jueves, 19 de agosto de 2010

PODER ANÍMICO Y DE AMOR - L o s S í m b o l o s B í b l i c o s a l a Luz d e l a F i l o s o f í a R o s a c r u z




L o s S í m b o l o s B í b l i c o s a l a Luz
d e l a F i l o s o f í a R o s a c r u z

Traducido de la revista Correio Rosacruz del
Centro Fraternal Rosacruz de Río de Janeiro - Brasil

PODER ANÍMICO Y DE AMOR


Veníd a mí todos los que estáis cansados, y yo os aliviaré.
Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí, que soy
manso y humilde de corazón; y encontraréis descanso para
vuestras almas.
Porque mi yugo es suave y mi carga es leve”.

San Mateo, 11: 28-30


Pensando en estos sublimes versículos, atraemos, de las esferas
celestes, corrientes de poder anímico y de amor que, circulando
con vitalizante fuerza por nuestras arterias, nos aportan un increíble
aumento de energías, principalmente en auxilio de nuestros propósitos
espirituales, extendiéndose hasta los seres que nos rodean más
cercanamente y sutilizando bastante nuestro ambiente.

Ser cristiano representa apacentar, permanentemente, las ovejas
del Señor, conforme fue indicado a Pedro:

“Dícele por tercera vez: Simón, hijo de Jonás, tú me amas?.
Simón entristecióse por haberle dicho por tercera vez:

Tú me amas?. Y respondióle: Señor, tú sabes todas las cosas,
tú sabes que te amo. Cristo dice: Apacienta mis ovejas.

En verdad te digo que, cuando eras más joven te ceñias a ti
mismo, y andabas por donde querías; mas, cuando fueres viejo,
extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará para donde tú
no quieras”.

San Juan, 21: 17-18

Hablando de un modo general, las instrucciones más importantes
de Nuestro Señor el Cristo fueron dadas en la noche de la separación,
y, entre ellas, tienen que ser clasificadas las palabras anteriores
del Maestro a Pedro, el cual estaba destinado a “fortalecer a sus hermanos”,
llevando adelante la Obra.

Apacienta mis ovejas! Siendo nuestro Señor el Cristo conocido
como el Buen Pastor, y Sus ovejas los que Lo seguían, resulta bien
claro, ciertamente evidente, que la exortación de despedida del Maestro
fue para que Pedro alimentase las ovejas humanas, o, en otras palabras,
para que el pescador de almas (Pedro) promulgase la Filosofía
Cristiana en todas las direcciones y en todas las ocasiones de su vida.

Las nuevas enseñanzas del espíritu, o la Doctrina del Cristianismo,
fueron, a partir de entonces, la más valiosa alimentación de que
se sirvió la humanidad. En incontables momentos, nuestra salud y existencia
dependerán del mayor o menor grado de fe y observancia de
los principios religiosos evidenciados por el mundo, y, fundamentalmente,
por aquellos que se dedicaran a sustentar la bandera blanca y
fraterna del Redentor.

La última indicación del Maestro, pues, debe servir de norte a
todos los espiritualistas sinceros, que deberán esforzarse hasta el extremo
de lo posible para llevar a todas partes la comprensión y la luz
del Evangelio. Y, como un incentivo, contemplando el panorama religioso
del mundo debemos admirar la fidelidad con que Pedro llevó a
cabo el último pedido del Señor.

Es valiosísimo que se observe como la enseñanza del Cristianismo
tuvo, en sí dos aspectos marcantes. Primeramente, nuestro Salvador
habló para las masas en parábolas, “y, sin una parábola, no se dirigió Él
a ellos”. A continuación instruyó en las verdades elevadas a los que
llegaron más allá de la fuerza mental común. Y esas verdades elevadas
que, precisamente, el Señor reveló a los pocos escogidos, ahora, en
cierto grado, están siendo develadas para la humanidad en general.

Anteriormente, no existía tal necesidad, y las verdades internas
del Cristianismo se conservaban restringidas para los espíritus más
avanzados. En el presente, entre tanto, la humanidad se convulsiona
en
medio de una era previa a grandes transformaciones y se torna
imprescindible que, hasta ella, lleguen los conocimientos cristianos en
una nueva fase más evolucionada, capaz de despertarla del casi letargo
en que se encuentra.

Esta es la finalidad de la Filosofía Rosacruz que, dentro de un
plano público, encuentra en el “Concepto Rosacruz del Cosmos”. Aún,
es la causa de que elevados espiritualistas la llamen Heraldo de la
Era de Acuario. De la forma más feliz y explicativa, la Filosofía Rosacruz
presenta esta moderna interpretación de la Verdad Cristiana, haciendo
suya, también, la responsabilidad contenida en la orden dada por el
Señor a Pedro. En síntesis, nuestra Doctrina Cristiana Rosacruz posee
el alimento para el progreso del espíritu humano en su evolución,
y está lista para hacerlo llegar a los corazones sedientos.

En el trabajo de apacentar a las ovejas del Señor, algún hermano
sincero podría pensar que no se encuentra en las condiciones deseadas
por él para algo tan importante, entonces, le recordaríamos las
palabras proféticas del Cristo, aún a Pedro, en la tarde anterior a la
crucifixión:

“Dice también el Señor: Simón, he ahí que Satanás pidió
para zarandearte como al trigo.

Mas yo rogué por ti, para que tu fe no desfallezca; y tú,
cuando Te arrepintieres, conforta a tus hermanos.”

San Lucas, 22 : 31-32

Este es el caso de todos nosotros, los espiritualistas. Debemos
tener la convicción de que nuestro Señor el Cristo ruega por cada
alma que, sinceramente, se esfuerza por apacentar a sus ovejas. Y,
como sus minúsculos colaboradores, -si fuésemos capaces de ser tales-
en un renovado empeño, diseminar el Cristianismo Místico, néctar
espiritual de que la humanidad está careciendo.

Si llegáramos a suplir las fuerzas que son necesarias para la amplia
divulgación de la Filosofía Rosacruz Cristiana, en la ocasión debida, a
través de dictámenes superiores, nos veremos como Pedro, jubilosos
por la misión cumplida


* * *

458 - JOYAS ESPIRITUALES - 08/00 - FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY


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