jueves, 7 de abril de 2016

Sistema Solar


Un viajecito de nada por el Sistema Solar (un lugar pequeño) en La Escóbula de la Brújula, con Jesús Callejo, David Sentinella, Juan Ignacio Cuesta, Marcos Carrasco, Carlos Canales y todo el equipo de colaboradores del programa.

Programa de radio, desde aquí


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¿Un nuevo planeta en nuestro Sistema Solar

Según un nuevo estudio, un planeta todavía sin descubrir podría orbitar en los oscuros límites del sistema solar.

El planeta, demasiado lejano como para ser detectado por telescopios, delata su presencia al «alterar las órbitas de los objetos del cinturón de Kuiper», afirma Rodney Gomes, astrónomo del Observatorio Nacional de Brasil, en Río de Janeiro.

Los cuerpos del cinturón de Kuiper son pequeños objetos helados, incluidos algunos planetas enanos, que se encuentran más allá de la órbita de Neptuno.

El planeta enano Plutón, por ejemplo, considerado una vez el noveno planeta de nuestro Sistema Solar, es uno de los cuerpos más grandes del cinturón de Kuiper, con 2.300 kilómetros de diámetro.

Hay otros cuerpos de cientos de kilómetros, y se descubren más cada año.
Según Gomes, lo curioso es que, basándose en sus nuevos cálculos, aproximadamente media docena de cuerpos del cinturón de Kuiper, incluido el lejano Sedna, se encuentra en órbitas extrañas, si lo comparamos con dónde deberían estar según los modelos existentes.

«La situación de sus órbitas tiene varias posibles explicaciones», señala Gomes, que presentó su descubrimiento el martes en una reunión de laSociedad Astronómica Americana en Oregón (Estados Unidos).

«Pero creo que la más sencilla es la existencia de un planeta que orbita muy lejos del Sol pero que es suficientemente masivo como para provocar efectos gravitacionales en los cuerpos del cinturón de Kuiper».

Expulsado y atrapado por el Sol

Para su estudio, Gomes analizó las órbitas de 92 cuerpos del cinturón de Kuiper y comparó los resultados con simulaciones por ordenador de cómo debían estar distribuidos los objetos con y sin el nuevo planeta.

Sin él, la conclusión del científico fue que las simulaciones no producen las órbitas tan alargadas como las que vemos en seis de los cuerpos.

Lo que no está claro es cómo de grande sería exactamente el planeta, pero hay muchas posibilidades, según Gomes.
Basándose en sus estimaciones, Gomes cree que encajaría la idea de un planeta del tamaño de Neptuno, de unas cuatro veces el tamaño de la Tierra, que orbitaría a 225 mil millones de kilómetros del Sol (aproximadamente 1.500 veces más lejos que la Tierra).

También podría tratarse de un cuerpo del tamaño de Marte (aproximadamente la mitad del tamaño de la Tierra), en una órbita alargada que llegaría a acercarlo a 8 mil millones de kilómetros del Sol.

Gomes también especula sobre la posibilidad de que el misterioso objeto sea un planeta solitario expulsado de su propio sistema solar y capturado después por la gravedad del Sol; o podría haberse formado cerca de nuestro Sol y haberse alejado como resultado de los encuentros gravitacionales con otros planetas.

En cualquier caso, encontrarlo es todo un reto.

En primer lugar, se trataría de un planeta muy apagado, y hay que tener en cuenta que las simulaciones llevadas a cabo por el equipo no proporcionan ninguna pista para saber hacia dónde dirigir los telescopios. «Podría estar en cualquier sitio», afirma Gomes.

Sin pruebas definitivas

Otros astrónomos se muestran intrigados con el descubrimiento, pero afirman necesitar más pruebas antes de aceptar que nuestro Sistema Solar vuelve a tener nueve planetas.

«Encontrar un nuevo planeta es algo muy importante», afirma Rory Barnes,astrónomo de la Universidad de Washington (Estados Unidos). «Pero creo que no hay ninguna prueba que demuestre su existencia».

En cualquier caso, añade, Gomes «ha encontrado la forma de determinar cómo sería un planeta así, y aunque no hay pruebas, nos ha mostrado la forma de encontrarlas».

Douglas Hamilton, astrónomo de la Universidad de Maryland, también en Estados Unidos, está de acuerdo en que los hallazgos no son definitivos.

«Lo que ha encontrado es la posibilidad, todavía no hay pruebas definitivas».
Y Hal Levison, astrónomo del Southwest Research Institute, en Boulder, Colorado (Estados Unidos), afirma no estar seguro de qué hacer con los hallazgos de Gomes.
«Resulta sorprendente que un cuerpo tan pequeño como Neptuno pueda tener esos efectos», señala.

«Pero conozco a Rodney, y estoy seguro de que habrá llevado a cabo sus cálculos correctamente».


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