jueves, 21 de septiembre de 2017

Carta natal de Jesús de Nazareth



Charla de Jeff Green Astrólogo autor de Plutón el viaje evolutivo del alma:
 Carta natal de Jesús de Nazareth


Fragmentos de una charla de Jeff Wolf Green sobre Mercurio Nuestro amigo Jesús de Nazaret tenía seis planetas en Piscis en la casa tres. ¿Cómo experimentaba su comunicación? Aún intentando imaginarlo, ¿eh? ¡¡¡Piscis!!! Pregunta de auditorio: ¿Cómo sabemos que tenía seis planetas en Piscis?

Es una carta rectificada por un teólogo que se convirtió en astrólogo llamado Moby Dick. Divertido Nombre. Su nombre real era Donald Jacobs. El padre del astrólogo Yaij Jacobs. Se basa en la Biblia y la rectificación. Quiero decir, era teólogo, así que obviamente estudió historia bíblica. Por supuesto, hay muchas cartas creadas para Jesús por los astrólogos, pero si estudian los temas bíblicos por ustedes mismos y leen lo que él investigó, es de toda probabilidad que intuitivamente les haga sentido. Por ejemplo: todo esos planetas en Piscis en la Casa Tres están en oposición a Plutón y Marte retrógrados en Virgo en la Casa Nueve: ¿es ese un posible símbolo de crucifixión basada en las creencias? Tiene Mercurio en Acuario: el mensaje inesperado. Tiene el Nodo Sur de la Luna conjunto a Neptuno: el hijo de Dios. Sagitario en el ascendente: todos los viajes que realizó tempranamente en su vida a India, Tibet, e Inglaterra, y en Judea también. ¿Y por qué tantas de sus analogías se relacionan con los peces y con pescar? El “milagro” de caminar sobre las aguas; el énfasis en la sanación, el DIOS ÚNICO que es la esencia de todos los dioses y diosas que era tan predominantes en esos tiempos panteístas. Mi punto es que aquí tenemos a un hombre que habla claramente en parábolas, metáforas y analogía. Esa es una de las razones por las cuales los cristianos han estado confundidos desde siempre-Piscis. Se convierte en fermento de puntos de vista sectarios. Este es el problema de Mercurio en Piscis, que la parte de Mercurio del individuo puede sentir, percibir, todos muchos mayores, marcos de referencia mucho mayores que los que Mercurio puede ordenar lógicamente por sí mismo. Como resultado, tiene que hablar en metáforas, parábolas, alusión; aludir a algo mucho mayor, más alto, y grande. Por supuesto que esto es problemático para muchas personas en las sociedades modernas. ¿Cuántas sociedades modernas, actuales, en Occidente valoran una función intelectual así? ¿Qué le ocurre a esta persona cuando se ve expuesta a la educación pública en las sociedades modernas como América, Canadá, Europa, en las sociedades europeas? Por lo que típicamente este símbolo-Mercurio-adopta-arquetipo mutable-los sistemas de lenguaje de la cultura a que está expuesto. Allí se encuentra el origen del conflicto. ¿Entienden?

También podemos relacionar a Mercurio con diversos aspectos planetarios que condicionen esta función. Por ejemplo, ¿qué ocurre si tenemos a alguien con Mercurio inconjunto a Urano? ¿Qué tipo de procesos de pensamiento, procesos perceptuales, procesos de organización intelectual, y procesos de comunicación podríamos anticipar en este individuo? Recordemos que la esencia de arquetipo Uraniano es producir una liberación de cualquier condición pre-existente que limite el crecimiento, y como resultado, se establece la necesidad de rebelarse. Acordemos que, si aceptamos cualquier forma de metafísica, Urano en este nivel se puede correlacionar con la Mente Universal, el arquetipo que ha estado operativo desde el comienzo, la marca con la que sólo necesitamos sintonizarnos como si fuera una señal de radio. La señal existe. Sólo hay que sintonizarla. Comentario del auditorio: el pensamiento lineal se volvería no lineal

Charla de Jeff Green Astrólogo autor de 
"Plutón el viaje evolutivo del alma"

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jueves, 14 de septiembre de 2017

Descifraron el contenido de la llamada "carta del diablo"



Descifraron el contenido de la llamada "carta del diablo"

Investigadores de un museo de Italia, utilizaron un algoritmo de la Deep Web para entender la epístola escrita por la monja María Crocifissa della Concezione, en Sicilia, en 1676.

