viernes, 23 de julio de 2010

Reflexiones - Recopilaciones por José Ocampos



Reflexiones
Recopilaciones por José Ocampos


Seamos manantiales de amor, en lo posible que se viertan
con su agua vivificante sobre las llagas que produce el odio, y las
colme y las convierta en paz. Seamos: guías, faros, brújulas en estas
horas de confusión.

Si amas, no temas... Nunca estarás sola sobre la tierra, el
amor es el compañero más fuerte, decidido y poderoso de todos los
compañeros.

Si amas, has de vivir alegre y dichoso. Si amas, una sensación
de encanto, de ventura y de luz llenará tu pecho y tus ojos, todo se
presentará alegre y animado. Si amas, tu sueño ha de ser plácido; si
amas, has de ser dulce y bueno, porque el amor quita todas las asperezas
del alma y a todos torna indulgente; sólo el amor pone en el
corazón del humano, la bondad y la tolerancia.

Cada persona tiene dentro de su ser un lugar sagrado, un
templo, donde todo es pureza y divinidad. Tratemos de conservar ese
pequeño templo de nuestro ser, procediendo siempre con honor, rectitud
y limpieza para no manchar jamás nuestro nombre.

Todos tenemos mucho que aprender y tal vez algo que enseñar.
Muchas veces, lo que sentimos adentro, lo que ocurre adentro,
es mucho más grande de lo que se puede expresar con palabras.
Paz no es solamente ausencia de guerra, sino: comprensión,
entendimiento, tolerancia y armonía.

El hombre puede pensar que las grandes necesidades de la
vida, consisten en: Comer finos manjares, tener lujosas mansiones,
finísimas ropas, riquezas fabulosas; pero es incapaz de juzgar, hasta
que no haya gozado de la plenitud de la vida espiritual.

Cada día debe ser como el mejor del año.

Debemos entrenarnos permanentemente: minuto a minuto;
hora a hora; día a día; para actuar con verdad, siempre con verdad,
por que verdad es amor, porque verdad es tolerancia, fe, comprensión,
es estar en armonía con Dios.

Un hombre o una mujer de talento, de fe, de optimismo, en la
soledad más absoluta encuentra en sus propios pensamientos y en su
propia imaginación con que divertirse agradablemente porque siente
la compañía de Dios, mientras el limitado, por más que varíe de fiestas,
de espectáculos, paseos o diversiones, no logrará a sofocar el
tedio y la soledad que le atormenta.

No hay que olvidar que la soledad es el patrimonio, el gran
patrimonio de los espíritus superiores que siempre sienten la presencia
cercana de Dios.

Pensar amorosamente en los demás, sufrir por los demás,
entregarse a los demás, todo eso, no es sino imitar al MAESTRO JESÚS.
Se ha demostrado que el hombre es capaz de vivir en los espacios
siderales y en el fondo del mar. Mientras tanto, en la zona intermedia
la vida se hace cada vez más y más difícil.

El verdadero poder, el poder más considerable de los hombres
no está en los bíceps, en la contextura musculosa, sino en el
ideal moral del individuo con respecto a los demás, porque en este
ideal se encierran todas las aspiraciones, todas las energías, todas las
necesidades de la raza que lo ha creado.

Si a un enfermo grave le dedicamos todo el tiempo necesario
durante su penosa enfermedad, entregándole todo nuestro amor, toda
nuestra atención; si estamos permanentemente a su lado dentro de
nuestras posibilidades, ese enfermo no sufre tanto, porque se da cuenta
de que se le entrega la medicina más milagrosa que se llama: AMOR.

El dolor, la desdicha, son estimulantes necesarios para la acción.
Somos hijos del dolor y esta paternidad ha de pesar constantemente
sobre nuestro espíritu. De los grandes dolores surgen las grandes
acciones.

Los momentos de dolor son los momentos decisivos. En el
dolor está el mayor estimulante.

Un paralítico dijo: Comencé a vivir cuando quedé paralítico.
Por primera vez en la vida tuve tiempo de mirarme a mí mismo, ver mi
vida, mis reacciones y mis pensamientos. Mi vida se hizo más profunda,
más rica en experiencia y mucho más atractiva que antes, porque
me paso indagando todo y eso es muy apasionante.

¿Cuál es la verdadera vida? ¿El pasado? ¿El presente? ¿El
futuro?. No hay duda que el pasado pudo haber influído en nuestra
vida, así como también el presente, y el futuro. Vivimos verdaderamente
la vida cuando encontramos a Dios. Y a Dios lo encontramos
en nuestros maravillosos padres, cuando encontramos una maravillosa
esposa, cuando tenemos hijos maravillosos, cuando encontramos
una filosofía que nos enseña la verdad de la vida.

¿No es notable que un paralítico haya encontrado la vida cuando
encontró a Dios? Y que tantas personas que caminan libremente
de un lado a otro no lo hallen porque están paralizadas por dentro.

La Fraternidad Rosacruz es una escuela, un colegio, una Universidad
del amor. Aquí venimos a aprender el verdadero, el auténtico amor,
porque este tipo de amor está respaldado por la presencia del Señor.

***

455 - JOYAS ESPIRITUALES - 05/00 - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY

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