martes, 21 de octubre de 2014

El emblema Rosacruz




EL   EMBLEMA   ROSACRUZ

            “Los símbolos divinos que han sido dados a la humanidad de tiempo en tiempo, hablan a ese tribunal de la verdad que está dentro de nuestros corazones y despiertan nuestra conciencia a ideas divinas enteramente más allá de la palabras. Por lo tanto, el simbolismo, que ha jugado una parte tan importante en nuestra evolución pasada, es todavía una necesidad primordial para nuestro desarrollo espiritual, de aquí la conveniencia de estudiarlo con nuestros intelectos y nuestros corazones.”       Max Heindel

            El Emblema de la Fraternidad Rosacruz es uno de estos símbolos. Desde el tiempo de Cristo, la verdadera Escuela de Misterios Occidental, la de los Rosacruces, ha tenido como emblema las rosas rojas, que es una representación del cuerpo de deseos purificado y sobre la cruz, indicando a la materialidad, la estrella dorada de cinco puntas, indica que el Cristo nace dentro nuestro y las cinco puntas que señalan al corazón y los cuatro miembros, todo sobre el fondo azul que es el color del Padre.
            En la forma que se la representa, con una rosa única de color blanco en el centro, simboliza al interno Espíritu Humano, irradiando de si mismo los cuatro vehículos: los cuerpos denso, vital y de deseos, más el eslabón de la mente.
            Observando el Emblema, vemos al madero inferior de la cruz, que simboliza la materia e indica a la planta con sus raíces en la tierra. Los Espíritus Grupos de las plantas emanan desde el centro de la tierra corrientes en todas direcciones que pasan por las plantas y árboles.
            El madero superior de la cruz representa al hombre, siendo una planta invertida y a diferencia de la planta que toma su alimento a través de la raíz, el hombre lo toma a través de la cabeza. La más elevada influencia espiritual le viene al hombre del Sol, yendo de la cabeza a los pies
El animal está simbolizado por el madero horizontal de la cruz, por lo que está entre la planta y el hombre, de su espina dorsal horizontal pasan las corrientes del Espíritu Grupo animal a cada especie, las que circunvalan la Tierra.
            El reino mineral no está representado, ya que no tiene cuerpo vital individual.
             Las siete rosas rojas que adornan nuestro Emblema y la estrella radiante de cinco puntas, representan a las doce Grandes Jerarquías Creadoras que nos han ayudado a evolucionar, de ellas, tres clases trabajan con el hombre y están indicadas por las tres puntas de la estrella que se dirigen hacia arriba. Dos más de estas Jerarquías están a punto de liberarse, estando representadas por las dos puntas de la estrella que irradian hacia abajo desde el centro.
            Las siete rosas nos revelan también el hecho de que aún hay siete Grandes Jerarquías muy activas en el desarrollo de la humanidad y todo el Emblema es un símbolo de Dios en manifestación.
            El color rojo de las rosas en la guirnalda, nos indican las actividades del Espíritu Santo de Dios en la Naturaleza y también estas siete rosas tienen correlación con las glándulas endocrinas, muy conectadas con el desarrollo oculto de la humanidad.
            Como aspirantes espirituales, recibimos de nuestro Emblema el alto y gran ideal de tratar de lograr que las rosas florezcan sobre nuestra cruz, esto es, desarrollar los poderes latentes del triple Espíritu, por medio de las activas experiencias recogidas en este mundo material en que todos vivimos.
            El ferviente anhelo de nuestra aspiración espiritual en el Sendero del Logro está simbolizado por la rosa blanca del Emblema, que representa al Auxiliar Invisible, purificado y libre de todo deseo personal. En nuestra tarea diaria que nos esforzamos en conformarnos al Plan Divino, estamos construyendo el Cuerpo Celestial de Luz que nos permite funcionar como Auxiliares Invisibles.
            Es bueno que meditemos sobre nuestro Emblema, que nos permite elevar nuestra conciencia mediante la contemplación de los grandes ideales puestos ante nosotros en este místico símbolo. Así el Tribunal de la verdad se establecerá dentro de nosotros y día tras día desarrollaremos la conciencia de la grandeza del Plan de Dios y de Su Amor por nosotros.-                


Agradecemos al Sr. Raúl Sasia, por este artículo.


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