Un grupo de investigadores del Museo de Ludum, en Italia, utilizó nuevas tecnologías para descifrar una carta escrita cuatro siglos atrás por una monja supuestamente poseída.

La historia cuenta que en 1676, la religiosa María Crocifissa della Concezione, del convento de Palma di Montechiaro, en Sicilia despertó una mañana cubierta de tinta y rodeada de una serie de cartas, que no recordaba haber escrito. 

La monja entró en un estado de angustia e histeria y con la idea de que Satanás la había poseído para poner a prueba su fe y la había guiado a escribir las misivas, en una lengua extraña y desconocida. 

Todos en el convento creyeron su historia y las "cartas del diablo" fueron guardadas. Sin embargo, los estudios realizados por lingüistas, filósofos, clérigos y critptólogos no habían dado resultado hasta la actualidad. 

Ahora, el grupo de investigadores probó utilizar un algoritmo alojado en la Deep Web (la internet profunda) para descifrarlo y lo logró.

El director del museo, Daniele Abate, dijo a The Times que creen que eso es usando por los servicios de inteligencia para descifrar mensajes secretos. 

El proceso de traducción no fue sencillo, al parecer la epístola contenía caracteres del griego, el árabe, el alfabeto rúnico y el latín entre otros. 

El presunto "mensaje satánico" dice que la religión vivía una época de decadencia, que estaba basada en un sistema corrupto, que la Santísima Trinidad era un lastre y que Dios es un invento del ser humano.

Según el director del museo "la monja había utilizado una mezcla de dialectos para crear la 'Carta del Diablo'" y que en realidad habría sido un invento de la religiosa, a raíz de un desorden bipolar o esquizofrenia. 

Esta hipótesis se basa en que desde que ingresó al convento, a sus 15 años, María Crocifissa della Concezione, estudió diferentes idiomas que se podrían haber mezclado en su mente durante un episodio esquizofrénico.


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sábado, 29 de julio de 2017

El árbol de Apolo - La historia de Dafne y Apolo


El árbol de Apolo 
La historia de Dafne y Apolo

Un día, cuando Apolo, el dios de la luz y de la verdad, era aún joven, encontró a Cupido, el dios del amor, jugando con una de sus flechas. 
¿Qué estás haciendo con mi flecha?- preguntó Apolo con ira-. Maté una gran serpiente con ella. ¡No trates de robarme la gloria, Cupido! ¡Ve a jugar con tu arquito y con tus flechas! Tus flechas podrán matar serpientes, Apolo –dijo el dios del amor-, ¡pero las mías pueden hacer más daño! ¡Incluso tú puedes caer herido por ellas! 

Tan pronto hubo lanzado su siniestra amenaza, Cupido voló a través de los cielos hasta llegar a lo alto de una elevada montaña. Una vez allí, sacó de su carcaja dos flechas. Una cuyo efecto en aquel que fuera tocado por ella sería el de huir de quien le profesara amor. Con la segunda, quien fuera herido por ella se enamoraría instantáneamente de la primera persona que viera. 

Cupido tenía destinada su primera flecha a Dafne, una bella niña que cazaba en lo profundo del bosque. Cupido templó la cuerda de su arco y apuntó con la flecha a Dafne. Una vez en el aire, la flecha se hizo invisible, así que cuando atravesó el corazón de la niña, ésta sólo sintió un dolor agudo, pero no supo la causa. 

Con las manos cubriéndose la herida, corrió en busca de su padre, el dios del río. ¡Padre! – exclamó-: ¡Debes hacerme una promesa! 
¿De qué se trata? –preguntó el dios. 
¡Prométeme que nunca tendré que casarme! –gritó Dafne. 
¡Pero yo quiero tener nietos! 
¡No, padre! ¡No quiero casarme nunca! ¡Déjame ser siempre libre! –gritó Dafne, y comenzó a golpear el agua con los puños.
 ¡Muy bien! –profirió el dios del río-. ¡No te aflijas así, hija mía, te prometo que no tendrás que casarte nunca! ¡Y prométeme que me ayudarás a huir de mis perseguidores! –agregó Dafne. 
¡Lo haré, te lo prometo!

