en su actitud incisiva ante el matrimonio heterosexual estereotípico una defensa velada, incluso cierta sacralización, hacia su propia relación y estilo de vida. «El matrimonio no es la Iglesia, el ritual, la bendición de los clérigos ni la ratificación y aceptación de familiares y amigos. Nada más que el amor verdadero puede hacer del matrimonio una cosa absolutamente sagrada.», dijo.
Es una pena que Marie no se afiliara en ninguna medida al movimiento por los derechos de los homosexuales que tenía entre sus filas, entre otros, a la escritora de historias de fantasmas e intelectual Vernon Lee y, como teórico, a Edward Carpenter. Por el contrario, en un ensayo para (la revista) Lady's Realm enumeró las cosas que más odiaba y entre ellas incluyó a «Los «nuevos poetas» que se rizan el pelo con tenacillas» (aludiendo a los dandis, tan numerosos entre los años 90 del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial, donde muchos de estos murieron heroicamente), y «las mujeres ciclistas, o en general de aspecto masculino», lo que en realidad puede significar simplemente que ella prefería mujeres dulces y maternales como Bertha. Por otro lado, es posible que se tratara sólo de una crítica absurda, o de una sincera defensa de una vivencia de la homosexualidad discreta y apropiada a los estándares sociales de género como la suya, y por eso juzgara altamente impropio que los chicos gays se moldearan el pelo en vez de perseguir un ideal de belleza atlética, y que del mismo modo juzgara que las jóvenes lesbianas intentaran moldear su cuerpo con ejercicio en vez de arreglarse el pelo.
Marie y «su querida Ber» compraron la Mason Croft, una destartalada mansión estilo Tudor, y la restauraron y devolvieron a la gloria. En la sala de música Marie hizo construir una chimenea con una gran roca sobre el manto en la que estaban grabadas de una manera muy elaborada las iniciales de Bertha Vyver y las suyas propias. La casa entera era una expresión pura de su amor, y si hubieran grabado sus iniciales dentro de un corazón en el tronco de un árbol de Kensington Park no habría sido una confesión más clara del orgullo que sentían por el amor que las unía. A pesar de todo, Eileen Bigland en Marie Corelli: The Woman and the Legend se obstina a decir que el amor de Marie y Bertha no era verdadero amor, sino simple pasión erótica; y sugiere una que el verdadero amor de Marie fue su hermano Eric. No existe ninguna fuente fiable que respalde estas afirmaciones, sólo una broma maliciosa que le dedicó Edmund Gosse a Marie, a quien odiaba profundamente por tener un ego tan grande como el suyo.
Sobre su obra no ha llegado hasta nuestros días ningún estudio serio y amplio que pueda servir de antídoto contra la gran cantidad de biografías escritas en tono condenatorio que hay en circulación. Cuando Marie escribía, la mayor parte de las veces a mano y desde la pequeña torre que daba al jardín, pretendía dejar para el futuro algo de una belleza genuina aunque espeluznante. Algunos críticos, especialmente Rebecca West y Leonard Woolf han defendido su trabajo por su propio valor: Henry Miller dijo que su trabajo era «extraordinario, cautivador», que la autora tenía «un tremendo coraje e imaginación,» clamó por una revaloración seria de su imaginativa destreza en la narración y dijo que «tenía un don para los retratos, las descripciones ambientales y las magníficas caracterizaciones, y una gran habilidad para mantener al lector siempre en suspenso. A pesar de que se acostumbra a hablar de ella con desprecio y sorna, personalmente encuentro su trabajo siempre fascinante y conmovedor».
En esos tiempos en que dominaban las creencias Teosóficas e incluso las personas de cierta educación y estatus social creían hasta lo más sorprendenteny los pueblos más pequeños necesitaban Sociedades de Investigación Psíquica o contaban con una capilla de la Iglesia Swedenborgian, las novelas oscuras de Marie no se adhirieron al gusto popular. Ella tenía sus propias ideas excéntricas y se atenía a ellas. Probablemente esto fue muy positivo porque nos permite tener acceso directo a sus fantasías sin que estas se vean contaminadas por quimeras religiosas y modas pasajeras comunes. Sus novelas son genuinamente excéntricas a pesar de estar dentro de un marco general de excentricidad. En aquellos días, gran cantidad de novelistas teosóficos pregonaban sus ideas pero ni media docena de ellos tuvo ese atractivo peculiar que tenía Marie. Después de Bulwer Lytton, ella fue la única de su clase que encandiló a algo semejante a una audiencia amplia en el sentido que tiene la expresión hoy en día.
