miércoles, 22 de septiembre de 2010

S I N T I E M P O


S I N T I E M P O

Me hinqué a rezar, pero no por mucho tiempo;

Tenía muchas cosas por hacer. Esto no es para mí;

No puedo perder el tiempo. Me tengo que apurar,

Pues muchas cosas hay que terminar...

Y, mientras decía una oración apurada, salí corriendo.

Mi deber cristiano estaba hecho, mi alma podía estar tranquila,
pues el domingo había ido a misa ya.

Durante el día no tuve tiempo de decir
una palabra de alegría.
no tuve tiempo de hablar de Cristo a mi amigo,
pues temía que se riera de mí.

Demasiadas cosas que hacer.

Esa era mi exclamación constante:
no tengo tiempo... No tengo tiempo.

No tengo tiempo para formarme;
no tengo tiempo para darme a los demás,

Y sin darme cuenta se me acabó el tiempo:
y me llegó el tiempo de morir...

Y cuando ante el Señor me presenté,

Él estaba de pie y en su mano tenía un libro,
el libro de la “VIDA”...

Me miró con tristeza y me dijo:

“No puedo encontrar tu nombre”

Alguna vez lo iba a anotar,
pero nunca tuve tiempo.

* * *

465 - JOYAS ESPIRITUALES - 03/01 - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY

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