Después de que Dafne obtuvo esta promesa de su padre, Cupido preparó la segunda flecha, esta vez destinada a Apolo, quien estaba vagando por los bosques. Y en el momento en que el joven dios se encontró cerca de Dafne, templó la cuerda del arco y disparó hacia el corazón de Apolo. 

Al instante, el dios se enamoró de Dafne. Y, aunque la doncella llevaba el cabello salvaje y en desorden, y vestía sólo toscas pieles de animales, Apolo pensó que era la mujer más bella que jamás había visto. ¡Hola! –le gritó; pero Dafne le lanzó una mirada de espanto y, dando un salto, se internó en el bosque como lo hubiera hecho un ciervo. 

Apolo corrió detrás de ellas gritando: - ¡Detente, detente! Pero la niña se alejó con la velocidad del viento. ¡Por favor no corras, detente! ¡Yo no soy tu enemigo! ¿Sabes quién soy? No soy un campesino ni un pastor. ¡Soy un dios, cacé una enorme serpiente con mi flecha! 

Dafne seguía corriendo. Apolo ya estaba cansado de pedirle que se detuviera, así que aumentó la velocidad, hasta que pronto estuvo cerca de ella. Ya sin fuerzas, Dafne podía sentir la respiración de Apolo sobre sus cabellos. ¡Ayúdame, padre! –gritó dirigiéndose al dios del río-. ¡Ayúdame! 

No acababa de pronunciar estas palabras cuando sus brazos y piernas comenzaron a tornarse pesados hasta volverse leñosos. El pelo se le convirtió en hojas y los pies en raíces que empezaron a internarse en la tierra. Había sido transformada en el árbol del laurel, y nada había quedado de ella, salvo su exquisito encanto. Apolo se abrazó a las ramas del árbol como si fueran los brazos de Dafne y, besando su carne de madera, apretó las manos contra el tronco y lloró. 
- Siento que tu corazón late bajo esta corteza –dijo Apolo, mientras las lágrimas rodaban por su rostro-. Y como no podrás ser mi esposa, serás mi árbol sagrado. Usaré tu madera para construir mi arpa y fabricar mis flechas, y con tus ramas haré una guirnalda para mi frente, y siempre serás joven y verde, tú, Dafne, mi primer amor.


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lunes, 26 de junio de 2017

Coena Cypriani, el libro satírico en que la Iglesia se ríe de sí misma




Coena Cypriani, el libro satírico en que la Iglesia se ríe de sí misma

Para un amante del arte y del Patrimonio Histórico como es un servidor, el visitar las iglesias góticas allí por donde las haya resulta un ejercicio intelectual especialmente atractivo. Independiente de creencias o descreencias, admirar aquellas construcciones hiperdimensionadas, oscuras (a pesar de los vitrales y los cirios pascuales), frías como la piedra con que están hechas y toda aquella imaginería religiosa rancia en perpetuo sufrimiento, te transportan a una época en que la superstición se mezclaba sin solución de continuidad con la religiosidad y a un lugar en el que, quien entraba, ante el apabullante espectáculo arquitectónico y ambiental que se encontraba al atravesar la puerta, se tenía que sentir el más ínfimo de los seres. Y no era para menos, ya que quien entrase en la casa del Señor tenía que humillarse ante el Todopoderoso, tenía que tener miedo. Miedo que implicaba que la risa, como manifestación burlesca -ergo pecaminosa-, estuviera prohibida de la vida religiosa durante siglos. No obstante, la sonrisa es un sentimiento muy humano (¡y muy sano!), y ni los curas ni las monjas, escapan a ella por más que reír estuviera prohibido por sus reglamentos internos. Ejemplo de ello lo tenemos en un peculiar libro religioso en que los personajes de la Biblia son tratados de forma satírica y caricaturesca: el Coena Cypriani.

