domingo, 2 de noviembre de 2014

Caridad


CARIDAD

            Caridad es dar sin que parezca que se da; mostrarse como vencido ante quien puede menos.
            Callar el propio dolor y sentir el ajeno.
            Dar o negar antes que se pida;
            No impedir el llanto a quien lo necesita, ni la risa a quien conviene reir.
            No hacerle saber al tonto que lo es;
            Decir en diez palabras lo que otros dirían en cien;
            Dirigirse a los hombres como si fueran niños, aunque no lo parezcan.
            No hablar mal del prójimo ni bien de si mismo;
            No tener hijos quien no ha de educarlos;
            Dejar pasar primero al más pequeño o más insignificante o más ansioso.
            Comprender que amar no es estorbar;
            Dejar a cada uno la ilusión que lo anima y lo sostiene;
            Difundir la certeza de que lo real del ser humano es lo invisible; de que la muerte del hombre es ilusoria; de que la redención consiste en el desarrollo de la inteligencia.
            No quejarse durante la jornada y aguardar dulcemente que la noche nos cure.
            Mirar a la muchedumbre sin desdén ni indiferencia; no explotar su candidez y su ignorancia; prestarle noble ayuda pora que pueda mejorar su condición;
            Sabiendo que hasta las piedras se desgastan con el roce y que hay roce aún en las miradas y en los pensamientos, convivir con los hombres y para ellos;
            Atenerse en la tierra al amor de aquellos a quienes no escucharemos ni veremos y que muy pronto nos olvidarán.

                                                                       Constancio C. Vigil

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            Es más caridad, a veces, que todas las donaciones materiales: un consejo, una sonrisa, una lisonja, un saludo, una atención, una enseñanza, un apretón de manos, una recomendación y… Hasta una lágrima.
            “Cuando Dios hubo hecho la tierra, comenzó ésta a agitarse y a temblar. Entonces fueron creadas las montañas y puestas sobre la tierra y el llano se tornó firme y estable; entonces los Ángeles quedaron atónitos ante la solidez de las colinas y dijeron: ¡Oh, Dios¡ ¿Hay algo en la creación más fuerte que las colinas?
Y les fue contestado: “Si, el agua es más fuerte, porque las horada”. Entonces, los Ángeles dijeron:
            “Señor, ¿Hay algo en la creación más fuerte que el agua?” El contestó: “Si el viento, que las revuelve, las agita y las pone en movimiento”. Los Ángeles insistieron. Oh, Señor nuestro, ¿Hay algo en la creación más fuerte que el viento? Si, el hijo de Adán al dar limosna, siempre que al hacerlo con la diestra, lo oculte a la siniestra. Esto sobrepuja a todo”.


Agradecemos al Sr. Raúl Sasia, por este aporte.

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