martes, 24 de agosto de 2010

D A R - Para meditar sobre el dar


D A R
Para meditar sobre el dar


Todo hombre que te busca va a pedirte algo: El rico aburrido,
la amenidad de tu conversación; el pobre, tu dinero; el
triste, un consuelo; el débil, un estímulo; el que lucha, una
ayuda moral; todo hombre que te busca, de seguro, va a
pedirte algo.

¡Y tú osas impacientarte! ¡Y tú osas pensar: ¡Qué fastidio!

¡Infeliz! La ley escondida que reparte misteriosamente
las excelencias se ha dignado otorgarte el privilegio de los
privilegios, el bien de los bienes, las prerrogativas de las
prerrogativas: ¡Dar! ¡Tú puedes dar!

¡En cuantas horas tiene el día, tú das, aunque sea una
sonrisa, aunque sea un apretón de manos, aunque sea una
palabra de aliento!

¡En cuantas horas tiene el día, te pareces a Él, que no es
sino dación perpetua, difusión perpetua y regalo perpetuo!

Debieras caer de rodillas ante el Padre y decirle: “¡Gracias
porque puedo dar! ¡Padre mío, nunca más pasará por mi
semblante la sombra de una impaciencia!”


* * *

460 - JOYAS ESPIRITUALES - 10/00 - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY

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