domingo, 11 de noviembre de 2012

Servicio del Equinoccio de Primavera


The Rosicrucian Fellowship
Servicio del Equinoccio de Primavera


1 - Música: la concurrencia canta la tercera estrofa del Himno Rosacruz de Apertura.
2 - El lector descubre el emblema y da el siguiente saludo: Mis queridos hermanos y hermanas, Que las Rosas florezcan sobre vuestra Cruz. (La concurrencia responde: Y sobre la vuestra también).

3 - Lectura del Servicio:


Estamos de nuevo en la época de la Pascua. Una vez más hemos llegado al acto final en el drama cósmico que envuelve el descenso del rayo solar de Cristo en la materia de nuestra Tierra, el místico nacimiento que celebramos en la Navidad, y la muerte mística y la liberación. El impulso de vida del Cristo cósmico que entró en la Tierra en el pasado otoÑo, llegó al místico nacimiento en la Navidad y realizó su magia maravillosa de fecundación durante los meses comprendidos entre el otoÑo y la presente época de Pascua, ahora se está liberando de la cruz de la materia para ascender de nuevo hacia el trono del Padre, dejando a la Tierra vestida con el glorioso verde de la primavera y lista para las actividades físicas de la estación del verano. El rayo espiritual enviado por el Cristo cósmico cada otoÑo para despertar la vitalidad latente de la Tierra, está próximo para ascender al trono del Padre. En esta época del aÑo, una energía aumentada recorre con una fuerza irresistible a través de las arterias y las venas de todas las cosas vivientes, inspirándolas, infundiéndoles nueva esperanza, nueva ambición, y nueva vida, e impeliéndolas hacia nuevas actividades mediante las cuales aprendan lecciones nuevas en la escuela de la experiencia. Consciente e inconscientemente para los beneficiados, esta energía fluyente vigoriza todo lo que tenga vida, y aún la planta responde con una incrementada circulación de su savia, con lo que resulta un crecimiento adicional de las hojas, las flores y los frutos mediante los cuales esta oleada de vida se expresa y evoluciona en la actualidad hacia un más alto estado de conciencia.
Maravillosas como son estas manifestaciones físicas y gloriosa come puede ser llamada la transformación que cambia a la Tierra de una superficie de nieve y hielo a un maravilloso y floreciente jardín, es esto insignificante ante las actividades espirituales que corren paralelas con éstas. Los rasgos más sobresalientes del drama cósmico son idénticos en cuanto al tiempo con los efectos materiales del Sol en los cuatro signos cardinales: Aries, Cáncer, Libra y Capricornio, ya que los acontecimientos más significativos ocurren en los puntos equinocciales y solsticiales.
Es verdaderamente cierto que "en Dios vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser." Fuera de El no podemos tener existencia; vivimos por y a través de Su vida; nos movemos y actuamos por y a través de Su fortaleza; es Su poder el que sostiene nuestra morada, la Tierra, y sin Sus esfuerzos persistentes y firmes, el universo se desintegraría. Se nos ha enseÑado que el hombre fue hecho a la semejanza de Dios y se nos ha dado a entender que de acuerdo a la Ley de la Analogía, tenemos ciertos poderes latentes dentro de nosotros, los cuales son similares a aquellos que vemos tan potentemente expresados en la labor de la Deidad en el universo. Esto nos da un particular interés en el drama cósmico anual que envuelve la muerte y la resurrección del Sol. La vida del Dios-Hombre, Cristo Jesús, fue modelada de conformidad con el drama solar y anuncia de una forma similar todo lo que le puede suceder al Hombre-Dios, de quien Cristo Jesús profetizó cuando dijo: "Las obras que yo hago, vosotros también las haréis, y mayores aún, donde yo voy, no podréís seguirme ahora, pero lo haréis después."
