viernes, 20 de marzo de 2015

¿Quién soy YO?



¿QUIÉN SOY YO?
(Teresa Tío Batllori.- La Cañada.- Valencia)
 
            ¿Soy  ese  ser,  amable  y  bondadoso,  que  ama  a  sus  enemigos,  ofrece  la  otra mejilla,  escribe  cosas  bellas…?  ¿o  soy  ese  otro  ser,  despreciable,  celoso,  vanidoso, rencoroso…?  o  soy,  simplemente,  quien  observa  todos  esos  distintos  estados  que ocurren dentro de mí?
            Sin  duda  que  soy  quien  observa  todo  y  tiene  la  capacidad  de  elegir,  ante cualquier  provocación  externa,  qué  camino  seguir.  Soy  yo  quien  elijo  ofrecer  mis vehículos a las fuerzas buenas y constructoras o a las malas y destructoras.
            Y, si no soy yo quien hace todo lo bueno que sale de mí, ¿por qué vanagloriarme de ello o sentirme orgullosa, si todo el mérito es de las fuerzas positivas que han tenido el detalle de usarme en beneficio de la Humanidad?
            Y,  si  tampoco  soy  aquél  que  hace  todo  lo  malo  que  sale  de  mí,  ¿por  qué despreciarme  y  deprimirme  y  tenerme  en  menos  que  nadie,  si  fueron  las  fuerzas 
negativas las que usaron mis instrumentos para hacer un daño a la Humanidad?
            En mí, pues, únicamente está la capacidad de elegir servir siempre a las fuerzas positivas y usar cuantos métodos y medios tenga a mi alcance para conseguirlo. Ése es mi verdadero trabajo. Todo lo demás se realiza por sí solo.
            Y, por la misma regla de tres, ¿por qué he de admirar, venerar y tener en más que a mí misma a quien es capaz de expresar algunas de las cualidades divinas, si no es suyo el  mérito,  sino de la Divinidad que ha tenido a bien tomarlo  como instrumento? Así  pues,, si  he  de venerarlo,  veneraré al  Dios  que en  él  mora  y,  si he  de  admirarlo, admiraré su capacidad para elegir siempre el camino correcto.
            Y, por igual motivo,  ¿por qué he de despreciar  y tener en menos a quien, por descuido, ignorancia, etc. ha dejado que fuerzas negativas se apoderen de él y lo usen en 
detrimento de la Humanidad? ¿No será mejor que, en vez de despreciarlo, le ayude con mis oraciones a encontrar y elegir el verdadero camino?
            Y, practicar todo eso que acabo de decir, ¿no es cumplir con el mandamiento de Cristo de “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a mí mismo”?
 
 Boletín Rosacruz , Nº 39 AÑO 2.001 - SEGUNDO TRIMESTRE 
(Abril - Junio) Fraternidad Rosacruz Max Heindel de Madrid

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