Dolor, temor y culpa

Que la vida es un valle de lágrimas es algo harto sabido de todo el mundo, y simplemente viendo un telediario tendremos razones suficientes para pensarlo. No obstante, por muy mal que nos vayan las cosas, siempre hay alguna situación que, por inesperada, ridícula o divertida, es capaz de hacernos esbozar una sonrisa, cuando no una sonora carcajada. Esto, que ocurre en todos los seres humanos, sin embargo se dice que no sucedió en la persona de Jesucristo, ya que, como hijo (trino) de Dios, no era humano y al llevar la pesada carga de todos los pecados de la humanidad pasados, presentes y venideros sobre sus espaldas, su semblante tenía que ser más parecido al de alguien a quien le hubiesen pisado un callo, que no al de un treintañero saliendo de la discoteca. De hecho, San Juan Crisóstomo, patriarca de Constantinopla (347-407), llegó a afirmar que Cristo nunca había reído, en una actitud un tanto “talibán” que recuerda la obsesión de Santa Silvania por no lavarse (ver Silvania, la santa que no se lavó jamás).
Sentimiento de sufrimiento

Así las cosas, todas las representaciones de Jesús y de sus acólitos, durante siglos, han intentado (y conseguido) transmitir esa impertérrita seriedad y el infinito sufrimiento interior que llevaban sus atormentadas almas. Más que nada porque, de otra forma, se estaría banalizando el papel redentor de Jesucristo (solo permitido al diablo) y, en vez de temor de Dios, lo que tendrías sería un compadreo con él que pondría en tela de juicio el poder moral -y por ende, terrenal- de la mismísima Iglesia (ver La Iglesia, de los ricos. Dios, de los pobres.). No en vano los benedictinos tenían una de sus reglas -la 56- que decía “Verba vana aut risui non loqui” es decir, “No pronunciar palabras vanas que induzcan a la risa” aunque, evidentemente, no todo el mundo debió pensar lo mismo, dando lugar a la curiosidad del Coena Cypriani.


El Coena Cypriani (La Cena de Cipriano) es un texto satírico latino, escrito en prosa, tradicionalmente atribuido al obispo de Cartago, Thascius Caecilius Cyprianus -San Cipriano de Cartago, para los amigos- que, según los investigadores, fue redactado en Francia o norte de Italia por un autor anónimo entre los siglos IV y V de nuestra era. Aunque existe gran controversia entre las fechas reales y su autoría, la realidad   
San Cipriano de Cartago
es que fueron leídos en público en el año 875 durante la ceremonia de coronación del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos el Calvo, lo que demuestra la gran aceptación que tenía este texto durante la Edad Media. Pero... ¿de qué va este libro?

El texto explica la historia del rey Joel de Oriente, el cual, para celebrar la boda de su hijo, decide organizar un gran banquete en el que estarán invitados todos los personajes más importantes de la Biblia, empezando por Adán y acabando por el mismísimo Jesús.

Coena Cypriani

Una vez en la cena, cada personaje ocupa su lugar sentado en algún elemento que le es característico, de tal forma que Adán está sentado en el medio, Eva se sienta en una hoja de parra, Noé encima de un arca, Judas encima de un cofre con sus correspondientes 30 monedas, y así sucesivamente. Los invitados, una vez ubicados de esta forma un tanto ridícula, son servidos a cada uno con viandas que les son conocidas, en el caso de Jesús se le da vino de pasas (por aquello de la “pasión”) o en el de Sansón, se le dan a comer quijadas. Así las cosas, los invitados beben, comen, ríen, discuten o se pelean como verduleros, mientras que Pilatos se lava las manos, Pedro no puede hacer la siesta por un gallo pesado, o Judas se pasa media cena abrazándose con los otros invitados. Finalmente, en medio del mogollón, el rey Joel se da cuenta que le han desaparecido unos cuantos regalos que le habían traído los invitados, empezando todo el mundo a acusarse entre ellos de ladrones, hasta que le endiñan el muerto a Agar, la sirvienta y concubina de Abraham. Es entonces condenada a muerte, ejecutada y enterrada con honores solemnes por los invitados, los cuales se van más anchos que panchos para sus casas, y dando por acabado el relato.

Una ayuda a la evangelización

El texto, redactado en forma satírica y humorística se cree que fue escrito con una finalidad puramente mnemotécnica para que, con estas asociaciones estrambóticas y deliberadamente ridículas entre los personajes sagrados, las gentes que lo leyesen (los menos) o escuchasen (la mayoría) recordasen las características principales de las figuras de la Biblia. Como resultado, se haría más llevadera la memorización para los sacerdotes y monjas, facilitándoles a su vez la tarea evangelizadora.

