miércoles, 16 de julio de 2014

La fe


Muy estimados amigos:
                                       Max Heindel nos decía que la poesía es una expresión de los más íntimos sentimientos del alma y yo comparto plenamente            su expresión, ya que tanto los poetas como los creadores de las grandes obras musicales, son seres que trascienden este plano físico de manifestación y toman contacto con las más elevadas como bellas regiones de los mundos superiores. Por tal motivo los invito a leer esta hermosa poesía, que nos legara nuestra distinguida hermana Lilia Moyano, que es el maravilloso fruto de su inspiración, mientras estuvo con nosotros.



L A    F E

Era una barca muy frágil navegando en un mar tempestuoso a la deriva.
Sacudida en los costados  por un viento feroz que la abatía.
Las olas majestuosas se elevaban golpeando con sus lenguas la escotilla.
Y mecida en medio del oleaje a una cáscara de nuez se parecía.

Miraba sin hablar en la distancia, alguna solución, una salida.
Más me esforzaba yo contra el oleaje, más la furia del viento y la embestida.
Mi fe, solo mi fe que era muy grande, en medio de ese mar me sostenía.
Y yo luchaba en medio de ese oleaje, echando mano a toda mi energía.

De donde saqué fuerzas, no lo supe, porque mi ser ya no me respondía.
Y lanzando mi voz al infinito dije: Señor, con voz desfallecida,
Si está en Tu Voluntad ordena al viento que detenga su marcha desmedida,
Dile al mar que se aquiete en un instante de su feroz e intrépida embestida,
Porque si Tu no vienes en mi ayuda, de seguro mi barca está perdida.

Y la mar se aquietó y cesó el viento en esa noche tempestuosa y fría,
Y la furia del viento convirtiéndose en una suave brisa que corría.
Mi voz enmudeció. No hubo palabras que pudiesen expresar lo que veía,
La más terrible noche, en un instante, convertida en el más hermoso día.

¡Ah, que serenidad, que diáfano, que cielo tan azul y tan perfecto,
Que quietud en la mar, que dulce calma, que armonía, que paz y que silencio¡
Miré a mi alrededor, no había nadie, ni una nube, ni un pájaro en el cielo,
Mi barca y yo y luego nada, nada, en medio de ese quieto mar inmenso.

¿Cómo ha podido suceder, dijo en el fondo del corazón mi voz agradecida,
Que se haya producido este milagro, si mi barca se hallaba ya perdida?
Y entonces de Su Voz oí el acento llegando dulcemente a mis oídos,
Y si en Mi siempre tienes fe, nada está perdido.

ASOCIACION INTERNACIONAL DE CRISTIANOS
MISTICOS MAX HEINDEL
Colombres 2113 – Barrio Lomas de San Martín
5.008 – Córdoba – República Argentina
E-mail: cristianosmisticos@argentina.com

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Agradecemos al Sr. Raúl Sasia, por este aporte.

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