lunes, 19 de julio de 2010

LA ASTROLOGÍA DESDE EL PUNTO DE VISTA BÍBLICO “EL PODER DE CURACIÓN” (Joyas Espirituales Nº330)




LA ASTROLOGÍA DESDE EL
PUNTO DE VISTA BÍBLICO

“EL PODER DE CURACIÓN”
(Joyas Espirituales Nº330)

¿Qué significa la Astrología para la mayoría de la gente?. Para el
astrólogo esotérico es una ciencia espiritual y divina. ¿Cómo demostrarla
a la humanidad de hoy? La Astrología o Ciencia de los Astros data de
tiempos anteriores a la Era Cristiana. Se remonta hasta el principio de la
Creación según consta en la Biblia. Génesis 1.9 “Y Dios dijo, que haya
luces en el firmamento para dividir el día de la noche y años”.

Otra referencia que la Biblia hace de la Astrología, se encuentra
en El Apocalipsis de San Juan 12.1 que dice:

“Y apareció una gran señal en el cielo, una mujer envuelta con la
luz Solar, la Luna a sus pies, y sobre su cabeza tenía una corona de
doce estrellas”. Nosotros sabemos que para un astrólogo esotérico, la
interpretación de esto es muy fácil.

La mujer envuelta en los rayos solares, se refiere al movimiento
del Sol en el signo de Virgo (La Virgen), desde Agosto 24 a Setiembre
23 y la Luna Nueva pasando por debajo de este signo, lo hace con
cada uno de ellos. La corona de doce estrellas sobre la cabeza, representa
los doce signos del Zodíaco, que forman un cordón alrededor de
la Tierra y el Cosmos, con esplendor celestial y desde estos puntos
ventajosos, las grandes Jerarquías, ayudan y guían al hombre en su
jornada hacia la perfección hasta lograr la Unidad con Dios.

La Astrología es una ciencia que requiere estudio profundo, mucha
meditación y bastante tiempo para enseñarla. Es tan antigua como
el tiempo y permanecerá porque es un estudio de los cielos, del mundo,
del hombre y de Dios.

En el intrincado diseño que nos une a todos en un gran Todo,
está la llave de la evolución pasada, presente y futura.

Para penetrar en los sublimes Arcanos hay que prepararse sabiamente.
Nuestro amado Guía Max Heindel lo especificó especialmente
al afirmar:

No intentes estudiar la más alta de las Ciencias si no has resuelto
de antemano entrar en el Sendero de la Virtud.

¿Quien no ha sentido un movimiento de piedad, al ver el sufrimiento
y deseado manos que curen para aliviar la opacidad, la enfermedad
y las limitaciones de nuestros hermanos?.

Tantos han pedido en sus oraciones este poder divino para curar y son
tan pocos quienes se dan cuenta de lo que piden o del sacrificio que entraña.
A través de las edades, el género humano ha buscado la fórmula
mágica, la panacea para remover los males del cuerpo y la mente, y a
través de la marcha de los años, han aparecido Curadores Divinos, los
que verdaderamente han extraído las aguas de la Fuente de Curación
y la han llevado a los suficientes que estaban sedientos. Pero estos
Curadores no eran ellos mismos la fuente, ni las aguas, sino únicamente
canales, instrumentos para la conducción de la Gracia Divina
del Gran Médico a la suficiente humanidad.

El mayor Curador de todos los tiempos, fue nuestro Señor, Cristo
Jesús, porque El fue el canal más perfecto que ha caminado en esta
tierra. El fue el más exaltado instrumento a través del cual la luz, Vida
y Amor del Padre pudo encontrar la expresión. Muy a menudo dijo “No
soy yo, sino mi Padre que está en mí el que hace el trabajo”. Y El
mismo nos dio una promesa de similar poder cuando nos dijo que
podríamos hacer lo que El hizo; que también podríamos convertirnos
en canales para verificar actos de misericordia, de gracia y curación.
Para seguir, por lo tanto, en sus pasos, para convertirnos en canales
radiantes de luz y curación, cada uno debe aspirar a esa meta ferviente.

La adquisición del conocimiento es un mero principio en este trabajo,
pero un paso muy necesario, pues con el conocimiento y el debido
uso, viene el poder. El logro del conocimiento es siempre un preludio
para su utilidad. Hay que conocer las leyes que operan sobre los
planos físico, mental, emocional y espiritual, y a medida que se medita
sobre estas leyes. Las Puertas de la Inteligencia comienzan a abrirse
ampliando nuestra conciencia, desarrollando la intuición y percepciones
internas de manera que se prepara para convertirse en una herramienta
más fina, un instrumento más útil para la conducción de las
aguas de vida para los otros.