La naturaleza es una expresión simbólica de Dios. Ella no hace nada en vano o gratuitamente. Hay un propósito detrás de cada cosa y cada acto. Por consiguiente, deberíamos estar alertas y mirar cuidadosamente las seÑales en el cielo, porque ellas tienen un profundo e importante significado que se relaciona con nuestras propias vidas. La comprensión inteligente de su propósito nos permite trabajar mucho más eficientemente con Dios en sus esfuerzos maravillosos por la emancipación de nuestra raza de la esclavitud de las leyes de la naturaleza y por su liberación hasta alcanzar la estatura de hijos de Dios coronados con gloria, honor e inmortalidad, y libres del influjo del pecado, la enfermedad y el sufrimiento que ahora acortan nuestras vidas debido a nuestra ignorancia e inconformidad con las leyes de Dios. El propósito divino demanda esta emancipación, pero si esto es logrado por el largo y tedioso proceso de la evolución o por el inmensamente más rápido sendero de la Iniciación, depende si estamos o no dispuestos a prestar nuestra cooperación.
Durante los últimos seis meses hemos estado más enteramente impregnados con las vibraciones espirituales que predominan en el invierno. En el otoÑo llegó a nosotros un nuevo impulso para la vida superior que culminó en la Noche Santa y ejerció su magia en nuestras naturalezas de acuerdo con la forma en que aprovechamos nuestras oportunidades. De acuerdo con nuestra diligencia o negligencia en la pasada estación, el progreso será acelerado o retardado en la próxima, porque no hay palabra más verdadera que la que nos enseÑa que somos exactamente lo que hemos hecho de nosotros mismos. El servicio que rendimos o dejamos de rendir determina si se nos dará una nueva oportunidad para un servicio mayor, el cual nos dará un aumentado impulso hacia el cielo; y es muy importante tener en cuenta que es inútil esperar la liberación de la cruz de la materia hasta tanto no hayamos aprovechado nuestras oportunidades de servicio aquí, y así merecer un campo más útil para servir. Los clavos que ataron a Cristo en la cruz del calvario nos engrillarán hasta que el dinámico impulso del Amor fluya de nosotros en ondas y oleadas rítmicas como la ola de Amor que entra anualmente a la Tierra y la imbuye con su vida renovada.
Durante los meses de invierno, el Cristo agoniza, "gimiendo, trabajando y esperando por el día de la liberación", el cual llega en la época llamada por las iglesias ortodoxas como la Semana Santa. Pero de acuerdo con las enseÑanzas místicas, nos damos cuenta que esta semana es justamente la culminación de Su sufrimiento y que El está saliendo de su prisión. Cuando el Sol cruza el Ecuador, El cuelga de la cruz y exclama: ¡Consummatum est! ¡Todo se ha consumado! No es un grito de agonía, sino uno de triunfo, una exclamación de gozo por la hora de la liberación que ya ha llegado y que de nuevo le permite remontarse por un corto período, libre de la prisión que representa para El nuestro planeta Tierra.
Deberíamos regocijarnos con El en esa grande, gloriosa y triunfal hora, la hora de la liberación, cuando El exclama: ¡Todo se ha consumado! Entonemos nuestros corazones con este gran evento cósmico; regocijémonos con el Cristo, nuestro Salvador, de que el tiempo de Su sacrificio anual ha sido completado nuevamente y sintámonos agradecidos desde el fondo de nuestros corazones, pues El ahora está por liberarse de las ligaduras de la Tierra; la vida con que El ha imbuido nuestro planeta es suficiente para llevarnos hasta la próxima Navidad.
La vida es una escuela y a través del aprendizaje de sus muchas lecciones, la humanidad está evolucionando lentamente desde una chispa divina hasta la Divinidad. Si hubiéramos aprendido las lecciones como nos fueron dadas, no hubiera habido necesidad del gran sacrificio que fue hecho y es hecho anualmente por el Espíritu de Cristo, quien es la encarnación del Amor. A través del egoísmo, la desobediencia a la ley y las prácticas malas, nosotros habíamos cristalizado no solamente nuestros cuerpos, sino también la Tierra en la que vivimos, a tal grado que como medios de la evolución habían llegado a ser completamente inútiles. Cuando nada podía salvarnos de los resultados de nuestros propios errores, el compasivo Cristo se ofreció a Sí mismo y Su gran poder de Amor para romper las cristalizadas condiciones de los cuerpos humanos y de la Tierra, y El no la abandona hasta que haya dado de Sí mismo hasta lo sumo.
