domingo, 22 de junio de 2014

La Trinidad y la Música por Orión de Panthoseas




LA TRINIDAD Y LA MÚSICA
por
Orión de Panthoseas

La Trinidad, los tres poderes primarios de dios, se manifiestan claramente en la música, pues ésta se compone también de tres elementos primarios: melodía, armonía y ritmo.
La melodía es una sucesión musical de sonidos percibidos por el oído, el cual está conectado con el cerebro, que es el vehículo físico del pensamiento. El hombre, por consiguiente, mediante la mente o el cuerpo mental, se encuentra capacitado para tomar contacto con la melodía.
La armonía consiste en una mezcla agradable de tonos y está relacionada con los sentimientos y emociones. Los sentimientos y las emociones se expresan por medio del cuerpo de deseos. Por tanto, la armonía puede ejercer efecto tanto sobre el hombre como sobre el animal porque ambos poseen cuerpo de deseos propio. Si no existiese aquella mezcla, aquella combinación de sonidos con una resultante, que es la que percibimos, la música no podría haberse convertido en el mensajero universal del alma.
El ritmo es, por otra parte, un movimiento mesurado y equilibrado que expresa la fuerza de vida, que es la que produce los diversos movimientos físicos. El cuerpo vital absorbe una gran cantidad de fuerza vital (energía solar) la cual es traspasada al cuerpo físico Para conservarlo vivo y en funciones. El ritmo está relacionado de esta forma con el cuerpo vital; las plantas poseen cuerpo vital, por lo cual son sensibles al ritmo. A esto se refiere el aserto de las plantas responden a la música.
La Voluntad, que es la vibración del Padre (involucrando al intelecto y a la razón), unido con el Amor-Sabiduría, vibración de Cristo, produce un tipo de actividad relacionada con el ritmo ponderado, equilibrado y celestial (Actividad) de Dios, poniendo en orden los átomos de nuestro Sistema Solar en la matriz de las diferentes formas preparadas para ellos por el poder de Amor-Sabiduría de su propio Ser.

LA SIGUIENTE AFIRMACIÓN ES DE SUMA IMPORTANCIA: Si se separa la voluntad (Melodía) del Amor (Armonía) y se unen el Amor y la Actividad (Ritmo), al estar estos últimos despojados del poder de la Voluntad (intelecto y razón) el cual era su guía, pueden dar lugar a todo tipo de monstruosidades, que las fuerzas del mal estarían felices de provocar. Incontroladas de esta manera sus actividades malévolas, con el tiempo, y sin lugar a dudas, harían hundirse a cualquier nación. De otra parte, la vibración melódica de Voluntad del Padre, unida a la vibración armónica de Amor de Cristo, tiene el poder de producir la activa vibración rítmica propia de Jehová, la cual no puede ser detenida ni desviada de su objetivo; pues es la misma, idéntica y poderosísima energía en manifestación del Padre de nuestro Sistema Solar, que condujo a ser todo lo que es y tiene el poder de desvanecerlo todo en el caos en cualquier momento que así lo desee. Por tanto, es absolutamente imposible para cualquiera de las creaciones de Dios, desde los más avanzados de sus oleadas de vida hasta los de menos evolución, frustrar con el tiempo la realización de sus planes, porque éstos son tan eternos e inmutables en sus procesos como es el propio Dios, o el UNO, del que todo el universo procede.… porque, los miembros de una oleada de vida determinada, y aún cada uno de sus individuos, pueden rebelarse perfectamente y, durante un lapsus de tiempo, frustrar su propio progreso evolutivo, no obstante la ayuda que están recibiendo por parte de los que son más sabios y han tenido un avance mayor que ellos. En tales casos, los que están a cargo de la evolución, les permiten a veces realizar lo que deseen y hasta destruir sus propios cuerpos físicos debido a su testaruda desobediencia, fruto sin duda de su ignorancia acerca de los beneficios resultantes de la constante administración divina. Ello se hace con el fin de que puedan volver de nuevo a otra encarnación en fecha posterior, bajo mejores influencias y en un medio-ambiente superior también, liberados de todo odio y de todo deseo de destruir a sus hermanos, cambio éste que se lleva a efecto mediante los agentes purificadores de la región purgatorial.

Mediante una comprensión inteligente de las leyes de la Naturaleza y su estricto cumplimiento, la Humanidad conocerá de modo sucesivo la senda del progreso, y se dará cuenta de que, toda desviación del camino recto, actúa como obstáculo y no como ayuda en la consecución final.

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Agradecemos al Sr. César Lillo Arellano, por este aporte

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