lunes, 24 de marzo de 2014

Introducción al Biorritmo

 Biorritmo





INTRODUCCIÓN

Lector:

Antes que avances bien seas profano o Rosa Cruz- y tus ojos se posen en la primera página de
este libro, detente y medita ...

Además del prólogo, va esta introducción, sirviendo de antesala al Biorritmo, en la que
encontrarás una vieja y clásica leyenda que ya en mis tiempos infantiles me llenaba de inquietud y
que luego en la edad madura vino a ofrecerme su oculto simbolismo.

Dice así:
Teseo, nacido de la unión clandestina de Ethrá on Egeo, rey de Atenas, viene a ser la figura mitológica de más relieve y que mejor encarna la supremacía heroica del Atica.

Este segundo Hércules; como le llamaban los antiguos, fue, a semejanza del primero, destructor de monstruos, castigador de malhechores y libertador de su patria. Su vida, como el
modelo que le sirvió de norma, fue una serie. prolongada de aventuras y de gloriosas conquistas.

Dado a conocer con su padre y en momentos que aseguraba su derecho a la corona, los embajadores de Minos reclamaron el tributo de siete mancebos y otras tantas doncellas que Atenas
venía pagando en expiación de la muerte de Andrógeos.

Cómo héroe ateniense y conmovido por el dolor de sus hermanos, se ofreció a la triste expedición con el solo propósito de combatir al monstruo, ya que a su muerte cesaría el funesto tributo.

Prepara un velero, para emprender el viaje a Creta, y en él coloca 14 remeros -7 por cada lado-, reservándose el lugar de timonel para comandar a compás, a ritmo, el movimiento de los remos que
al caer simultáneos al agua ofrecerían un solo impulso y darían mayor rapidez al viaje.

Antes de partir ora en el templo de Apolo, y el Oráculo le augura una empresa feliz, . llevando al amor por guía.

Todo dispuesto, se hace a la mar...
Pero... he aquí que, durante la larga travesía, los vientos azotan fuertemente la nave, combatiéndola cola cruento vaivén, hasta hacer que sus maderas poco a poco se destruyan...


Entonces, para no zozobrar, manda Teseo que cada trozo carcomido se fuera sus tituyendo por otro
de nueva madera.

De este modo pensó regresar -a su patria conduciendo un buque completamente nuevo y, sin embargo, el mismo que había sacado para la expedición...

Más tarde, vencido ya el minotauro y libertada su patria, pierde el recuerdo con la gloria del éxito, y el pobre navío, en el más completo abandono, lentamente se destruye...

Así es el hombre...

Mientras funciona acompasadamente y su atención procura no entorpecer el ritmo, poco a poco se transforma, por la acción celular, manteniendo al organismo en justo equilibrio de fuerza y
belleza. Sólo cuando se abandona, cuando falta a la ley, la acción divina deja de actuar en él y el hombre, como la flor, se marchita, se descompone, muere...

Por eso en el mito de nuestra historia va encerrada la clave de este libro, que una fácil claridad de expresión hace comprensible y pone su método al alcance de toda inteligencia.

El trío que lo encarna, los tres ritmos masculino, femenino e intelectual, parecen ofrecernos todavía un magno simbolismo. Quisiera hallar en esto una justa semejanza con Juan el Bautista, con Juan Evangelista y con Jesús el Maestro, que representa el principio espiritual.

El primero de los dos Juanes es nuestro Patrón en la Rosa; el otro nos representa en la Cruz.

Hay una frase que los une a los tres: la que repetía el Bautista cuando administraba el agua, la que Jesús desarrolló en su Sermón de la Montaña, la que el Evangelista constantemente recomendaba a su grey en Efeso:

“AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS”

Esa es la ley suprema, la ley que todo lo rige, la que todo lo armoniza: el ritmo; es amor, y si sabemos cumplir con esa ley, todo lo demás se nos dará por añadidura... Pero es preciso no perder
nuestra divisa: Haz lo que quieras. Es decir, haz lo que sea tu voluntad. Cumple como entiendas.

Procede como te plazca. Pero. . . siempre dentro de ese grandioso mandamiento del amor. Nuestro propio maestro, nuestro ego interno, quiere AMAR constantemente. Constantemente quiere
ARMONÍA. Pugna en todo momento por encontrar su propia nota. Lucha entre las distintas tonalidades del diapasón. Hasta que un día una de ellas, la más precisa, la única, vibre en toda su
extensión monocorde y sea su ritmo

AMOR AMOR AMOR

*

de: Biorritmo  -  Arnold Krumm Heller Maestro HUIRACOCHA
FRATERNITAS ROSICRUCIANA ANTIQUA 

* * *

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