miércoles, 21 de julio de 2010

Leído al pasar




Un servicio prestado con amor, aunque sin discernimiento

no puede en definitiva, hacer mal a la persona

a quien se trata de servir. El poder del amor protegerá

a esa persona del daño que podría causar la imprudencia

del que sirve.



J. S. Arrundale


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454 - JOYAS ESPIRITUALES - 04/00 - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY

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