domingo, 31 de marzo de 2013

EL VIERNES SANTO Y EL MISTERIO DE LA PASCUA DE RESURRECCIÓN



EL VIERNES SANTO Y EL MISTERIO DE LA PASCUA DE RESURRECCIÓN



Toda la vida de Cristo fue una cruz y un martirio,
¿y tu buscas para ti el descanso y el gozo?
Cuanto más alto el hombre alcanza en el espíritu,
más pesadas son las cruces que a menudo encuentra, porque la pena de su destierro aumenta con la fuerza de su amor.
 Tomás de Kempis
Casi lo abruma la pena al contemplar el contraste. Había una marcada incongruencia entre la sonriente escena frente a él, la fácilmente observable actividad de la naturaleza, luchando hacia la renovada vida después del largo sueño invernal y la lucha de muerte de un torturado Salvador sobre una Cruz
En la mañana del Viernes Santo de 1857, Ricardo Wagner, el máximo artista del siglo XIX, estaba sentado en la galería de una villa Suiza, junto al Mar de Zurich. El panorama que le rodeaba estaba bañado con un sol glorioso; paz y buena voluntad parecían vibrar a través de la Ricardo Wagner,. Toda la creación palpitaba con ruidos; el aire estaba cargado con el fragante perfume de los pinares en brote – grato bálsamo para un corazón o una mente inquieta.
Sorpresivamente, como un rayo salido de un cielo diáfano, entró en el alma profundamente mística de Wagner el recuerdo del significado ominoso de aquel día, el más oscuro y más triste del año Cristiano. Casi lo abruma la pena al contemplar el contraste. Había una marcada incongruencia entre la sonriente escena frente a él, la fácilmente observable actividad de la naturaleza, luchando hacia la renovada vida después del largo sueño invernal y la lucha de muerte de un torturado Salvador sobre una Cruz; entre el canto de vida y amor a plena voz, proveniente de miles de pequeños emplumados coristas en el bosque, en el páramo y en la pradera y los ominosos gritos de odio provenientes de una enfurecida turba que se mofaban y escarnecían al más noble ideal que el mundo jamás haya conocido; entre la maravillosa energía creativa ejercida por la naturaleza en primavera y el destructivo elemento en el hombre que dio muerte al Personaje más noble que jamás haya agraciado nuestra tierra. Mientras Wagner meditaba sobre las incongruencias de la existencia, la pregunta se presentó por si sola:
cuando las actividades materiales están en su más bajo reflujo, una ola de energía espiritual lleva sobre su cresta la divina y creadora "palabra del Cielo"
muerte-salvador-renacimiento-naturaleza
¿Hay alguna conexión entre la muerte del Salvador sobre la Cruz en Pascua y la vital energía que se expresa, tan pródigamente en primavera cuando la naturaleza da comienzo a la vida de un nuevo año?.
Aunque Wagner concretamente no percibió ni se dio cuenta del complejo significado de la conexión entre la muerte del Salvador y el rejuvenecimiento de la naturaleza, sin embargo, él había, sin saberlo, tropezado con la clave de uno de los más sublimes misterios que el espíritu humano enfrentara, en su peregrinaje desde el lodo hasta Dios.
En la más oscura noche del año, cuando la tierra duerme profundamente en el frío abrazo de Boreas, cuando las actividades materiales están en su más bajo reflujo, una ola de energía espiritual lleva sobre su cresta la divina y creadora “palabra del Cielo” al místico nacimiento en Navidad; y como una nube luminosa, el impulso espiritual se cierne sobre el mundo que “no lo conoció”,  pues “brilla en la oscuridad”del invierno cuando la naturaleza está paralizada y muda. Esta divina “palabra creativa”  tiene un mensaje y una misión. Nació para “salvar al mundo” y “para dar su vida por el mundo”.   Por necesidad debe sacrificar su vida a fin de lograr el rejuvenecimiento de la naturaleza.
Esta divina "palabra creativa" tiene un mensaje y una misión. Nació para "salvar al mundo" y "para dar su Vida por el mundo."
jesus glorificado
Gradualmente se entierraen el suelo y comienza a infundir su propia vital energía en los millones de semillas que yacen dormidas en la tierra.  Susurra “la palabra de Vida” a los oídos de las bestias y de los pájaros, hasta que el Evangelio o las buenas nuevas han sido predicados a toda criatura. El sacrificio está totalmente consumado al momento en que el Sol cruza su Nodo Este (Pascual) en el Equinoccio primaveral. Entonces la divina “palabra” creativa expira, muere sobre la cruz de la Pascua, en un sentido místico, mientras exclama un último grito triunfal: “¡¡se ha consumado!!” (consummatum est).
A medida que el eco regresa a nosotros repetido, la canción celestial de la vida es oída también muchas veces desde la Tierra. Toda la creación entona esa canción como un himno; un coro formado por legiones lo repite una y otra vez.  Las pequeñas semillas en el seno de la madre tierra comienzan a germinar y brotan sus renuevos en todas direcciones. Un mosaico vivo, maravilloso, una alfombra verde adornada con flores multicolores, reemplaza la inmaculada palidez del invierno. De las tribus de pájaros y animales “la palabra de Vida” surge como una canción de amor que les impulsa a procrear. Generación y multiplicación son las palabras de pase por doquier – el Espíritu ha resucitado a una Vida más abundante. En esta forma, en sentido místico, vemos el nacimiento, muerte y resurrección del Salvador que nos llega en el impulso espiritual que culmina con su entrada al centro del planeta en la noche de Navidad, en el Solsticio de invierno y se aleja de él en el Domingo de Resurrección, cuando la Palabra “Asciende al Trono del Padre.”
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