De esta manera, si bien durante siglos toda la liturgia y toda la parafernalia que rodeaba la vida religiosa tenía que ser estrictamente ascética y compungida (aunque después hicieran de su capa un sayo, dígaselo a los Borgia) los religiosos, leyendo este texto y sin romper con sus estrictas reglas, podían dar un poco de humor a sus sufridas vidas.

O sea que, ya lo sabe, ríase sanamente todo lo que pueda, que este mundo traidor, sin risas ni buen humor, no lo aguanta ni Dios.

¡Memento mori!


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sábado, 10 de junio de 2017

VIVIR DE LA LUZ ¿Cómo se puede sobrevivir sin comer, ni beber? Vivir de la luz



VIVIR DE LA LUZ 
¿Cómo se puede sobrevivir sin comer, ni beber? 
Vivir de la luz

Publicado el 7 jun. 2017

TÓMENLO COMO INFORMACIÓN O UNA PELÍCULA- SI SON MENORES DEBEN TENER UNA DIETA BALANCEADA Y SALUDABLE, POR QUE AL ESTAR EN CRECIMIENTO DEBEN CONSUMIR TODO TIPO DE ALIMENTOS SALUDABLES EN VITAMINAS, PROTEÍNAS, AMINOÁCIDOS.

Pueden acceder al vídeo, desde aquí


Agradecemos al Sr. Paco, por este aporte

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sábado, 3 de junio de 2017

El Manga: toda su historia


El Manga: toda su historia

Terminología:

"Manga" es un término japonés cuya traducción literal es la de "dibujos encadenados", es decir, lo que en el continente americano es conocido como cómic. En japonés se emplea para denominar este tipo de obra artística, sea cual sea su procedencia, ya que el Manga en Japón abarca todos los campos y edades (desde el niño, empresario o ama de casa), pero también existen innumerables obras específicas, ajustadas cada una a su público particular.

Los orígenes del manga

Los orígenes del comic en Japón se remontan a varios siglos antes de nuestra era. A partir del siglo VII a.C., en Japón se vivió una admiración enorme hacia el pueblo chino. Los japoneses decidieron adoptar todo lo referente a ese país: la escritura, la religión, las costumbres, y junto con todo esto, los Chôjûgiga, o "Rollos Animales". 
Los Chôjûgiga fueron creados en el siglo XII por un monje budista, el legendario Obispo Toba. Eran básicamente tiras de papel de hasta 25m de largo, que se iban desenrollando de derecha a izquierda, y en los que animales antropomorfos eran representados en situaciones que satirizaban las mismas costumbres budistas de la época. Con el tiempo, las caricaturas se fueron usando para representar todo tipo de cosas, desde los seis mundos de la cosmología budista hasta historias llenas de sufrimiento y aberraciones enfermizas, aunque presentadas de manera artística.

Durante el periodo Edo (1600-1867) surgieron los llamados Ukiyo-e, en los que hombres y mujeres eran plasmados gozando de los placeres y pasatiempos de la época, como la moda, los lugares populares, los ídolos del teatro Kabuki, narraciones históricas, etc. Fue un representante del Ukiyo-e, Hokusai Katsushika, quien acuñó el término manga en el año 1814, al combinar los kanji para "informal" (man) y "dibujo" (ga), lo definió como dibujo rápido o dibujo que transmite una idea.

Para estas épocas, los impresionistas europeos se maravillaban de la exótica belleza del ukiyo-e, que se usaba para empacar el té exportado por Japón, que apenas comenzaba a abrirse al mundo Occidental. Dos artistas europeos introdujeron entonces un nuevo estilo de dibujo. Primero fue un inglés, llamado Charles Wirgman, por medio de una revista dedicada a extranjeros radicados en Japón, a la que llamó "The Japan Punch", en la que ocasionalmente publicaba caricaturas satirizando a los japoneses abrumados por el repentino cambio de su sociedad feudal a una industrializada. Estas caricaturas trascendieron de tal manera que actualmente se considera a Wirgman el padre de la caricatura japonesa moderna, celebrándose anualmente una ceremonia en su tumba en Yokohama.

El segundo aporte europeo fue por parte del francés George Bigot, cuya revista, Tôbaé también satirizaba al nuevo Japón, con la diferencia de que se atrevió a criticar hasta al gobierno, hecho que le ganó el apoyo y admiración de los artistas japoneses que durante tanto tiempo habían sido censurados.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el manga fue usado como propaganda bélica, presentando historias cuyos personajes eran soldados perfectos e invencibles. Durante la posguerra, en cambio, se buscaba distraer a la población de la situación en que se encontraban, por medio de historias rosas y personajes llenos de sueños y esperanzas para el futuro.

