miércoles, 14 de julio de 2010

HACIA LA VERDAD Y LA LUZ

HACIA LA VERDAD
Y LA LUZ

IRIS DE BAUDISCH


“No puedes prescindir de buscar y poner en práctica esas facultades
de que has sido dotado, de desarrollar esa capacidad de pensar y
discernir, de amar y comprender, de sentir y desear... Si lo que buscas
es la Verdad y la Luz a cambio de tu Amor y tu Fe, si lo que verdaderamente
deseas es el progreso de tu espíritu... si eso, es lo que real y
sinceramente buscas, libre de todo interés material o egoísta, empieza
por saber que Verdad y Luz existen, SON, desde más allá de la creación
del Universo del que tienes conciencia, puesto que este Universo , no es
más que uno del infinito número de manifestaciones del SUPREMO SER
... distintas manifestaciones de Vida, que en rítmica sucesión, cumplen
sus correspondientes ciclos de evolución hacia la Perfección”.

Por respeto, por consideración y amor, nunca me atreví a decir
a nadie de los que con buena fe quisieron indicarme un camino espiritual,
dándome definiciones que a la luz de la lógica me resultaban
incompletas, que eso era insuficiente para mi mente analítica, puesto
que yo vislumbraba algo más, algo que excedía los límites donde ellos
ponían un severo punto final, porque así alguien lo había dicho, cerrándose
a todo discernimiento propio. Sé que si ellos lo aceptan así,
es porque están colocados en un punto distinto al mío; que su conciencia
no necesita ni un paso más... por ahora; pero sé también, que
la buena fe y la voluntad firme de encontrar un camino presentido -
siempre que el fanatismo no eche una venda a los ojos- es el principio
fundamental para “poner los pies en el sendero”.

Una vez en ese Camino, cada cual camina más o menos de prisa,
más o menos seguro, según el grado de evolución de su espíritu.
Aún cuando se encastillara en una práctica mecánica, sin pasarla por el
filtro de la meditación y el discernimiento, tarde o temprano la misma
falta de pureza que se crearía en su entorno, le bastaría para convencerse
de su equivocación. Será entonces cuando esos seres, tratarán
de salir del recinto opresor, en busca de nuevos y más amplios horizontes.
Comprenderán entonces, que si bien es más fácil aceptar un dogma,
o cualquier definición prefijada, sutilmente deformada por traducciones
erróneas o mal intencionadas, no agilizarán su pensamiento ni
esclarecerán su conciencia, ya que su mente, poco desarrollada por la
falta de ejercicio que da el discernimiento y la meditación, no será apta
para clasificar con pronta exactitud, los mensajes recibidos del exterior
pues sólo comprenderán el Bien y el Mal, en la relativa expresión humana,
y tardarán mucho en convencerse que muchas veces, un mensaje
de luz puede llegar al ser revestido de sufrimiento, mientras que un
impacto de las tinieblas puede deleitar con el mayor de los goces. Serán
sus mismas ansias de elevarse y el impulso inconsciente, pero necesario
de la evolución, los que les hagan tocar con sus propias manos,
la pared que le han colocado por delante, ya sea su euforia o su ignorancia.
Comprenderán que lo que quisieron inculcarle, si bien es bueno
en principio es incompleto en esencia; notarán que se les impone un
límite del cual no les es permitido salir; mas su propia luz de conciencia,
obligará a esas mentes a la meditación y les permitirá recibir por
intuición verdadera, una comprensión que no partirá de dogmas ni doctrinas
humanas, sino que vendrá del Guía que desde planos superiores
le indicará lo correcto. Y lo correcto, es que cada uno se apreste al
uso activo de las herramientas de que dispone, para elaborar y llevar a
buen fin, en el menor tiempo posible, la tarea de su propia evolución
hacia planos superiores, no sólo predicando, sino practicando acciones
de paz y buen amor.

Bajo el pleno entendimiento de lo que significa El Bien por el
Bien mismo, desechando escrúpulos necios que limitan y deforman
la luz que pueda llegarnos de planos superiores, lancémonos con ahínco
a la acción y con humildad al conocimiento de las potencias del espíri
tu. Estudiar, comparar, indagar, meditar, es aumentar el potencial humano
para la acción. Estancarse es retroceder. Negar lo que aún el
cerebro humano no llega a alcanzar, es cerrar las puertas a la luz. El
límite de conocimiento que está en Dios es incognosible para el ser
humano. Por lo tanto poner límites al afán de saber, es apagar una
llama que empieza a proporcionar su utilidad.

