miércoles, 10 de noviembre de 2010

EL AUTOCONOCIMIENTO ( III )



“Preguntas que cuáles son nuestras doctrinas. No
proclamamos ninguna porque cualquiera que proclamáramos
sería para ti una opinión dudosa, mientras no te conozcas
interiormente. Ese conocimiento lo has de lograr por la
instrucción interna que debe ir desarrollándose dentro de ti
mismo”.

(VII Carta de los Maestros Rosacruces)





EL AUTOCONOCIMIENTO ( III )

En la modesta labor que
estamos llevando a cabo
sobre el Autoconocimiento
han sido tomadas
como referencia las
“Cartas Rosacruces”
publicadas oportunamente
en “Rays from the
Rose Cross” (Rayos de la
Rosacruz”) según la traducción
castellana adoptada por Editorial Kier S.A. Se ha considerado, por
supuesto, el alto valor de lo expresado por los Hermanos Mayores que
instruyeron a Max Heindel para que llevara a cabo la meritoria labor que todos
admiramos. En la Carta Nº VII se hace mención con énfasis al autoconocimiento
como requisito fundamental para avanzar en el sendero espiritual, al decirse que
la introversión o “la instrucción interna debe ir desarrollándose dentro de ti
mismo”. Por supuesto que esto no es fácil de llevar a cabo máxime cuando la
propensión general es acopiar conocimientos o informaciones, de cualquier tipo
que fueren, que a veces se sobrevaloran porque sus alcances son muy limitados
humanísticamente; o a veces se suele dejar tranquilamente transcurrir los días
que es lo mismo que “no emplear sabiamente el tiempo”.

Sin embargo los Hermanos Mayores insisten reiteradamente en que “el más
importante consejo que hemos de darte es: aprende a conocer tu propio yo”. El
fluir de nuestro presente y la programación de nuestro futuro con sus alegrías,
goces, éxitos y fracasos dependen de la calidad de nuestro pensar y sentir. De
ahí la trascendencia del autoconocimiento del cual depende nuestro Destino.

¿EN QUÉ CONSISTE EL AUTOCONOCIMIENTO?

Por supuesto que no se trata de mirarse dentro uno mismo con la esperanza de
encontrar una vaga imagen de la propia violencia, para citar sólo un ejemplo. El
hecho de ser violento queda demostrado cuando en el juego de las relaciones
ejecutamos hechos poco amistosos a los cuales a menudo no se los detecta por
falta de interés o de atención.

Cuando conducimos un automóvil y nos cuidamos de no efectuar una maniobra
imprudente para evitar accidentes actuamos con un saludable estado de
atención. Viviendo de la misma manera, tendremos la certeza de saber lo que
realmente somos, con total claridad, en lugar de caer en el autoengaño de que
somos bondadosos, equilibrados y sensatos mientras pensamos que los demás
son los que están necesitando cambiar su forma de ser. El vivir en estado de
atención no implica el peligro de caer en una manía sino que equivale a llevar
una vida de natural vigilancia interior. Los instructores que han visitado la Tierra
no cesaron de proclamar reiteradamente esas verdades y el mismo Cristo-Jesús
relató valiosas parábolas para que reflexionemos y cambiemos intelectual y
emotivamente. La observación de lo que ocurre fuera de cada uno es también
altamente valiosa porque cuando estamos frente a un interlocutor si lo
observamos y escuchamos con suma atención podremos interpretar o conocer
algo más de lo que posiblemente él nos pueda o quiera expresarnos.



VALIOSO MECANÍSMO DEL AUTOCONOCIMIENTO

La observación silenciosa y profunda de nuestro accionar, frente a las
situaciones que la vida presenta, nos permite tomar conciencia de la calidad de
nuestro mundo interior produciendo un cambio insensible e involuntario. Lo
mismo ocurre cuando reemplazamos un sistema de comidas y de costumbres
malsanas porque la adopción de una vida sana, de acuerdo a leyes naturales, va
generando un bienestar interno de natural y espontanea renovación.

Profundizando más en el tema podemos decir que si somos violentos no
debemos tratar de ser “no violentos” porque lo correcto es ver fehacientemente
como actúa en nosotros la violencia. A ésta no se la puede tapar sino que lo
correcto es ver con total claridad cómo está actuando en nosotros ya que está
radicada profundamente en nuestro inconsciente lista para volver a surgir ante la
correspondiente provocación venciendo la presión a que estaba sometida. En la
observación silenciosa interviene, como decíamos en Autoconocimiento (II), la
mente abstracta que puede producir un cambio profundo y duradero dentro de
nuestro ser. Lo importante es que comience a funcionar la mente abstracta lo cual
puede conseguirse progresivamente escuchando con la mayor frecuencia música
clásica y entrando en asiduo contacto con la naturaleza en todas sus
manifestaciones. Son las vías naturales para despertar la sensibilidad que todos
llevamos en potencia. El hecho de darse plena cuenta de lo que está ocurriendo
genera una pausa y un silencio interior que son creadores de una saludable
renovación, lo cual es el principio de un real y significativo cambio interno.

Esta temática debe ser abordada comenzándose a observar muy atentamente
los hechos más simples en los cuales intervenimos, cuales son los que vivimos
junto a nuestros familiares, amigos o compañeros de trabajo, en realidad
podríamos decir con todo lo que entra en nuestro diario contacto. Para llegar lejos
hay que comenzar muy cerca.

Nota: Los que deseen expresar sus opiniones sobre estos escritos pueden
hacerlo dirigiéndose al correo electrónico que figura al pié y gustosamente se
hará referencia a ellos. Se volverá dentro de tres semanas.


Pedro S. Tavacca
(tavacca.pedro@gmail.com)

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