Sin embargo, el manga moderno surge con Tezuka Osamu, un médico que rompió todo récord de ventas en 1947 con La Nueva Isla del Tesoro, publicada en un formato muy barato y muy accesible para todos los niños, por pobres que fueran. Más adelante, en 1952, Tezuka se consolidaría total-mente gracias al famosísimo Tetsuwan Atom, conocida en nuestro continente como Astro Boy.

El impacto de la obra de Tezuka Osamu consistió en que estaba inspirada más en películas y animaciones que en historietas, lo que le dio un nuevo sentido de movimiento. En vez de limitarse a solamente un cuadro por acción, decidió dedicar hasta páginas completas a un solo movimiento, e introducir un concepto que se generalizaría en la industria del manga: Tezuka estaba convencido de que las historietas podían ir mucho más allá de sólo hacer reír, por lo que utilizó temas sobre lágrimas y dolor, sobre ira y odio, creando historias que no necesariamente tuvieran un final feliz. También a él se deben los ojos grandes característicos del anime/manga, para los cuales se inspiró en Bambi de Walt Disney.

A partir de 1957, con la fundación del estudio Toei Animation Co., Japón comenzó a producir películas animadas a la manera en que Disney lo hace: una película al año, basada en alguna leyenda europea u oriental, etc. Para la película Saiyu-ki (El rey de los monos), el director Taiji Yabushita pidió su colaboración a Tezuka Osamu, por ser el autor de la historia original. Esta experiencia, junto con la llegada de la primera serie de Hannah-Barbera a Japón en los '50s, puso una nueva idea en la cabeza de Tezuka, y así, en 1963 comienza la transmisión de la versión anima-da de Tetsuwan Atom en la televisión japonesa, creando así el anime tal como se conoce actualmente.

Tal como lo hizo con el manga, Tezuka Osamu revolucionó la industria de la animación japonesa por medio de historias más realistas y personajes más humanos, dio un espacio a las niñas, e hizo a un lado el estereotipo de las animaciones para niños pequeños, creando historias para todo tipo de públicos, tanto tratándose de películas como de series de televisión y animaciones originales para video.


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Osamu Dazai - Tsushima Shuji


Osamu Dazai 
Tsushima Shuji 

(1909/06/19 - 1948/06/13)


Escritor japonés 

Nació el 19 de junio de 1909 en Aomori.

Fue el sexto hijo de un terrateniente y miembro de la cámara alta de la Dieta nacional por la península de Tsugaru, prefectura de Aomori, en el norte de la mayor isla de Japón, Honshu.

Inició estudios universitarios con el propósito de especializarse en lengua y literatura francesas, pero graves quebrantos de salud y una fundamental desconfianza en sí mismo y en la vida, que le llevó al abuso del alcohol y de las drogas, le impidieron terminarlos.

Cuando intentó suicidarse por primera vez, fue rescatado de morir ahogado, mientras que su compañera, una joven camarera, murió. En 1930 se matricula en la Facultad de francés de la universidad de Tokio, a pesar de conocer apenas este idioma, pero abandonó los estudios a los cinco años.

Apoyó durante un tiempo las causas izquierdistas pero fue coaccionado para que reformara su pensamiento. En 1933 adoptó el seudónimo de Dazai Osamu y volvió a intentar suicidarse además se hizo adicto a la morfina. Su matrimonio en 1939 con una maestra de escuela le proporcionó un corto periodo de productividad. A pesar de ocasionales excesos, su estilo resulta particularmente ingenioso, variado y ajustado a los tonos y niveles del discurso.

Su autobiografía Tsugaru (1944) constituye una vuelta nostálgica y amorosa a sus raíces. Sus últimas obras, escritas tras la derrota de Japón en 1945, El sol poniente (1947) y Ya no humano (1948), reflejan a la perfección el sentimiento posbélico de fracaso nacional y de renacimiento traumático y le convirtieron en una celebridad.

El 13 de junio de 1948, día en que cumplió 39 años, se suicidó en Tokio ahogándose junto con una admiradora.


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