lunes, 28 de octubre de 2013

Lo Que La Sabiduría Antigua Espera De Sus Discípulos

Lo Que La Sabiduría Antigua Espera De Sus Discípulos


Anexo y en éste sitio en la Web, se comparte de Manly Palmer Hall, corta exposición sobre Lo Que La Sabiduría Antigua Espera De Sus Discípulos, en la que brevemente se nos indica que un verdadero esoterísta es quien ha alcanzado real y efectivamente el conocimiento de sí mismo, con la ayuda y orientación de nuestros hermanos los Ángeles y los Hermanos Mayores. Y gracias a tal ayuda y orientación; sólo recibida en la Escuela de Misterios, en los planos superiores (Mental o astral), debido al elevado materialismo actual de la humanidad, el esoterísta puede compartir tales conocimientos en el mundo físico, con quienes también hacen el esfuerzo de conocerse a sí mismos.
Cordiales saludos:
Jorge E. Morales H.

La Nueva Tierra

El programa del día1

Por la mañana

Oración al despertarse

Al despertaros, debéis; ante todo, dar gracias al Señor. Las primeras palabras que debéis tener en los labios cuando os despertéis son: «Te doy gracias, Señor, por haberme dado la vida y la salud. Llena mi corazón de amor y dame fuerzas para cumplir Tu voluntad, para que todas mis acciones sean para Tu gloria y en Tu nombre.»

Acordarse de los sueños

Después de que hayáis dado gracias al cielo, debéis intentar recordar vuestros sueños. Si os acostumbráis a ello, constataréis que se os ha dado un programa durante el sueño. Pero es necesario hacerlo enseguida, en el momento en que las imágenes más importantes del sueño flotan todavía en el cerebro, porque poco tiempo después es raro el poder acordarse. Algunas veces, los sueños vuelven a la memoria a lo largo del día; pero es mejor intentar acordarse por la mañana al despertarse.

Cómo levantarse

Seguidamente, debéis levantaros. Aquel que se queda mucho tiempo en la cama después de despertarse, corre grandes peligros psíquicos; siempre estará tentado de quedarse sumergido en el embotamiento, en una embriaguez astral donde flotan ciertos pensamientos perezosos y sensuales. Ello es suficiente para destruir su carácter, matar su voluntad, y deformado para siempre. Ésta costumbre crea un perezoso, un ser sumergido únicamente en su imaginación y empujado al placer. Debéis descender de la cama de frente, nunca hacia atrás; y el pie derecho, es el que debéis apoyar primero en el suelo. Cada movimiento que hagáis al levantaros debe ser consciente y ejecutado correctamente. Estos detalles pueden pareceros sin importancia, pero en realidad todo es significativo.

Cómo lavarse

Una vez levantados debéis asearos. Antes de orar, antes de hacer cualquier cosa, debéis lavaros las manos y la cara; y sobre todo, no toquéis vuestros ojos antes de haberos lavado las manos. Dice la Cábala que en cuanto un hombre se duerme, un espíritu impuro se pega a su cuerpo físico; y que al despertarse, este espíritu queda todavía pegado a sus manos y a su cara. Así pues; cuando nos levantamos, nuestras manos y nuestra cara están todavía bajo el dominio de este espíritu impuro; por eso no debemos hacer nada, sin haber eliminado esta capa fluida de impurezas que las impregnan. Hay que lavarse de una manera consciente y con atención, ya que lavarse es tan importante como comer. No hagáis gestos bruscos y desordenados cuando os lavéis la cara, porque en el nivel etérico, existe un orden sumamente sutil de las partículas; y los gestos bruscos, estropean este orden. Observaos vosotros mismos y veréis cómo cuando os laváis a toda velocidad, os desmagnetizáis. Cuando os lavéis, concentraos en la sensación de frescor que el agua produce en vuestra piel. Esta sensación aclarará vuestro pensamiento. Sentid que estáis realizando un acto sagrado y decid: «Que el amor de Dios resplandezca sobre mi rostro.» O bien: «De la misma manera que lavo mi cara física, así sea lavada mi cara espiritual». O también: «En nombre del amor inmortal y eterno, en nombre de la sabiduría inmortal y eterna en los cuales vivimos y tenemos nuestra existencia, que esta agua me libre de todas las impurezas». Y rezáis unos minutos.

Beber agua caliente

Bebiendo agua caliente bien hervida por las mañanas en ayunas, purificáis vuestro organismo. El agua caliente es un remedio natural, inofensivo y muy poderoso. En el organismo se encuentran depósitos de desechos que sólo podemos eliminar ayunando o bebiendo agua muy caliente, porque bajo el efecto del calor, los tejidos se dilatan y la circulación se mejora. Probad y veréis cuántos malestares pueden ser evitados o curados gracias al uso regular del agua caliente: Las migrañas, la fiebre, la falta de apetito, el insomnio... La arterioesclerosis proviene del depósito de ciertas materias sobre la pared de las arterias, y es lo que las endurece. Bebiendo agua caliente, provocamos la disolución de gran cantidad de estas materias; y consiguientemente, una mayor flexibilidad de los tejidos.

