lunes, 7 de abril de 2014

Amigo Verdadero


AMIGO    VERDADERO

            En una ocasión un judío caminaba solo de Jerusalén a Jericó. Era un lugar desierto, lleno de `piedras y cavernas. Por allí moraban ladrones y malhechores que se dedicaban al asalto de los que transitaban por ese paraje.
            Cuando este judío pasaba por uno de esos lugares solitarios fue asaltado, golpeado y dejado como muerto, sin dinero y sin ropa.
            Herido de aquella manera, el pobre hombre no podía llegar a Jericó, además, no había en las inmediaciones quien lo socorriese.
            Después de algún tiempo, alguien pasó por ahí. Era un sacerdote judío. Lógicamente era de esperar que se detuviese para atender al pobre hombre herido. Más el sacerdote no se aproximó a él. Apenas le dirigió una mirada y continuó su marcha.
            Más tarde pasó un maestro judío llamado levita. Observando al hombre se aproximó para ver que le había ocurrido. Más luego de un momento, parece que se arrepintió de haberlo hecho. ¿Por qué me desvié de mi camino? ¿Por qué habré mirado a ese miserable? Era evidente que el hombre necesitaba ayuda, más él era demasiado orgulloso para ayudarlo. Tal vez el herido fuese un samaritano.
            Los samaritanos y los judíos no tenían buena relación. No se consideraban buenos vecinos, ni se trataban bien los unos a los otros.
            ¿No era imprudente exponerse al peligro para ayudar a un extraño? Ajustando sus vestidos el levita se retiró.
            A continuación se aproximó un hombre montado en un asno. Venía de Samaria; también él avistó al herido, más no pensó en las diferencias que existían entre samaritanos y judíos. El sabía que el pobre hombre necesitaba ayuda en forma imperiosa y se acercó a él.
            El samaritano se quitó su propia túnica y la puso sobre el herido. En seguida le untó sus heridas con aceite.
            Luego, con todo cuidado lo colocó sobre el asno y caminando a su lado se dirigió hacia el hospedaje más próximo.
            Durante toda la noche el buen samaritano cuidó del herido. En la mañana siguiente el aún no estaba en condiciones para marcharse a su casa.
            Al salir, dejó al samaritano diciéndole al dueño del hospedaje que atendiera a su amigo.
            Seamos siempre gratos al buen Dios por todas las cosas y procuremos hacer el bien a todos nuestros hermanos del mundo.-

            Hermoso relato, estimados amigos, que nos habla muy bien acerca del Servicio amoroso, altruista y desinteresado a nuestros hermanos del mundo, que en este caso, el buen samaritano, concretó en favor de un desconocido, impulsado por un auténtico sentido de solidaridad y sentimiento de compasión por un hermano que necesitaba de su ayuda, un verdadero ejemplo para toda la humanidad.

ASOCIACION INTERNACIONAL DE CRISTIANOS
MISTICOS MAX HEINDEL
COLOMBRES 2113 – Bº  LOMAS DE SAN MARTÍN
5.008 – CORDOBA - REPUBLICA ARGENTINA

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Agradecemos al Sr. Raúl Sasia, por este aporte.

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