sábado, 3 de diciembre de 2011

¿DIFICULTADES?


¿DIFICULTADES?

De tiempo en tiempo han llegado al Centro de Córdoba algunos amigos manifestando que luego de pertenecer como miembros activos de la Fraternidad Rosacruz, comenzaron sus dificultades de toda índole como perdida de la salud, crisis financiera, dificultades en sus trabajos, etc.

Personalmente tuve que afrontar un serio problema de salud, al poco tiempo de haber comenzado a recorrer este sendero, por lo que fui sometido a severas críticas de mis familiares, amigos y compañeros de trabajo, señalando que todo mi problema se debía al hecho de haber dejado la alimentación carnívora y también por pertenecer a un movimiento como el nuestro

Muy dura fue la experiencia, pero felizmente la pude superar, gracias a Dios.

También hubo quienes manifestaran, al enterarse de que un amigo Probacionista estaba enfermo, de que ¿Cómo era posible que alguien perteneciente a la Fraternidad se enfermara? Esto equivaldría a pensar que por ser miembros activos, la Fraternidad nos inmunizara contra toda enfermedad o poco más o menos. Algo que se aparta de toda lógica.

Bien para aclarar el tema, creo que nada mejor que hacerles llegar un extracto de la carta Nº 72, del libro de Max Heindel:

CARTAS A LOS ESTUDIANTES y que lleva por título:

LA RAZON DE LAS PRUEBAS Y CONTRARIEDADES QUE AFLIGEN AL ESTUDIANTE OCULTISTA, y dice así:

“A intervalos recibimos escritos de los estudiantes quejándose de que, desde que han emprendido los estudios superiores, procurando vivir en consonancia con ellos, todos los asuntos parecen salirles mal. Algunos de ellos tropiezan con una oposición fija en sus hogares, otros se perjudican en sus negocios y hasta hay algunos cuya salud decae. Teniendo en cuenta que hay muchos estudiantes que han sido así probados, nos parece prudente explicar la razón de esta condición.

En primer lugar, el alma que aspira debe considerar que los acontecimientos adversos ocurren por su bien, de conformidad con una ley de la naturaleza firmemente establecida y con la cual Dios trata de ayudar al alma en su búsqueda. Las pruebas son un signo de progreso y una causa de inmenso regocijo. He aquí como acciona la ley: Durante todas nuestras existencias anteriores hemos anudado lazos y contraído deudas bajo la ley de Causación. Estas deudas aumentan a medida que continuamos viviendo las existencias egoístas generalizadas a la ventura, pudiéndose comparar cada una de estas deudas a una gota de vinagre. Cuando el punto turnante llega y cesamos de hacer vinagre, la ley de la justicia requiere que tomemos nuestra medicina. Pero podemos optar por tomarla en grandes dosis y acabar pronto con ella o en pequeños sorbos, prolongándola en numerosas existencias. Esta elección, sin embargo, no se hace por medio de palabras sino de actos. Si emprendemos el trabajo de nuestro propio progreso con entusiasmo, si cortamos nuestros vicios de raíz y vivimos la vida que profesamos, los Grandes Seres que conocemos como Ángeles del Destino, nos dan una mayor dosis de vinagre de la que nos darían si únicamente charláramos, con más o menos énfasis, de las excelsitudes de la vida superior. Y obran así para ayudarnos en el camino de la liberación de los lazos anudados por nosotros y no con la idea de lastimarnos ni de obstaculizar nuestra marcha.

Estos hechos han de hacernos comprender la exhortación de Cristo, de regocijarnos cuando seamos escarnecidos y acusados falsamente por El. Los chiquillos pasan ante un árbol estéril indiferentemente, pero si el árbol está cargado de frutos inmediatamente les arrojan piedras para despojarlo. Lo mismo ocurre con los hombres. Mientras seguimos a la muchedumbre y nos conducimos como los demás no somos molestados en nada, pero así que hacemos lo que los demás en su interior saben que es bueno, nos transformamos en un reproche viviente para ellos, aunque nunca nos permitamos la menor censura y con el objeto de justificarse a sus propios ojos, comienzan a encontrar faltas y defectos en nosotros. Bajo este punto de vista, aquellos que más cerca están asociados a nosotros en el hogar o en el trabajo, son más agudos y mordaces que los extraños con quienes no tenemos relación alguna. Pero sea lo que sea la causa de estos pesares, de ellos debemos congratularnos, puesto que muestran que algo, efectivamente progresivo, estamos haciendo, así es que debemos proseguir sin desmayo y con persistente celo.”

Bien amigos, espero que les sean de utilidad estos consejos que nos brinda Max Heindel con respecto a este tema de tanta actualidad.

Como siempre quedo a vuestra disposición para aclarar todo lo que sea necesario y por cierto también esperando vuestras opiniones y comentarios.

Con el afecto de siempre.

Raúl.-

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Gracias Raúl, por tan importante aporte, saludos afectivos Edgardo.

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