martes, 16 de junio de 2015

¿Tenemos todos un poco de culpa?


¿TENEMOS TODOS UN POCO DE CULPA?


Muy estimados amigos: A continuación transcribo un artículo publicado en la Revista Joyas Espirituales de la Fraternidad Rosacruz  Paraguay, que es muy interesante, ya que pone claramente de relieve las faltas que cometemos en la vida diaria, en lugar de hacer justamente lo que es correcto y de gran beneficio no solo para nosotros, sino también para quienes comparten nuestras vidas y aún para nuestros hermanos del mundo.
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            Muchos dicen que deberíamos orar en forma constante para mejorar el mundo y así lo hacemos cuando vamos a los Templos y oímos los sermones que nos ofrecen, participamos de misas, etc. Pero lo que ocurre en la vida práctica es que olvidamos pronto todo lo que oímos a pesar de que lo aceptamos en nuestro ser interno por haber tocado nuestros sentimientos.
            Solo el pensamiento creador que tiene una esencia divina, podrá mejorar lo que lamentablemente ocurre hoy con gran frecuencia, tales como las guerras y las innumerables perturbaciones sociales.
            Veamos si es posible aclararlo mejor. Se puede decir sin vacilación alguna la verdad de que en nuestros días una gran mayoría de gente continúa luchando para defender y acumular más y más bienes y riquezas materiales, sin preocuparse mucho acerca de la operación de las Leyes Divinas. Creyentes y ateos, todos intentan defender su dinero, mientras que millares de seres padecen hambre o sed espiritual, hambre que podría ser saciada con un poco de aquello que los muchos tienen de sobra,
            El egoísmo ha tomado lugar en el corazón de los seres humanos y cuando se medita en los hechos de nuestra vida, se comprende con facilidad que ni aún  los creyentes, que dicen amar a Dios,  advierten los consejos del Divino Maestro Cristo Jesús, de sus máximas tan puras y perfectas que podrían salvar al mundo del caos que sigue precipitándose debido a su locura egoísta.
            Sabemos que existe una minoría que puede gozar de los beneficios espirituales que producen el amor, el servicio y la caridad, más son muchísimos los que se suman al número de la indiferencia, olvidando casi con naturalidad las enseñanzas de Jesús, porque no todas las religiones siguen fielmente los verdaderos postulados, enseñando y practicando esencialmente las verdades que nos dejó el Cristo. Muchas escuelas de pensamiento tergiversan Sus verdaderas Enseñanzas, de nada les sirven sus alardes y ceremonias llenas de ostentación, si no se deciden a rectificar sus conductas y hacer que el hombre recupere la Fe, mediante sus buenos consejos y acciones edificantes. La falta de Fe consciente, trajo a la sociedad males muy graves, precipitando las guerras que tuvieron lugar en el mundo.
            La verdad es que todos tenemos un poco de culpa del momento tan difícil por el que atravesamos. Vivimos engañándonos unos a otros y esta tan cruel barbaridad nos sitúa en este ambiente que nos asfixia por todos lados. Ni los políticos ni los religiosos que no cumplen con los mandamientos pueden salvar esta situación; no es un problema de solo unos pocos hombres de buena voluntad, se trata de una solución que deben hacer efectiva todos los hombres y mujeres.
            Es necesario pues reconocer la verdad que Jesús nos enseñó y que hoy está falsificada por el egoísmo. Rompamos las cadenas de la indiferencia y tomemos el camino de la espiritualidad, por lo que debemos estar decididos a trabajar y estudiar.
            El Rosicrucianismo de Max Heindel representa una excelente oportunidad de conocer verdades que revelan la existencia eterna de nuestro destino; si nos decidimos a estudiar y practicar sus enseñanzas, comprenderemos con facilidad la gran misión de Jesús y de otros enviados cuya misión ha sido la de liberar a la humanidad de sus sufrimientos, así como la misión que cada uno de nosotros tenemos que cumplir en la existencia que nos toca vivir.
            Si somos buenos y fieles discípulos del Maestro, la respuesta será, caminar por el sendero espiritual llevando a Dios en nuestros corazones y en nuestras obras. Si la mayoría se interesa por buscar la Paz en el Mundo, la Paz que deseamos para la felicidad de los pueblos, debemos colaborar en la medida que nuestras fuerzas lo permitan, para lograr la conquista sublime de la humanidad. Y no olvidemos que nuestros esfuerzos contribuirán en buena medida, para que nuestro Señor el Cristo vuelva a reinar, estableciendo el orden de “Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”, que no son solo palabras sino grandes verdades.
            Para crear aquella poderosa Fe tan necesaria, hay que aceptar la inmortalidad del Espíritu y saber lo que es la Vida, que para definirla Max Heindel la anotó en sus libros: “Si se pregunta a un hombre de ciencia cual es el origen de la Vida, comenzará a hablar de protoplasmas, protones o cualquier otra cosa de naturaleza parecida, más eso concierne solo a la forma, no importando cuan insignificante, pequeña o simple sea, solo es una forma y desde el punto de vista ocultista, la pregunta está mal formulada, porque el Espíritu Es y siempre Será.
            Dice Sir Edwin Arnold en su famoso poema “La Canción Celestial”. “El Espíritu nunca nació y nunca dejará de ser. Nunca hubo un tiempo en que el no ha sido, pues principio y fin son solo sueños. El Espíritu permanece siempre sin nacer ni morir y la muerte no puede afectarlo absolutamente. Así como alguien deja la ropa ya usada y tomando otra dice: hoy usaré esta , así también el Espíritu deja su ropa de carne y va en busca de otra nueva”.
            Es la Vida la que construye las formas y las emplea por un cierto tiempo para progresar con su ayuda y cuando su utilidad ha sido terminada, la Vida se va, dejando a las formas en estado inerte. De manera que esa es la Vida que no tiene origen ni fin. ¿Y la muerte? Pues ella es apenas un paréntesis.-

ASOCIACION INTERNACIONAL DE CRISTIANOS
MISTICOS MAX HEINDEL
Colombres 2113 – Bº Lomas de San Martín
5.008 – Córdoba – República Argentina


Agradecemos al Sr. Raúl Sasia, por este aporte

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