lunes, 19 de julio de 2010

Apocalipsis II “Isla de Patmos - L o s S í m b o l o s B í b l i c o s a l a Luz d e l a F i l o s o f í a R o s a c r u z



L o s S í m b o l o s B í b l i c o s a l a Luz
d e l a F i l o s o f í a R o s a c r u z

Traducido de la revista Correio Rosacruz del
Centro Fraternal Rosacruz de Río de Janeiro - Brasil

Apocalipsis II
“IsladePatmos”


“Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación,
en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada
Patmos, por causa de la palabra de Dios, y el testimonio de Jesucristo.
Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí,
una gran voz, como de trompeta,
Que decía: “Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe
en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en
Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo,Tiátira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.”
Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, ví
siete candeleros de oro,
Y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del
Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido
por el pecho con un cinto de oro.
Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como
nieve; sus ojos como llama de fuego
Y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en
un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.
Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada
aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece
en su fuerza.”
Apocalipsis, 1:9-16

Al decir San Juan que “estaba en la isla de Patmos”, da la pauta
de la naturaleza de su visión. La palabra Patmos, en el sentido
esotérico, en aquella época oculta, significa Iluminación.

En tiempos anteriores a la Era Cristiana, la expresión “isla de
Patmos”, era una referencia a la Iniciación. Por su alto desenvolvimiento
en el Camino iniciático, “el Discípulo amado” recibió una iluminación
extra-superior. Encontróse en plena Luz Espiritual, esto es,
en el estado de superconciencia necesario para ver en los Reinos
Superiores y en ellos actuar en sus vehículos invisibles.
Cuando estudiamos la Revelación, encontramos como una de
sus caraterísticas más notables el místico número siete. San Juan
tuvo siete visiones, de las cuales recibió también siete mensajes dirigidos
a las Iglesias: hay siete Angeles delante del Trono, así como
existían siete lámparas de fuego y siete trompetas; están los siete
candelabros, los siete sellos del “libro” y los siete Tronos.

El significado para este uso del número siete, es explicado por la
ciencia esotérica u oculta. Ella enseña que el ser humano es séptuple: es
un Espíritu triple, que posee un triple cuerpo y el eslabón de la mente.
En los cuerpos del hombre, hay siete centros espirituales que,
una vez despertados y desarrollados, expresan los poderes espirituales
del Espíritu Interno.

Siendo el hombre séptuplo, y, además, siendo él una unidad de
este particular campo evolutivo al cual San Juan se refiere en su mensaje,
lógicamente es de suponerse que ese mensaje que será escrito
y enviado por San Juan a las “siete iglesias”, encierre informaciones
referentes al propio hombre.

En otras palabras: las “siete iglesias”, son una expresión usada
en sentido simbólico para referirse a los siete centros espirituales
del hombre, que tienen que ser desarrollados a través del proceso
evolutivo. Cada ser humano es un Dios en formación y eventualmente
alcanzará su divino e inmortal destino.

La descripción de UNO que hablaba a San Juan “con gran voz,
como de trompeta”, sugiere un Gran Ser de la oleada de vida
Arcangélica. Las tremendas vibraciones emanadas de tan exaltado
Ser constituyen, indudablemente, “un ropaje que le llegaba hasta
los pies”. Observemos que sus cabellos eran “blancos como lana,
como nieve”, y sus ojos “como llama de fuego”; esto indica la pureza
y el Poder Espiritual de tan glorioso y exaltadísimo Ser.

La “espada aguja de dos filos” encierra el simbolismo del poder
positivo y negativo del Espíritu, en el desarrollo de su libre albedrío
para la creación de su epigénesis y la elevación de la misma al más
alto grado.

“LOS HIJOS DE DIOS”

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos hijos
de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a El”

San Juan Primera Epístola 3:1

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453 - JOYAS ESPIRITUALES - 03/00 - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY

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