sábado, 28 de mayo de 2011

DAR EL CORAZÓN A LA VIDA


DAR EL CORAZÓN A LA VIDA

La polución propagandística no favorece la paz soñada, que brota, como fruto maduro, de los caminos
auténticos de la vida. Nuestro mundo actual rebosa de estímulos engañosos, que golpean dolorosamente a los
incautos y engañan hasta a los bien intencionados. Seduce a las personas con el espejismo de quimeras
inconsistentes y de dudoso contenido. Las desvía del centro dinámico de su interioridad y las sacia con
bocados azucarados de escaso valor alimenticio. Y la persona, lejos de encontrarse con los anhelos profundos
de su mundo más verdadero, se pierde en las arenas movedizas y atormentadas de su propio yo.

Allí, ávidamente, goza de los dividendos fáciles de conquistas deslumbrantes, pero acaba arrastrándose y
haciéndose sorda a las llamadas más íntimas que le vienen de su mundo más hondo. En vez de responder a
ellas y de vivir lo que es, se contenta con la careta que le hace tan sólo parecer que es. Vive pendiente de la
última moda, vagabundeando, sin una orientación personalizada, sin un compromiso engrandecedor,
esclavizada por las propagandas consumistas que sólo la satisfacen por el momento, sin darle un rumbo claro
y seguro.

Pero nosotros somos realmente más, mucho más que esas lentejuelas con que el mundo nos reviste.

Deseamos más, mucho más que esta posición social a que nos aferramos y que se nos reconoce. Somos un
reino infinitamente rico y divinamente fascinante, que todavía está por conquistar. Para ello es preciso armarse
de coraje y atreverse a ser grande, enfrentándose con las mentiras tentadoras que impiden el acceso a la
intimidad del corazón.

Y, principalmente, es preciso darle el corazón a la vida, en vez de pretender el corazón de ella. Fuimos
hechos y existimos, no para aprisionar corazones, sino para liberar el nuestro.

Bernard Shaw dijo, en cierta ocasión, que todos somos reyes, con la desgracia de que vivimos fuera de
nuestro reino. Porque no somos dueños de nuestro corazón, no podemos dárselo a nadie. Y ésta es la más
trágica de las pobrezas y la más lamentable de las desgracias.

Neylor J. Tonin

autor de “Historias de Sabiduría y Sabiduría de la A a la Z”


AMOR

Aunque hable todas las lenguas humanas y angélicas, si no tengo amor, soy un metal estridente o un
platillo estruendoso.
Aunque posea el don de la profecía y conozca los misterios todos y la ciencia entera, aunque tenga una
fe como para mover montañas, si no tengo amor, no soy nada.
1 Co 13, 1-2

*

ANTHONY DE MELLO

Nació en Bombay en 1931 y murió en Nueva York en 1987.
En vida, y más aún desde su prematura muerte, ha sido célebre en el mundo de habla inglesa y española por
sus libros espirituales y sus cursos, conferencias y ejercicios sobre liberación interior.

Sacerdote jesuita, toda su obra se consagró a lograr una enriquecedora síntesis entre la espiritualidad de
Occidente y la de Oriente, superando falsas antinomias. Quiso arribar a un equilibrio entre racionalismo y
misticismo que resultara en beneficio de la plenitud vital y del encuentro definitivo con el único Dios.

Los textos de este libro han sido extraídos de las siguientes obras de Anthony de Mello:

o Autoliberación interior
o Caminar sobre las aguas
o Práctica de la oración
o Rompe el ídolo

* * *
de: LO MEJOR DE
ANTHONY DE MELLO

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada