viernes, 14 de marzo de 2014

VISITANTES CELESTES


VISITANTES     CELESTES

            En el libro de Max Heindel Filosofía Rosacruz en Preguntas y Respuestas, Tomo II, se trata un tema maravilloso en la pregunta Nº 59 que lleva por título VISITANTES CELESTES, allí se describen las experiencias de una enfermera de hospital, que luego de haber recogido numerosas experiencias, publicó un libro titulado: “El Ministerio de los Angeles”.
            Son sumamente interesantes las descripciones de la autora relacionadas con personas que luego de haber estado internadas sufriendo las alternativas de diferentes dolencias, pasaron al más allá experimentando en sus últimos momentos un cambio muy notable y digno de consideración por todos nosotros.
            A continuación paso a describir algunos ejemplos extractados del libro mencionado:
            “Una amiga de la autora enfermó gravemente de modo súbito y murió en sus brazos. Luego de que su corazón dejó de latir dice ella: “Yo ví distintamente ascender de su cuerpo algo con la apariencia de humo o vapor, como el que despide una olla con agua hirviendo. La emanación se elevó a poca altura y allí tomo la forma parecida a la de mi amiga que acababa de morir. La forma, indefinida al principio, gradualmente se torno definida, vestida con una túnica de color blanco, como una nube y debajo los contornos de la figura eran claramente visibles. La cara era la de mi amiga, pero glorificada, sin huellas del intenso dolor que la habían dominado antes de su muerte”.
            “He visto” dice “una mujer que había estado en estado comatoso durante horas, abrir en forma súbita sus ojos con una mirada de alegre sorpresa, extender sus manos como si quisiese estrechar manos invisibles extendidas hacia ella y luego, con lo que parecía un suspiro de alivio, expirar”.
            “Un hombre que había estado retorciéndose de dolor, calmarse de repente, dirigir sus ojos con una expresión de gozoso reconocimiento a algo o alguien que para los que lo observaron era solo vacío y pronunciando un nombre en tono de saludo, exhalar su último aliento”.
            “Una mujer era víctima de cáncer maligno, sus sufrimientos eran torturantes y oraba pidiendo que la muerte viniese pronto. Más en un momento, su sufrimiento pareció cesar, la expresión de su cara que previamente había estado contraída por el dolor, adquirió una expresión de radiante gozo, elevó sus manos y exclamó: ¡Oh, madre querida, has venido para llevarme al hogar. Estoy tan contenta y en el siguiente momento su vida física había cesado”.
            “Al principio la autora no podía ver a estos seres invisibles por si misma, pero en forma gradual desarrolló la visión espiritual, de modo que ella veía a los que llegan a recibir al moribundo en los reinos de la vida del Espíritu y darles la bienvenida en otro estado de experiencia”. 
            “La primera vez que recibí la prueba ocular fue con una muchacha que era víctima de la tisis. No sufrió ningún dolor, pero el cansancio que resulta de la extrema debilidad pesaba demasiado sobre ella y anhelaba descanso”.
            “Poco antes de que ella expirase pude ver a dos espíritus que estaban de pié junto al lecho, uno a cada lado. Ellos eran tan visibles para mí, como lo eran los otros ocupantes humanos del aposento. Estos seres, a quienes llamo ángeles, los reconocí como los de dos muchachas que habían sido amigas de la que se estaba muriendo, habían fallecido un año antes siendo de igual edad que ella”.
            “Una sonrisa hermosa de ver iluminó su semblante cuando extendió sus manos hacia adelante y en tono de gozo exclamó: Oh, ustedes han venido a llevarme; me alegro porque estoy muy cansada”.
            “Los dos ángeles extendieron cada uno una mano, estrechando las manos de la muchacha agonizante. Los ángeles aflojaron su apretón de las manos de la muchacha, que cayeron otra vez a la cama. Una señal apareció en sus labios como la del que se resigna alegremente a un muy necesitado reposo o sueño y al momento siguiente ella había fallecido. Pero esa bella sonrisa con la que reconoció a los ángeles estaba todavía estampada en sus facciones”.
            Son realmente muy ilustrativos todos estos relatos ya que nos presentan de una manera maravillosa lo que ocurre realmente a todos los seres humanos que transitan por ese momento supremo de sus vidas, cuando tienen que trasponer los límites que separan nuestro mundo físico de los reinos de bienaventuranza.
            También es interesante señalar que estas experiencias tan brillantemente narradas, están totalmente de acuerdo con lo expresado en el libro de texto de la Fraternidad Rosacruz : El Concepto Rosacruz del Cosmos, escrito por Max Heindel, por lo que invito amablemente a los lectores de este artículo para que lo lean con detenimiento, ya que les será de gran ayuda para aclarar muchos interrogantes que sin lugar a dudas muchos tendrán en sus vidas.
            Les agradezco por su atención y estoy cordial y gratamente a vuestras órdenes para atender cualquier consulta o sugerencia que tuvieran a bien de formular.
            Que Dios ilumine vuestras vidas.
             Raúl.-   

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Agradecemos al Sr. Raúl Sasia, por este aporte.

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