viernes, 27 de junio de 2014

La palabra creadora - por Orión de Panthoseas



LA PALABRA CREADORA
por
Orión de Panthoseas

De todos los instrumentos que el espíritu posee, la mente es el más importante, el especial en la obra de la creación, pues si la laringe espiritualizada y perfecta hablará en el futuro la Palabra Creadora, la mente perfeccionada decidirá lo tocante a la forma particular y volumen de vibraciones, por lo que será sin duda factor determinante. La Imaginación, fuerza preeminentemente de la naturaleza femenina, será la facultad espiritualizada que dirigirá la creación.
La imaginación, por tanto, es algo imprescindible, fundamental. Es ella quien proyecta nuestras casas, nuestros vestidos, nuestros aviones y por completo nuestro futuro. Cualquier perfeccionamiento, tanto en lo físico como en lo espiritual, ha de ser imaginado previamente en cuánto posibilidad para que pueda llegar a convertirse en un objeto real. Si el lector tiene la amabilidad de examinar el diagrama 3, entre las funciones de los diferentes vehículos humanos y las partes de un estereoscopio, la mente corresponde a la lente. Ella equivale al foco mediante el cual las ideas producidas por la imaginación del espíritu se proyectan sobre el universo material. Primeramente son sólo pensamientos-forma (imaginaciones), pero cuando el deseo de realizar las posibilidades imaginadas ha puesto al hombre en acción en el Mundo Físico, entonces se convierten en lo que denominamos “realidades concretas”.
De todas formas, actualmente la mente no se encuentra lo bastante desarrollada aún de manera que pueda permitir dar una imagen cierta y clara de lo que el espíritu imagina., es decir, no está debidamente enfocada, pues proporciona cuadros confusos y borrosos. De ahí las necesidades de la experimentación, pues demostrando los defectos de la primera concepción, conducirá a nuevas imaginaciones e ideas, y ello hasta que la imagen producida por el espíritu en sustancia mental haya cuajado debidamente en sustancia física.
En definitiva, sólo somos capaces de formar en la mente imágenes que tengan relación con la Forma porque la mente humana no se desarrolló hasta el Período Terrestre y, por tanto, se halla ahora en su estadio primero de forma o “mineral”, por lo que en nuestras operaciones nos encontramos limitados a las formas, a los minerales. Por ello, si bien podemos imaginar maneras o medios de trabajar las formas minerales de los tres reinos inferiores, apenas si podemos hacer algo o nada en los cuerpos vivientes. Podemos ciertamente injertar un árbol con una rama viviente, o llevar una parte viviente de un animal al hombre, pero en realidad no es con “la vida” con lo que estamos trabajando sino con la forma únicamente. Esto debe quedar bien grabado, indeleblemente. Crear la vida está más allá del poder del hombre, y así será hasta que su mente no se desarrolle y se convierta en una estructura ciertamente viviente.
En el Período de Júpiter, hasta cierto punto, la mente se vivificará, y el hombre podrá imaginar en ese entonces formas que vivirán y crecerán como las plantas.
En el Período de Venus, una vez que su mente haya adquirido “sentimiento”, podrá crear cosas vivientes y sensibles, además de poseer capacidad para crecer.
Y cuando obtenga la perfección, al final del Período de Vulcano, la mente podrá “imaginar” la creación de criaturas que vivirán y crecerán, sentirán y pensarán.
En concordancia con lo anterior, nuestra humanidad actual tendrá a su cargo la oleada de vida que comenzó su evolución en el Período Terrestre, la que justamente anima ahora a los minerales. En este momento estamos trabajando con ellos por medio de la imaginación y dándoles forma, haciendo con ellos barcos, puentes, ferrocarriles, casas, ordenadores y aviones, además de vehículos espaciales y otros sueños imaginarios.
Ya, en el Período de Júpiter, guiaremos la evolución del reino vegetal, porque lo que, encontrándose ahora en estado mineral, para entonces tendrá una existencia análoga a la de las plantas: Lo haremos de igual modo a como lo hacen en el presente con las plantas los Ángeles. Nuestra mente se habrá desarrollado de tal manera que no sólo tendremos capacidad para imaginar formas, sino que seremos capaces de animarlas dándoles vitalidad.
En el Período de Venus, los minerales de hoy habrán avanzado un paso más, por lo que deberemos dirigir a los animales de ese tiempo, tal a como lo hacen hoy los Arcángeles con los animales presentes, dándoles vitalidad y formas sensibles.
Y ya, en el Período de Vulcano, nuestro privilegio consistirá en proporcionarles una mente germinal, como los Señores de la Mente lo hicieron con nosotros en la Época Atlante. Los minerales de hoy serán la humanidad de dicho período, y nosotros habremos pasado a través de estados análogos a los recorridos por los Ángeles y los Arcángeles y avanzado un poco más, pues alcanzaremos un punto evolutivo superior al de los presentes Señores de la Mente, pues nunca tiene lugar una reproducción exacta en parte alguna, y sí en cambio un perfeccionamiento progresivo debido a los trazos hacia arriba y hacia adelante de la espiral.
El Espíritu Divino absorberá al Espíritu Humano al finalizar el Período de Júpiter, al Espíritu de Vida a la conclusión del Período de Venus, y a la Mente perfeccionada – encerrando todo lo adquirido a lo largo de los siete períodos, a la finalización del Período de Vulcano.
Posteriormente surgirá un largo intervalo de actividad subjetiva, durante el cual los espíritus virginales absorberán todos los frutos del Período Septenario de Manifestación habido. Pasado este intervalo se sumergirán en Dios – de quien vinieron – para re-emerger al alborear otro Gran Día, como otros de sus Gloriosos Colaboradores, pues durante la pasada evolución sus posibilidades latentes habrán sido transmutadas en poderes dinámicos, y habrán adquirido no sólo Poder de Alma sino Mente Creadora como fruto de su peregrinaje a través de la materia. Por tanto, habrán avanzado desde la impotencia a la omnipotencia y de la nesciencia a la omnisciencia.


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Agradecemos al Sr. César Lillo Arellano, por este aporte.

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