La meditación2

Del 21 de marzo al 21 de septiembre, la Enseñanza de la Fraternidad Blanca Universal preconiza que asistan los discípulos todas las mañanas a la salida del Sol. El capítulo IX está consagrado a esta cuestión. Antes de comenzar cualquier cosa, debéis sentaros tranquilamente para introducir en vosotros la paz, poneros en armonía con el Universo y uniros al Creador consagrándole, con la oración y la meditación, la jornada que comienza. He aquí un ejercicio para practicar cada mañana: Levantáis vuestro brazo derecho; con la mano extendida hacia lo alto, proyectando con el pensamiento vuestra mano astral hasta el Trono de Dios, y entonces decís: «Dios mío, todo lo que yo poseo te pertenece. Sírvete de mí para el triunfo y la gloria de Tu Reino. Yo cumpliré Tu voluntad. Que Tu amor, Tu sabiduría y Tu poder se manifiesten a través de mí».
Hay días en los que no podemos pronunciar esta fórmula con todo el corazón, porque sentimos que hay algo interiormente que no quiere ceder. Es necesario llegar a poder decir sinceramente esta fórmula, no de vez en cuando, sino cada día. Bienaventurado el que pueda decir: «Dios mío, yo soy Tu servidor, hágase en mí según Tu voluntad».

Los ejercicios de respiración

La respiración es una forma de nutrición; y de la misma manera que cuando comemos debemos masticar lentamente, cuando respiramos debemos «masticar» el aire. Cuando hemos inspirado hay que retener el aire mucho tiempo, hasta que los pulmones; que son una especie de estómago, hayan asimilado todas las sustancias nutritivas. Si echamos el aire demasiado rápidamente, echamos al mismo tiempo todas las sustancias antes de haber podido recoger todos los elementos útiles.

1. Descripción de los ejercicios

1.- Tapar el orificio izquierdo de la nariz y aspirar el aire profundamente por el derecho, contando 4 tiempos.
2.- Contener la respiración durante 16 tiempos.
3.- Tapar el orificio derecho de la nariz y espirar por el izquierdo contando 8 tiempos.
Proseguir el ejercicio invirtiéndolo:
1.- Tapar el orificio derecho de la nariz y aspirar el aire por el izquierdo, contando 4 tiempos.
2.- Contener la respiración durante 16 tiempos.
3.- Tapar el orificio izquierdo de la nariz y espirar por el derecho, contando 8 tiempos.
Este ejercicio hay que repetido 6 veces por cada orificio.
Los que puedan doblarán los tiempos 8 - 32 - 16.
Por medio de la respiración profunda, podéis curar vuestro sistema nervioso y muchas otras enfermedades. Los médicos os recetarán inyecciones de calcio, de yodo, de sodio, etc., para daros los elementos que os falten, mientras que los Iniciados os aconsejarán que toméis esos elementos en su estado etérico, por medio de la respiración. El método es muy simple: Respirad concentrándoos en la idea de que estáis tomando del aire los elementos que os hacen falta. Sí; porque el organismo sabe muy bien lo que necesita, contiene todo un equipo de químicos perfectamente competentes que saben extraer del aire las substancias necesarias. Por eso, el discípulo no busca los medicamentos solamente en la farmacia. Respira con amor; y con la convicción absoluta, de que llegará a extraer del espacio los elementos que le son necesarios. Pero mediante la respiración, podéis atraer también materiales, fuerzas y partículas del mundo superior, es decir: La luz, la paz y todos los elementos vivificadores. Por tanto, cuando respiráis, debéis intentar atraer los elementos espirituales de los que tengáis necesidad; según, el estado en el que os encontréis.

2. Algunos ejemplos de ejercicios

1.- Elegiréis 4 virtudes que particularmente queráis poseer: Inspirando 4 tiempos, pronunciáis mentalmente el nombre de las cuatro virtudes, una por cada tiempo. Mientras retenéis la respiración durante los 16 tiempos, repetís 4 veces los 4 nombres. Cuando espiréis, decid: «yo expulso de mí...» diciendo el nombre de los defectos contrarios a las 4 virtudes que habíais elegido.
2.- Al inspirar, pensad: «Te doy gracias Señor, por permitirme recibir con este aire puro, la vida divina que Tú has puesto en él.» Cuando retengáis el aliento: «Que esta vida divina penetre en todo mi cuerpo y le dé salud y vida». Y al espirar: « Yo manifestaré esta vida que he recibido en todas mis acciones para la gloria de Dios.»
3.- Al inspirar: «Dios mío, que Tu nombre sea santificado.» Al contener la respiración: «Dios mío, que Tu reino y Tu justicia se hagan realidad en mí.» Al espirar: «Dios mío, que Tu voluntad se cumpla a través de mí.»
4.- Al inspirar: Repetid dos veces el nombre de cuatro virtudes. Al espirar: Pensad que los Ángeles de los cuatro elementos os despojan de vuestras impurezas: El Angel del fuego en el cerebro, el Angel del aire en los pulmones y corazón, el Angel del agua en el estómago, el vientre y el sexo; y el Angel de la tierra, en todo el cuerpo.

Los ejercicios de gimnasia

La descripción de los ejercicios de gimnasia y las explicaciones correspondientes han sido trasladados al final del volumen.

Las comidas

(Sobre la manera de comer, ver el capítulo III sobre la nutrición.). Al principio y al final de cada comida, los discípulos de la Fraternidad Blanca Universal recitan tres veces la fórmula búlgara «Bojiata liubov razréchava vsitchkité problémi: El amor de Dios resuelve todos los problemas.»
1 No se trata aquí de dar cuenta estricta y detallada del tiempo. En este capítulo se mencionan solamente los momentos esenciales de la vida cotidiana; para los cuales el Maestro Omraam Mikhaël Aïvanhov ha dado ejercicios y métodos, así como consejos generales para el comportamiento a seguir durante el día.
2 Sobre la oración y la meditación, ver las explicaciones y los métodos en el capítulo: «El trabajo del pensamiento».

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Agraecemos este aporte.

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