lunes, 25 de octubre de 2010

LA PAZ DE CRISTO Y LA PAZ DEL MUNDO



LA PAZ DE CRISTO Y LA PAZ DEL MUNDO

Es indispensable no confundir la paz del mundo con la paz de Cristo.

La calma en los planos inferiores de la vida puede no pasar de ser
estacionamiento.

La serenidad de las esferas más altas, significa trabajo divino, camino
de luz inmortal.

El mundo consigue proporcionar muchos acuerdos y arreglos, pero
solamente el señor puede otorgar al espíritu la paz verdadera.

En el mundo, la paz de las naciones representa casi siempre el silencio
provisorio de las bayonetas.

La de los ricos y los hastiados es la pereza improductiva.

La de los rebeldes es la desesperación y la violencia.

La de los ociosos es la fuga de las obligaciones.

La de los arbitrarios es la satisfacción de los propios caprichos.

La de los vanidosos, el aplauso.

La de los vengativos es la destrucción de sus adversarios.

La de los malos es la victoria de la crueldad.

La de los que se aferren a sensaciones de bajo tenor es el vicio.

La de los glotones es el festín opulento del estómago.

Hay muchos impíos, calumniadores, criminales y malvados que disfrutan
de la paz del mundo, se sienten triunfantes, venturosos, dominadores
del siglo.

La paz del mundo puede ser, muchas veces, el sueño enfermizo del alma.

Busca entonces, aquella paz del señor, paz que excede el entendimiento
porque nace y se cultiva puertas adentro del propio espíritu, en el campo
de la conciencia y en el santuario del corazón.

“Mi paz os dejo, mi paz os doy, mas no os la doy como el mundo os la
da”. Jesús.-

* * *

468 - JOYAS ESPIRITUALES - 06/01 - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY

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