Su estilo y filosofía eran decadentistas y complejos, aunque al mismo tiempo, en ciertos aspectos, en el último decadentismo las construcciones morales de libros estaban en oposición directa a la deconstrucción moral de «la década amarilla de los noventa» [the Yellow Nineties]. Usó como base las elevadas teorías reinantes sobre el alma (tan sentimentalmente caóticas como todas las historias de amor teosóficas) y les añadió ingredientes brutalmente cínicos y heréticos, poniendo todo esto dentro de un contexto de fe ocultista. Por otro lado intentó reformar la cultura cristiana con mucha audacia: sus versiones de historias bíblicas como la Crucifixión o Barrabás alarmaron a su editor, Mr Benltey de tal modo que rechazó los textos con la excusa de que temía su efecto en el ideario colectivo. En su derecho, Marie presentó el libro a otro editor, y es así como Barrabbas se convirtió en uno de sus mayores éxitos a nivel internacional, y el principio de la trilogía destinada a narrar la Historia de la Cristiandad y del Mal ajustándose a las creencias fantasmagóricas de Marie.
En The Sorrows of Satan, la primera secuela de Barrabbas hay un acercamiento místico subliminal a la glorificación de Satán, que es equiparado a un aventurero moderno incomprendido. The Sorrows rompió todos los récords de venta de la historia de Gran Bretaña, convirtiendo a la autora en la más vendida hasta ese momento; pero la historia disgustó a los críticos más de lo habitual, pues muchos creían que demostraba una excesiva simpatía por el demonio. The Master-Christian fue la guinda de la trilogía; su retrato del Niño Jesús como un pilluelo callejero, viajero en el tiempo y decepcionado del mundo Victoriano lo convirtió en un libro de mayor éxito, con la premisa que esto implicaba, humorístico sin perder el halo de misterio que los lectores contemporáneos de The Sorrows of Satan sin duda buscaban.
En cualquier caso, la extravagancia y entusiasmo de sus obras hicieron de ella una escritora absolutamente original, con la misma fama que Vathek otorgó a William Beckford. Su novela más extraña y más barroca, Ardath fue descrita como «un sueño magnífico» por George Bentley, y constituyó una de las fuentes de inspiración más importantes para crear el mundo imaginario de las viñetas de Lord Dunsany. El héroe, enamorado de un ángel celestial pero indigno de unión con ella decide viajar 7.000 años atrás en el tiempo a un mundo absolutamente fantástico, sometiéndose a varias metamorfosis en el camino. El libro fue comparado inmediatamente con Vathek, la piedra Roseta de la fantasía arabesca. La misma autora prefería Ardath a muchos otros de sus libros, aunque era consciente de que no había tenido un gran éxito en ventas; por su parte, Mr. Bentley opinó que estaba por encima de las capacidades del gran público.
Un poco menos barroca es su primera novela A Romance of Two Worlds para la que Ardath sirve como secuela, y que incluye rasgos de ensueño mágico, hipnotismo, y varios mundos mentales creados por el opio. La heroína, una mujer hecha pedazos y cansada de la vida es rejuvenecida por medios eléctricos por el maestro caldeo Heliobas, y decide emprender una viaje en busca del significado de la vida que acaba convirtiéndose en un viaje cósmico en el que asume la forma de una proyección astral y es guiada por un ángel. Viaja de este modo a un Saturno Utópico, a un Júpiter extrañísimo desde el punto de vista tecnológico y al centro del universo, lugar de la creación, donde reside Dios en forma de electricidad. Por la forma en que combina un punto de vista científico tan particular con cierto espiritualismo fue una de las novelas más influyentes de este período, sólo superada por She, de H. Rider Haggard.
