martes, 19 de octubre de 2010

VERDADES QUE DUELEN - Felix Tolosa Bosh




VERDADES QUE DUELEN
Felix Tolosa Bosh


En el número 74 del mes de Octubre de 1968, de “Joyas Espirituales”,
apareció un trabajo cuyo maravilloso contenido parece no haber sido leído
por nadie. Se titula “QUIEN SIEMBRA RECOGE” y comienza así: “Lamentablemente
nuestras oraciones por la paz, no han tenido el resultado que hubiéramos
deseado”. Y en párrafo siguiente agrega: “Lo que está sucediendo
es realmente espantoso y sin duda es el principio del fin. Las características
mundiales lo demuestran y ya el pronóstico estaba hecho. Si se cumple el
principio de que “QUIEN SIEMBRA RECOGE”, estamos recogiendo el fruto
de la siembra de siglos pasados”.

Desde que se escribieron esos párrafos a la fecha, la situación de
los pueblos del mundo ha empeorado en forma tan alarmante, que nos resistimos
a aceptar como real lo que estamos viendo. Todos los pueblos del
mundo tienen sus gobernantes, sus instituciones y sus leyes. Todos los gobernantes
del mundo occidental hablan a sus pueblos de justicia y de paz, y
salvo pocas excepciones, todos han adoptado oficialmente la religión Cristiana,
que precisamente es Paz y Justicia. Los hechos están demostrando que
tal adopción no ha sido más que la máscara que les ha servido y les sirva
para ocultar sus fines y engañar a los pueblos. La prueba de esta dolorosa
verdad es que después de DOS MIL AÑOS de civilización cristiana, existen
gobernantes de pueblos que, para demostrar el grado de “cultura” que han
alcanzado, contribuyen a sembrar la muerte y derramar la sangre de otros
pueblos que, como ellos, tienen derecho a vivir. Las masacres de Vietnam y
de Irlanda en la actualidad, son dispuestas por seres humanos que parecen
ignorar que los que mueren en la batalla despedazados por la metralla, también
son seres humanos. No puede haber pretextos, sean de orden político,
social, religioso o racial que justifiquen un crimen -propio de trogloditas- con el
atenuante para estos que no fueron a la escuela ni conocido la religión cristiana.

Hemos llegado al siglo XX y estamos recogiendo el fruto de lo sembrado
por pasadas generaciones, fruto envenenado que ha contaminado no la tierra
sino las almas de las clases llamadas “privilegiadas” y en forma muy
especial la de los gobernantes de cada país “civilizado” del mundo; y por eso
vemos centenares de miles de niños descalzos y hambrientos; millares de
hogares sin pan en sus mesas; millares de hombres desocupados en países
cuyas fértiles tierras están esperando brazos que las trabajen; y como broche
de oro, niños de ambos sexos en edad escolar, que haraposos y sucios
andan por las adyacencias de las ferias ofreciendo cualquier mercancía por
unas monedas en países cuyas “cristianas y humanas leyes” establecen que
la instrucción es “obligatoria y gratuita”...

Esos niños que sufren la nefasta influencia de un medio social
que ellos no han contribuido a formar, un día serán hombres ... y entonces?

No nos engañemos ni permitamos que se nos siga engañando: los conductores
de pueblos no pueden ignorar que aquellos niños han llegado a hombres
con la mente siniestramente ensombrecida por el recuerdo imborrable
de los días vividos en su infancia y que sus corazones, solo podrán abrigar
sentimientos destructivos y brutal hacia todo lo que signifique autoridad. Ellos
ven que sus conductores y el incontable número de funcionarios de toda
categoría, que perciben elevados sueldos para administrar justicia y EDUCAR
al pueblo, viven en la opulencia ... y hablan con indignante desenfado de
Paz Social, de justicia y de orden, sin darse por enterados del vergonzoso
desorden reinante en todas partes y en todas las esferas, producido por la
inconcebible inconducta y afán de lucro de quienes tienen la responsabilidad
de conducir a los pueblos por la senda del trabajo, que es PROGRESO, de
la fraternidad y Cristiana comprensión, que es la PAZ.

AMIGO que lees estas líneas: puedes tú ser cristiano, espiritualista
o materialista; puedes creer en Dios o ser ateo; puedes ser de cualquier
raza; todo ello no te impide pensar que antes que todo y por encima de todo,
eres HUMANO y cualquiera sea tu condición y situación en el mundo, tu vida
es tan sagrada como la del último y más pequeño de tus semejantes.

Medita en ello cuando trabajes, cuando descanses, cuando contemples
enternecido el sueño de tus hijos; cuando lo sientas reír y cuando los
veas llorar ...

Desde ya te digo que entonces comprenderás la tremenda verdad
que gritan mis palabras.

* * *

468 - JOYAS ESPIRITUALES - 06/01 - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY

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