sábado, 13 de diciembre de 2014

Reunión en el cielo de los amantes


REUNIÓN EN EL CIELO DE LOS AMANTES

Pregunta:¿Si existe una fuerte atracción entre dos personas, que no pueden llegar a una consumación legal en el matrimonio debido a lazos previos y una de ellas fallece con ese anhelo en la mente, podrán reunirse en el cielo, reencontrarse y ser consortes en una vida terrena futura.

Respuesta: Si, con toda probabilidad, la atracción mutua que sienten y que ahora no puede encontrar expresión, en muchos casos los reunirá aun antes de la vida siguiente; pues aunque no existe el matrimonio en el Cielo, aquellos que se aman y son en un sentido cada uno necesario para la felicidad del otro, están unidos con un lazo de estrecha amistad durante su permanencia en el Primer Cielo, si fallecen al mismo tiempo o con un corto intervalo entre uno y otro. Pero si uno de ellos permanece en el cuerpo por un número de años después de que el otro ha fallecido, el que se encuentra en el Mundo Celeste, puede con su pensamiento de amor crear una imagen del otro e infundirle vida.
           
            Por otra parte, debemos recordar siempre que el Mundo del Deseo está de tal como constituido que allí nos es posible dar forma corporal a cualquier cosa en que pensemos. De este modo, aunque esta imagen solo podrá ser animada por su pensamiento y los pensamientos de la otra persona que aún vive en el mundo físico, comprende todas las condiciones que son necesarias para llenar la copa de la felicidad de este habitante del Mundo Celeste.
           
            Similarmente, cuando la segunda persona fallece, si la primera ha avanzado hasta el Segundo Cielo, su así llamado cascarón (El cuerpo de deseos que se desintegra y en el que ha vivido) responderá al propósito y parecerá perfectamente real al segundo amante hasta que su vida en esta región termine. Entonces, cuando ambos pasan al Segundo y Tercer Cielos, cae sobre ellos el manto del olvido del pasado y pueden partir por una o más vidas sin reunirse. Pero alguna vez, en alguna parte, se encontrarán de nuevo y la fuerza dinámica que ya generaron en el pasado por su mutuo afecto, invariablemente los acercará de modo que su amor pueda alcanzar la legítima consumación.

            Esto se aplica no solamente a los amantes en el sentido de la palabra generalmente aceptado, sino que también el amor existente entre hermanas y hermanos, padres e hijos o amigos sin relación sanguínea alguna, también tendrá su manifestación de igual manera.

Nuestra vida en el Primer Cielo es siempre bendecida y llenada con la presencia de aquellos a quienes amamos. Si no se encuentra en el Mundo del Espíritu y por consiguiente no realmente presentes, lo estarán sus imágenes y no debe pensarse que estas sean pura ilusión, ya que están animadas por el amor y la amistad enviados por los ausentes hacia la persona de cuya vida celeste son una parte.-



Agradecemos al Sr. Raúl Sasia, por este aporte

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