Pongamos un ejemplo: Hace menos de un siglo que el moderno
hombre de ciencia volvió a reencontrarse, después de persistentes
estudios, frente a la realidad de la VIDA átomo, comprobando que en
él, se repiten las leyes que rigen el Universo, con pasmosa exactitud.
Por deducción primero y por comprobación después, ha seguido y
sigue aislando los elementos que componen un átomo. No resultaría
ridículo, oír a un profano, desconocedor de tales adelantos, negar la
existencia del átomo, o decir, que es una herejía de la ciencia moderna,
porque el no ha aprendido o no le han enseñado la divisibilidad de
la materia hasta la molécula?

Este ejemplo físico, cabe perfectamente en el plano espiritual, lo
que algunos no alcancen a comprender o a aceptar, no quiero decir
que no exista. Si la ciencia espiritual y su filosofía, tiene sus albores
paralelos al progreso de la misma humanidad; si desde sus comienzos
han surgido, alcanzado la cumbre y decidido, tantas y tantas civilizaciones
y con ellas cumplido sus ciclos de iniciación, plenitud y decadencia,
tantas y tantas escuelas esotéricas, lógico es -aceptando el principio
de reencarnación - que según hayamos asistido en nuestras encarnaciones
anteriores, a periodos de iniciación, auge o decadencia de unos
de esos tantos ciclos de cultura espiritual, así será el deseo más o
menos acuciante que de seguir esta senda tengamos y así será más o
menos punzante el interés que pongamos en seguirla o no.

La Verdad existe y la Luz es; pero no ha de llegar hasta nosotros
alcanzada por nadie más, que por nosotros mismos. Hace dos
milenios Cristo nos trajo una doctrina de Amor que no entendimos del
todo; ahora esperamos la luz para poder comprender su magnitud.
Pero esa Luz tenemos que alcanzarla con nuestro propio intelecto. Y
no hay prueba más tangible de ello que la que percibimos, al sernos
permitido vislumbrar algún resplandor de esa Luz, en algún momento
de esta vida, en que, alejado nuestro espíritu de su material morada,
es transportado por sus Guías a planos superiores. Es como si todo
nuestro ahínco tuviera un premio en la dicha increíble de una sensación
nueva, una “comprobación”, que en principio nos conmueve por
lo enorme frente a nuestra pequeñez. Se siente miedo de tanta dicha
hasta entonces desconocida... Es un instante, nada más. Serenado
por la Fe, confortado por la Esperanza, vuelve nuestro espíritu a su
morada terrena con más felicidad y más ansias de seguir adelante,
aunque haya probado también, lo arduo de la tarea y lo interminable
del Camino.

¡Pobres de aquellos que creen haberlo aprendido todo y con altiva
autoridad imponen vallas y desechan lo que no comprenden! ¡Pobres
de aquellos otros que todo lo aceptan sin meditar ni discernir, sin
comparar ni desmenuzar los principios de Verdad acumulados milenio
tras milenio por la humanidad, en axiomas máximas y conceptos que
por su chispa de Verdad, no pudieron ser derrocados ni modificados!
Pobres Seres, en fin, los que creen que una sola encarnación alcanza
para completar un ciclo de evolución en la Tierra porque lejos están de
comprender lo que significa Evolución del Espíritu hacia la perfección, y
poco demuestran saber de la Justicia Divina, si creen que a ellos se les
permitirá eludir un proceso que se cumple sin más discriminación que
nuestra propia voluntad y entendimiento de cumplirlo! Desdichados,
porque comprobarían que han caido en las redes de la ignorancia y
lejos están, por lo tanto, de tener un pie en el Camino hacia la Verdad y
la Luz..



Es preferible hacer primero y hablar después.
Pero en general, lo mejor es actuar y guardar silencio.

J. S. Arrundale

***

451 - JOYAS ESPIRITUALES - 01/00
FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY

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