lunes, 23 de agosto de 2010

Prueba sonreir (1) Recopilaciones por José Ocampos


Prueba
sonreir (1)

Recopilaciones por José Ocampos


La sonrisa es “La luz del sol que ilumina el Alma”. Cuando las
comisuras de tus labios tiendan a descender por que pienses que estás
dominado haz que dichas comisuras se levanten hacIa arriba y percátate
de cómo se va elevando la Presencia que llevas adentro.

Sonríe. Sonríe triunfal y alegremente.

La sonrisa tiene magia, funciona de una manera misteriosa y
su intento es siempre bendecir a la persona u objeto sobre el cual descansa.
Si tú crees que en tu vida no hay mucho por lo cual puedes
sonreír, mírate al espejo con la expresión que tienes en este momento.

¿Parecen tristes tus ojos indiferentes cuando te miran? ¿Tienen tus labios
un gesto melancólico? No estás muy atractivo ¿Verdad? Vamos
pues, a hacer un poco de escultura y fíjate en los resultados.

Sonríe.

Levanta las comisuras de tus labios. Empújalas hacIa arriba.

Ahora déjalas en su posición normal. Vuelve a subirlas. Déjalas caer.

Súbelas. Divertido, ¿Verdad? Tus labios ya no pesan y no tiran hacia
abajo, la sonrisa encaja en ellos ligera como el aire. Nunca supiste que
tenías unos labios tan agradables, una boca tan atractiva, no es eso?.

La alegría te da otra idea de la vida; te despierta el entendimiento
y hace que tu cuerpo se sienta libre y sano; que tus asuntos se
ordenen y por lo tanto sean prósperos, y así tu mundo se convierta en
un pacífico y dichoso mundo. La alegría inunda tu ambiente de nueva
luz, amor y buena voluntad, inspirando un espíritu alegre a aquellos que
te rodean. ¿Hay situaciones desagradables alrededor tuyo? Sonríe.

Permite que el resplandor de Cristo brille dentro de ti. Él disipará toda
negación, atraerá la paz a tu mente y te enseñará el camino que te
conduce al manejo sabio de tu vida y asuntos.

“Porque tu encenderás mi lámpara;
Dios alumbrará mis tinieblas”.

¿Dios? ... ¡Si! Dios, que se halla en mi ser como sustancia
infinita; claro que si, cuando amo y sirvo en silencio.

¿Estás pensando en deseos no cumplidos? ¿Estás desengañado
porque ves fustrados los planes que habías acariciado? ¿es tu
mundo un mundo prosaico o bien parece estacionado? Cultiva un semblante
sonriente. De una manera desconocida para ti en el presente, tu
vida está tomando una forma más satisfactoria de lo que tú jamás te
habrás imaginado. Mira y actúa como si ese momento hubiese llegado.

Levanta tu ánimo a la verdad de tu ser! Levanta tus pensamientos
hacia Dios, tu eterno bien. Eleva tu fe y permite que la luz eterna
de Dios te ilumine. Su resplandor alumbrará toda tu vida y la vida de
los que te rodean.

Aprende a reconocerte como a una persona libre y hábil en
vez de permitir que las preocupaciones dominen tu mente. Afirma tu
verdadero Yo y sé leal a él. Suprime toda ansiedad, preocupación y
temor. Deja que el mundo marche. No impidas que Dios te ilumine,
alégrate de ello y procura radiar tu alegría a los demás.

¿Y quién es aquel que os podrá dañar, si sois celosos de los
que es bueno?

Cada día debes dar gracias a Dios por tu iluminado entendimiento,
por una imaginación activa y un corazón receptivo a su palabra
guiadora. Aviva tu aptitud de percibir aquellas cosas que son interesantes
para ti y para los que te rodean. Aviva también tu sensibilidad hacia
todo lo bello que exista en tu mundo. Coloca tu mente dentro de la que
Cristo lleva en tu interior y adquiere nuevas y flamantes ideas de ella.

Tu cuerpo pronto responderá a la animación de tu mente. Los
órganos que aparentemente parezcan pesados despertarán a una nueva
actividad, y sangre pura y sana circulará por todo tu cuerpo e irradiara
juventud, vigor y vitalidad. Tu mundo llegará a ser hermoso y te serán
concedidas nuevas bendiciones y tú a tu vez las traspasarás a los demás.

Vivirás en Dios y su espíritu te mantendrá elevado haciéndote ir
hacia delante.

La semana pasada le ofrecí a una vecina un escaje de mi precioso
rosal talismán. Esta mañana su jardinero vino y casi puede decirse
que corto medio rosal. Mi primer pensamiento cuando lo vi, fue preguntarme
a mi mismo el porque le habría ofrecido un esqueje.

Mientras miraba el triste aspecto de mi rosal después de cortado,
sentí como un leve estirón en las esquinas de mi boca. En seguida
me acordé del espejo. ¿Qué aspecto tendría yo? Me fui corriendo a la
casa y traté de reproducir el mismo gesto que debía haber tenido en el
jardín. ¿Podría parecer yo tan feo? Pues así había de ser porque el
espejo es el fiel reflejo de lo que se le pone por delante. ¡Arriba las
comisuras de los labios! Ningún rosal del mundo merecería el alto precio
de una cara fea y un sentimiento gruñón y malhumorado.


* * *

460 - JOYAS ESPIRITUALES - 10/00 - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY

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