martes, 17 de febrero de 2015

Lean y encontraran la Luz - Declive de la Iglesia Católica




LEAN Y ENCONTRARAN LA LUZ

DECLIVE DE LA IGLESIA CATÓLICA


 Soy muy respetuoso de las creencias y caminos que los seres humanos escogen para buscar el crecimiento y acercarse y Dios. El que yo he escogido es la búsqueda de la Verdad y del Amor del Creador a través de Jesucristo, el Divino Maestro, el Camino, la Verdad y la Vida, pero apartado de cualquier yugo. Nací en una familia con credo católico y estudié mis primeros años bajo su mirada tutelar y he respetado lo positivo que tiene aunque, como toda organización humana, me entristece saber que se ha estancado y no ha evolucionado en función de los tiempos y que tozudamente mantiene una postura y actitud rígida y nada dinámica acorde con la cinemática de los tiempos actuales, con los avances tecnológicos que entrega día a día el conocimiento y creación humanos y por ende poco a poco se va desvaneciendo su influencia del corazón de los hombres. Su gran declive comenzó desde los años 70 del siglo pasado por errores conceptuales e ignorancia de sus máximas autoridades en Roma y han seguido produciendo resbalones terribles, cuyas consecuencias ya se están evidenciando en la época actual ante la separación de innumerables e insatisfechos fieles y el mínimo ingreso de otros, ya sea como creyentes o como seminaristas o estudiosos de la catequesis católica. Fue a partir de 1960, que el cardenal Giovanni Battista Montini, luego Papa por Pablo VI, se inicia la eliminación de las misas tridentinas, destruyendo la sacralidad del rito católico. Crean el Novus Ordo Missae o nueva Misa que deja de ser un ordo católico con la carga y atracción mística y que tenía cuando se la oficiaba en latín, so pretexto de que esa es una lengua muerta y que nadie la entendía. Tamaño error. Y se transformó en un Misal arreglado en función de lo que Martín Lutero había sugerido, pues él razonaba así: “¡Destruid la Misa y habréis acabado con Papado!” Y en efecto, se cortó la espiritualización de los fieles con una liturgia desnuda del ritual en latín y se convirtió en una especie de asamblea protestante, carente de verdadera espiritualidad y verdad mística, que únicamente influencia en el cuerpo emocional de los asistentes. Estamos a pocos días de la recordación de que el Papa Paulo VI haya oficializado la eliminación del ritual en latín de la Misa, lo que ocurrió el 22 de Marzo de 1970, causando la apostasía de muchos sacerdotes y la deserción de una miríada de seguidores de la religión católica. Éste es uno de los tantos deslices que se han cometido. Muchos otros, como la corrupción del malentendido celibato de los curas y las prácticas de pederastia comunes a muchos de sus miembros, ni siquiera merecen la pena ahondar aquí. Me asombra la obstinación de los jerarcas de la iglesia católica en tratar de mantener en la ignorancia a sus seguidores y la desviada noción de que el conocimiento y la verdad menoscabarían su poder y el dominio en la conciencia de sus seguidores. Aquello fue con seguridad posible en épocas pasadas y el temor, la superstición y la imposición por la fuerza fueron armas eficaces para maniatar a una masa ignara, como ocurrió a lo largo de la sangrienta historia en la que la iglesia fue su protagonista. Hechos y verdades tan evidentes como las leyes de la Consecuencia y el Renacimiento, que se encuentran insertas en la misma Biblia, no pueden seguir siendo soslayados. Hay tantas muestras de aquello, por dar un ejemplo de lo primero, cuando Cristo dijo que el hombre siembra lo que cosecha y de lo segundo, en San Mateo 11:14, cuando Él preguntó a sus discípulos “¿Quién creen que soy yo? Y ellos contestaron: algunos creen que eres Juan el Bautista, otros dicen que Elías y otros que Jeremías o uno de los profetas.” Es digno de notarse que el Cristo no los contradijo en absoluto, aunque era un Instructor y si sus discípulos hubieran tenido una idea errónea sobre la doctrina del renacimiento, es seguro que los hubiera corregido. Sin embargo y más bien lo enseñó, directamente, según se colige del pasaje bíblico citado. Estas importantísimas doctrinas, antes escondidas pero ahora necesarias más que nunca para contrarrestar el mal presente y explicar muchos misterios que, por no ser comprendidos o develados son desconocidos y así se incentiva el utilitarismo, son sistemáticamente ocultadas y tildadas por la iglesia católica y otras sectas, de creencias satánicas. Creo hondamente, como estudiante de la Filosofía Rosacruz de Max Heindel, una organización fraterna de cristianos místicos en la cual sus miembros sinceros intentamos practicar día a día la verdadera doctrina del cristianismo, que de no producirse una real y profunda reforma en las intenciones y propósitos de la iglesia católica, ésta desaparecerá muy pronto. Su rigidez conceptual y doctrinaria y la serie de dogmas y preceptos equivocados mantenidos por siglos en base a solamente la fe, cuyo sostén y vigencia ya no resisten el menor análisis si utilizamos la razón y la lógica, contribuirán más bien a lo que en efecto muchos tememos se está agudizando, cual es la influencia e imperio nocivos de exóticas creencias de descalificados y falsos predicadores y profetas de la divinidad y mercaderes de mundos fantasiosos, e irónicamente ayudan a la conquista creciente del mal a través de la materialismo y el egoísmo a ultranza y como forma de vida. Las religiones fueron dadas a la humanidad por las Jerarquías Celestes en función de lo que cada pueblo necesitaba para su desenvolvimiento y según su desarrollo evolutivo. La religión cristiana es la más avanzada y universal, a pesar de que todavía las elevadas enseñanzas dadas por el Divino Maestro, sobre todo aquellas del Sermón de la Montaña no ha sido comprendidas y peor practicadas. Sin embargo, creo firmemente en el triunfo del Amor divino y en el destino sideral que a los seres humanos nos espera y al que aspiramos por derecho y por nuestro origen divino. El mal es bien en formación y por lo tanto creo en la tolerancia y en que la Verdad, sello de la Divinidad, es eterna al igual que nuestra investigación de ella. De tal suerte que cualquier opinión y pensamiento atrabiliario en contra de otras creencias, equivocadas o no, irrespetan el libre albedrío y el derecho inalienable de los hombres a decidir su destino y por lo tanto pongo reparo y distancia con ellos.


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