viernes, 23 de mayo de 2014

La música y la perfección humana


LA MUSICA Y LA PERFECCION HUMANA

            La belleza, esa perfección que nos proporciona la combinación armónica de varios elementos de unidad, será, en la venidera civilización, una de las notas claves. El hombre adorará a Dios lo mismo en la santidad de la belleza, que en lo bello de lo Santo.
            El objeto principal del arte es el expresar la verdad y la belleza que el alma humana requiere.  La pintura, escultura, arquitectura, poesía y música han estado en un tiempo u otro, como hechos históricos, íntimamente asociados a la religión, puesto que tienen el poder de iluminar y despertar en nosotros la conciencia de lo bello, de la ley y del orden, esencial a todo desarrollo espiritual. Vivimos tan sumergidos en la vida cotidiana, que no hallamos tiempo suficiente para dedicarlo a la cultura; de manera que, para la mayor parte de nosotros, nuestro poder responsivo está en exceso limitado o no ha sido desarrollado lo suficiente en los campos literarios y pictóricos, para que podamos apreciar su verdadera belleza.
            La música en cambio, es una excepción por ser la base del arte cultural que haya sido universalmente comprendido. No es menester conocer la música de un modo técnico para responder a ella, pues la música es el lenguaje universal.
            La edad, nacionalidad, casta, condición o desarrollo no son cosas que pueden impedir al hombre el goce del más simple de los medios que emplea la belleza para hablarnos.
            La música es el arte de sentir y de pensar en sonidos de suerte que el oír música puede ser un estímulo a la vez intelectual y emocional. Ocurre en forma frecuente que las multitudes oyen ritmos y melodías que no exigen ni dicen nada a sus respectivas facultades mentales. Muchas veces, el alterado estado de conciencia resultante, es en la actualidad por demás perjudicial, muy especialmente para nuestros jóvenes adolescentes.
            En verdad, según nuestra apreciación individual, es siempre importante guiarse en forma principal por nuestros estados evolutivos, espirituales y también emocionales.
            El tambor y otros instrumentos de percusión, que proporcionan un método fácil para la expresión, fueron los primeros en aparecer entre los hombres primitivos, siendo el ritmo lo esencial. El ritmo apela a la naturaleza física, es movimiento proporcional y acentuado; el movimiento despierta el movimiento bajo la gran ley de simpatía vibratoria, que es casi sexual.
              Le repetición de sonidos similares a intervalos determinados, concuerda con el movimiento de nuestras naturalezas animales, por lo cual, el rítmico batir de los tambores o la sincopa de la música bailable, afectan a las pulsaciones del corazón, de manera tal, que todos aquellos que están prontos a responder, se alegran y regocijan. Este tipo ha servido en todas partes y en todas las épocas como excitantes de las pasiones.
            La música marcial despierta el espíritu de osadía que lo ha capacitado al hombre para realizar grandes proezas, incitan a la guerra, a la pelea, como así mismo al  patriotismo o nacionalismo.
            La música del orden artístico más alto se manifiesta con el principio armonioso. Este tipo opera no solo sobre las más altas emociones, sino también sobre el intelecto que alberga expresiones espirituales de alto nivel evolucionado hacia la belleza, la bondad y el amor. Es la armonía de la “bella música” que estimula en el hombre la belleza de la vida, en todos los aspectos donde lo bello se repite y hace vibrar al alma, es el ideal del hombre que espera todo lo mejor del mundo en que vivimos        
Escuchar una gran sinfonía, proporciona una energía real, mental, sentimental, los que unidos llegan al espíritu inmortal en nosotros. Oyendo las composiciones de los artistas más destacados, se goza de una Música Divinizada, que prácticamente se puede decir que nos eleva a los Reinos Místicos y Espirituales donde el Ego, el Yo Superior, tiene su verdadero mundo.
            La Gran Música no requiere solamente compositores que hayan penetrado en las alturas de la intuición, donde el alma elevada vibra parta componer, sino que también es necesario que haya artistas creadores de primera categoría que la interpreten.
            En síntesis, la Gran Música nos eleva siempre hacia lo Divino, lo Inmortal y lo Eterno.-

            Apreciados amigos, me pareció oportuno compartir con ustedes este gran escrito extraído de la Revista  JOYAS ESPIRITUALES del Paraguay, que nos habla acerca de la música elevada, también muy bien llamada MUSICA DE ARTE MAYOR, que está por encima de todas las artes y que todos debiéramos dedicar algún tiempo cada día para oír algunas de las obras de los Grandes Genios tales, como Mozart, Beethoven, Bach, Wagner y otros maravillosos compositores que nos legaron sus grandiosas obras, a veces con grandes sacrificios.
            Está comprobado también que esta música tiene propiedades curativas, ya que actúa armonizando nuestros vehículos físico, vital, de deseos y mental.
            Muchas gracias por dedicar vuestra atención a este escrito tan importante relacionado con la más sublime de las artes.-

ASOCIACION INTERNACIONAL DE CRISTIANOS
MISTICOS MAX HEINDEL
Colombres 2113 – Bº Lomas de San Martín
5.008 – Córdoba – República Argentina
E-mail: cristianosmisticos@argentina.com

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Agradecemos al Sr. Raúl Sasia, por este aporte

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