domingo, 14 de septiembre de 2014

Otra comprobación de la cosmogonía Rosacruz



Aporte de:  Jose Mejia R, agradecemos mucho el mismo:

Otra comprobación de la cosmogonía Rosacruz, que explica muy bien cómo se crea un universo a partir del denominado espacio “vacío”. Y es que todo tiene conciencia en diferentes grados evolutivos y, en concordancia con los descubrimientos o especulaciones científicas contemporáneas sobre el metaverso, la llamada creación no tiene ni principio ni fin y el concepto de la teoría del llamado Big Bang, como el inicio del tiempo y del espacio – y por ende de los hechos fenoménicos tal como los concibe nuestro entendimiento- despierta dudas razonables, al menos en lo que respecta a si fue un acontecimiento único o uno de tantos “INICIOS” dentro de la eterna ciclicidad del método evolutivo del Cosmos o ‘Días de Manifestación’. Infortunadamente, la ciencia en general y la astrofísica en particular, no toman en cuenta el hecho fundamental de que todo es materia y energía ‘viva’, por más inerte que parezca y que todo está dotado de innumerables grados de conciencia, según su estado evolutivo particular, precario o avanzado, incluyéndose al hombre, por supuesto, lo cual es la característica de todo lo que existe, en esa dualidad materia- energía.
Leamos lo que Max Heindel dice en su libro fundamental, El Concepto Rosacruz del Cosmos, de cómo se crea un Sistema Solar:
En armonía con el axioma hermético: "Como arriba es abajo" y viceversa, los Sistemas Solares nacen, mueren y tornan a nacer nuevamente, siguiendo ciclos de actividad y reposo, semejante al hombre.
Hay constante flujo y reflujo de actividad en todos los dominios de la Naturaleza, correspondientes a las alteraciones de día y noche, verano e invierno, vida y muerte.
Es el principio de un Día de Manifestación, se dice que cierto Gran Ser (llamado en Occidente Dios, pero con otros nombres en otros países), se aísla a Sí Mismo en cierta porción de espacio, en la que se crea un Sistema Solar para la evolución y aumento de su propia conciencia. (Véase el diagrama 6). Incluye en su propio Ser huestes de gloriosas Jerarquías de, para nosotros, inconmensurables poder y esplendor espiritual. Esas jerarquías son el fruto de las pasadas manifestaciones de ese mismo Ser y también de otras Inteligencias, de decrecientes grados de desarrollo hasta las que aún no han adquirido un estado de conciencia tan elevada como el de nuestra humanidad actual. Por lo tanto, estas últimas no podrán acabar su evolución en este sistema. En Dios – ese Gran Ser colectivo- existen seres inferiores de toda clase de inteligencias y de estados de conciencia, desde la omnisciencia hasta la inconciencia, más profunda aún que la del trance profundo.
Durante el período de manifestación con el que estamos relacionados, esos seres de varios grados están trabajando para adquirir más experiencia que la que poseían al principio de este período de existencia. Aquellos que en manifestaciones anteriores habían alcanzado el más alto grado de desarrollo, obran sobre los que aún no han desarrollado conciencia alguna. Inducen en ellos un estado de conciencia propia, con la cual pueden seguir trabajando en lo sucesivo. Los que ya habían principiado su evolución en un Día de Manifestación anterior, pero que no han progresado hasta llegar a un grado superior cuando aquél terminó, prosiguen ahora su tarea nuevamente, de igual manera que nosotros proseguimos nuestro trabajo cada mañana después de la noche de reposo anterior.
Todos estos seres, sin embargo, no continúan su tarea desde el primer momento de manifestación. Algunos deben esperar hasta que los seres que les preceden hayan creado las condiciones que son necesarias para su progreso ulterior. No hay ningún proceso instantáneo en la Naturaleza. Todo es un desarrollo extraordinariamente lento, un desenvolvimiento que, aunque lentísimo es absolutamente seguro y alcanzará la suprema perfección. De igual manera que hay estados progresivos en la vida humana: Infancia, adolescencia, virilidad y decrepitud, así también en el macrocosmos existen los diferentes estados correspondientes a los varios períodos de vida microcósmica.”
Y es que se espacio ‘vacío’ no es tal, a pesar de que los investigadores no han detectado la llamada materia y energía oscura en dichas enormes porciones y, como podemos colegir de lo que leemos del ‘Cosmos’, un Creador, al aislarse a Sí Mismo en una porción de espacio determinado, ese espacio vacío corresponde a, digámoslo así, uan parte del cuerpo del Espíritu Universal, dotado intrínsecamente de Su Poder (referirse otra vez al Diagrama 6 del libro aludido por el autor), espacio ‘vacío’ que seguramente está a la espera de ser ‘poblado o reactivado’ de esa vida y conciencia inmanente evolucionante, por y ‘en’ cualquiera de los miríficos creadores. Es probable también, que la materia y energía en dichos ‘vacíos’ sea tan sutil que no puedan ser detectadas todavía en esta presente condición científica y corresponda a otros niveles superiores de evolución.
JMR


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