domingo, 13 de noviembre de 2011

CURACIÓN DEL SIERVO DE UN CENTURIÓN

ENSEÑANZAS BIBLICAS DE LA

SABIDURÍA OCCIDENTAL

CURACIÓN DEL SIERVO DE UN CENTURIÓN

Entrando Jesús en Capernaum, vino a El un Centurión rogándole y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.

Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré: Respondió el Centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra y mi criado sanará.

Porque también yo soy hombre bajo autoridad y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve y va y al otro; Ven y viene y a mi siervo: Haz esto y lo hace.

Al oírlo Jesús se maravilló y dijo a los que lo seguían: De cierto os digo, que ni aún en Israel he hallado tanta fe.

Y os digo que vendrán muchos del Oriente y del Occidente y se sentarán con Abraham e Isaac en el Reino de los Cielos, más los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Entonces Jesús dijo al Centurión: Ve y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.

Mateo 8: 5-13


Que un Centurión romano, un jefe militar, se acercara a Cristo Jesús y le pidiera por la salud de su siervo, es un elocuente testimonio del poder de las enseñanzas Cristianas para llegar y actuar en el corazón y la mente de los hombres en todos los caminos de la vida. Tanto la humildad como la fe eran evidentes en la actitud de este hombre, cualidades esenciales para poner en acción el proceso de la curación espiritual. Esto originó la atención del Maestro Sanador y las palabras “Yo iré y le sanaré”.

En la mayoría de las curaciones realizadas por Cristo Jesús durante Su Ministerio en la Tierra, el paciente estaba presente, ya sea para recibir directamente las palabras o ser tocado físicamente.

Sin embargo, en este ejemplo observamos un caso de “Curación en ausencia”, con la cual muchos sanadores modernos están familiarizados. Cuando se cumplen los requisitos para la operación de la Ley Divina, la distancia no es un obstáculo en el proceso de Curación. Verdaderamente, Dios es Espíritu y “en El vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”.

La parálisis es una enfermedad en la cual la persona sufre alguna incapacidad física. Puesto que todas las deficiencias físicas tienen su origen en el Reino Espiritual de las causas, así también en la parálisis la persona ha permitido que crezca dentro de si mismo un “bloqueo” mental-emocional paralizante. Usualmente, la raíz de esto es el miedo, que a menudo va acompañado por la privación en algún sentido de la libertad de los otros.

Sería el caso de alguien con poder y autoridad, que siente la posibilidad de que otros debajo de él comprometan su posición y se esfuerzan en impedir que lo logren. Esto puede resultar en la esclavitud física o mental de sus subordinados.

A pesar de esto, debe venir el tiempo en que la persona reemplace el miedo y la codicia, por el poder con consideración y compasión hacia los demás-

Puesto que los Evangelios son fórmulas de Iniciación, en los hechos

relatados se pueden observar muchos indicios sobre los pasos del velado sendero. Desde el punto de vista simbólico, podemos considerar al siervo del Centurión como las facultades dentro del hombre. Cuando el Ego asume el control de ellas, el aspirante está listo para realizar su más alto destino.

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Material aportado por el Sr. Raúl Sasia

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