Para aquellos que han elegido trabajar a sabiendas e inteligentemente con la ley cósmica, la Pascua tiene un gran significado. Para ellos representa la liberación anual del Espíritu Crístico de los confines estrechos de la Tierra y su gozosa ascensión hasta Su verdadero hogar, para permanecer allí toda la estación descansando en el seno del Padre. Es también el signo anual dado al aspirante de la base cósmica de sus aspiraciones y esperanzas, y si ellos tienen sus ojos abiertos realmente, percibirán las huestes angelicales esperando listas para acompaÑarlo en Su viaje al cielo; si es que sus oídos están sintonizados con los sonidos celestiales, ellos oirán coros celestes cantando loas a El, con alegres "hosanas" al SeÑor resucitado. Cuando se toma esto como un hecho cósmico y se relaciona con la Ley de la Analogía que enlaza al macrocosmos con el microcosmos, es esto simbólico de que algún día alcanzaremos todos nosotros la conciencia cósmica y sabremos positivamente por nuestra propia experiencia que la muerte no existe y que lo que parece ser tal, es solamente un tránsito hacia una esfera de acción más elevada.
Es un símbolo anual para fortalecer nuestras almas en la tarea del bien obrar para que podamos tejer el "Manto Dorado Nupcial", requerido para ser los hijos de Dios en el más alto y sagrado sentido. Es literalmente verdad que a menos que "caminemos en la luz, como Dios está en la luz," no tendremos fraternidad. Pero al hacer los sacrificios y prestar los servicios requeridos de nosotros para ayudar a la emancipación de nuestra raza, estamos construyendo el "Cuerpo-Alma" de radiante luz dorada, que es la substancia especial emanada de y por el Espíritu del Sol, el Cristo cósmico. Cuando esta substancia dorada nos haya cubierto con suficiente densidad, entonces podremos imitar al Sol de la Pascua y remontamos hacia una esfera de acción más elevada.
Con estos ideales firmemente fijos en nuestras mentes, la Pascua se convierte en una estación propicia para revisar nuestra vida durante el aÑo precedente y tomar nuevas resoluciones para la venidera estación con el fin de promover nuestro crecimiento anímico. Es una estación cuando el símbolo del Sol ascendente nos debería orientar hacia el entendimiento del hecho que somos solamente peregrinos y extraÑos sobre la Tierra, que como espíritus nuestro verdadero hogar está en el cielo y que debemos esforzamos en aprender las lecciones en esta escuela de la vida, tan rápidamente como sea posible con un adecuado servicio. El día de Pascua representa la resurrección y liberación del Espíritu Crístico de las vibraciones inferiores de la Tierra, y esta liberación nos debería recordar de mirar continuamente hacia el amanecer del nuevo día que nos libere permanentemente de las redes de la materia, del cuerpo del pecado y de la muerte, en unión con todos nuestros hermanos en cautiverio. Ningún aspirante verdadero podría concebir una liberación que no incluya a todos aquellos que se encuentren en condición similar.
Esta es una tarea gigantesca, su contemplación puede acobardar al corazón más valiente y si estuviéramos solos esto no podría lograrse; pero las divinas jerarquías que han guiado a la humanidad en el sendero de la evolución desde el comienzo de nuestro peregrinaje, están todavía activas trabajando con nosotros desde sus mundos, y con su ayuda eventualmente podremos lograr esta elevación de la humanidad como un todo, y obtener una comprensión individual de gloria, honor e inmortalidad. Teniendo esta gran esperanza dentro de nosotros mismos, esta gran misión en el mundo, trabajemos como nunca antes para ser mejores hombres y mujeres a fin de que nuestro ejemplo pueda despertar en los otros el deseo de llevar una vida que nos conduzca a la liberación.

Nos concentraremos ahora en el Amor Divino y el Servicio.


4 - Concentración.
5 - Música: el organista toca el Himno de Clausura.
6 - El lector cubre el emblema y da la admonición de partida: Y ahora, mis queridos hermanos y hermanas, al partir para volver a entrar en el mundo material, salgamos con la firme resolución de expresar en nuestras vidas diarias, los elevados ideales espirituales que hemos recibido aquí, para que día tras día podamos convertirnos en hombres y mujeres más dignos de ser usados como canales conscientes en la obra benéfica de nuestros Hermanos Mayores en el servicio de la humanidad

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