The Soul of Lilith completa la «trilogía de Heliobas», que incluye también las dos novelas recientemente vistas. Es una buena reelaboración del tema de Fausto, al que se añaden ciertos elementos de Pigmalión (si no de Frankenstein): un hechicero liga el alma de una chica a su cuerpo cuando ésta está a punto de morir, y así crea un ser del que no puede evitar enamorarse a pesar de los reiterados avisos y prohibiciones del sabio Heliobas.
Corelli se ganó así el sobrenombre de «la Haggard femenina», y es probable que muchos de sus lectores, especialmente las mujeres jóvenes, buscasen en sus novelas el mismo tipo de emoción que muchos chicos obtenían de Las minas del Rey Salomón. Además es una coincidencia interesante que Rider Haggard, Rudyard Kipling, Arthur T. Quiller-Couch, Arthur Conan Doyle y la misma Marie vivieran sus primeros gran éxitos en el aniversario de la Reina Victoria (1887) o en fechas próximas, y fueran en su mayoría autores de una fantasía tendente a la uniformidad. Por otro lado, Marie admiraba el trabajo de Haggard de un modo especial, e incorporó en su obra el tema favorito de él, el de «La raza perdida»; en una de sus últimas novelas, The Secret Power, presenta una ciudad oculta poblada por inmortales que la intrépida protagonista descubre en el desierto, en Egipto. Por otro lado, algunos pasajes de Ziska recrean algunas de las historias de Allan Quatermain y «Ella». Además, Marie le escribía a menudo a Rider y le pedía que la visitara algún día en la Mansión Croft. �l por su parte, cuando leyó Ardath, le dijo que creía que »su talento e imaginación eran realmente poco comunes».
El resto de su trabajo es variable en cuanto a su interés. Su primer editor, Mr. Bentley comparó Vendetta!, su segunda novela, con el trabajo de Bulwer Lytton (el más importante de los autores oscuros de la época Victoriana). George Augustus Sala la elogió por la fuerza narrativa y el goticismo brutal con que retrataba un entierro prematuro en la Nápoles atacada por el cólera de 1884, que habría de ser un campo de cultivo para una terrible ansia de venganza. Wormwood, la siguiente, se acerca más a lo gótico que a lo sobrenatural, y está salpicada de visiones alucinadas efecto del uso de drogas. Perteneciendo a la época de acercamiento de Marie al movimiento a favor de la templanza, criticaba los círculos bohemios de París por su consumo de absenta (N.deT: bebida alcohólica muy en voga). Su publicación animó a los líderes del movimiento de la templanza, y contribuyó a que se promulgaran leyes particularmente rígidas contra el consumo de alcohol, especialmente en Suiza.
Una de sus mejores historias fantásticas es «Ziska», una elegante narración donde se dan cabida elementos de horror erótico, transmigración de almas, reencarnación de espíritus provenientes del Antiguo Egipto, y un impresionante clímax que tiene lugar en una cámara secreta en el subsuelo de una de las pirámides. Con The Young Diana desarrolló el tema de la Eterna Juventud. Se trata de una extraña aventura pseudo-científica, protagonizada por una clásica femme fatale, donde reelaboró el tema de Frankentein, en que los esfuerzos por regenerar la juventud acaban en inmortalidad monstruosa y privada de humanidad. El lado negativo fue que era estilísticamente peor en términos comparativos que el resto de su producción. The Life Everlasting incluye también el tema de la inmortalidad, y está llena de visiones y reencarnaciones monstruosas. Marie la concibió como continuación de A Romance of Two Worlds y en ella extendió sus teorías sobre la electricidad del Radio y la radioactividad: a menudo introducía elementos de ciencia ficción en sus historias (lo hizo de modo notable en A Romance of Two WorldsYoung Diana y The Secret Power); de hecho, se hizo proverbial que, del mismo modo que se dice que Julio Verne predijo invenciones futuras, para muchos A Romance of Two Worlds predijo la telegrafía sin cables y los rayos X. Por eso, y como constatación última de sus virtudes proféticas, en los primeros años de la era de la televisión (Marie estaba ya muerta pero aún muy presente en la memoria colectiva), «la tele» era conocida en Cockney como «la Marie».