Pero para convertirse realmente en un verdadero canal de curación,
una verdad debe ser eminente en las mentes de todos, un precepto
debe incorporarse dentro de su ser como el cimiento de toda
curación: El Cristo que es el Señor de Curación es la encarnación del
Principio de Amor del Padre, y si deseamos aprender a curar, debemos
primero aprender a amar. El amor no es un sentimiento, ni una
emoción, sino un principio actual, un poder Divino que está latente
dentro de cada uno de nosotros. Es la influencia que sostiene, preserva
y protege toda la creación, y naturalmente, toda curación está contenida
en el amor. Es fácil ver, cómo en proporción a nuestro desarrollo
del Principio Crístico -el Poder del Amor dentro de nosotros- crecemos
en gracia y en habilidad para alcanzar, curar y bendecir a otros.

Cristo Jesús, como sabemos verificó milagros de curación, pues
El poseía la habilidad para curar instantáneamente a aquellos que
habían ganado y merecido esa bendición. ¿Cómo se verifican estos
milagros? Max Heindel nos da una explicación iluminadora. El Cristo
encarna dentro de sí mismo la síntesis de las vibraciones estelares,
así como la octava encarna todos los tonos de la escala. Emitía de sí
mismo la verdadera y correcta influencia planetaria, que se necesitaba
en cada caso particular. Sentía la inarmonía de la persona enferma, y
sabía enseguida cómo eliminarla, por virtud de su exaltado desarrollo,
pues El fue el Canal Perfecto. No necesitaba más preparación, sino
que obtenía resultados inmediatos sustituyendo la Armonía por la Discordia
planetaria que había causado la enfermedad.

Esta referencia a las vibraciones planetarias en relación con la curación,
es un punto vital para considerar. Por lo tanto, miremos a las Estrellas,
pues allí está la Escritura de Dios blasonada sobre el Firmamento.

Allí en los alhajados cielos existen verdades sagradas ocultas y aún
no reveladas para aquellos que aspiran a leer las inscripciones estelares.
En la ciencia de la Astrología, la sexta Casa está asociada con la
enfermedad y la salud, y el gobernador natural de este departamento
de la vida es el signo de Virgo, la inmaculada Virgen, el Símbolo de la
pureza del discernimiento y del servicio.

El más grande de todos los curadores nació de la Virgen, y a
medida que crecemos en calidad de servicio y pureza, apresuramos el
nacimiento del Niño Cristo dentro de nosotros. Hasta que el Cristo
nazca dentro de nuestros corazones, no podremos jamás convertirnos
en curadores afortunados, y ésta es una de la lecciones que Virgo
nos enseña en nuestra búsqueda para curación.

Observemos ahora al signo que gobierna la curación, el dinámico
Escorpión, que lo vemos representado como el alacrán, o la Serpiente,
o el Águila voladora.

Escorpión es el signo de poder, el poder de la vida misma pues
representa generación. La Serpiente ha sido siempre el símbolo de la
fuerza creativa-generación; envilecido, es el Escorpión o la degeneración;
y levantado en alto y transmutado, se convierte en el símbolo del
Águila, la regeneración. Es interesante observar que las personas con
fuertes características de Escorpión poseen una habilidad natural para
curar, generalmente en la forma de curación magnética, y es aún más
significante que el signo de Escorpión, que gobierna el poder vital de la
generación. ¿No podemos ver la escritura de los cielos que nos enseña
la curación que algún día debemos aprender? Para desarrollar nuestras
alas de Curación, debemos remontarnos con el Águila a las alturas
de la regeneración. Hace algún tiempo, en los viejos libros de astronomía,
la constelación de Escorpión encarnaba también la de
Libra, y Virgo y Escorpión, permanecieron lado a lado en los cielos.

Después, parte de la constelación de Libra, y esto en sí mismo es muy
significativo. En un lado de los cielos estrellados permanecía Virgo, la
inmaculada Virgen, en el otro está Escorpión, la Serpiente y el Águila,
y reluciente entre ellos en exquisita belleza, están los Platillos de libra
-un verdadero puente de amor, armonía, belleza, equilibrio y proporción-
para unir los dos signos representativos de la salud y curación.

¡Qué hermosas lecciones podemos aprender a través de la contemplación
de estos signos Zodiacales! Las Jerarquías Celestiales radiando
a través de ellos nos ayudarán a desarrollar nuestros poderes
potenciales de manera que nos podamos convertir en canales individuales
de curación.

Encontramos en la pureza, el discernimiento y el servicio de Virgo,
debe estar mezclado con el amor, la belleza y el equilibrio de Libra,
para conbinarlo con el agitado poder de la creación - Escorpión.

Con este ideal como meta (pues sin ideales elevados para mirar hacia
adelante no haríamos ningún progreso) nuestros cuerpos se templarían
y moldearían en canales radiantes y seríamos dignos de confianza,
y capaces de hacer buen uso del poder de curación.

***

453 - JOYAS ESPIRITUALES - 03/00 - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY


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