miércoles, 21 de julio de 2010

Meditación Recopilaciones por José Ocampos



Meditación

Recopilaciones por José Ocampos


Los grandes investigadores señalan que los que meditan envejecen
más lentamente que los que no lo hacen. Claro que también se conocen
casos de personas que meditan en vano, pues no les sirve de nada.

La historia revela que la meditación era considerada como una sutil
búsqueda de un algo superior practicada preferentemente por ciertos grupos
no muy creyentes. Hoy eso ha cambiado y numerosos científicos
aseguran que meditar dos veces al día por espacio a diez minutos cada
vez, puede retrasar el proceso de envejecimiento del organismo.

Otros pensadores señalan: Si se medita con regularidad no sólo nuestro
aspecto será más juvenil, sino que también seremos psíquicamente
más jóvenes. Esto de meditar no requiere mayor sacrificio y nos da la
oportunidad de conservarnos siempre en plena primavera, aunque no se
haga ejercicios físicos obligados y sudorosos.

Algunos se preguntan sobre qué tema se puede meditar: del tiempo
que no se aprovecha, el paisaje, la alegría, la fe, el optimismo.

El gran beneficio que se obtiene con la meditación: prevenir enfermedades,
reducir el stress, el retraso del envejecimiento, mantener la emoción
de seguir viviendo, evitar la oxidación de la mente, controlar el esfuerzo
mental.

San Ignacio de Loyola, Fundador de la Orden Jesuita dijo que: una
hora de meditación diaria le reveló más verdades acerca de las cosas
celestiales que cuanto hubieran podido enseñarle todas las doctrinas y
teologías puestos juntos.
La lectura, la televisión, la radio nos proporcionan información y nos sugieren
ideas, pero es la meditación la que nos permite formar nuestros juicios.

Ud. debe saber que: Estudio y Meditación conducen al saber, al poder
y a la plenitud del vivir; en cambio, el alcoholismo, y las drogas llevan a la
cárcel, al hospital o al manicomio.

Firme es el hombre que sabe corregir sus juicios, reflexionando y meditando
sobre la experiencia propia o la ajena; voluble, el que sigue las últimas
opiniones que escucha o acepta por temor las que los otros le imponen.

Firmeza es virilidad lúcida, distinta de la ciega testarudez. Tan grande
es la excelencia del que sabe querer porque ha pensado como pequeña la
miseria del que se abstiene en mantener decisiones no pensadas.

El joven que piensa, medita y trabaja, que sueña y ama; el joven que
quiere honrar su juventud, que nunca desea lo que sólo puede obtener
del favor, que anhela con firmeza todo lo que pueda realizar con su propio
esfuerzo, es digno de aplauso.

La juventud se mide por el inquieto afán de renovarse, por el deseo de
emprender obras dignas luego de paciente meditación, por la incesante
floración de ensueños capaces de embellecer la vida. Joven es el que
siente dentro de sí su propio destino, que sabe pensarlo contra la resistencia
ajena, quien puede sostenerlo contra los intereses cerrados. Sin
ideales y serena meditación, no puede haber iniciativa.

Los mansos y los débiles, por falta de confianza y meditación en sus
propias fuerzas, entregan su destino a la capacidad de los demás.

Grandes naciones son aquellas cuyos ciudadanos meditan, reflexionan,
tienen el hábito de la iniciativa libre, ellos crean para los demás vida,
cultura y riqueza en vez de envilecerse en el parasitismo social.

El hábito de confiar en la propia iniciativa, luego de una serena y reflexiva
meditación, es segura escuela de hombría despertando el sentimiento
de la responsabilidad. El hombre digno piensa, quiere y hace. Si triunfa, no
achica su ventura pensando que le debe a otros. Si fracasa, acepta serenamente
el resultado de sus errores y le queda como una rica experiencia.

Realizando con cariño los más sencillos menesteres luego de haber
meditado serena y pacientemente, podrán tener un contenido de
ciencia o de arte.

Lo que es hoy castigo, pudiera mañana convertirse en deleite; bastará
saber que mientras uno trabaja para todos, están todos trabajando para
uno. La solidaridad en el esfuerzo dará firmeza para realizarlo. Los más
inteligentes e ilustrados comprenderán que son mayores sus deberes y
sus responsabilidades; los menos dotados por la naturaleza amarán a los
que contribuyeron más generosamente a la grandeza común.

Para el perfeccionamiento humano son inútiles los tímidos que viven
rumiando tranquilamente, sin arriesgarse a tentar nuevas experiencias.
Son los innovadores los que están en permanente meditación, los únicos
eficaces, descubriendo un astro o encendiendo una chispa. Podrá ser
más cómodo no equivocarse nunca, pero sirven mejor a la humanidad los
hombres que en su inquietud de renovarse, por acertar una vez, aceptan
los inconvenientes de equivocarse mil veces.

Decía un gran filósofo que el principio de la sabiduría es el conocerse
a sí mismo. Tenemos que penetrar dentro de nosotros mismos, investigar,
meditar sobre lo que somos capaces. Desechar los malos y volcar
nuestros esfuerzos para aprovechar los buenos.

Todo aquel que después de escuchar y observar, piensa, y luego de
pensar medita, no puede dejar de reconocer y apreciar lo que es bueno y
lo que es malo.

Abramos un pequeño paréntesis, palpemos la realidad, meditemos
hondamente, profundamente, y luego digamos: ¿Soy realmente lo que
quiero ser?; y si no, desde ese momento busquemos ese hombre que se
quiere ser, pero busquemos con ardor, con alma y vida, con gran esfuerzo,
con ahínco, con sacrificio y martirio si es necesario.

Muchas veces en la vida nos sentimos acosados por la duda, descorazonados
por algún traspie. A ese duda y esa descorazonamiento hay
que replicar con deseo de superación, luego de una serena meditación.

El hombre como ser que piensa, razona y medita; está obligado a
examinar lo útil o nocivo, y tener en cuenta lo bueno o lo malo. Elegir la
virtud, rechazar el vicio y los defectos inservibles que dificultan nuestro
desarrollo.

***

454 - JOYAS ESPIRITUALES - 04/00 - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY



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