Las líneas narrativas de sus novelas son en general bastante complicadas, y a veces requiere tiempo y esfuerzo desenredarlas; en cambio, en algunas de sus obras breves hace un esfuerzo considerable por restringir al máximo los elementos. Por ejemplo, "The Lady with the Carnations", la mejor de las historias breves incluidas en Cameos, es una gran historia de fantasmas en la que consigue dejar de lado sus habituales excesos estilísticos. De sus escritos fantásticos y heréticamente religiosos, "The Devil's Motor" (que Brian Stableford definió como «fervientemente excéntrico») aún hoy es capaz de emocionar al lector. Originalmente formaba parte de A Christmas Greeting una colección elegantemente encuadernada, pero bastante pobre, de poemas, ensayos, historias a incluso una canción. Años después de su primera publicación, "The Devil's Motor" fue reeditado como un delgado libro-regalo de 45 páginas, ilustrado de un modo muy llamativo. Se editaron unas 5.000 copias, hoy en día muy difíciles de encontrar. También importante, dentro de las historias fantásticas de A Christmas Greeting es "The Ghost in the Sedan-Chair", una ligera y festiva historia de fantasmas navideña.
Al igual que "The Devil's Motor", The Strange Visitation of Josiah McNasonfue editado como pequeño libro-regalo ilustrado, publicado en 1904 como suplemento de «The Strand Magazine». Se trata de una historia muy imaginativa, si se deja de lado sus evidentes similitudes con la obra de Dickens («Cuento de Navidad»). Una recopilación sucesiva, Delicia and Other Stories incluía una reedición de "The Ghost in the Sedan-Chair", a la que se añadía una nueva obra alegórica, "The Despised Angel.", tras esta, su última colección fue The Love of Long Ago que contiene entre otras historias sobrenaturales, uno de sus mejores cuentos, "The Sculpture's Angel» que, con su protagonista (un escultor místico) y su atmósfera, retrato de la decadencia de la elegancia bohemia, es un excelente ejemplo de la extravagante novela decadentista, tanto en estilo como en temáticas; funciona además prácticamente como coda de A Romance of Two Worlds ya que en ésta parece un pintor místico.

La ilustración de Marie en su góndola es un detalle de una postal que se distribuía sin su permiso a los turistas que pasaban por la mansión Croft.
Marie Corelli murió el 21 de abril de 1924. Antes de morir presintió que el final estaba cerca, y tuvo tiempo de mandar a la enfermera que cuidaba de ella a buscar a Bertha, pero era tarde y la enfermera, que no creyó que Marie estuviera tan cerca del final, no quiso despertarla. Bertha dijo: «Marie no puedo tener consuelo. Pasó toda la noche sentada en su silla, implorando con lágrimas en los ojos que fueran a buscarme, pero la enfermera, sin entender lo profunda que era nuestra relación, no quiso hacerle caso. La mañana siguiente se fue sin haber podido verme o sentir el tacto de mi mano por última vez.»
Bertha murió algún tiempo después, en 1942, y fue enterrada al lado de «su pequeñaja» Marie Corelli, en el cementerio de Stratford en la Evesham Road. La Mansión Croft fue finalmente vendida por falta de fondos a pesar de los heroicos esfuerzos de Bertha por preservar el «santuario» como Marie habría querido. Anticuarios avariciosos y admiradores sinceros (que querían conseguir y conservar algún recuerdo de la autora) protagonizaron una subasta masiva de sus propiedades: la carreta tirada por un pony, que había sido particularmente amada por Marie, y que ésta había conducido a menudo por la ciudad, fue a parar a manos de una compañía de teatro que la utilizó para escenificar una pantomima en Londres; y su góndola, «el Sueño» se vendió por 57 guineas.
Viendo que muchas de las novelas de Corelli se seguían publicando en ediciones modernas, Henry Miller predijo que habría un verdadero redescubrimiento de dicha obra: «Si se releen sus obras, es muy probable que la autora sea condenada y demonizada más descarnadamente si cabe de lo que lo fue en vida. La obra de Marie Corelli sólo puede generar dos reacciones: total adición u odio acérrimo». Lo único que me atrevo a opinar sobre el tema es que cualquier librería o colección seria de literatura sobrenatural debe incluir, como mínimo Romance of Two Worlds, Ardath, The Soul of Lilith, The Sorrows of Satan, Ziska y sus cuentos cortos. Todo ello, visto en conjunto representa de modo suficiente su mejor trabajo.

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