sábado, 6 de junio de 2015

Enemigos, Los Justos


Enemigos, Los Justos.

No libres batallas que no te interesan ni luches con enemigos que no te has buscado. Debes ser tú, quien de manera fría serena y consciente, decidas en qué batallas y con qué enemigos prefieres luchar, si es que realmente desde una mirada sosegada y libre de apasionamiento, consideras que merece la pena enfrentarte al enemigo más que liberarte de él dándole de lado o perdonándolo. Por favor, no te metas en más líos. No pretendas ser el perejil de todas las salsas. Seguro que el amable lector conoce algún familiar cercano, amigo, compañero de trabajo, etc., que siempre anda metido en líos y problemas. Dice que se los encuentra pero, la verdad, es que son estas personas quienes no hay día que no busquen el conflicto como el tábano a la herida donde picar. Salvo los casos en los que no queda otro remedio que poner en su sitio a quien nos ofende o pretende causarnos un grave daño, lo inteligente es demostrar al ofensor, que no es enemigo para nosotros; que nos encontramos en un nivel superior de autorrealización y que no perdemos el tiempo en bobadas. El constructor, ha llegado a entender que si está siempre dispuesto a responder a cualquiera que pretenda hacerle daño, menospreciarle o amargarle el día, no le quedará tiempo para sí mismo; para sentirse bien con quienes le tienen gran estima y para disfrutar de la vida. Por eso, con buen tino y gran sabiduría, es él quien decide si merece la pena o no enfrentarse a enemigos que no se ha buscado ni a quien considera verdaderos enemigos, opta casi siempre por el perdón y por no estar disponible para personas que no le interesan.


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